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Nº 808

3/11/2008

En Nissan saben bien que el Pisuerga pasa por Valladolid

Por Joan Tardà i Coma*

Como quiera que no son sólo los japoneses quienes conocen que el Pisuerga pasa por Valladolid, vaya por delante que, desgraciadamente, el caso Nissan puede no ser el último. Pero lo evidente es que la presencia en las calles de Barcelona de miles de trabajadores de una empresa de automoción manifestándose en contra de las intenciones de esta transnacional de despedir, sin más, a 1.680 trabajadores ilustra de forma fehaciente que ya andamos inmersos en un nuevo escenario de precariedades y violencias. Metidos de lleno en las primeras consecuencias de una crisis industrial profunda que ya ha deglutido a los trabajadores subcontratados de la construcción y a los emigrantes para dar un buen bocado a los de aquellos sectores menos frágiles económicamente y más organizados sindicalmente.

Ciertamente, el Gobierno ha sido capaz de contar con suficientes apoyos para poder inyectar dinero y confianza en el mercado financiero, pero todavía tiene pendiente tomar las medidas que exige la necesidad de actuar sobre los sectores productivos. Por poco que se lo proponga (como socialdemócratas sus ministros tienen discurso intervencionista) tendrá complicidades suficientes políticas y sindicales para enterrar un modelo de crecimiento económico basado en la preeminencia de la construcción sobre otros sectores. No es tarea fácil porque todas las administraciones tendrán que torear en plazas tan distantes como las de la concertación social o las de la política exterior.

Por eso, y para empezar, no hayque autorizar Expedientes de Regulación de Empleo que no se basan en la crisis coyuntural, sino que pretenden dar rienda suelta a la acumulación de beneficios rebajando los costes salariales o proyectando deslocalizaciones de la producción. De ahí la importancia del pronunciamiento del ministro Sebastián en contra de lo pretendido por Nissan. Aviso para navegantes, pues, para aquellos que, como Nissan, cuya planta en Barcelona representa la cuarta más productiva de todas las del grupo a nivel mundial, pretenden despedir aun cuando en el año 2007, en que cayeron las ventas, los beneficios ascendieron hasta los 56 millones y nunca hayan mostrado ninguna objeción a rechazar los 43 millones recibidos por parte de las administraciones. Nissan, como SEAT, ha engordado gracias a las ayudas públicas y, por ello, ahora se les debe exigir responsabilidad.

Todo ello para evitar que cuaje un procedimiento de actuación que acabe contagiándose (desde Vigo, Valladolid, Valencia y Zaragoza se observa a Nissan con mucha atención). Por esta razón, ya se ha exigido (doy fe de ello al menos por parte de los republicanos) que el ministro plantee, de una vez por todas, y de acuerdo con las autonomías, un Fondo de Inversión en Empresas Estratégicas. Y las de automoción lo son también.

¿Cómo puede ser que la derecha europea, el mismo presidente Sarkozy, hasta hace cuatro días excelso predicador de las bondades del mercado, ya haya movido pieza en este sentido, y un gobierno socialdemócrata no pueda ofrecer otra cosa que el Plan VIVE? •

*Portavoz del Grupo Parlamentario Esquerra Republicana de Catalunya en el Congreso

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