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Nº 809 -10/11/2008

La batalla de Caja Madrid se recrudece


AGUIRRE TIRA A DAR


La tormenta desatada por el control de Caja Madrid ha cobrado más fuerza que nunca. El pulso que mantienen desde hace meses el presidente de la cuarta
entidad financiera del país y la presidenta del gobierno regional de Madrid, Esperanza Aguirre, amenaza con convertirse en una lucha de titanes. Este lunes, 10 de noviembre, puede ser la fecha crucial para determinar la continuidad de Miguel Blesa al frente de la caja de ahorros.

Por Maite Nieva

En los últimos días, unos y otros se han visto inmersos en una auténtica carrera contrarreloj para demostrar quien puede más. El cruce de informes jurídicos acabó con la amenaza de un proyecto de ley para frenar el proceso electoral que finalmente no se ha aprobado. Las incógnitas sobre lo que va a pasar a partir de esta semana se han disparado y la posibilidad de que las elecciones a la presidencia se toquen en el orden del día está en el aire. En ese orden del día, al cierre de esta edición, sólo figura la elección de los órganos de gobierno para los próximos seis años, pero, en cualquier caso, el proceso iniciado el pasado día 20 de octubre, sigue su curso, según un portavoz de Caja Madrid,
La última jugada la ha protagonizado el gobierno regional de Madrid. Esperanza Aguirre ha movido ficha dando un nuevo giro a la batalla por el control de Caja Madrid con el anuncio de un proyecto de ley de última hora para adaptar la normativa regional de las cajas de ahorros a la ley nacional. Así, de un plumazo, quiere regular el proceso electoral de la entidad madrileña e impedir, de paso, la reelección de su presidente, Miguel Blesa. La aprobación del proyecto de ley de cajas de ahorro regional se ha retrasado, a pesar de que el consejero de Hacienda de la Comunidad de Madrid, Antonio Beteta, había amenazado con aprobarla de forma inminente, antes del 10 de noviembre, fecha prevista para la celebración de la asamblea extraordinaria de la caja madrileña. Dos días antes, el consejero de Hacienda había dado un toque a la caja de ahorros, advirtiendo que "no era conveniente" que Caja Madrid siguiera "por la línea" de celebrar un proceso electoral en la asamblea general extraordinaria. De esta forma respondía al informe jurídico elaborado para Caja Madrid por el bufete jurídico Uría y Menéndez, que calificaba de "intromisión improcedente", la carta en la que pedía que anulara "por motivos legales" la anticipación de las elecciones en Caja Madrid.
Las razones que se han argumentado para este retraso es que "se están dando los últimos retoques y antes de aprobarla, la van a consultar con el PSOE", según el portavoz del ejecutivo madrileño, Ignacio González. De hecho hay un acuerdo entre ambos partidos para buscar el consenso y la adecuación a la Ley Orgánica de Regulación de Cajas de Ahorros (LORCA).

"Después de 12 años en la caja, Miguel Blesa quiere continuar en el cargo y Aguirre está dispuesta a jugar todas sus cartas para relevarle". "Se ha creído que ha hecho una oposición a presidente y que esto es vitalicio", comentaba la presidenta en una conversación privada. Fuentes del consejo dicen que Esperanza Aguirre está muy "cabreada" por este asunto. Como administración tutelante, la Comunidad regional no pinta nada en Caja Madrid y no está dispuesta a continuar permitiendo esta situación, dicen fuentes solventes.

Grietas en el consejo. Un mes después de que el consejo de Caja Madrid votara por "unanimidad" la continuidad en la presidencia de Miguel Blesa, las grietas han aflorado sin tapujos. En especial, dentro de las filas del Partido Popular, donde el enfrentamiento entre los consejeros afines a Esperanza Aguirre por un lado y a Alberto Ruiz Gallardón y Mariano Rajoy, por otro, es cada vez más llamativo. El último episodio de esta división se produjo en el consejo del pasado 21 de octubre. Cuatro de los ocho consejeros del Partido Popular, los más fieles a Aguirre, se manifestaron en contra del proceso electoral (José Manuel Fernández Norniella, Estalisnao Rodríguez Ponga, Mercedes Rojo y Ricardo Romero de Tejada). También coincidieron en esta posición tres de los cuatro miembros del PSOE (José María de la Riva, Ramón Espinar y José María Arteta), próximos al líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez.

