F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 806
20/10/2008

Las campanas de la crisis financiera doblan por todos

Por Julio Rodríguez*

La crisis financiera se ha instalado de lleno en la economía mundial. Una recesión generalizada parece inevitable. Todo indica que será preciso actuar de forma enérgica y coordinada para impedir males mayores. Un conocido historiador, Paul Kennedy, recordaba recientemente la responsabilidad en la presente crisis de la financiación excesiva aportada a la compra de vivienda ("The unintented consequences", IHT, 8/10/2008): "lo que las hipotecas al 105 por ciento significaban era que bancos imprudentes prestaron a personas no menos imprudentes (a muy bajos tipos de interés) no sólo todo el capital preciso para adquirir una vivienda o apartamento sin que el comprador aportase ningún ahorro, sino que se le prestó, además, un extra del 5 por ciento para, por ejemplo, mejorar la cocina".

La generalización de la sobrefinanciación por la mayor parte del mundo desarrollado, en especial en EE UU (lo que se denominó como the greespan put), ha dado lugar a que decenas de miles de profesionales altamente remunerados y de empleados bancarios hayan perdido sus empleos y que se hayan reducido sus hábitos de consumo. Esto último afectará a numerosos empleos de menor nivel retributivo, contraerá la economía globalizada, y hasta podrá llegar a reducir el poder militar de EE UU.

Los excesos del pasado reciente se concentraron en la vivienda y en los mercados ligados a la misma. El proceso se inició en 1998 y se aceleró en 2006, con lo que se creó la"madre de todas las burbujas" (Vernon L.Smith, "There's no easy way out of the bubble", Wall Street Journal, 10/10/2008).

Resulta evidente que la crisis financiera actual amenaza la globalización por varias vías, entre las que destaca el empeoramiento de la actuación de la economía mundial. Si EE UU y la UE entran en una recesion significativa, es de prever tenga lugar un aumento del nacionalismo económico (Martín Wolf, "Financial crisis tests durability of globalisation", FT, 10/10/2008). La autosuficiencia no parece ser la mejor lección a sacar de los acontecimientos de estos días.

La necesidad de actuar de forma conjunta y sintonizada es una idea generalizada. La crisis financiera implica pérdida de confianza en los bancos y pérdida de confianza entre los mismos bancos (Paul de Grauwe, "Temporary full estate ownership is the only solution", FT, 10/10/2008). Los gobiernos son las únicas instituciones que pueden resolver el fallo de coordinación entre los bancos en plena crisis de liquidez, según De Grauwe, y ello cuando dichas entidades pasen a estar en manos del Estado. En dicha situación se podrá superar la desconfianza generalizada entre las entidades financieras y así renovar los préstamos interbancarios.

En EE UU la Reserva Federal ha empezado a prestar directamente a las grandes empresas, adquiriendo papel comercial. Dicha actuación resulta insuficiente, pues la Fed no puede efectuar todas las operaciones de préstamo bancario. Si se transforman los bancos privados en públicos, aunque sea temporalmente, se puede conseguir, según el autor citado, que tales bancos, controlados por el poder del Estado, se presten entre sí.

Se ha perdido la confianza en la deuda privada. Serán precisos más 'Planes Paulson' para frenar el precio de dicha deuda e impedir la desaparición de la misma. Una vez logrado el equilibrio y privatizado de nuevoel sistema bancario, será preciso poner en marcha una profunda reforma del sistema bancario para mantener el equilibrio en cuestión.

Sin llegar tan lejos como propone De Grauwe, la solución británica, inspirada en las actuaciones del Gobierno sueco allá por los años 90, parece el modelo a seguir, a la luz de las conclusiones de los jefes de Gobierno de los países europeos integrados en la eurozona establecidas en la cumbre del domingo 12 de octubre. La iniciativa consiste en capitalizar los bancos y en garantizar los préstamos interbancarios. Se trata de impedir la quiebra de los bancos importantes para el sistema financiero y de lograr que se reactive la actividad en el mercado interbancario, condición imprescindible para recuperar la actividad prestamista habitual.

Hasta el momento las soluciones adoptadas se han visto superadas en poco tiempo por la enorme complejidad y alcance de la crisis financiera, que ha eclipsado a las otras crisis presentes (materias primas, alimentos, propiedades). Las prisas por implantar en la eurozona el acuerdo del domingo segundo de octubre indican la preocupación de los gobernantes de la eurozona por la situación.

Resulta difícil escapar a las consecuencias de lo que está sucediendo en el otoño de 2008. Los descensos bursátiles afectan de forma negativa al valor de numerosos fondos de inversión y de planes de pensiones. En nuestro mundo, globalizado e interconectado, ningún hombre es una isla. Las palabras de John Donne, "No preguntes por quien doblan las campanas. Doblan por ti" (Paul Kennedy), vienen muy a cuento. •

"Economista. Ex presidente del Banco Hipotecario de España.

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