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Nº 808 - de octubre de 2008

Los “siete magníficos” que le preparan su nueva proyección exterior

La brigada internacional de ZP

El presidente Zapatero está desconocido. Tras asumir su segundo mandato se ha volcado en una inédita ofensiva exterior con la que pretende que España y su gobierno se conviertan en una referencia internacional en estos convulsos tiempos de reordenación del mapa geoeconómico mundial. Para lograrlo, después de la histórica decisión de retirar las tropas de Iraq, los cuatro años de desencuentro con el presidente Bush y su escasa presencia en los foros internacionales, Zapatero ha desplegado una ambiciosa estrategia que, además de las declaraciones públicas, cuenta con un discreto equipo que, al margen de organigramas y con Bernardino León desde Moncloa como hombre clave, le intenta allanar el camino. El esperado triunfo de Obama les daría el espaldarazo definitivo a la vera del jefe.

Por Inmaculada Sánchez

Los tenemos trabajados. Estamos en contacto con los que, presumiblemente, van a tener mucho que ver con la Administración de Obama”. Así de ufano se muestra Carlos Mulas Granados, uno de los menos conocidos miembros del “comando de ataque” que el presidente Zapatero desplegó nada más conseguir su segunda victoria para encarrilar la nueva legislatura por la senda del prestigio internacional. Aún no se había desatado la crisis ni se hablaba de “refundar el capitalismo”, pero Zapatero ya tramaba dar un giro a su segunda presidencia con el brillo exterior que tanto deslumbra a los líderes cuando ya han consumido sus primeras ideas  en el escenario nacional.

La prevista presidencia española de la UE el próximo 2010 animaba a ello, pero ha sido la posibilidad real de un cambio en el Despacho Oval de la Casa Blanca la que parece haber marcado los pasos a dar.

A pesar del empeño en enfocar la presidencia hacia el exterior Zapatero no se decidió a relevar a su ministro de Exteriores al formar nuevo Gobierno. Moratinos, que, a pesar de mantener la confianza del presidente, no ha ampliado su limitada influencia en el entorno monclovita según todas  las fuentes consultadas, ha visto cómo su equipo ha sido desmadejado con los nombramientos de la nueva Administración. Su hombre fuerte en el Ministerio, Bernardino León, secretario de Estado de Asuntos Exteriores en la anterior legislatura, le fue arrebatado por Zapatero para llevárselo a Moncloa.

El joven diplomático, malagueño, 44 años y uno de los pocos de la carrera con militancia política de izquierdas a sus espaldas –en el PSOE desde 1997–, cuenta, además, con el aval de haber trabajado con Manuel Chaves en la Junta de Andalucía como director de la Fundación hispano-marroquí Tres Culturas, entre otras labores de asesoría. Aunque miembro de una “casta” tan especial como el cuerpo diplomático, “se entiende” con el partido. Y, sobre todo, con el presidente.

“Bernardino es uno de los  elementos centrales de la estrategia”, no oculta Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional del PSOE y portavoz de Exteriores en el Congreso desde el estreno de la legislatura. “Bernardino es clave”, añade otro de los asesores que, desde Ferraz, colaboran en la ofensiva. Y el objetivo de todos los planes radica en los Estados Unidos.

Cuando ya se fraguaba el traslado de León al palacio presidencial y se ponía su nombre al asiento contiguo a Zapatero en todos los viajes al exterior, el diplomático fue enviado a contactar con los dos principales candidatos a las próximas elecciones presidenciales norteamericanas. Junto a él otra discreta maniobra se ponía en marcha.

El relevo de Trinidad Jiménez, que mantiene su puesto de secretaria de Estado para Iberoamérica, al frente de la secretaría de Internacional del PSOE fue decisivo, según quienes conocen quién se mueve en línea con Moncloa en este terreno.

Elena Valenciano fue la elegida para capitanear la nueva política desde Ferraz y el Congreso de los Diputados. Cambió su escaño en Estrasburgo por uno en Madrid y tomó las riendas de la secretaría a la que Jiménez no podía dedicar el tiempo requerido. Nombrada portavoz de Asuntos Exteriores  del grupo socialista y considerada miembro clave de la nueva hornada de parlamentarios que Zapatero ha puesto en primera línea en este mandato, Valenciano, inmediatamente, enfocó su mirada hacia Estados Unidos.

