La segunda bienal de la Fundación ONCE
reúne en una misma exposición la obra de creadores
con y sin discapacidad
ARTE SIN PREJUICIOS
Lo visible y lo invisible, lo real y lo imaginado, lo tangible y lo intangible, lo
presente y lo ausente. Un total de 31 artistas establecen un diálogo en torno a
conceptos contrapuestos en la exposición que acaba de abrir sus puertas en el
Complejo El Águila de la Comunidad de Madrid. Su singularidad radica en que más
de la mitad de los autores tienen algún tipo de discapacidad. Tras el éxito de la
primera edición, la II Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE regresa
con el ánimo de reconocer y potenciar la obra de estos artistas, incidiendo en la
legitimidad de la diferencia y su enriquecedora dualidad.
Por V. M.
Actores trapecistas, algunos de ellos en silla de ruedas, descolgados sobre la fachada de cristal del Archivo de Bibliotecas del Complejo de El Águila (Ramírez de Prado, 3. Madrid) interactuando con otros actores con discapacidad al otro lado de los cristales, en el interior de cada una de las cinco plantas del edificio. Con esta factura, el espectáculo Alteración Física de un Espacio, firmado por la compañía la Fura deis Baus, exploró la relación entre el arte y la discapacidad durante la reciente presentación de la II Bienal de Arte Contemporáneo de la Fundación ONCE, donde también actuaron el orfeón Fermín Gurbindo, de la ONCE, y el pianista ciego Ignasi Terraza.
Inaugurada por la infanta Cristina y precedida del éxito de la pasada edición, la muestra, abierta al público hasta el 9 de noviembre, pretende reconocer y difundir la obra de artistas con algún tipo de discapacidad y potenciar su acceso al mercado del arte. Y, al mismo tiempo, responder a la necesidad que tienen estas personas de acceder a la cultura de una forma normalizada y de eliminar prejuicios sobre su creación artística. Como explica el presidente de la ONCE y su fundación, Miguel Carballeda, el objetivo de la bienal se enmarca en "toda unademostración de las capacidades de estas personas para contemplar el arte y también, por qué no, para crear". De los 31 artistas de distintas nacionalidades que exponen en esta segunda bienal, más de la mitad tiene algún tipo de discapacidad. Junto a ellos, también participan autores reconocidos como Ouka Leele, Gerardo Nigenda, Chuck Close o Jan Fabre. El concepto de discapacidad, añade Carballeda, "nos habla de diferencia y de particularidad, de mundos similares pero distintos. Apreciar en el arte otras formas de ver el mundo enriquece y amplía nuestro horizonte, nos ayuda a encontrar otra forma de ver nuestra existencia y los prejuicios quedan así desdibujados, difuminados, olvidados".
Por otra parte, afirma el presidente de la ONCE y su fundación que "la accesibilidad ostenta el protagonismo" de la bienal. "Accesibilidad para todos en el diseño de la muestra, accesibilidad en sus contenidos y, por supuesto, en su finalidad: mostrar fragmentos de la vida, de artistas que, independientemente de su tipo de discapacidad o sin ella, muestran su interpretación del mundo, a veces de una manera espontánea, otras de forma racional, pero lo que es evidente es que en esta variedad de propuestas hay una constante en todas ellas, que es la necesidad de comunicarse".
