Aplauso a las medidas del Gobierno, pero dudas
sobre su efectividad
PLAN ZP' CONTRA
EL MIEDO
Y LA DESCONFIANZA
La crisis de confianza ha desencadenado una catarsis sin precedentes en los
mercados financieros y entre los particulares de toda Europa. Durante la última
semana las alertas rojas se han encendido extendiéndose como la pólvora por todo
el mapa europeo. Ni el recorte de los tipos de interés, coordinado por los bancos
centrales de todo el mundo, ni los planes de emergencia de los gobiernos, con
inyecciones de capital para reactivar el crédito y asegurar los depósitos, han
conseguido frenar el pánico. España no ha sido una excepción.
Por Maite Nieva.
Los últimos días han sido una batalla contra reloj para los gobiernos europeos. Y, aunque el sistema financiero español haya demostrado hasta ahora que goza de buena salud, el miedo, como siempre que se trata de dinero, no ha hecho concesiones. Tras un comienzo de semana en el que todo parecía derrumbarse, el presidente de Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero se ha sumado al paso que marca Europa y ha apostado por crear sus propias medidas anticrisis para activar la actividad crediticia y devolver la confianza a los ahorradores españoles. El plan de ayuda se canalizará mediante la creación de un fondo extraordinario de 30.000 millones de euros ampliables hasta 50.000 millones, con cargo al Tesoro Público. Además, establece un aumento de la cobertura del Fondo de Garantía de Depósitos hasta un máximo de 100.000 euros por titular y entidad. El objetivo es "garantizar la liquidez del sistema financiero español, ante las dificultades de acceso a los mercados para que, a su vez, repercuta en los clientes", según Zapatero.
Al contrario de lo que está ocurriendo en otros países, en España, no hay bancos ni cajas que salvar, pero sí una crisis de liquidez y desconfianza que comienza a ser preocupante y que incide de forma directa en la economía real y en la creación de puestos de trabajo. Bancos y cajas de ahorro han conseguido un balón de oxígeno que les permitirá mejorar la liquidez. Y también evitar la "competencia desleal" de otras entidades y la fuga de los depósitos españoles a otras entidades europeas.
Habrá créditos si hay una demanda solvente. La gran duda es si, tal como anunciaba Zapatero servirá para que los bancos aumenten sus créditos, y los particulares y empresas puedan acceder a préstamos que ahora les deniegan las entidades financieras. "Es difícil saber como evolucionará el crédito", reconocen fuentes bancarias. "No depende sólo de que los bancos dispongan de más recursos, sino también de la demanda de crédito solvente y este está muy ligado a la evolución de la economía y del paro". Además, las previsiones que hace el Fondo Monetario internacional son de claro deterioro. Su último informe asegura que España entrará en recesión en 2009.
La rebaja de los tipos de interés adoptada por parte del Banco Central Europeo, en una acción coordinada con el resto de los bancos mundiales, sin precedentes hasta ahora, ha despertado mayores expectativas entre empresas y particulares. Pero, una cosa es que baje el precio oficial del dinero hasta el 3,75% y otra que se traslade al mercado interbancario, dicen los analistas. La sensación general es que no tendrá efectos inmediatos en las familias que tienen que hacer frente a una hipoteca. Llevará un tiempo reducir el euribor, el tipo de referencia de las préstamos hipotecarios y las hipotecas tardarán en notarlo ya que el recorte del precio del dinero afecta, en principio, al dinero que presta el BCE. "Habrá que esperar a ver como se va filtrando la bajada de los tipos de interés a partir del 15 de octubre y cual es la tendencia", señalan los expertos.
Los resultados tardarán todavía algún tiempo en trasladarse a la economía real, y sólo en los próximos meses irán tomando forma, aseguran los analistas. La recuperación de la confianza no es inmediata, y tardará en volver, sobre todo en el mercado interbancario". Aunque los bancos y cajas dispongan de mayor liquidez, hay que esperar para ver cómo se traslada a la concesión de los créditos a consumidores y empresas, señalan. El mar de fondo, continúa estando en la desconfianza entre los bancos a la hora de prestarse dinero entre ellos. El problema aún no está solucionado.
