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Mercados internacionales retiran sus productos
LAS MARCAS NACIONALES
CHINAS SE HUNDEN
POR LA LECHE ADULTERADA
Una generalizada adulteración de leche con melamina, la misma sustancia que
mató a incontables mascotas en Occidente el año pasado, causó en China
enfermedades renales a más de 53.000 niño. Cuatro ya han fallecido. Cuando el
país se preparaba para los Juegos Olímpicos, Pekín privó a su pueblo del derecho a
saber; para cuando la crisis se torna internacional y la desconfianza del consumidor
amenaza esa precaria "armonía social", el aparato de propaganda se obstina en
glorificar la primera caminata espacial de un astronauta chino. El modelo de
desarrollo económico chino, no siempre acompañado de una necesaria
transformación social, legal y política, plantea profundas dudas.
Por Pablo Wang (Hong Kong)
En el mes de febrero, el señor Wang
Yuanping, de la provincia de Zhejiang, alertó a la empresa láctea
Sanlu sobre problemas renales que manifestaba su hija lactante al consumir leche en polvo de esa marca: primera en volumen de ventas en China con casi un 20 por ciento de presencia en el mercado y con la garantía nacional de exención de exámenes de calidad. En marzo, el padre angustiado presentó su caso ante las autoridades provinciales porque Sanlu se negaba a revelar los resultados del análisis de una muestra facilitada por Wang alegando "secretos comerciales"; el gobierno de Zhejiang le dijo a Wang que debía amortizar el costoso análisis químico. Frustrado, Wang publicó su experiencia en un popular foro web en mayo. El mes siguiente, otra madre denunció ante la Administración General de Calidad, Inspección y Cuarentena un alza en el caso de cálculos renales infantiles en la provincia de Hunan. En julio, autoridades provinciales de Gansu emitieron un informe para el Ministerio de Salud sobre la posible conexión entre el aumento de cálculos renales en pacientes lactantes y el consumo de leche en polvo.
El caso fue finalmente expuesto en septiembre: Fonterra, el gigante neozelandés de la industria láctea, que posee un 43 por ciento de las acciones de Sanlu, llevó el caso ante Pekín. Aunque ejecutivos de Fonterra creen que el gobierno chino tenía conocimiento de la situación, Pekín lo niega. La televisión estatal china informó que una investigación ordenada por Gabinete reveló que la empresa Sanlu estaba al tanto de la adulteración y "no informó al gobierno, no tomó medidas y agravó la situación". Sanlu, por su parte, había acusado a sus proveedores de adulterar la leche.
La adición de melamina (un químico común en pinturas, pegamentos y plásticos) en la leche diluida con agua ayuda a evadir análisis de pureza proteínica y maximiza las ganancias. Fuentes en la industria láctea agregan que la adulteración es un secreto a voces. Efectivamente, tras un análisis exhaustivo a nivel nacional, se descubrió que no sólo Sanlu, sino otras 22 marcas también estaban contaminadas con la sustancia tóxica.
Este caso se suma a la lista de problemas de calidad de los omnipresentes productos "Made in China". La Unión Europea urgió a los países miembros a intensificar los análisis de alimentos que puedan contener ingredientes adulterados. En España se incautó leche en polvo, galletas, caramelos y demás alimentos sospechosos de origen chino. Otra docena de países en el mundo han prohibido o retirado por completo alimentos con contenido lácteo importado de China. La Organización Mundial de la Salud calificó la situación de "deplorable", detalle que brilló por su ausencia en la prensa china.
Para mantener la "armonía social", mantra del Partido Comunista Chino (PCCh), el primer ministro Wen Jiabao apareció en televisión nacional junto a padres afligidos, acusando a las empresas de inmoralidad y asegurando que los productos lácteos en venta son seguros. Pekín también prometió más estrictos controles, se le revocó la exención de exámenes a Sanlu y se descartó del todo este sello de garantía. Unos 22 intermediarios de distribución láctea fueron detenidos: el PCCh destituyó al alcalde de Shijiazhuang, capital de la provincia de Hebei y sede de Sanlu; también fue destituida y detenida la secretaria del PCCh y presidenta de Sanlu; hasta Li Changjiang, jefe de la AdministraciónGeneral de Calidad anteriormente mencionada, se vio obligado a renunciar al cargo que ocupaba desde 2001. Parece inmune de esta oleada de destituciones el gobernador interino y subsecretario del PCCh de la provincia de Hebei, Hu Chunhua, conocido como un ahijado político del presidente Hu Jintao.