Juan Moscoso, otro de esos nuevos diputados protagonistas de la renovación de escaños diseñada por el presidente, ha sido uno de sus apoyos. Hijo de Javier Moscoso, ministro de Justicia en época de Felipe González, su experiencia y formación como consultor para la Comisión Europea y la OIT y colaborador de la Fundación German-Marshall de Estados Unidos no ha querido ser desaprovechada en este “asalto” a la fortaleza de Washington y ha acompañado a Valenciano en no pocos de sus viajes.

Nada más ser nombrado Barack Obama candidato del Partido Demócrata la portavoz socialista se desplazó para entablar relaciones directas, en primera persona, con su equipo. Con Howard Dean, presidente del partido, ya había contacto, pero Bill Richardson, gobernador de Nuevo México, antiguo colaborador de Clinton y ahora en el equipo de Obama, además de hombre puente con el mundo hispano, se convirtió pronto en un seguro amigo.

“En Estados Unidos los partidos son sumas de individuos; hay que conocer a la gente una por una, es fundamental”, afirma Carlos Mulas, que conoce bien el escenario politico estadounidense –estudió y ha dado clases en las universidades de Columbia y de George Washington–.

El siguiente viaje, con la Convención Demócrata y la proclamación oficial de Obama como candidato propició la inclusión en esta peculiar “brigada internacional” de Juan Fernando López Aguilar. Tanto Elena Valenciano como José Blanco, en principio, iban a desplazarse en nombre del PSOE como invitados. Colaboradores de ambos, sin embargo, explican ahora que “cuestiones de agenda” se lo impidieron, cediendo el viaje al ex ministro.

López Aguilar, cuyo malestar por haber sido separado del núcleo duro cercano al presidente es sobradamente conocido por sus compañeros diputados, aprovechó sus  relaciones en Estados Unidos –estudió en la universidad de Boston–, su perfecto inglés y su condición de próximo candidato a las elecciones europeas para hacerse un hueco en la estrategia. El próximo en acudir oficialmente a estrechar lazos con los dirigentes más cercanos a Obama será José Blanco, invitado para compartir la noche electoral de próximo día 4.

La creciente euforia por una previsible victoria del candidato afroamericano está instalada desde hace meses en Ferraz y también Jesús Caldera, encargado de poner en marcha la nueva Fundación Ideas del PSOE, no ha querido descuidar, dentro de sus contactos internacionales el flanco estadounidense a la hora de conformar su pequeño equipo y dar sus primeros pasos. Así, fichó como jefe de gabinete a David Jiménez Gluck, quien ya ocupara este puesto con López Aguilar cuando era ministro de Justicia y tiene amplio conocimiento de política internacional, y como colaborador para este área a Carlos Mulas, ex subdirector de la Oficina Económica de Moncloa con Miguel Sebastián como jefe y actual director del área de Economía Internacional de la Universidad Complutense.

Caldera también ha visitado, en paralelo,  Estados Unidos, acompañado preferentemente por Mulas, y ha contactado, además de con los expertos que trajo a Madrid para apoyar el programa de Zapatero, como Jeffrey Sacks, John Stiglitz o el reciente Nobel Paul Krugman, con personajes que pueden ser claves en el restablecimiento de relaciones con la Casa Blanca si se confirma el triunfo de Obama. Entre ellos destacan John Podesta, presidente del Center for American Progress, que es, además el coordinador del “equipo de transición” de Obama (el que controlará el previsible traspaso de poderes), y Roger Hickey, encargado de la movilización en la campaña del candidato demócrata.

En Ferraz confían en que esta ofensiva de acercamiento hacia los dirigentes del Partido Demócrata más cercanos a Obama, que nunca antes se había desarrollado con esta intensidad ni con estos protagonistas, dé sus frutos. No sólo se trata de estar en las próximas cumbres internacionales en las que se va a refundar el sistema económico.  Estas serían sólo el primer escalón para convertir a Zapatero en un verdadero referente mundial, como ya lo fue con su decisión de retirar las tropas de Iraq.

El Rey como baza

Al rey le gusta y en Zarzuela no ocultan que las funciones de don Juan Carlos como “primer embajador” de España en el mundo encajan perfectamente en sus atribuciones constitucionales y su estilo y forma de ser.

