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Nº 800 - 8 de septiembre de 2008

Los integrantes del G-7 no han coordinado sus políticas

CÓMO AFRONTAN LA CRISIS LOS PAÍSES RICOS


Este año no se ha cumplido la tradicional previsión de que el verano es la época en la que nada sucede. Innumerables atentados por todo el mundo, una nueva guerra, dimisiones de presidentes y tomas de posesión de otros, muertes de ciudadanos ilustres, liberaciones masivas de presos, golpes de estado, los malos indicativos económicos o la incesante y tensa actividad política en nuestro país han calentado como pocas veces un mes de agosto como el que acaba de terminar. Para mayor desgracia, tenemos que lamentarnos del trágico accidente aéreo ocurrido hace pocas fechas en Madrid, en el que perdían la vida 154 personas. Sólo la luminosidad de unos espectaculares juegos olímpicos –probablemente, los mejores de la Historia– ha introducido un pequeño foco de ilusión en este duro verano.

Por Pedro Antonio Navarro*

Los países más ricos del planeta están atravesando por un momento -de duración impredecible- de serias dificultades. Los Estados integrantes del G-8, con la excepción de Rusia, a quien la crisis generalizada no sólo no está afectando, sino que está reforzando su economía, debido al alza de los precios de los combustibles fósiles y del gas; tratan de hacer frente a los efectos devastadores que el estallido financiero de las hipotecas subprime en Estados Unidos desataba a comienzos del año pasado.

Curiosamente, es la zona euro la que vive con mayor dureza las secuelas de esta crisis. La OCDE rebajaba hace unos días la previsión de crecimiento para estas naciones en 2008. Según los datos de esta organización, que aglutina a las 30 economías más saneadas del planeta, el crecimiento previsto en Europa se quedará en un 1,3 por ciento del PIB, mientras que el de EEUU alcanzará el dos por ciento.

La peor parte parece llevársela el Reino Unido. En palabras del economista jefe de la OCDE, Jorgen Elmeskov, “el Reino Unido está estancado, la zona euro avanza arrastrándose y Estados Unidos está enfermo”, una definición muy gráfica de la situación.

La vivienda ha sido el elemento que ha originado todos los actuales desequilibrios. Tanto desde una perspectiva financiera, con unas hipotecas que han obligado a la intervención estatal de bancos en dos países tan poco proclives a las nacionalizaciones como EEUU y Reino Unido, como por el alza de precios de un bien tan básico, que ha alejado de la posibilidad de adquirir una vivienda a millones de personas. El ladrillo ha deteriorado enormemente las previsiones de crecimiento en Europa. El efecto de la caída en la demanda y de la bajada de precios –cuando millones de compradores continúan haciendo frente a sus hipotecas, en muchos casos ya, por un precio superior al de su actual valor- se ha notado más en España, Reino Unido, Irlanda y Dinamarca, aunque podría hacerse extensivo el fenómeno a otras naciones.

Para el ministro de Economía británico, Alistair Darling, estamos ante “la peor crisis en 60 años”. Las previsiones de la OCDE para su país enfocan directamente hacia la recesión.

Como siempre, y también según el informe de la OCDE, el único elemento en el que se aprecia moderación es en los costes laborales. Salvo en este aspecto coincidente, cada uno de los países del G-7 ha dispuesto sus propias medidas para aguantar el chaparrón. A continuación explicamos las más relevantes.

ESTADOS UNIDOS: AYUDAS Y DEVOLUCIONES FISCALES

El origen de la crisis mundial actual se encuentra en 2006, el año en que el 46 por ciento de las nuevas hipotecas en Estados Unidos tenían una calificación de alto riesgo. Esa política de ofrecer créditos subprime (con larguísimos periodos de amortización y cuotas más bajas) terminaba por disparar el encarecimiento del mercado inmobiliario. En la actualidad, 15 millones de compradores de viviendas en Estados Unidos –el 17 por ciento del total-, deben más dinero a las entidades bancarias que lo que realmente cuesta su vivienda.

La situación para estas personas es crítica. Se calcula que los créditos vivos serán revisados al alza en 4.770 millones de euros antes de que concluya 2008. Pero será peor al finalizar 2009, que se incrementarán en 13.600 millones de euros. Según buena parte de los analistas financieros, el encarecimiento todavía se incrementará en 21.800 millones de euros más a mediados de 2010.