El eje central de la muestra es la presentación de conceptos contrapuestos: lo visible y lo invisible, lo real y lo imaginado, lo tangible y lo intangible, lo presente y lo ausente. Este contraste puede venir dado por las diferencias que se pueden dar en el resultado final de una obra, ante el uso de una misma técnica, o por el contraste de temas que se oponen entre sí. Para ello, en la II Bienal de Arte Contemporáneo se exponen obras fotográficas, pictóricas, digitales de vídeo proyección, de instalación interactiva o de dibujo, entre otras. De este modo, el espectador se enfrenta a la multiplicidad de puntos de vista en la interpretación de la discapacidad, incidiendo en la legitimidad de la diferencia y el matiz enriquecedor que esta dualidad conlleva. "Esta exposición trata de agrupar en un único espacio la mirada del vidente y la mirada del ciego; la voz del oyente y la voz del sordo; el caminar del discapacitado y del que no lo es. No queremos explicar cómo miran unos y otros, sólo que este evento nos conduzca por la riqueza de otras percepciones. No se trata de una exposición para personas con o sin discapacidad, sino de un proyecto global donde se pretende recoger la multiplicidad de discapacidades que nos envuelven e incluyen a todos", explica Carballeda.
Mercedes Replinger, comisaria de la exposición, considera que la percepción de la obra de arte "se ha vuelto movediza; de una presencia fija e inamovible ha pasado a expresarse como el fluido que se derrama por innumerables rendijas provocando una multiplicidad de miradas, el vértigo que la ruptura de un único punto de vista impone". En el contexto de esta exposición, sin embargo, no se trata tanto de señalar oposiciones como de fijar "el espacio que genera la disyuntiva; el lugar que no pertenece ya ni a uno ni a otro de los elementos que entran en confrontación". Las obras de esta exposición aspiran, precisamente, a hacer visible ese espacio "situado 'entre' las cosas". Es el caso de piezas como De las ausencias y presencias (2008), de Ruperto Cabrera, que además emplea el lenguaje de los ciegos como recurso artístico. Se trata de una pantalla oscura horadada por los signos del lenguaje en braille que apenas dejan entrever el paisaje del fondo. Una pieza que habla no de lo que se encuentra detrás de lasimágenes sino de aquello que, en realidad, está detrás del lenguaje. Esta escritura "se ha vuelto transparente, ventanas que en realidad son agujeros por donde se abisma el significado de unas imágenes totalmente desfiguradas por la inestabilidad de la grafía de puntos; como si se tratara de un esgrafiado, las marcas, los arañazos como navajas del braille sacan a la superficie un paisaje que se presenta a la vez oscuro y distorsionado", explica Replinger.
Actividades paralelas. Durante los tres meses que dura la muestra se realizarán actividades paralelas en diferentes sedes, como mesas redondas, teatro, cine, danza y música. La sala de teatro Lagrada acoge, del 2 al 5 de octubre, las representaciones de las compañías La Mancha, El Tinglao, Rizoma Teatro y Locos por el teatro. En el complejo El Águila, el día 6, los directores de algunas de ellas participarán en la mesa redonda "Profesionalización del teatro en personas con discapacidad" moderada por la actriz Paula Sebastián, y en la misma sede, del 8 al 13 de octubre, se celebra el ciclo de cine, donde se proyectarán títulos como Una mente maravillosa, La vida secreta de las palabras, o Carne Trémula. El periodista Juan Antonio Ledesma modera el 13 de octubre la mesa redonda "Profesionalización del cine en personas con discapacidad". También la danza, que será objeto de una mesa redonda el próximo día 20, subirá a la escena de Lagrada de la mano de Stopgap, Danza Mobile, La Luciérnaga –de la ONCE– y Compañía Y, Nadia Adame. Será entre el 16 y el 19 de octubre. El complejo El Águila acogerá a final de mes la mesa redonda y el ciclo de música. El día 25, el Orfeón Fermín Gurbindo (ONCE) interpretará Cantos de inocencia y Sabat mater de Enrique Satué. Y el 26, la compañía de María Ángeles Narváez y Tambores de Pozuelo tocarán, respectivamente, Cante sordo y Otro intento más de volar bajo.
Además de estas actividades paralelas, la bienal tiene previstos talleres de fotografía, audiovisuales, vaciado de yesos, dibujo y calcografía. Será del 27 de octubre al 6 de noviembre y se celebrarán en el Círculo de Bellas Artes y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Más información en la web www.fundaciononce.es. •
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