Los críticos, de nuevo a la carga
RAJOY PIERDE PIE
El "coñazo" del desfile, la crisis que no acaba de volverse contra el Gobierno, el
absentismo parlamentario y, sobre todo, la ruptura con UPN. Los críticos apenas le
han dado a Rajoy cuatro meses de tregua. Y aunque se cuidan mucho de no
provocar la algarada que durante los meses previos al cónclave de Valencia tuvo al
líder del PP contra las cuerdas, están dando las primeras muestras de descontento
con los patinazos del jefe de la oposición. Más explícitos son El Mundo, la COPE y
la FAES de Aznar. Erigidos en guardianes de las esencias de la formación, han
cargado contra el renovado equipo popular. Al presidente del partido no le van a
poner nada fácil llegar al próximo congreso con garantías de reelección.
Por V. M.
Estamos bien. El grupo parlamentario está funcionando. Ahora,
que los críticos están en letargo,
en cuanto vean la oportunidad...". Estas proféticas palabras las pronunciaba un diputado próximo a Rajoy poco antes de que el líder popular soltara aquel desafortunado "coñazo" la víspera del Día de la Fiesta Nacional a propósito del desfile militar que él mismo, el año pasado, convirtió en símbolo de su estrategia de oposición patriótica contra el Gobierno de Zapatero. "Como decía su predecesor, que en mala hora lo puso ahí, ¡váyase, señor Rajoy! No se aburra más con nosotros. Ahórrese ese coñazo y ahórrenoslo a nosotros, ¡váyase!", clamaba al poco Federico Jiménez Losantos. El eco y el tono de las palabras del periodista de la Cope no es comparable con los comentarios que provocó aquel taco entre la disidencia interna del PP, pero anunciaba el fin de la tregua firmada en el XVI Congreso Nacional del partido de finales de junio y el comienzo de otra nueva embestida contra el liderazgo de Mariano Rajoy.
Sin duda más discreta que en la etapa precongresual, al menos de momento y en prevención de posibles medidas disciplinarias que algunos ya conocieron tras las depuraciones acometidas por la formación en el madrileño palacio de la Carrera de San Jerónimo y en el cónclave de Valencia. Pero al fin y al cabo viene a ser la misma ofensiva; repiten protagonistas –con la excepción de Gustavo de Arístegui, activo portavoz en Exteriores con hilo directo en Génova a través de Jorge Moragas, y Manuel Pizarro, afanado portavoz en la Comisión Constitucional– y objetivos –cambiar el liderazgo y encontrar mejor acomodo en el partido–. Así, Juan Costa, a quien a estas alturas se suponía de regreso a su despacho en Ernst & Young Abogados, permanece en su escaño desde un intencionado segundo plano, pero no pierde oportunidad de criticar en voz baja los tropiezos de Rajoy. Lo mismo que Cayetana Álvarez de Toledo, portavoz adjunta del Grupo Popular, Ignacio Astarloa, Ana Torme o Gabriel Elorriaga, que ha roto el silencio para censurar un traspié cometido, esta vez, por un destacado representante del renovado equipo de Rajoy. "Intolerables", ha dicho el que fuera secretario Ejecutivo de Comunicación hasta la renovación popular sobre las opiniones vertidas por su sucesor, Esteban González Pons, acerca de las palabras de doña Sofía recogidas en el libro de Pilar Urbano, La reina muy de cerca (Planeta).
También el diario El Mundo, en un artículo de opinión titulado "Una metedura de pata que reabre las tensiones en el PP", censuraba al diputado por Valencia tras haber asegurado en una entrevista en Telemadrid que su majestad había "ofendido" a "una parte de los españoles" con sus declaraciones sobre los matrimonios homosexuales. Aseguraba el periódico de Pedro J. Ramírez que las palabras de González Pons "despertaron la indignación dentro del partido" y un "fuerte malestar". El artículo venía apoyado por una noticia donde se aseguraba que las palabras del vicesecretario de Comunicación del PP y su posterior aclaración desbordaron "el tráfico de mensajes de móvil entre los populares, algunos 1...1 críticos con la nueva dirección del PP largo tiempo silentes, sin olvidar a un grupo diferenciado de diputados locuaces y enfadados ese día con la dirección del Grupo Popular en el Congreso «porque no nos ha defendido en la polémica sobre las ausencias y sólo se ha salvado a sí misma»".
Se refiere El Mundo a la polémica ausencia del diputado popular Ramón Aguirre del Hemiciclo en el momento en que debía plantear una pregunta al vicepresidente económico Pedro Solbes. La portavoz del grupo popular, Soraya Sáenz de Santamaría, anunció mano dura con los parlamentarios absentistas, una decisión que, según remarcó el rotativo, ha "sacado a la luz un auténtico malestar interno en el Grupo Popular" porque, "desde la bancada del PP", las ausencias en el Congreso son "un síntoma de falta de comunicación y de desmovilización internas". Y habla de "bajón anímico" por el "bajo tonode oposición", la "escasa presencia de Rajoy en la casa" y "la ausencia de reuniones y de un suficiente reparto de juego parlamentario".
Al equipo que rodea al líder popular no se le ha escapado la intencionalidad del diario
El Mundo, más activo si cabe que la Cope en este marcaje informativo sobre los errores del presidente del PP y sobre la alargada sombra de Esperanza Aguirre que aún planea sobre Génova: en un foro de debate celebrado por el periódico con la presidenta de Madrid, la dirigente regional, a la consabida pregunta sobre la posibilidad de que presente candidatura en el Congreso de 2011 para liderar el partido nacional, contestó: "Ya veremos. Yo nunca me he resignado".
El "coñazo", las declaraciones sobre las palabras de la reina y el absentismo no son sin embargo suficiente artillería para cercenar el liderazgo de Rajoy. Las banderas de los críticos en su sorda cruzada son las supuestas contradicciones del líder de la oposición respecto a la crisis económica y la ruptura del pacto con UPN. Tanto las primeras reticencias del presidente popular y su equipo a las ayudas a los bancos como su posterior apoyo al fondo aprobado por el Gobierno han sido susceptibles de oposición interna. Pero es sin duda la cuestión navarra, lo que en El Mundo han calificado como "lo más grave que le ha sucedido a Rajoy desde que fue elegido presidente del PP", lo que según fuentes próximas a la formación, ha animado a los críticos a plantearse seriamente, de no re-conducirse la situación, a preparar el asalto al poder antes incluso de que se aproxime la fecha de la previsible celebración de un Congreso Nacional del PP en 2011.
Mientras, el búnker ideológico dirigido por José María Aznar prepara el terreno. En el número 20 de Cuadernos de pensamiento político editado por FAES, el profesor de Ciencia Política de la Universidad de Murcia, Miguel Ángel Quintanilla, asegura en un documento titulado Tras el 9-M: perder y perderse que, desde las elecciones, "el PP se haya inmerso en un estado de confusión" debido a la "crisis ideológica" de la formación. "Se puede ganar lejos del centro teórico, pero no se puede ganar sin dejar claro lo que se es", asegura Quintanilla, quien acusa a Rajoy de "revisar su relación con los partidos nacionalistas" dando origen a "un PP desconocido".
Mientras, los fieles al líder popular insisten en su estrategia, una intensa actividad parlamentaria con la que pretenden acallar las voces disidentes. Pero saben que no pueden permitirse más tropiezos. Puede que entonces no les dejen levantar cabeza.
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