Empresas de la envergadura de Sanlu están estrechamente relacionadas con el PCCh, opina John Young, académico de la Universidad de Hong Kong. Por ejemplo, la presidenta de la compañía fue nombrada y destituida por el partido. Varios analistas opinan que la ausencia de un sistema de control realmente independiente limita la eficacia de las destituciones, porque los lazos se reestablecen una vez acallada la crisis. En esta ocasión, la costumbre de los funcionarios municipales o provinciales de encubrir escándalos bajo su jurisdicción se sumó a la conexión olímpica para agravar la situación: la credibilidad de la calidad de productos chinos previa a la gran fiesta no es un juego de niños.
En opinión de una fuente dentro de la televisión estatal en Pekín, no se intenta encubrir la noticia, sino que se enfatiza sobre la actuación del gobierno, algo que en la jerga china se conoce como "reportaje constructivo". "El órgano de propaganda nos dicta mediante ventanas automáticas en nuestros monitores qué decir y con qué vocabulario, y también qué no se puede decir", sostiene la fuente, que prefiere el anonimato. El 12 de septiembre, cuando el Ministerio de Salud anunció la adulteración, el programa informativo de las 19 horas, que presume de una audiencia de un 30 por ciento de los 1.300 millones de chinos, dedicó 30 segundos a la noticia a
los 24 minutos del programa de media hora. El mismo había comenzado con un recuento de los Juegos Paralímpicos y un reportaje sobre la armonía racial en China. La misma fuente informa de que, según un director del mismo canal de televisión, algunos medios sabían del caso mucho antes. Lo confirma en su blog Fu Jianfeng, un editor del Southern Weekly, un periódico chino conocido por su relativa independencia editorial, quien dice haber tenido conocimiento de la adulteración en julio, pero que no pudo publicar la información antes de los Juegos Olímpicos.
Como si todas las garantías, promesas, destituciones y arrestos no sirvieran para recobrar la confianza del ciudadano común en el gobierno, siempre se puede desviar la atención con otro glorioso logro de la madre patria: la primera caminata espacial de un astronauta chino. La hazaña fue transmitida en vivo por cadena nacional el 27 de septiembre, y reactivó el orgullo nacional tras los Juegos Olímpicos. Multitudes de televidentes en sus hogares y frente a pantallas gigantes en las calles celebraron con júbilo cuando Zhai Zhigang, un piloto de combate convertido en héroe, abrió la compuerta de la nave espacial Shenzhou 7 y ondeó la bandera china en órbita. Al día siguiente, todos los periódicos llevaban la foto del momento en portada. "Un pequeño paso para Zhai Zhigang en el espacio: un gran paso en la historia de la nación china", decía una editorial de Xinhua, la agencia estatal de noticias. "Parece que la vanagloria desplazó a la angustia", opinó la misma fuente anónima.
En 30 años de apertura económica iniciada por el difunto líder Deng Xiaoping, China ha dado verdaderos pasos gigantescos, pero también enormes tropiezos. El desarrollo económico está muy a la delantera de las reformas políticas que introduce a un ritmo arbitrario el gobierno chino. El analista social Leung Mantao opina que el vacío moral en la sociedad china, la complicidad burocrática y la incapacidad de los mecanismos de control agravaron la presente crisis. El súbito desmoronamiento de la imagen de las grandes "marcas nacionales", agrega, expuso brutalmente las deficiencias del vertiginoso desarrollo al cual China se acostumbró: "es como esperar que alguien que nunca se subió a un coche sepa escoger el mejor asiento en un avión." •
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