Hemeroteca Esta semana
 
Nº 802 - 22/9/2008


Primer divorcio en la Casa Real

 

Por Elena Luchetti

El divorcio de los duques de Lugo está en marcha. Casi un año después de que desde la Zarzuela se anunciara el “cese temporal de la convivencia conyugal” de la Infanta Elena con Jaime de Marichalar, el proceso legal de divorcio ha dado sus primeros pasos y todo indica que desde ambas partes están dispuestos a dar batalla. La decisión de Marichalar de contratar los servicios de la abogada Concha Sierra, famosa por su dureza e inflexibilidad en las negociaciones, es toda una declaración de intenciones. Aislado socialmente y a punto de perder su título nobiliario, todo apunta a que, el hasta ahora Duque de Lugo, pondrá duras condiciones y exigirá garantías a la Corona de que no verá mermado un status económico y social que ha conseguido a partir de su condición de yerno del Rey.

No todos tienen una boda de cuento de hadas. Ante 1.300 invitados, representantes de 33 casas reales, jefes de Estado y cámaras por doquier, los Duques de Lugo protagonizaron una boda de ensueño en 1995 en la catedral de Sevilla. Tampoco la realeza celebra sus divorcios al uso. En un trámite legislativo inédito en la Corona española, los despachos serán un escenario más, puesto que las presiones jugarán un papel decisivo en las condiciones del divorcio. Ilustres figuras del mundo del derecho, puestos en consejos de administración, rumores reales y el nuevo status social de Jaime de Marichalar.

Los procesos legales ya se han puesto en marcha. A pesar del manto de silencio que desde ambas partes quieren poner al asunto, los contactos entre los abogados se habrían iniciado antes del verano. No obstante, Uría y Menedez, una de las mayores firmas de abogados del país, con 500 letrados, “no confirma ni desmiente” representar los intereses de la Infanta Elena, mientras que la abogada Concha Sierra tampoco admite ocuparse de los intereses de Jaime de Marichalar.

Con la decisión de contratar los servicios de la letrada Sierra, el hasta ahora Duque de Lugo, hace temblar a la Zarzuela. Conocida por su dureza en las negociaciones, la experta matrimonialista es famosa por sus intervenciones en rupturas conyugales multimillonarias tan conocidas como la de la  nieta del dictador Francisco Franco, Carmen Martínez Bordiú, o la empresaria Esther Koplowitz, presidenta de FCC, empresa a la que pertenece la firma Cementos Pórtland  Valderribas, en cuyo consejo de administración, casualmente, se sienta el aún yerno de Don Juan Carlos.

Sin embargo, no sólo las exigencias económicas del Duque preocupan a la Casa Real. Habitual de las fiestas y los desfiles de moda de París, Londres o Nueva York, desde la Zarzuela temen que Marichalar pueda dañar la imagen de la Casa Real con algún comportamiento indebido. Además, hay que tener en cuenta que el Duque de Lugo, desde su boda con la primogénita de los Reyes en 1995, ha compartido las intimidades de la Realeza. Una posición privilegiada que podría llegar a utilizar como arma de presión en las negociaciones para obtener mayores beneficios.

Así, si bien en lo referido a la tutela de sus dos hijos, Felipe Juan Froilán, de 10 años, y Victoria Federica, de ocho, nietos de los Reyes y quinto y sexto, respectivamente, en la línea sucesoria de la Corona, parece que el Duque de Lugo no va a dar batalla, puesto que a priori la tiene más que perdida, todo indicaría que sí va a intentar por todos los medios sacar el mayor rédito económico posible.

Sin duda, el mayor perjudicado de este proceso legal será Jaime de Marichalar. Además de perder el titulo nobiliario, otorgado por el Rey al casarse con su hija y que es exclusivamente de la Infanta Elena, Marichalar ve amenazada su condición económica y su estatus social. Conocido por su afición a la moda y su capacidad para relacionarse en los círculos sociales más exquisitos, Don Jaime se ha mostrado, en estos últimos meses, solitario y con aire aturdido.

El Duque ya no sale en la foto. Apartado de los actos oficiales de la Casa Real desde su separación, en contadas ocasiones se lo ha vuelto a ver cerca de la Familia Real. Una de ellas ha sido el pasado 18 de noviembre cuando con motivo de una exposición de obras de Velázquez en el museo del Prado, patrocinada por la Fundación Winterthur donde Marichalar ocupa un asiento en el consejo de administración, coincidió con los Reyes.

A veces, sí sale en la foto. Pero el enfoque tiende a olvidarle. De hecho, este verano, cuando el yerno del Rey acudió a una audiencia en la Zarzuela en calidad de presidente de la Fundación Winterthur, en las instantáneas que publicó y distribuyó la agencia EFE se eliminaron todas las fotos en las que aparecía el Duque de Lugo, aunque la revista ¡Hola! sí las publicó.

No sólo el aislamiento social es lo que le preocupa al aún yerno del Rey. Ahora también ve peligrar su vida profesional. Siendo de sobra conocido que Jaime de Marichalar ha aumentado su status profesional gracias a su enlace con la Infanta Elena, ahora está en entredicho su permanencia en los diferentes consejos de administración de los que forma parte y que suponen una buena fuente de ingreso económico.

