Miguel Blesa gana el segundo asalto
CAJA MADRID, NUEVO
CAMPO DE BATALLA
PARA
AGUIRRE Y RAJOY
La guerra interna en las filas del Partido Popular ha vuelto a saltar a la calle. El
intento de control de la entidad financiera, Caja Madrid, por parte del equipo de
confianza de la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, ha sido el
detonante. La presidenta quiere controlar las decisiones que se toman en la
entidad de ahorros y no es la primera vez que para conseguirlo está dispuesta a
forzar la salida del máximo dirigente de la entidad, Miguel Blesa. En esta ocasión,
la chispa que ha encendido la mecha ha sido un supuesto informe jurídico en el que
se ponía en duda la continuidad en el cargo del presidente de la caja.
Por Maite Nieva
Tras el paréntesis del verano, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha vuelto a la carga contra Miguel Blesa,
a pesar de que el presidente del PP, Mariano Rajoy, y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, han respaldado la continuidad del máximo representante de la caja de ahorros. Detrás de toda la polémica está la futura composición de la dirección de la Corporación Cibeles, el holding financiero de Caja Madrid que saldrá a Bolsa antes de final de año.
La estrategia de acoso y derribo se inició a principios de verano, cuando los consejeros cercanos a la presidenta intentaron que Blesa se tambaleara en su sillón a raíz de la crisis provocada por el "caso Vela" y la suspensión de pagos de Martinsa- Fadesa. Entonces, la decisión de los nombramientos fue pospuesta hasta septiembre. La reunión de la Comisión de Control, celebrada el pasado día 21, ha sido el momento elegido para mover ficha y cambiar las circunstancias que permitieran intervenir en la designación del futuro Consejo de Administración de Cibeles. En la quiniela que se ha barajado estos días como posibles directivos de la cúpula de la entidad se apuntan nombres como Manuel Pizarro, Ángel Acebes y Manuel Lamela.
El presidente, "ajustado a derecho". Durante tres días, Caja Madrid ha sido testigo de un pulso político sin precedentes después de que el equipo de confianza de Aguirre pidiera a la Comisión de Control de la caja que aclarase la continuidad en el cargo de Miguel Blesa, solicitando un informe que despejase las "dudas". La chispa que ha desatado la polémica ha sido un supuesto informe jurídico, atribuido al PP, pero que Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón desconocen, según han manifestado, donde se argumentaba la ilegalidad de la continuidad en el cargo del presidente de la caja. Según el informe, su mandato, después de 12 años, había finalizado el 12 de septiembre. Además, planteaba la imposibilidad de que el actual presidente fuese reelegido por haber cumplido todos los mandatos autorizados por la Ley de Cajas de la Comunidad de Madrid.
Por el momento Miguel Blesa, ha salido airoso de este nuevo asalto y las aguas han vuelto a su cauce. El presidente de Caja Madrid renovó su cargo por primera vez en 2000 y en 2003 fue elegido de nuevo. Ese mismo año entró en vigor la ley que regula las cajas de ahorros de Madrid, según la cual el plazo de mandato de los órganos generales y vocales del consejo se extendía de 4 a 6 años y era prorrogable por otros 6. Según establece una disposición transitoria, los consejeros generales y vocales del consejo que ya hubieran cumplido el periodo máximo de 12 años o lo cumplieran durante el periodo electoral 2003 podrían permanecer en el cargo durante ese mandato y uno más si resultaban elegidos por la representación que ostentan. La cuestión que se ponía en duda era si estas disposiciones afectaban o no estrictamente a la presidencia.