Hoy el escenario de Caja Madrid se parece a un tablero de ajedrez. El enfrentamiento es "duro", y todos están dispuestos a mover ficha, aumentando, aún más, la división interna que ya existe desde hace tiempo. Por un lado, el presidente de la caja de ahorros, Miguel Blesa y la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Por otro, los partidos políticos, Partido Popular, PSOE e IU, coprotagonistas de esta guerra interna por el control de la caja, juegan sus bazas políticas. Pase lo que pase, los consejeros socialistas de Caja Madrid han decidido abstenerse en la votación de la asamblea extraordinaria del día 10. En las filas del partido socialista de Madrid tampoco ven bien la gestión de Blesa. Dicen que quieren una sociedad solvente y estable y piden más "transparencia y estabilidad en la caja. Por eso, "solo apoyarán a aquella solución que sea mejor para la caja y los madrileños". Defienden que "hay que llegar a un acuerdo general entre todas las partes" pero antes, señalan, "tienen que ponerse de acuerdo ellos". Desde su perspectiva, la solución tiene que llegar primero en las filas del PP. De momento, su postura, dicen, es no intervenir. Aguirre y GaIlardón son quienes están desestabilizando la caja y son ellos los que tienen que ponerse de acuerdo. "No hemos pactado nada ni pensamos hacerlo", aseguran.

El pasado 24 de septiembre los 13 miembros de la comisión de control de Caja Madrid apoyaron la gestión y la continuidadde Blesa por unanimidad al tiempo que ratificaban que la situación de la presidencia se encontraba en total legalidad y se daba vía libre a la convocatoria de nuevas elecciones. Ninguno de ellos planteó la necesidad de realizar un informe jurídico, frente al supuesto informe procedente de la Comunidad de Madrid sobre la legalidad del actual presidente al frente de la caja. El informe, destacaba que el presidente ha superado la fecha límite de continuidad al frente de la caja. Tanto Aguirre como Rajoy, negaron haber visto el informe.

Hay varios puntos en la gestión de Blesa que los socialistas del consejo de Caja Madrid no están dispuestos a pasar por alto. La compra de Iberia, la adquisición del Banco de Florida a un precio mucho mayor que su valor real en el momento de su adquisición en 2007 y mucho más, en la actualidad, tras el derrumbe de los mercados financieros; el crédito fallido de Martinsa Fadesa de mil millones de euros, por el que hubo que dotar para insolvencias otros mil millones y el "caso Vela" que permitió que la persona que dioel préstamo a la inmobiliaria fuera contratada de nuevo, rescatándola tras la quiebra, para renegociar ese mismo crédito. Por no citar algunas operaciones financieras en Rumania que resultaron bastante polémicas. "Blesa se declara independiente, pero en realidad va por libre y hace lo que le da la gana", dicen los socialistas.

Según fuentes de la caja de ahorros, detener el proceso electoral es una manera de intentar que Blesa no pueda presentarse a la reelección por cuestiones legales. El consejero del gobierno regional argumenta que se ampara en "el ejercicio de la competencia de la Comunidad de Madrid, como órgano rector en materia de cajas de ahorro dentro de su ámbito territorial". Beteta se remite a la decisión del gobierno regional de adaptarse de forma inminente a la ley de cajas de ahorros de la Comunidad de Madrid de 2003. Según el consejero, los estatutos y el reglamento electoral de Caja Madrid "no han sido adaptados a las modificaciones de la normativa básica de aplicación en materia de cajas de ahorros", algo que niega el presidente de la caja.

Mientras que los consejeros afines a Aguirre consideran que Blesa ya ha superado la fecha límite de 12 años para permanecer en el cargo, otros expertos consideran que el contador se puso a cero por lo que Blesa podría permanecer en el cargo hasta 2015 en el caso de que saliera reelegido en las elecciones de 2009. Miguel Blesa es consejero de Caja Madrid y preside la entidad desde 1996. Por primera vez renovó su cargo en 1999 y volvió a ser reelegido en las elecciones de 2003.
El motivo de la discordia está en algunas disposiciones de la ley que regula las cajas de ahorros de la Comunidad de Madrid, que entró en vigor, precisamente ese mismo año, en 2003. Y en especial en la disposición que extiende el plazo del mandato de los consejeros generales y vocales del consejo de cuatro a seis años, prorrogable por otros seis. Además una disposición transitoria de la norma establece que los consejeros generales y vocales del consejo que ya hubieran cumplido el periodo máximo de 12 años o lo cumplieran durante el periodo electoral de 2003, podrían permanecer en el cargo durante tal mandato y uno más si resultaran elegidos por la representación que ostentan". •


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