Internacional
Nº 802
22/9/2007
Hemeroteca Lista Internacional

El Parlamento galo vota si debe mantener sus más de 3.000 soldados

AMÉRICA CIERRA FILAS CON EVO MORALESFRANCIA SE REPLANTEA SU PRESENCIA EN AFGANISTÁN

La Asamblea Nacional gala decide este lunes el futuro de la presencia militar de Francia en Afganistán. Apenas un mes después de que diez soldados franceses murieran en una emboscada tendida por los talibanes cerca de Kabul, los diputados galos deben pronunciarse "a favor" o "en contra" del mantenimiento de un contingente compuesto por 3.300 hombres. En la bancada de los partidos de oposición al Ejecutivo los hay que lamentan un "debate truncado", sabedores de que el resultado de la votación será favorable al despliegue, tal como defiende la
Unión por un Movimiento Popular (UMP) del presidente Sarkozy.


Por Salvador Martínez (París)

Es el caso de Noél Mamére, diputado de Los Verdes y miembro del grupo parlamentario que une a comunistas y ecologistas bajo el nombre Izquierda Democrática y Republicana. Mamére fue uno de los primeros representantes políticos franceses que osó pedir un debate parlamentario sobre la presencia militar gala en Afganistán. El Ejecutivo aceptó la solicitud realizada por Mamére y un puñado de diputados tras constatar la conmoción que causó en Francia la muerte de los diez militares en una emboscada "bien montada y bien preparada", según los términos del jefe del Estado Mayor francés, el general Jean-Louis Georgelin.

Mamére explica a EL SIGLO que el resultado de la votación en la Asamblea Nacional no contribuirá a una mejor implicación occidental en la guerra afgana. "El debate está truncado desde el momento en que se aceptó su celebración ya que se nos hará votar 'a favor' o 'en contra' de la presencia francesa sin discutir realmente sobre la misión de los soldados ni sobre la reorientación necesaria de la misión de la OTAN", asegura. En consecuencia, "a los diputados que solicitamosla realización del debate y la votación se nos presenta un hecho consumado: la misión que se desarrolla en Afganistán", añade.

Mamére mantiene que el fin de la guerra en Afganistán no pasa por una "solución militar". Para él, es evidente la necesidad de revisar la estrategia de la ISAF, siglas que dan nombre a la misión de la OTAN en Afganistán. Esta es la posición que planteó a este semanario el ex ministro socialista de Asuntos Exteriores, Hubert Védrine. Un mes antes de que los diez soldados galos perdieran la vida en el valle de Uzbín, a 50 kilómetros al noreste de la capital afgana, el ex ministro aseguraba: "Deberíamos replantearnos y clarificar los objetivos de la misión internacional en Afganistán".

Según el análisis de Védrine, quien también es un prolífico autor de libros sobre las relaciones internacionales, en Afganistán habría que "estudiar si verdaderamente son alcanzables los actuales objetivos de la OTAN a nivel político, económico, social y de seguridad". Si no es así, habría que "redefinirlos", añade. A su modo de ver, lo que está claro es que "reconstruir un país desde el exterior es algo muy difícil, casi imposible".

La ISAF no busca organizar todo un Estado afgano. Éste es el objetivo que persiguen lasdecenas de países de todo el mundo que, en conferencias internacionales como la celebrada en París el pasado 12 de junio, se han puesto de acuerdo para contribuir a la construcción de un nuevo Afganistán con miles de millones de dólares. Sin embargo, cifras astronómicas como los 20.000 millones de dólares de ayuda a ese país acordados recientemente en París no parecen tener efectos positivos sobre el terreno. De hecho, según Védrine, "en lo económico no se controla nada en Afganistán porque la producción de la economía del opio no deja de crecer".

A esta circunstancia se añade una "situación a nivel de seguridad" que "es inestable, en el mejor de los casos", afirma Védrine. En este contexto de inseguridad, la misión de la OTAN sobre el territorio afgano tendría que cobrar sentido. Porque, la ISAF busca, con el beneplácito de la ONU, asistir en el "mantenimiento de la seguridad en Kabul" y "en las áreas de los alrededores" de la capital para contribuir a que las autoridades afganas trabajen en un entorno seguro, según se lee en la primera resolución del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que concierne a la misión de la OTAN en Afganistán. Sin embargo, transcurridos siete años después de la aprobación de ese texto, la misión de "mantenimiento de la seguridad" se ha transformado en una "guerra que no dice su nombre", asegura Mamére.

