Hemeroteca Esta semana
 
Nº 806 - 20/10/2008

Antonio Basagoiti, presidente del PP vasco

 

"CONDICIONAREMOS LA ELECCIÓN DEL LENDAKARI"

Hace tres meses que llegó a la presidencia del PP vasco como candidato de consenso tras la marcha de María San Gil y ya tiene clara su hoja de ruta. Asegura Antonio Basagoiti que el acuerdo de socialistas y populares en materia antiterrorista les permite salir de las trincheras y mejorar una imagen que reconoce antipática haciendo política desde y por Euskadi. Y está convencido de que el resultado de esta nueva estrategia mejorará sus expectativas en las elecciones vascas de 2009 y le pondrá en disposición de arrancarle un acuerdo al PSE para plantear una alternativa a lbarretxe.

Por Virginia Miranda

Usted ha dicho que el problema del PP vasco es que tiene mala imagen. ¿Cómo la va a mejorar?
—Hemos tenido una época en la que nuestra principal función ha sido la resistencia para existir como partido ante un modelo político nacionalista sectario que quería borrar a España del mapa. Pero ahora debemos cambiar. Debemos evolucionar para influir, decidir y plantear alternativas. Y es ahí donde los vascos nos van a reconocer más.

—¿Cuáles son esas alternativas?
—Hay que plantear alternativas en el campo económico y en el campo social, hay que plantear soluciones a los problemas de ruptura que tiene este país, hay que plantear objeciones a la falta de libertad que existe en la educación, en la cultura, o en el idioma. El PP ha pasado la fase de la resistencia y ahora toca hacer política.

—¿Cuál será su hoja de ruta?
—Lo que yo voy a proponer a los vascos es que el PP va a pasar a tomar las decisiones estratégicas de este país. Tenemos que pasar de las trincheras a ser útiles para la sociedad vasca.

—Si estuviera en su mano evitar que el PNV vuelva a gobernar en Euskadi, ¿apoyaría entonces a Patxi López como lendakari?
—Esa decisión la va a tomar el PP. En Euskadi nadie tiene mayorías, es un territorio muy plural donde al menos hay tres grandes fuerzas incluido nuestro partido. Por eso el PP va a condicionar la elección del lendakari. Pero no sólo depende de que yo le apoye. Depende de que el PSE quiera realmente hacer una alternativa a Ibarretxe. Y eso es mucho más probable si el PP no está débil. Por eso mi objetivo es estar fuerte en las urnas, tener muchos parlamentarios para que no haya ninguna debilidad por parte de los socialistas. Que pueden tener dos: la debilidad guipuzcoana, que es intentar una fórmula catalana haciéndonos creer que ERC es Batasuna, o la debilidad vizcaína-socialista, que es tratar de mantener al PNV en el poder para ver si se modera. Y la experiencia nos dice que no se modera desde el Gobierno.

—Cuándo Jesús Eguiguren dice que es "imposible" un pacto de su partido con el PP para formar Gobierno tras las elecciones vascas, ¿cree que es estrategia o habla en serio?
—Reconozco que le viene bien en campaña, pero también creo que lo piensa en el fondo. Eguiguren y una parte del PSE interpretan que el futuro del país hay que hacerlo en contra del PNV y del PP y de la mano de la izquierda y los partidos nacionalistas más duros. Pero yo sé que nosotros podemos influir en eso. Y sólo hay forma de que recapacite: que el PP venga bien respaldado en las elecciones y se vea obligado al cambio. Me comprometo a influir, a condicionar y a hacer que el PSOE reflexione sobre el cambio después de las urnas.

