El PSOE cede ante el nombramiento de Dívar
LA CÚPULA JUDICIAL
SIGUE EN MANOS
CONSERVADORAS
A comienzos de la pasada semana, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez
Zapatero, daba a conocer el nombre de su candidato para presidir el Consejo
General del Poder Judicial, Carlos Dívar, el hasta ahora presidente de la Audiencia
Nacional, y conocido por sus posiciones conservadoras y su catolicismo militante.
Toda una sorpresa que ha causado malestar entre las filas de los jueces
progresistas e incomprensión en un buen número de ciudadanos votantes del
PSOE. Esta prudencia contrasta con el empeño del PP de llevar al Tribunal
Constitucional a Francisco José Hernando y a Enrique López, presidente y portavoz
salientes, respectivamente, del CGPJ, que se destacaron por su extrema
beligerancia contra las principales medidas del Gobierno en la anterior legislatura.
Por Pedro Antonio Navarro
Buena parte de los comentarios
enviados por lectores de medios
progresistas, como el diario Público, El País o el diario digital ElPlural.com coinciden estos días en expresar el "desconcierto" que les ha producido la decisión gubernamental de elegir al juez conservador Carlos Dívar como su candidato a presidir el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Supremo. Muchos de los lectores no comprenden cómo es posible que José Luis Rodríguez Zapatero no haya optado por un magistrado de perfil progresista, máxime, teniendo en cuenta la extrema politización y la belicosidad antigubernamental ejercida por su predecesor, Francisco José Hernando, que ha estado al frente del máximo órgano de gobierno de los jueces durante casi siete años —el Partido Popular ha estado bloqueando su renovación durante casi dos años—.
Pero no sólo los lectores de ciertos medios y los votantes de la izquierda se han quedado perplejos ante esta sorpresiva decisión. También buena parte de los vocales progresistas del nuevo CGPJ mostraban su descontento con esta propuesta, especialmente, porque por lo estipulado en el acuerdo de renovación del Consejo al que llegaron PSOE y PP el pasado mes de julio —en el que ambos se repartían la elección de nueve vocales cada uno, más uno a propuesta de CiU y otro por parte del PNV-, al partido de la derecha también le corresponde el nombramiento del vicepresidente. Los populares ha propuesto a Fernando de Rosa, un magistrado muy conservador y politizado, hasta el extremo de haber sido hasta conocerse su propuesta, consejero de Justicia de la Generalitat Valenciana, presidida por el popular Francisco Camps.
En la asociación progresista Jueces para la Democracia —cinco de cuyos miembros estarán como vocales en el nuevo CGPJ- creen que no tiene sentido ubicar (y, además, con sus votos) a dos personas "muy conservadoras" en la dirección del Poder Judicial, habiendo una mayoría de progreso en el Parlamento. Ante una amenaza de rebelión, en la que algún vocal de esta asociación llegó a insinuar que podría suceder que "más de un vocal rompa el acuerdo", el portavoz del Grupo Socialista en el Congreso, José Antonio Alonso, convocaba una reunión de urgencia con ellos, el pasado 22 de septiembre, en la sede de la Fundación Ramón Rubia,, en las que les exhortó a que cumplieran con el pacto que habían suscrito Zapatero y Mariano Rajoy.
La sublevación progresista era desactivada, al menos, para el primer acto, ya que el 24 de septiembre, en el plenario del nuevo CGPJ convocado a tal efecto, Carlos Dívar obtenía los votos de la totalidad de todos los flamantes vocales, incluidos, por supuesto, los de los pertenecientes a Jueces para la Democracia.
Aunque en la argumentación de voto pactada por todos los asistentes se ensalza el valor profesional del nuevo presidente y su "capacidad para generar consenso en torno suyo", la mayor parte de los halagos y comentarios satisfactorios por su nombramiento han venido del campo conservador. El portavoz de la Asociación Profesional del a Magistratura –que cuenta con seis vocales en el nuevo Consejo, a propuesta del PP-, Antonio García, destacaba la "inmaculada trayectoria" de la nueva cabeza visible del Tribunal Supremo. Para el portavoz saliente y candidato del PP al Tribunal Constitucional, Enrique López, la propuesta de Dívar constituía una "grata sorpresa". Iguales comentarios halagadores han provenido del portavoz del PP en asuntos de Justicia, Federico Trillo.
Pero el segundo asalto, la elección del vicepresidente del Consejo, ha de producirse a comienzos de esta semana (probablemente, el martes 30 de septiembre), una vez el nuevo presidente tome formalmente posesión. Está por ver cuál será la decisión que tomen los vocales del bloque progresista. El portavoz de Jueces para la Democracia, Miguel Ángel Gimeno, considera "chocante y negativo" que la vicepresidencia del Consejo vaya a ser ocupada por Fernando de Rosa que, desde su posición de responsable político, como consejero del Gobierno valenciano de Camps, había calificado de "extrema locura" la Ley de Igualdad presentada por el Ejecutivo ante el Parlamento en 2003. En otros ámbitos judiciales se advierte que de rosa es un magistrado que "ya trae un carnet en el bolsillo". En este ambiente de malestar, algún vocal progresistapodría ceder a la tentación de no dar su voto al juez propuesto por el PP para la vicepresidencia.
