Nº 808 -3 de noviembre de 2008
 
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De cómo Zarzalejos fue ‘ejecutado’ por Esperanza Aguirre

Caramba con el retrato que de Esperanza Aguirre ha hecho José Antonio Zarzalejos, ex director de ABC, en una larga entrevista concedida a la revista Capçalera, que edita el Colegio de Periodistas de Cataluña! La reaparición pública de Zarzalejos ha sido sonada. Quien fuera destituido abruptamente de la dirección del referido periódico, actualmente propiedad de Vocento, que es una empresa que parece haber perdido el norte y que ha perdido más que nada la eficacia, el rigor y el buen hacer empresarial de cuando se denominaba Grupo Vasco y otros eran sus máximos ejecutivos, ha dado un sonoro aldabonazo. Zarzalejos no parece en absoluto dispuesto a resignarse. Todo lo contrario. Sabe que tiene algunas importantes facturas por cobrar, sea leído este vocablo por favor no en su dimensión económica, y ha salido a la palestra, con ganas de batalla y presto a plantarle cara a la lideresa madrileña. A doña Esperanza le ha salido un grano cuando probablemente menos se lo esperaba. Un grano molesto que ha comenzado a contar algunas verdades del barquero y que ha advertido que puede contar más y que dispone de pruebas fehacientes como para sostener que la ambiciosa presidenta de Madrid fue la principal instigadora de su ejecución sumaria. Recuérdese que faltaban pocos días para que se iniciara la campaña de las elecciones generales del 9 de marzo cuando Zarzalejos fue derrocado de forma súbita y bastante sórdida. “Todo esto, afirma Zarzalejos, ha sido una historia muy grave dentro del periodismo español”.

“Se debe tener en cuenta, señala el ex director de ABC,  que a los tres días de no estar yo, llegan el director y dos subdirectores del periódico de la competencia, La Razón, sin haber avisado. Es decir, con las mismas prácticas absolutamente heterodoxas que rompen todas las normas de cortesía, de compromiso, del sector mediático. Y, por lo tanto, consolida una manera de hacer de los actuales gestores de Vocento, particularmente del consejero delegado y del director de medios nacionales, que les retratan como unos incompetentes para convivir en el sector. No son personas fiables. Después ha resultado que ha habido también otros episodios como el fichaje frustrado de Carlos Alsina por Punto Radio [la cadena radiofónica del Grupo Vocento]. Ahí también se rompieron estas reglas de compromiso y cortesía. Pasó entonces conmigo, con La Razón y con el grupo Antena3-Onda Cero”.

No elude Zarzalejos valorar el juicio contra Federico Jiménez Losantos por sus insistentes insultos contra él: “Algo hemos avanzado porque el hecho de que Ruiz-Gallardón ganara su querella por injurias y que yo ganara mi demanda son dos precedentes que marcan la línea en la que la justicia dice “hasta aquí”. Ahora habrá que ver cómo las sucesivas instancias completan estas sentencias. Yo estoy absolutamente convencido de que serán ratificadas íntegramente. Cuando se dice que el honor no vale nada y que todo esto se debe solucionar entre periodistas, yo me pregunto, ¿debo contestar a un difamador con difamaciones? ¿O debo apelar a mi carácter de ciudadano que tiene determinados derechos protegidos por la Constitución como el honor, la intimidad y la propia imagen? Si él me llama “sicario”, “detritus” o “retrasado mental”, ¿yo también tengo que llamarlo así? Si lo hiciera estaría a su altura y lo último que querría en mi vida es estar a la ínfima altura moral e intelectual de Jiménez Losantos, porque este señor tiene una sentencia que lo califica como injuriador, y otra, como difamador”.

El ex director evoca su segundo mandato en ABC, en diciembre de 2005. Puntualiza determinadas cosas sobresalientes y que explican lo que más tarde le sucedió: “Cuando empiezo mi segunda etapa como director del diario, ya se ha iniciado la primera legislatura de Rodríguez Zapatero y  se ha desatado toda la trama del 11-M, y sobre todo la oposición de Zaplana, Acebes y Esperanza Aguirre (…) Pero yo decido no secundar la gran mentira que era “la conspiración del 11-M”, ni el secuestro de la derecha por parte de una serie de medios, singularmente la COPE, pero también El Mundo, que aconsejan a la derecha situarse en posiciones más extremas”. Zarzalejos no se corta un pelo y pone el dedo en la llaga al denunciar que esos medios marcan la agenda al PP al que convierten “en un brazo marquetiniano de ambos medios de comunicación con la jerarquía eclesiástica madrileña detrás”. Añade: “Yo me rebelo ante esta situación y dos años y medio después esta situación es la que me vence. El 6 de febrero de 2008 me cesan y cuando pregunto por qué lo hacen escasamente un mes antes de las elecciones generales, el consejero delegado me dice: “Porque queremos hacer nosotros las elecciones”.

Sus consideraciones y sus revelaciones son de gran magnitud  e importancia: “Y no me quieren ahí sobre todo en la fase poselectoral, porque el asalto al liderazgo del PP por parte de Esperanza Aguirre era una hipótesis verosímil y sabían que ABC conmigo en la dirección no iba a favorecerlo, sino todo lo contrario. Lógicamente, si yo hubiera dirigido el diario en el período postelectoral no habría favorecido las tesis de la derecha más dura que encabeza Aguirre y los neocons que la rodean, gente que proviene de la izquierda y que se ha situado en posiciones radicales de la derecha”. Y atención: “Tengo pruebas absolutas y totales de que Esperanza Aguirre y su entorno (…) sabían que el movimiento completo era primero mi cese, y después el desembarco de la gente de La Razón”.

 No menos apasionante es el capítulo más directamente dedicado a Esperanza Aguirre: “Supongo que en la actualidad, conociendo a Esperanza Aguirre como la conozco desde hace muchos años, es insaciable. En mi época yo no consentía las presiones y tenían que ejercerlas a mis espaldas, tratando de puentearme normalmente a través de miembros del Consejo de Administración. Pero en alguna ocasión, eran presiones absolutamente directas que yo no consentí jamás. No he tenido nunca presiones tan fuertes como las de Esperanza Aguirre, una persona que se define como liberal y que tiene siempre la palabra “libertad” en la boca. También la tenía cuando expulsó a Germán Yanke y a Pablo Sebastián de Telemadrid, ¡la cadena que probablemente le rinde más culto a la personalidad! Y es que Aguirre es una persona que, sobre todo, es vanidosa. Después, creo que es bastante ignorante (…) Y finalmente es una persona miserable (…) No conozco a ningún personaje político con poder político y económico que tenga un comportamiento más alejado de algunas prácticas democráticas respecto a los medios de comunicación que Esperanza Aguirre. ¡Y eso que yo he crecido profesionalmente en el País Vasco!”.

Tremendo alegato contra Aguirre y sus periodistas amigos. Zarzalejos ha dicho en voz alta muchas de las cosas que se hablan en las redacciones y en los partidos políticos en voz baja, susurrante, sólo para iniciados. Ese es su mérito. La libertad de expresión está siendo confiscada parcialmente desde la presidencia de la Comunidad de Madrid y desde la estructura mediática del PP que apoya, jalea y ovaciona a Jiménez Losantos y a Pedro Jota, aunque ahora Rajoy marque distancias y hasta sea objeto de sus ataques. Rajoy para ellos es un juguete roto. Y no se equivocan. Pero si la derecha política cae definitivamente en manos de Aguirre y de sus gurús periodísticos,  es para coger el portátil y salir corriendo o huyendo. La que se nos vendría encima.

Luis G. del Cañuelo

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