—También ha dicho que Patxi López no sería vicelendakari de lbarretxe, ¿le cree?
—Creo que eso no lo tienen claro. Por distintos factores, como el complejo ante el nacionalismo. Nosotros nos sentimos vascos y españoles. Pero a veces noto que el PSE, para hacerse el vasco, quiere acercase al nacionalismo. A pesar de ello, no descarto que en una situación electoral donde el PP y el PSOE sumen, al final tengan la obligación de sustituir al nacionalismo. Y voy a apostar todas mis cartas por ahí. El PNV será necesario para Euskadi, pero antes necesita una pasada por la oposición no exclusivamente por problemas de gestión, sino por problemas ideológicos profundos.

—Volviendo a la mala imagen. ¿Ha tenido algo que ver con la actitud que han adoptado los dirigentes del PP de Madrid y de Euskadi respecto a la política antiterrorista?
—Los dirigentes vascos no tienen ninguna responsabilidad. Nosotros hemos hecho lo que teníamos que hacer. La situación era lo suficientemente difícil como para tener esa posición de fortaleza. En un escenario, además, donde la banda terrorista estaba intentando negociar con un Gobierno para sacar rédito de sus asesinatos. Y digo más. Si el PP no llega a estar firme, incluso duro en ocasiones, el PSOE y Zapatero habrían metido aún más la pata en el proceso de paz. Por lo tanto, hicimos lo que había que hacer aunque resultara antipático. Ahora el Partido Socialista ya no está en la negociación. Y ha quedado claro que la ciudadanía no avala cualquier cosa con la excusa de la paz. Por eso ahora en el PP toca hacer otra cosa.

—Ha dicho que apoyaría una negociación del Gobierno con ETA en el caso de que la banda terrorista abandone las armas. ¿Todos en el PP estarían dispuestos?
—No se trata de una negociación, sino de ver cómo se reinsertan, cómo piden perdón a las víctimas y cómo son capaces de compensar el daño que han hecho. En ese marco se puede hablar con ETA. En ese escenario, cualquier persona sensata lo respaldaría.

—María San Gil abandonó la presidencia del PP vasco por discrepancias con el partido. ¿Se lleva usted mejor con el PP? ¿Haber dejado de hacer oposición con la política antiterrorista mejora las expectativas electorales del partido en Euskadi?
—Lo que ha beneficiado al PP vasco y al conjunto de los vascos es que el Gobierno dejara de defender la negociación con ETA. Si el Gobierno estuviese dando esperanzasa la banda, y ahora no veo que lo esté haciendo, nuestra posición tendría que ser de dureza. Sé que iba a ser mal entendida en algunos sectores, pero nuestra obligación como oposición es intentar que el Ejecutivo no vuelva a cometer errores.

—¿Y cómo se lleva con el nuevo PP?
—Me llevo exactamente igual que antes. Cuesta comprender una cosa, y es que las decisiones sobre el País Vasco se tienen que tomar aquí, en Bilbao, en San Sebastián y en Vitoria. Porque siempre acertaremos más los que vivimos aquí, leemos los medios de aquí y hablamos con los ciudadanos de aquí que los que están en Madrid sentados en un despacho. La relación es la misma, yo en lo que pongo más énfasis es en que hay que hacer mucho más caso al PP vasco. Y eso lo voy a hacer con Rajoy de presidente o con el que sea.

—Tras las ilegalizaciones de ANV y el PCTV, ¿considera cerradas las puertas de laizquierda abertzale en las elecciones o se presentarán bajo una marca blanca?
—Lo intentarán, porque es fácil. Pero creo que el Gobierno, en esta ocasión, no les dejará. Me quedo con las palabras de Rubalcaba, que asegura que no tienen ninguna posibilidad de presentarse.

—Hay quien dice que esa marca blanca evitaría la fuga de votos al PNV y EA y mejoraría las posibilidades del PSE.
—No se puede hacer la cuenta la vieja con los temas de Batasuna y de ETA porque eso nos llevaría al desastre. Lo mismo podía haber hecho el PP en 2003, cuando se ilegaliza Batasuna coincidiendo con elecciones municipales. Si no llegamos a hacerlo, igual el PP habría ganado en Bilbao porque le hubiese quitado votos al PNV. Pero mucho más importante que tener una alcaldía, una consejería, o un parlamentario más era hacer saber a los terroristas que no pueden sacar ningún beneficio de las instituciones.