Tras un cambio de estrategia que ha pillado por sorpresa a propios y extraños, la decisión de ratificar su continuidad al frente de la entidad ha sido apoyada por unanimidad. Incluidos los consejeros del equipo de confianza de Aguirre que, de un día para otro, replegaron su estrategia, como si no hubiera pasado nada. Tras la segunda reunión celebrada dos días después de que el equipo afín a la presidenta de la comunidad solicitase el informe jurídico "para aclarar la situación, los 13 miembros que forma la Comisión de Control de Caja Madrid han apoyado la gestión de Blesa. La Comisión de Control de Caja Madrid, en la que está representados los partidos políticos, PSOE, PP e IU, así como los sindicatos CC.00 y UGT y los representantes de los impositores, han señalado que "la situación jurídica del presidente "está perfectamente ajustada a derecho". "Es completamente legal por lo que no hace falta ningún informe jurídico para decidir su continuidad", aseguran.
El conflicto llega en el peor momento para Caja Madrid ya que los responsables de la entidad consideran que esta situación afecta a su imagen y reputación de cara a los objetivos de expansión internacional de la caja y la colocación en bolsa de Cibeles. Elconsejo de administración, en su conjunto, respalda la internacionalización de la entidad a través de Cibeles y ha señalado que cualquier elemento que intente distorsionar la estabilidad de la entidad es una "tremenda irresponsabilidad". Además, puntualizan, "cualquier maniobra para cambiar el presidente podría desestabilizar a la entidad financiera en un momento especialmente delicado para los mercados y la morosidad provocada por la caída del sector inmobiliario".
Blesa no quiero políticos en Cibeles. Miguel Blesa, amigo personal de José María Aznar, nombrado presidente de Caja Madrid en 1996, poco después de su llegada al poder, reivindica la independencia en la gestión de la entidad financiera, según sus allegados. Su objetivo es modernizar la institución a través de la corporación Cibeles y con el argumento de que Cibeles será una empresa que cotiza en Bolsa, ha dejado claro que al
frente de su gestión quiere profesionales y no políticos.
El ejecutivo regional es, junto al Ayuntamiento de Madrid, el primer accionista de Caja Madrid, ya que sus órganos de gobierno son mayoritarios. Desde hace ya algún tiempo, Caja Madrid, es un bombón apetecible para la presidenta de la Comunidad de Madrid. Esperanza Aguirre quiere tener a alguien de su confianza al frente de la entidad financiera más importante que controla el Partido Popular y la segunda caja del país después de la Caixa, pero las relaciones entre Miguel Blesa y Esperanza Aguirre se han enfriado en los últimos años.
Un anticipo de la actual batalla se produjo a finales de julio a raíz del escándalo producido por el "caso Vela". La polémica surgió a raíz de la contratación de Carlos Vela para el proyecto estrella Cibeles, el holding creado por Caja Madrid para agrupar las inversiones financieras para sacarla a Bolsa e internacionalizar la caja. Carlos Vela, que un año antes había sido el responsable de la concesión de créditos de las empresas de Caja Madrid, fue rescatado por el mismo presidente del naufragio de la inmobiliaria Martinsa –Fadesa, donde ejercía como consejero delegado. Precisamente la misma inmobiliaria a la que había concedido un crédito de mil millones de euros y que acababa de presentar un concurso de acreedores.
El caso sirvió en bandeja al equipo de Esperanza Aguirre la posibilidad de arremeter contra el presidente de Caja Madrid. El entorno de la presidenta autonómica considera que está elección, junto a aventuras de "dudosa rentabilidad" como la compra de la caja estadounidense City National Bank of Florida para integrarla dentro del proyecto Cibeles, están acabando con las plusvalías que le supuso a la caja la venta de Endesa. Vela renunció al cargo en Cibeles, pero el desgaste de Blesa fue evidente y ahora está pagando un alto precio por su decisión.
Una vez amainado el temporal, todas las miradas se han vuelto hacia la primavera de 2009, fecha que, por ley, se abrirá el proceso electoral para renovar la asamblea y el consejo que representa a los ayuntamientos, la Comunidad de Madrid y las entidades representativas de Caja Madrid. Las apuestas apuntan a que, Aguirre y su equipo, volverán a intentar un nuevo acoso al presidente. •
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