Hemeroteca Esta semana
 
Nº 804 - 6/10/2008

Francisco Fernández Marugán, portavoz de Presupuestos del PSOE

 


"EL 'PLAN BUSH' CONVIERTE AL ESTADO

EN 'LOS HOMBRES DE HARRELSON"

Orgulloso de los buenos resultados que está dando el modelo bancario y regulatorio español, cuya solidez "se reconoce más fuera que dentro" de España, Francisco Fernández Marugán encara con optimismo la tramitación parlamentaria de los Presupuestos Generales del Estado, ya que "existe la posibilidad de llegar a un acuerdo con varias formaciones políticas". Además, el portavoz socialista en la comisión de Presupuestos contempla la actual crisis financiera internacional con la esperanza de que sea "el fin de algunos comportamientos".

Por M. C.

Pío García Escudero les ha acusado de haber despreciado al PP "olímpicamente". ¿Qué efectividad puede tener la invitación de Zapatero a Rajoy una vez presentado el proyecto de ley de presupuestos?
—Los gobiernos buscan los apoyos parlamentarios en las cámaras con aquellas formaciones políticas con las que pueden ser más proclives a compartir ciertos conjuntos de decisiones. Que el PSOE y el PP tengan diferencias en muchos puntos de vista me parece que forma parte de lo habitual. El PP cree que tiene algunas soluciones y el PSOE no tiene ningún inconveniente en discutir soluciones con el PP y con otras formaciones políticas. ¿Es sencillo llegar a un acuerdo con el PP? No lo es. ¿Es sencillo llegar a un acuerdo con otras fuerzas políticas? Es un poco más sencillo. El presupuesto está ahí, forma parte de la acción del PSOE, porque para eso ha ganado las elecciones. Si en este contexto de debilidad económica el PP quiere construir algo con los demás, encantado de escucharles, de atender lo que proponen, y si hay posibilidad de acuerdo, también.

—Sin embargo, el PP interpreta que son unos presupuestos poco austeros.
—El PP tiene su discurso y el PSOE tiene el suyo. Las cosas que hace el PSOE no le gustan al PP, y las cosas que hace el PP no le gustan al PSOE. Cada cual obedece a unos intereses y a una manera de entender la política española. No me sorprende que digan que no le gustan nuestros presupuestos, lo raro sería que dijeran que les gustan.

—En cualquier caso, Ayuntamientos y comunidades no están satisfechos.
—Nosotros llevamos 14 años con una situación de crecimiento económico muy fuerte, que ha dado origen a que el sistema económico que se vincula a los poderes públicos, los ayuntamientos y las comunidades, haya dispuesto de un volumen de recursos relativamente abundante. Eso no va a ser posible el año que viene. Ojalá sea posible en 2010. La adecuación de cada cual a esta situación forma parte de la lógica. El Estado no tiene más recursos en el año 2009 que en el año 2007. Como no los tiene, los agentes que estén vinculados a los ingresos que tiene el Estado tendrán que tener menos recursos. Ya me gustaría que el Estado pudiera transferir recursos porque tuviera recursos.

—Tampoco gustan a ninguno de los grupos parlamentarios. ¿Consideran la posibilidad de tener que prorrogar los actuales presupuestos?
—Esa es una posibilidad que puede producirse. Hemos tenido una serie de contactos con varias formaciones políticas que nos hacen pensar que cabe la posibilidad de que a lo largo de las próximas semanas encontremos zonas de encuentro. Cuantas más zonas de encuentro hallemos, mejor.

—¿Con qué formaciones ve más factible llegar a un acuerdo?
— Vamos a hablar con todas las formaciones de la Cámara. Hay gente más proclive que otra, pero una cosa es que sean proclives, que entiendan que en esta situación crítica no se deben añadir factores de incertidumbre, y otra cosa es que pueda decir que ya tenemos un acuerdo cerrado con algunos grupos. No lo tenemos cerrado. Trabajaremos aquí, en el grupo parlamentario, por cerrarlo a lo largo de las próximas semanas. Esa posibilidad existe, la de llegar a un acuerdo con varias formaciones políticas. Tenemos métodos que nos ayudan a encontrar las soluciones, seguro.

—Se han congelado los salarios del Ejecutivo pero las partidas destinadas a la Casa Real han aumentado un 2,7 por ciento. ¿La monarquía no tiene que apretarse el cinturón?
—El volumen de recursos de la Casa Real en España no me parece excesivamente elevado. No lo sabía, pero alguna razón habrá cuando se produce esta circunstancia. Cuando se vaya acercando la discusión de esa sección se irá viendo. También habría que ver cuánto crecía en años anteriores, qué tipo de gasto es...