—¿Qué espera de la justicia europea? Batasuna ha pedido la intervención del Tribunal de Estrasburgo para recurrir su ilegalización, e lbarretxe ha anunciado que acudirá al tribunal para defender su consulta.
—Sobre lo de Batasuna no tengo ninguna duda de que cada vez se conoce más en todos los ámbitos, y también en la UE, que no defienden ideas, sino que amparan el terrorismo y lo protegen. El caso de lbarretxe me duele un poco más. Porque quienes conocemos la ley sabemos que no tiene ninguna posibilidad de prosperar, pero lo que ha hecho supone un descrédito para la sociedad vasca.

—La consulta estaba convocada para el 25 de octubre, que el Gobierno vasco ha defendido con un manifiesto. ¿En qué va a quedar todo esto?
—En la pataleta más ridícula para intentar hacerse las víctimas de cara a las próximas autonómicas en busca del voto de la izquierda abertzale.

—lbarretxe, Patxi López y Rodolfo Ares serán juzgados en enero por haberse reunido con miembros de la ilegalizada Batasuna. ¿Temen la victimización de los acusados?
—No tengo ninguna duda de que lbarretxe lo va a utilizar para hacerse la víctima. Del PSE espero un poco más de sentido común y de respeto a la democracia.

—¿Qué ha ha significado para usted María San Gil?
—Muchísimo. Su único interés ha sido que el PP defienda unos principios y unas ideas fundamentadas en las libertades y en la derrota total del terrorismo, y ha sido el ánimo y el acicate para muchos concejales que hemos estado en los ayuntamientos aguantando situaciones muy complicadas.

—¿Jaime Mayor Oreja será cabeza de lista del PP en las europeas?
—No lo sé, no me compete. Bastante tengo con lbarretxe, con López y con el plan como para preocuparme por Mayor Oreja.
—¿Si lo fuera, ¿se alegraría? Si por el contrario no fuera así, ¿sería una pérdida importante para el PP?
—El éxito del PP radica en contar con todos, en unir al centro, al centro izquierda, a la derecha, a los más liberales y a los más conservadores, y con esto no le llamo a Jaime Mayor Oreja ninguna de las dos cosas, porque todos tienen el proyecto de futuro de mejorar España.

—No lo dice usted, pero a Mayor Oreja se le identifica con el sector más conservador. ¿Está fuera de juego ahora en el PP vasco?
—No, yo lo considero fuera de juego. Lo que pasa es que la época es distinta. Lo que hacía falta en 2000 no es lo mismo que lo que hace falta en 2008. Ahora no hay que limitarse a la resistencia, también hay que a mejorar el País Vasco.

—¿Lo de Miguel Sanz es una traición?
—No lo considero una traición, creo que es una excusa para alejarse del PP porque tiene otro acuerdo con los socialistas. Debemos ser conscientes de eso para ver lo que hacemos.

—Puede producirse una ruptura. ¿Les pesa entonces más el coste político en España que el coste electoral en la comunidad foral?
—La ruptura de ese acuerdo no es buena para ninguna de los dos. En el caso del PP, porque perdemos un socio importante en la comunidad foral. En el de UPN, porque la ley D'Hont puede hacer que el Gobierno quedar en manos de los socialistas. A mí me gustaría recomponer esta situación. Pero no por el interés de los partidos, sino porque la fórmula ha funcionado: Navarra supera a Euskadi y al resto de España en todos los indicadores de empleo, de industria, de comercio, de población y de todo tipo. Cuando un equipo gana la liga por 20 puntos todos los años, cambiar de esquema, juego y entrenador no me parece muy lógico. •


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