No son pocas las  veces que los diferentes presidentes del Gobierno han acudido a él para que realizase alguna discreta gestión con otros monarcas con los que mantiene buenas relaciones personales como, por ejemplo, con el rey de Marruecos o el de Arabia Saudí.

Los reyes, por propia condición, no cambian con las elecciones y sus amistades y querencias perduran mucho más que las de los políticos de turno, aunque algunos de los más amigos de don Juan Carlos hayan fallecido en los últimos años, como Hassan II o el anterior ocupante del trono saudí, el rey Fahd.

A pesar de que, en alguna ocasión, como con el famoso “por qué no te callas” de la anterior Cumbre Iberoamericana, el rey haya provocado una polémica diplomática, en la actual estrategia del gobierno de Zapatero de conseguir meter a España en los foros donde se discute el futuro del sistema económico se ha buscado el apoyo real. Y don Juan Carlos no ha fallado. En la última semana se ha manifestado públicamente a favor de la presencia de España en los citados  foros, e incluso se ha mojado y se ha mostrado “seguro” de que así ocurriría.

La importancia de la lengua de Shakespeare

Un presidente de Gobierno puede permitirse no hablar inglés. Para eso están los intérpretes. Pero los estrategas, los que persiguen generar complicidades, traer a una cita a Madrid a un dirigente internacional o que el nombre de su partido o su gobierno sea nombrado en determinado foro, no pueden trabajar a través de un traductor.

Por eso, en esta peculiar brigada que intenta allanar el camino a Zapatero hacia su reencuentro con la Casa Blanca han sido reclutados quienes se manejan sin problemas enla lengua de Shakespeare.

“Además, habla un perfecto inglés”, señalan sin rubor desde Ferraz como una de las causas que llevó a  Juan Fernando López Aguilar a ser el único representante del PSOE en la reciente Convención Demócrata.

En el ascenso de Juan Moscoso, portavoz de la comisión Mixta para la Unión Europea en el Congreso, tiene parte de culpa su formación exterior, que le ha permitido ser patrono de la Fundación España-Estados Unidos, o miembro de la Junta Directiva de la Asociación Atlántica Española.

Carlos Mulas, que ya colaboró con Caldera en la redacción del programa electoral, ha sido elegido por el ex ministro como su “cicerone” norteamericano debido a sus contactos al otro lado del Atlántico, labrados en sus estancias como profesor en varias universidades de Estados Unidos.

Caldera, sin embargo, puede considerarse una excepción, dado que, con unas escasas nociones de inglés, nada más ser nombrado ministro se obligó a tomar dos horas de clase diarias que no ha interrumpido, además de varios curos intensivos en vacaciones y la lectura de libros de ensayo politico del mundo anglosajón en su lengua original. “Tendrá también facilidad para ello, pero es un hecho que ha conseguido hablar muy fluídamente el idioma y prácticamente no necesita que le traduzcan”, explica uno de sus colaboradores.

No es el caso de Zapatero, como es sabido, ni de José Blanco, quien, no obstante, y sabedor de que, en esta legislatura, la estrategia internacional iba a cobrar un protagonismo especial, tras ser nombrado vicesecretario general del PSOE, se pertrechó, en su nuevo equipo, de una persona que le ayudase a  moverse en ámbitos anglófonos.

Se trata de Cibrán Fernández, especialista en política internacional, gallego como él, aunque fichado por referencias exteriores ya que no se conocían previamente.

Para su próximo viaje a Washington también contará con el apoyo de quien es el coordinador de Elena Valenciano en su secretaría de Política Internacional, Orestes Suárez, otro especialista que domina a la perfección el inglés.

Un detalle de la importancia que se está dando últimamente al idioma más universal en Ferraz es que por primera vez el programa electoral de 2008 se ha traducido y se ha enviado en inglés a distintos partidos  “hermanos” en distintas partes del mundo.

Viajar o no viajar

Desplazamientos del presidente al extranjero

Legislatura 2004-2008: 88

Europa:           71 %

América:         18 %

África:            9 %

Asia:              2 %

Viajes al mes: 1,8

Legislatura actual (Abril a octubre 2008): 18

Europa:           66 %

América:         22 %

África:            6 %

Asia:              6 %     

Viajes al mes: 2,5


La cumbre de la crisis y Obama por Enric Sopena


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