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Nº
802 -28/9/2008 |
Terremoto tras la quiebra de Lehman Brothers ALERTA ROJA
EN WALL STREET La quiebra del gigante estadounidense, Lehman Brothers, el rescate de Merrill
Lynch por parte de Bank of America, y la nacionalización de la aseguradora AIG a
cargo del gobierno estadounidense, ha convulsionado a los mercados financieros
de medio mundo. Durante la última semana, el pánico y la desconfianza de los
inversores se han extendido como un reguero de pólvora desde Wall Street a
Europa y desde Asia a Sudamérica, haciendo tambalear a las bolsas y castigando a
bancos y constructoras con caídas de hasta el 5 por ciento. Por Maite Nieva Tras una semana de turbulencias, el mapa financiero estadounidense ha dado un giro de 180 grados. Un fin de semana de infarto en el que Lehman Brothers, a falta de un comprador, se vio obligado a suspender pagos, fue la voz de alarma. Pero en las negociaciones entre las autoridades monetarias y financieras de Estados Unidos que duraron hasta altas horas de la madrugada, salió un vencedor. A última hora, Merrill Lynch cerró su venta a Bank of America después de que su presidente, John Thain, tuviera claro que el siguiente en caer sería su banco. Merrill Lynch, que hace meses valía 100.000 millones de dólares, fue a parar a manos de su rival por menos de la mitad. Dos días después, American International Group, la primera aseguradora del mundo, y al borde de la quiebra, ha tenido que ser rescatada por el Gobierno estadounidense, para evitar una reacción en cadena que arrastrase tras de sí a todo el sistema financiero y a decenas de bancos y empresas de todo el mundo. Sus títulos se habían desplomado casi un 92 por ciento de su valor en un año. La Reserva Federal de Estados Unidos le concedió un préstamo por un importe de 85.000 millones de dólares a cambio de hacerse con el 80 por ciento de sus activos. La mayor intervención en la historia de Estados Unidos en el sector privado, ha pretendido evitar la mayor bancarrota producida nunca en una compañía. La Casa Blanca no ha dudado en dar su apoyo al acuerdo anunciado por la Reserva Federal. El presidente George W. Bush considera que este paso se ha dado para "promover la estabilidad en los mercados financieros y limitar el daño en las economías del resto del mundo". La medida adoptada por la Reserva Federal, también ha estado acompañada de una fuerte polémica. Sobre todo se comenta, porque "se ha dejado caer Lehman, un banco con 158 años de historia cuando estaba a precio de saldo", y ahora "salva a un banco privado que ha estado jugando con activos de alto riesgo". La decisión de la FED supone, además, un giro para el Banco Central, que en los últimos días se negaba a dar un préstamo de emergencia a AIG o cualquier tipo de intervención que evitase su derrumbe. También el secretario de Estado del Tesoro estadounidense, Henry Paulson, había advertido que los fondos de los contribuyentes "no deben ser utilizados para rescatar una firma financiera". Mongan Stanley en la cuerda floja. La pesadilla aún no ha acabado. Ni siquiera están fuera de peligro los dos grandes iconos de la banca de inversión que hasta ahora se habían salvado. Morgan Stanley y Goldman Sachs viven horas decisivas para encontrar un socio capitalista que frene su caída. La incertidumbre del mercado ha llegado a tal extremo que Morgan Stanley ni siquiera ha conseguido un respiro el día que hizo públicos unos resultados que muchos quisieran para sí. Aún con ganancias, sus acciones continuaban desplomándose hasta el 44 por ciento. El futuro de Washington Mutual, la mayor caja de ahorros y préstamos de EE UU, es la siguiente incógnita, también en alerta roja, después de que su calificación fuese rebajada a la categoría de "basura" por la agencia Standard & Poor's. Al igual que en el caso de Freddie Mac y Fannie Mae, rescatadas hace dos semanas por el Gobierno, su hundimiento afectaría a millones de pequeños clientes. La quiebra de la banca de inversión estadounidense ha acelerado aún más inestabilidad a los mercados financieros, ya de por sí bastante tocados por la crisis de las hipotecas subprime que comenzó hace 13 meses. El presidente del FMI, Dominique Strauss Kahn, ha hecho un llamamiento para que no cunda el pánico, si bien ha reconocido que se trata de una crisis sin precedentes. También los seis mayores bancos centrales del mundo pactan "medidas coordinadas" para hacer frente a la crisis: Reserva federal, BCE, Banco de Japón, Banco de Canadá, Banco de Inglaterra y