Lo que está claro, coinciden la mayoría de los analistas, es que empresas y particulares tardarán bastante tiempo en volver a las alegrías con que se han concedido los créditos en los últimos años. La concesión de préstamos se mirará con lupa después de los terremotos que han convulsionado a los mercados.
Banqueros, empresarios, fuerzas políticas y sindicatos han aplaudido abiertamente las medidas adoptadas por el gobierno de Rodríguez Zapatero, asegurando que eran absolutamente necesarias. Pero pasados los primeros momentos de complacencia comienzan a surgir las primeras incógnitas. También han surgido voces discordantes, entre quienes consideran que los fondos son insuficientes. Los líderes empresariales reconocen que permitirán aliviar la restricción crediticia que hay en el mercado, pero recuerdan que el plan del gobierno supone una "apuesta" y un "compromiso decidido por el mantenimiento de las actividades económicas", y "a favor de los ciudadanos y las empresas" tal como ha señalado Zapatero. No está orientado a "resolver un problema de solvencia de las entidades sino facilitar la financiación de las empresas y los ciudadanos propiciando el buen funcionamiento del mercado crediticio", aseguran.
El presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán ha señalado que harían falta otros 30.000 millones de euros más para que el dinero se reparta "correctamente" y llegue a las empresas. "Los 30.000 millones previstos se aproximan bastante a los recursos que necesitan los bancos para sanear sus cuentas de aquí a final de año, por lo que estos podrían no trasladarse a las empresas en forma de crédito". En la misma línea se ha definido el presidente de las Cámaras de Comercio, Javier Gómez Navarro: "si el dinero no llega a la economía real se habrían resuelto los problemas de los bancos pero no el de la economía española. "Si la banca debe renovar deuda por 30.000 millones de euros antes de fin de año, hay que evitar que la cantidad ofrecida por el gobierno se desvíe a otros fines que no sea dar liquidez la economía real".
La banca española espera vencimientos de deuda a finales de 2009 cercanos a 100.000 millones de euros por lo que la cuantía podría ser claramente insuficiente. •
Los ahorros españoles, a salvo
Una y otra vez, el ministro de Economía, Pedro Solbes, el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobierno en pleno y los líderes de bancos y cajas han asegurado que, "no hay nada que ponga en riesgo los ahorros de los españoles", pero la crisis de confianza ya era imparable. Y ha crecido aún más a medida que las bolsas mundiales se desplomaban, los gobiernos europeos rescataban bancos y cajas de la quiebra, y aumentaban la cobertura de los fondos depositados en las entidades financieras hasta la totalidad de su valor.
Durante esta frenética semana el gobierno ha tomado dos decisiones: aprobar la creación de un fondo de 30.000millones de euros y ampliable hasta 50.000 millones a cargo del Tesoro Público para dar liquidez al sistema financiero y aumentar la cobertura de los depósitos en el hipotético caso de que quebrase una entidad financiera.
A diferencia de otros países europeos, el destino del fondo español está destinado a la prevención de riesgos. El objetivo es sostener la actividad productiva de las empresas y los ciudadanos españoles a través del mantenimiento normal crediticio hasta que los mercados actúen normalmente. "Aquí no hay que rescatar a ningún banco" ni está destinado a la compra de activos tóxicos, ha dicha Zapatero, aludiendo al fondo creado en Estados Unidos y otrospaíses. El gobierno español quiere mitigar la escasez de crédito de empresas y particulares provocada por las dificultades de bancos y cajas para acceder al mercado internacional del dinero.
El fondo estará formado por activos de máxima calidad y sanos, procedentes de las entidades financieras que tengan mayores problemas de liquidez. De esta forma se "cumplirán dos objetivos: minimizar el coste para las finanzas y evitar una subvención a las entidades de crédito" según Zapatero. Según el presidente, es un "fondo temporal compatible con las normas del mercado europeo y se extinguirá a medida que se normalicen los mercados financieros".
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