A finales de los ochenta, cuando comenzó a frecuentar a Doña Elena, Jaime de Marichalar, trabajaba para el Credit Suisse en Paris. Fue a raíz de su boda con la Infanta que se le abrieron todas las puertas del mundo financiero. Primero fue trasladado por la empresa a Madrid y en 1998 la entidad financiera le colocó al frente de la Fundación Winterthur. Además de ser miembro senior adviser de Credit Suisse España, Marichalar mantiene puestos en los consejos de administración de cinco sociedades del grupo asegurador: AXA Mediterranean Holding, AXA Seguros Generales, AXA Vida, AXA Aurora Vida y AXA Winterthur Salud.

El próximo 20 de noviembre será clave para Don Jaime de cara a su permanencia al frente de la Fundación. Ese día está prevista la reunión del patronato que como cada cinco años renueva o confirma a sus miembros en el cargo. Al menos uno de ellos, no las tiene todas consigo.

No obstante, este no es el único puesto que mantiene en la actualidad. En 2004, Bernard Arnault, presidente de LVHM, una de las mayores multinacionales de lujo del país, le colocó en el Consejo de Administración de la empresa española.

También en el sector inmobiliario Marichalar ha sabido ganarse un lugar. Además de ser consejero de la cementera Pórtland Valderribas, del grupo FCC, también lo es de la Sociedad General Inmobiliaria, propietaria de grandes centros comerciales en España y en media Europa.

Si Jaime de Marichalar refleja una imagen deteriorada y solitaria, todo lo contrario ocurre con la Infanta Elena que, desde su separación, ha experimentado un gran cambio en su vida aprovechando al máximo su estado de “soltería”. Así, retomando su pasión por la hípica, el 11 de marzo pasado, la primogénita del Rey participó en el Concurso de Saltos de Toledo, uno de los más importantes de España, donde además se la ha visto rodeada de viejos amigos con los que llevaba tiempo sin verse.

Pero esto no es todo. Sumado a su nuevo trabajo en el área de acción social de la Fundación Mapfre –ver recuadro: “La Infanta Elena estrena trabajo”–, la primogénita del Rey se mudará antes de que termine el año a un ático en el barrio madrileño del Niño Jesús. Se trata de una casa de 470 metros cuadrados, cinco habitaciones con baño, salón-comedor, zona de servicio y una terraza de 12 metros, por el que la Infanta ha pagado 1.800.000 euros. Un inmueble que no cualquier soltera puede permitirse.

El divorcio de los Duques de Lugo ya está en marcha y todo indica que el proceso legal no será nada fácil. Tanto Jaime de Marichalar como la Casa Real están dispuestos a dar batalla y hacer uso de sus armas para plantear exigencias.

Habrá que ver quién sale más beneficiado en este asunto. Aunque sí hay algo claro: mientras la Infanta Elena seguirá siendo la hija del Rey, Don Jaime de Marichalar, a excepción de los hijos que comparten, ya poco tendrá que ver con la Familia Real.

La infanta Elena estrena trabajo

El mismo día en que su sobrina, la infanta Leonor, comenzaba su formación escolar en el Colegio Santa María de Los Rosales, la primogénita del Rey Juan Carlos y la Reina Doña Sofía, Elena María Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia, empezaba a trabajar en la Fundación Mapfre como nueva directora de Proyectos Sociales y Culturales. Desde su flamante despacho, ubicado en la madrileña carretera de Pozuelo, Elena de Borbón podrá ayudar a la integración laboral de las personas con discapacidad en España y a los niños desamparados. No se trata de un cargo honorífico, sino ejecutivo, por lo que tendrá una jornada partida y un sueldo fijo que rondaría los 200.000 euros anuales convirtiéndose así en el segundo miembro de la familia Real, tras su hermana Cristina, en acceder a un puesto de trabajo remunerado. De esta manera, Elena de Borbón, licenciada en Ciencias de la Educación, deja el que hasta ahora era su único trabajo reconocido como profesora de inglés en la guardería Mikos, mi primer cole, del que es copropietaria con un grupo de amigos entre los que se encuentran dos hijos del ex diplomático y amigo del Rey Manuel Prado y Colón de Carvajal, y su primera mujer, Paloma Eulate.

Además, este nuevo puesto se adapta perfectamente a las labores institucionales que viene desempeñando la Infanta como, es por ejemplo, la de presidir el Comité Paraolímpico español.

Por otro lado, el fichaje de Doña Elena por Mapfre también pone de relieve la buena relación de la Casa Real con determinadas empresas españolas. Patrocinadora de la Copa del Rey de Vela en Mallorca, y siendo Doña Sofía la encargada de la entrega anual de premios, la Fundación Mapfre mantiene sólidos lazos con la Zarzuela. Por este motivo o quizá sólo para brindar su apoyo a la Infanta Elena en su nuevo reto profesional, los Reyes han asistido a la cena conmemorativa del 75 aniversario de la firma donde han conocido a la plana mayor de la misma.

Con este nuevo trabajo y una nueva mudanza en el horizonte, la Infanta Elena ha dado un giro de 180 grados a su vida desde que, once meses atrás, se anunciara el “cese temporal de convivencia ” con el hasta ahora Duque de Lugo, Jaime de Marichalar. Lo único que le falta para recuperar totalmente su libertad conyugal, es que finalmente su divorcio sea oficial.


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