A esta situación hay que añadir la tensión generada por la decisión de la cúpula del Partido Popular de presentar como sus dos candidatos a la necesaria renovación de cua-
tro puestos en el Tribunal Constitucional –que, preceptivamente, tendría que haberse producido en diciembre de 2007-, nada menos que al ex presidente y al ex portavoz del CGPJ, Francisco José Hernando, y Enrique López.
En el Partido socialista consideran esta postura como una provocación, ya que no hanpodido olvidar la extrema beligerancia de Hernando contra varias de las iniciativas fundamentales del Gobierno en la pasada legislatura. Su oposición frontal a la reforma del Código Civil que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, sus informes –no solicitados- en contra del Estatuto de autonomía catalán o el tremendo desplante de su negativa a comparecer ante el Congreso de los Diputados. En virtud del pacto suscrito entre Zapatero y Rajoy, quedaba bien claro que ninguno de los dos grandes partidos plantearía vetos a las propuestas del otro, aunque parece evidente –como lo demuestra el guiño conciliador intencionado por parte del presidente del Gobierno con la candidatura de Dívar- que los socialistas no suponían que el PP llegaría tan lejos con una provocación de este calibre. El ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, llegaba a calificar de "fraude" la presentación de estos dos controvertidos personajes por parte del Partido Popular. Por su parte, el vicesecretario de los socialistas, José Blanco, instaba a sus oponentes a que "recapaciten", porque "no tendría mucho sentido que personas de una beligerancia extrema tengan que ver con el Tribunal Constitucional". Muchas voces en la dirección socialista consideran "inaceptable" lo que el gran partido de la derecha les ha puesto delante, y se muestran dispuestos a no dar su voto a estos dos magistrados, aunque ello suponga renunciar al pacto.
Pero para muchos de los implicados, detrás de esta propuesta provocativa se puede esconder una estrategia de fondo, cuya finalidad sería la de garantizarse un pronunciamiento contrario del TC –que se producirá antes de final de año- sobre el Estatuto catalán. Si los socialistas deciden no dar su voto, el Senado habría de buscar nuevos candidatos; tampoco podrían ser nombrados los dos propuestos por el PSOE, y los plazos legales necesarios para volver a presentar candidaturas excederían los previstos para el pronunciamiento del Constitucional sobre el Estatut. La cuestión es que la actual composición de este tribunal favorece a los populares.
El PSOE se enfrenta a una dura disyuntiva, ya que habría de pasar el mal trago de elevar a magistrados del Constitucional a Hernando y a López con sus propios votos, aunque, más tarde, podría beneficiarse de una más que segura impugnación de ambos en el caso del Estatut, ya que ambos se han pronunciado ya públicamente contra él y, casi automáticamente, quedarían apartados
de las deliberaciones y, por supuesto, de la 4 votación, con lo que los socialistas se garantizarían una cómoda mayoría para dar plena legalidad al Estatuto de Cataluña.
Frente al pacto para la renovación del CGPJ fraguado por PSOE y PP han alzado sus voces los representantes en el Congreso de Izquierda Unida, Esquerra Republicana de Catalunya y Unión, Progreso y Democracia.
Dívar, discreto, conservador y profundamente religioso. El nuevo y sorpresivo presidente del consejo General del Poder Judicial es un juez discreto que pasó 20 años en juzgados de instrucción por todo el país, y que en 2001 era elegido presidente de la Audiencia Nacional —por amplia mayoría del CGPJ-, y reelegido, por unanimidad, en 2006. En sus 28 años de trayectoria profesional no ha formado parte de ninguna presidencia colegiada en juicio alguno, y jamás ha dictado una sola sentencia ya que siempre ha ejercido de juez instructor.
Es conocido por su talante tranquilo, sus posiciones conservadoras, aunque no extremas, y por su profunda religiosidad —católica-, de la que hace gala. Ha impartido conferencias en el Arzobispado de Madrid —una de ellas llevaba por título "El testimonio cristiano en la vida pública"-, y su militancia católica también aparece con total publicidad en sus colaboraciones con la Hermandad del Valle de los Caídos, en cuya revista ha publicado diversos artículos, así como ha participado como ponente en el encuentro anual, denominado "conversaciones en el Valle", organizado por esta asociación.
La única intervención que se le conoce en la que llegó a demostrar un cierto nivel de acuerdo con las iniciativas del Gobierno en la pasada legislatura se producía en el contexto del fallido proceso de paz entre el Estado y ETA. Carlos Dívar, refiriéndose a la eventualidad apuntada desde el Ejecutivo de utilizar el acercamiento de presos en la negociación, aseguraba que era "una política penitenciaria que se utilizó en otros momentos, que podría volverse a usar y ser efectiva, práctica y eficaz". •
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