"Nuestra misión en Afganistán es una misión de Paz", han recalcado ante los diputados de las comisiones parlamentarias con-cernidas por la muerte de los 10 soldados franceses, los ministros galos de Defensa y Exteriores, respectivamente, Hervé Morin y Bernard Kouchner. El jefe de Estado francés, Nicolas Sarkozy, tampoco se ha cansado de afirmar que los 3.300 militares galos desplegados en la ISAF trabajan por "la Paz y los Derechos Humanos" en Afganistán, donde "no tenemos derecho a perder porque la derrota se pagará con otra derrota en Francia", según los términos empleados por el presidente de la República en la ceremonia nacional de homenaje a los soldados recientemente fallecidos.

Los grandes objetivos que se persiguen en el país que sirviera a los Talibán para dar cobijo a Al-Qaeda no han impedido que en Francia se haya vivido como un auténtico 'shock' la muerte de los diez militares. Se trata de la mayor pérdida registrada por el Ejército francés desde que, en 1983, 58 soldados perdieran la vida en un atentado contra el Cuartel General del Ejército galo en Beirut. Tal fue el impacto de la muerte de los militarles en Afganistán que un sondeo del instituto de estudios de opinión CSA publicado por el diario Le Parisien ha revelado que la mayoría de los franceses quiere la retirada de las tropas que Francia mantiene en el país de Asia Central. Hasta un 55 por ciento de los entrevistados por CSA se decía favorable "a la retirada de las tropas para evitar así el atascarse en un conflicto que no se controla", según la encuesta.

En la opinión pública también han causado una gran conmoción las imágenes publicadas por el semanario Paris-Match a principios de mes en las que los talibán que abatieron a los soldados franceses posaban portando fusiles de asalto, relojes, chalecos antibalas, cascos y walkie-talkies de los militares galos muertos en el valle de Uzbín. En una entrevista que acompaña a las chocantes fotos del semanario, uno de los talibanes es presentado como el comandante Farouki, quien dirigiera "uno de los grupos responsable del ataque contra los soldados franceses". Farouki asegura que los soldados occidentales sobrepasaron "el límite viniendo cerca de aquí". "El valle de Uzbín nos pertenece", asegura el supuesto comandante.

Sea como fuere, Farouki representa a los señores de la guerra que impiden que el presidente Hamid Karzai "gobierne más allá de Kabul", según describe Mamére la capacidad de gobierno del jefe del ejecutivo afgano. Para Mamére, "los señores de la guerra se han hecho poderosos a base de violencia y de las ganancias de la producción del opio", estupefaciente cuyo mayor productor a nivel mundial es Afganistán.

En la UMP también se hacen eco de las peores constataciones. Para el diputado del partido presidencial, Pierre Lellouche, la estrategia de la OTAN en el país centroasiático es un "fracaso porque la guerra se amplifica". Lellouche, quien dirige esta semana una misión de evaluación de la operación militar francesa en Afganistán, ya ha manifestado que hay un claro problema en el mando militar. El diputado conservador considera una dificultad añadida que el mando militar esté divido entre "la OTAN, la ISAF y la operación estadounidense Libertad Duradera" –esta última es la que realizara EE UU inmediatamente después del 11-S sin la aprobación del Consejo de Seguridad de la ONU–.

Lellouche se dice consciente de que las autoridades francesas no han sido lo suficientemente "claras a la hora de justificar la presencia militar francesa en Afganistán", donde según él, se desarrolla claramente una "guerra" y "no una operación de policía internacional" como ha llegado a afirmar el titular de Defensa galo. De hecho, las audiencias que se han desarrollado en las comisiones parlamentarias concernidas por la muerte de los soldados franceses no han respondido a las cuestiones sobre la presencia militar de Francia en el territorio afgano. Desde el primer día de las audiciones, jornada en la que intervinieron Morin y Kouchner frente a los parlamentarios, Jean-Marc Ayrault, presidente del Grupo Socialista en el Parlamento, aseguraba que el principal partido de la oposición no encontró "respuestas" en las intervenciones de los ministros.

Lo que resulta previsible es que Ayrault encuentre este lunes un resultado de la votación en la Asamblea Nacional favorable a la UMP, formación política mayoritaria en la Cámara Baja cuyo voto será "a favor" de la política del Ejecutivo en Afganistán. Frente a esta realidad, Mamére asegura que su grupo parlamentario "acude sin ilusión" a la votación. •

Hemeroteca Lista Internacional