—España es un país que tiene muchos recursos para ayudar en la crisis...
—Decir muchos me parece exagerado.

—Me refiero a las instituciones bancarias, que cuentan con una posición razonablemente buena con respecto al contexto internacional.
—España ha tenido suerte porque, por una serie de circunstancias, se ha hecho un trabajo que es ahora cuando se toma en valor. Yo, como economista de esta casa, me preocupé de decir algunas cosas durante la comparecencia de Julio Segura en la comisión de Economía que, por cierto, no aparece en la prensa española porque como no hubo escándalo, no es noticia. Una de las cosas que señalé es que el modelo bancario español tiene alguna singularidad, y esa singularidad es lo que le ha dado fortaleza. En el mundo hay un modelo que consiste en organizar para distribuir. Es un modelo que saca algunas actividades del mundo de la banca tradicional y las sitúa en el de las finanzas. Saca las actividades del balance. Y nosotros no hemos hecho eso, hemos hecho un modelo más conservador, si se quiere, que es actuar para consolidar. Los bancos españoles son bancos minoristas, con una fuerte presencia de las agencias, con una relación muy directa con el cliente...Todo ese modelo, esa banca comercial minorista tradicional, se ha revelado como sólido en España. Es el producto de una serie de decisiones que se tomaron a partir de los 80. Desde los 80 ha habido casi 40 crisis bancarias en España y se decide que exista una banca que tome en cuenta provisiones y fallidos y que exista un regulador, el Banco de España, que vigile el comportamiento de la banca. Ahora se pone de relieve que ese modelo de negocio, más esa supervisión, ha dado resultados.

—Precisamente por estas razones España tendría cosas que aportar en el contexto actual, y sin embargo Zapatero no ha sido invitado por Sarkozy, ¿le falta proyección en Europa a Zapatero?
—Ignoro las razones por las cuales no ha sido invitado. Primero, no sé muy bien como se han gestado esas reuniones, ni conozco el calendario de los convocados y no convocados. No sé más que los titulares que he leído en la prensa.

—¿El abaratamiento de los despidos es una solución para los problemas económicos actuales, como recomienda CEOE?
—Puede hacer más felices a unas personas y más infelices a otras. Pero la solución a la crisis no está en la felicidad de unos y en la infelicidad de otros, sino en la eficacia de todos. Mejor no hacer las relaciones laborales más problemáticas de lo que ya lo son.

—Cándido Méndez recomendó el lunes al Gobierno que aprovechara el amplio margen de deuda pública como instrumento anticrisis. ¿Sería positivo recurrir a ella?
—Ya lo hacen los presupuestos. Los presupuestos se construyen con un 1,5 por ciento de déficit del PIB. ¿Por qué se hace este año? Porque se entiende que es bueno hacer frente a una serie de compromisos y financiarlos de esta manera.

—¿El plan de rescate diseñado por la Administración Bush es apropiado tal y como está?
—Los tres folios destinados a cambiar el mundo han pasado a ser 106 durante las negociaciones en el Congreso. Y yo entiendo que no lo quisieran aprobar.

—¿Por qué?
—Por que transforma la secretaría del Tesoro en algo parecido a 'Los hombres de Harrelson'. Cuando las sociedades se sofistican ese tipo de comportamientos no tienen lugar. Da la sensación de que ha habido una serie de señores que dicen, 'oiga, si hay que hacer algún tipo de actuación en relación a adquirir activos problemáticos las formas cuentan mucho'. Otra cosa es que yo entiendo que hay que aprobar algo.

—¿Y qué es lo que habría que aprobar?
—Yo no conozco el tema en profundidad y no sé dar la solución a esa cuestión. Hemos jugado todos con algunas cartas marcadas. De alguna forma, si no se resolvía esta cuestión a uña de caballo el sistema se hundía. A lo mejor no se resuelve a uña de caballo y el sistema no se hunde. En Estados Unidos existe otra lógica política, el tema ha estallado en plena campaña electoral...

—¿Esta crisis financiera es el fin de una época en el sistema capitalista?
—A mí me gustaría que fuera el fin de algunos comportamientos. Pone de relieve la existencia de algunas prácticas políticas, jurídicas, que han conducido a un terremoto financiero sin parangón. ¿Qué se tiene que cambiar? ¿A los gestores? ¿A las instituciones? ¿A las prácticas? Para los socialdemócratas el equilibrio entre eficiencia y equidad siempre ha sido muy importante. Y en el mundo financiero la eficiencia cuenta mucho más que la equidad... •


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