Banco Nacional Suizo. El mensaje que ha trasmitido Wall Street es que nadie está a salvo. Bear Stearns, Lehman Brothers y Merrill Lynch no están solos. El efecto de arrastre podría precipitar la caída de muchos más. Los coletazos de Lehman continúan traspasando fronteras y la crisis se ha cebado con Halifax Scotland una de las grandes hipotecarias británicas que se ha visto obligada a fusionarse. Lloyds Bank ha pagado por él 15.200 millones de euros. Muchos analistas aseguran que la semana negra que sucedió al hundimiento de Lehman pasará a la historia. Incluso hay quien lo compara con la crisis del 29. Pero también ha supuesto la pérdida de miles de puestos de trabajo, en los cuatro puntos del planeta. Desde Estados Unidos a España, se ha repetido la misma fotografía con los empleados recogían sus enseres personales de la entidad. En total, casi 26.000 empleados en todo el mundo. Sólo en Nueva York, más de 40.000 personas podrán quedarse sin trabajo. • Los inversores españoles no se salvan Los daños "colaterales" provocados por la caída de Lehman Brothers no se han hecho esperar. Y España no ha sido una excepción, aunque el Banco de España y la Asociación Española de Banca, AEB, aseguran que las repercusiones en España son mínimas. La quiebra del banco de inversiones norteamericano, tendrá un impacto directo "mínimo" sobre el sistema financiero español, según el director general del Servicio de Estudios Económicos del Banco de España, José Luis Malo de Molina. "La exposición de los bancos y cajas españoles a los productos de inversión de Lehman Brothers es prácticamente inexistente". En su opinión, la quiebra de la entidad estadounidense ha sido un episodio más del recrudecimiento de la crisis financiera que añade "severidad" a España, señaló durante la entrega de la XXVIII Edición de los premios de Transparencia Informativa de EL NUEVO LUNES. Sin embargo, para los ahorradores españoles, sobre todo grandes fortunas de la banca privada, los coletazos de este nuevo recrudecimiento de la crisis financiera son palpables. Más de 300 millones de euros están expuestos a Lehman Brothers, según datos facilitados por la CNMV. La mayor parte, 242,7 millones corresponden a fondos de inversión, aunque sólo supone el 0,3 por ciento del patrimonio. En total 129 fondos de inversión y 330 SICAV, sociedades de inversión de grandes fortunas, gestionados por 53 gestoras españolas, en su mayoría a través de bonos y en menor medida acciones. Desde el momento en que se conoció la suspensión de pagos de Lehman, el Banco de España y la Comisión Nacional del Mercado de Valores han llamado a las entidades financieras españolas para detectar la exposición de nuestro mercado. Casi todas las entidades de cierto tamaño y los bancos de inversión tienen algún producto con exposición al banco americano, sobre todo a través de los fondos, ya que los productos estructurados eran muy populares en los últimos años debido a la alta rentabilidad potencial y con un riesgo, en teoría muy bajo e incluso nulo. Ahora estos activos podrían perder todo su valor. BBVA encabeza la lista de gestores más expuestos a los productos de Lehman Brotherscon unas inversiones de 100 millones de euros. Hasta un total de 21 fondos de inversión y 11 SICAV con bonos de la entidad financiera estadounidense y dos fondos con un pequeño paquete de acciones. Según un portavoz del Banco que preside Francisco González, "la quiebra de Lehman Brothers no tendrá impacto alguno ni en su balance, ni en su cuenta de resultados, ya que los fondos invierten mayoritariamente para clientes". También el banco holandés ING reconoce una exposición crediticia y en bonos del banco americano que asciende a 200 millones de euros. Según ING la quiebra de la entidad estadounidense le generará unas pérdidas de alrededor de 100 millones de euros antes de impuestos. Las cajas de ahorro tampoco se han escapado de la quema. Bancaja, ha subscrito bonos por importe de 15 millones de euros que se han distribuido a través de 5 fondos de inversión. Estos fondos, no se comercializan de forma masiva en las oficinas porque "tienen un perfil de inversión agresivo, su gestión es dinámica y especializada y los suscriben habitualmente clientes con elevada cultura financiera y por tanto son conocedores del riesgo que conllevan estas operaciones" según la caja valenciana. En la lista de los afectados se encuentra también la Caixa que participó en varias emisiones de bonos por importe de unos 35 millones de euros. |
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