F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 804
6/10/2008

Tormentas financieras. El duro otoño de 2008

Por Julio Rodríguez*

Los indicadores disponibles confirman con su evolución la intensa desaceleración del crecimiento de la economía española en 2008 y el papel relevante que en este proceso ha desempeñado el subsector de la construcción residencial. La creciente debilidad económica se advierte sobre todo en el deprimido comportamiento del consumo de los hogares.

"Un periodo de penoso ajuste tiene que suceder necesariamente. Es evidente que la crisis de la vivienda está afectando negativamente a toda la economía, pero ello sucede tras una larga década de mala asignación de recursos" (James Saft, Home plan is bad for Britain, IHT, 5/9/2008).

En el periodo expansivo que terminó en 2007 el endeudamiento suplió al ahorro, ocasionando aumentos ficticios de la renta disponible de los hogares. Como subrayó el FMI en sus Perspectivas de abril de 2008, el mercado de la vivienda, apoyado en unos mercados hipotecarios hiperdesarrollados, se convirtió en un factor potencialmente desestabilizador para las economías. La crisis financiera derivada de la crisis del mercado de vivienda ocupa ahora el primer plano de la actualidad.

En dos semanas se han sucedido en Estados Unidos una serie de cambios institucionales (desaparición de la banca de inversión), de intervenciones especificas (se han nacionalizado las dos grandes titulizadoras públicas que controlaban más de la mitad del mercado de crédito hipotecario de Estados Unidos, se ha intervenido la compañía de seguros AIG) y de quiebras de entidades(Lehman Brothers) que resultaban impensables al comienzo del ejercicio de 2008.

Los créditos subprime están instalados en los activos de las entidades financieras. El gobierno norteamericano y la Reserva Federal han presentado un plan encaminado a eliminar tales productos tóxicos de los balances bancarios, manejándose con dicho fin unos recursos de 700.000 millones de dólares. Dichos recursos públicos se obtendrían mediante la colocación de deuda pública federal en los mercados, acrecentándose así en más de un billón de dólares el saldo vivo absoluto de dicha deuda, si se concentra el efecto de todas las actuaciones resumidas. A la vista del énfasis puesto por el gobierno Bush en el plan citado, todo indica que la evolución futura de la crisis financiera dependerá estrechamente del resultado de la aplicación del mismo.

Nouriel Roubini (The shadow ranking system is unravelling, FT, 22/9/08) ha subrayado cómo las entidades financieras europeas corren el riesgo de sufrir pérdidas significativas por la venta a las mismas de los "productos tóxicos" de Estados Unidos. Pero otros problemas afectan a los bancos europeos: el masivo apalancamiento incurrido para obtener el enorme aumento de los riesgos, el pinchazo de las burbujas inmobiliarias de algunos países europeos, la severa restricción de liquidez que ha conducido a procesos de racionamiento del crédito. Destaca en especial el caso de los países del sur de Europa, donde las burbujas del crédito y de la vivienda se han financiado en divisas exteriores, lo que llevará a duros aterrizajes y aserios problemas de liquidez para atender a dicha financiación.

Las situaciones varían bastante de uno a otro país europeo, incluso dentro de la eurozona. El presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, ha elogiado el plan norteamericano de salvamento del conjunto del sistema financiero mediante el esfuerzo de los contribuyentes. Alemania, por el contrario, se ha distanciado de dicho plan, recordando la conveniencia de retornar a la ortodoxia financiera (por ejemplo, la titulizacion como práctica de refinanciación bancaria nunca tuvo buen ambiente entre los alemanes). El Reino Unido, mientras tanto, ha tenido que buscar salidas a tres bancos (Northern Rock, Halifax y Bradford-Bingley) empleándose en dos casos la nacionalización como vía momentánea de salida.

El otoño de 2008 ha traído las tradicionales lluvias torrenciales. Pero en este caso el otoño ha venido acompañado de tormentas en el sistema financiero, que vienen a ser la pesada factura a pagar por los excesos de la década pasada. En dicho periodo sólo la "miopía del desastre" impidió intuir que no podían prolongarse tanto tiempo situaciones de crecimientos de dos dígitos del crédito al sector privado. Dicha tasa resultó ser bastante más elevada en los componentes correspondientes al crédito a comprador de vivienda y a promotor inmobiliario. Es posible que, mejor que hablar de la leche derramada, se agudice el ingenio y se prepare al personal para buscar soluciones a los problemas que llegarán tan puntuales como han venido las tormentas otoñales. •

"Economista. Ex presidente del Banco Hipotecario de España.

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