Nº 803 - 29 de septiembre de 2008
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Antagonismo irreductible

por Miguel Ángel Aguilar

En Santiago de Chile se reunieron convocados por la Asociación de Periodistas Europeos y por la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano profesionales de los medios de la UE y de toda América Latina para pensar en común sobre las causas y efectos de la inequidad y sobre el oficio de los periodistas. La primera cuestión era la que convocaba a los jefes de Estado y de Gobierno de la Comunidad Iberoamericana de Naciones, que allí se celebró el año pasado. La segunda trataba de situar a los periodistas frente a los desafíos del desarrollo económico y social y definir los cambios en su rol característico, que ha pasado de ser mediador a facilitador de los medios para dar voz a los sin voz, a los que carecen de la megafonía de una oficina de prensa para hacerse oír.

Hablaron de la cohesión social, de la necesidad de un crecimiento social sostenido, de la redución de la pobreza. De las condiciones del empleo, de la distribución de la renta, del funcionamiento de la democracia, de la participación que favorece el sentimiento de pertenencia, de ciudadanía. Quedó clara la necesidad de más Estado, como agente agregador, que garantiza el acceso a los bienes públicos, sostiene una red de protección social que evita la exclusión y lleva a cabo una función distributiva. Así que los europeos preconizan para América aquello de lo que ellos quieren desprenderse conforme a los cánones del liberalismo arrasador.

El caso, como ha escrito Rafael Sánchez Ferlosio en su reciente libro God & Gun (Ediciones Destino. Barcelona, 2008), es que parece haber un antagonismo irreductible entre lo que se llama "creación de riqueza y el remedio de las carencias vitales, o sea, entre los valores y los bienes". De ahí la destrucción material de los excedentes, es decir, la aparición de los Creadores de escasez de los que se ocupa en el libro del mismo título el profesor David Anisi de la Universidad de Salamanca, donde sostiene la existencia de derechos económicos que no derivan de la propiedad. Porque a su entender el derecho a la participación en el producto social no se deriva exclusivamente de la tenencia de propiedad. Si bien el poder del mercado niega esos otros derechos económicos, porque pretende que cualquier renta derive exclusivamente de la riqueza y rehúsa aceptar la existencia de rentas monetarias con otros orígenes, que supondría una indeseada competencia.

Se advertía la politización de la frustración, la tensión entre los derechos civiles y políticos con las consultas populares que pueden utilizarse para mermar los derechos individuales o posponerlos en función de las promesas de los jefes de Estado populistas. También otras tensiones entre los movimientos hacia la centralización y hacia la autodeterminación, así como de la revolución de los sistemas de información. Se analizaron los procesos que llevan de la desagregación a la violencia; las consecuencias negativas para los trabajadores de la economía informal y las expulsiones de inmigrantes que alcanzaron la cifra de 245.000 de Estados Unidos a México en un año.

Mientras tanto, ha estallado la crisis financiera que ha dado al traste con algunas de las que parecían ser más sólidas instituciones de Wall Street, a cuyo rescate han salido los fondos de la Reserva Federal, es decir, los contribuyentes de a pie. Los gestores responsables de esos bancos y compañías de seguros, que andaban hasta la víspera saturándonos de advertencias e imposiciones sobre el buen hacer, parece que ahora saldrán indemnes, sin tener que empeñar sus desmesuradas retribuciones de las que hablaba Kristof en el Herald Tribune, para atenuar el desastre. O sea, consejos vendo y para mí no tengo. •

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