En febrero de este año el Congreso estadounidense aprobaba un paquete de medidas fiscales para estimular la economía nacional. El plan, dotado con 152.000 millones de dólares, consiste en una serie de devoluciones fiscales de 600 dólares por persona, de 1.200 por pareja contribuyente y de 300 por cada niño. Según cifras oficiales hasta 130 millones de estadounidenses se podrán beneficiar de esta medida.

El Gobierno se hacía cargo este verano de la liquidez inexistente de los grupos bancarios asfixiados por las hipotecas subprime, Freddie Mac y Fannie Mae, que, de facto, eran nacionalizados, salvando el negocio con dinero público.

El pasado 30 de julio se daba luz verde a la Ley de Vivienda, que entrará en vigor en octubre. Con ella se tratará de ofrecer ayudas directas a más de 400.000 compradores que se encuentran haciendo frente a un crédito hipotecario. El Gobierno, con esta ley, avalará préstamos más económicos que los actuales. La Administración de Vivienda Federal asegurará hasta 300.000 millones de dólares en préstamos nuevos. Los prestatarios habrán de pagar una prima por adelantado del 3 por ciento de la cantidad de hipoteca original y una prima anual del 1,5 por ciento de la cantidad de hipoteca excepcional.

Entre otras medidas de choque, el Gobierno Federal también ha habilitado 54 millones de dólares para 89 organizaciones que se dedican a la ayuda las comunidades rurales más deprimidas de todo el país.

El desempleo ha llegado al 5,7 por ciento, que es la tasa más alta de los últimos cuatro años. Sin embargo, y a diferencia de Europa, el Producto Interior Bruto (PIB) estadounidense crecía un 3,3 por ciento el segundo trimestre de 2008, mucho más que el 0,9 por ciento que lo había hecho durante el primer trimestre.

REINO UNIDO: NACIONALIZACIONES Y EXENCIONES

El Índice de Precios al Consumo (IPC) del Reino Unido probablemente superará el cinco por ciento en su tasa interanual a finales de 2008 y su economía tendrá un crecimiento mínimo o incluso negativo, según el último balance trimestral del Banco de Inglaterra. En su informe, el Banco de Inglaterra prevé además que la tasa interanual de crecimiento del PIB del Reino Unido esté a finales de este año y comienzos del próximo en torno a cero. Según este estudio hay más probabilidades de que la inflación supere el cinco por ciento en el corto plazo que de que permanezca por debajo de esa cifra. La inflación británica se situó en julio en el 4,4 por ciento frente al 3,8 del mes anterior.

Ante la recesión, la grave crisis y el desastre en el mercado inmobiliario, el Gobierno británico ha anunciado un conjunto de medidas encaminadas a facilitar el acceso a la vivienda que incluye exenciones fiscales y ayudas en el pago de los préstamos hipotecarios. En agosto, el primer ministro, Gordon Brown, ya había avanzado que incorporaría a su política de vivienda incentivos a los compradores y exenciones fiscales. También está contemplado elevar el importe mínimo de las casas a partir del que se paga el impuesto de escritura, facilitar el acceso a préstamos hipotecarios (hasta cinco años a interés cero) e incrementar la oferta de viviendas de protección oficial (VPO).

El ministro de Economía, Alistair Darling, comunicaba que a partir del 3 de septiembre, y durante un año, se va a elevar el importe mínimo a partir del cual hay que pagar el impuesto de escritura. La medida va a afectar a los compradores de viviendas cuyo valor no supere las 175.000 libras (215.430 euros), que ya no tendrán que pagar este impuesto. En términos absolutos supone un ahorro para el comprador de una vivienda de unos 1.750 euros.

Otro anuncio era efectuado por la ministra de Comunidades y Gobierno Local, Hazel Blears, un plan por el que el Ejecutivo invertirá hasta 1.000 millones de libras (1.229 millones de euros) para facilitar el acceso a las hipotecas de los compradores de primera vivienda y para evitar los desahucios de quienes no puedan  afrontar el pago de las letras de su hipoteca. De esa cantidad, 300 millones de libras (368 millones de euros) se destinarán a financiar, a partes iguales con las inmobiliarias, unos préstamos hipotecarios a cinco años e interés cero por el 30 por ciento del valor de la vivienda, de los que podrán beneficiarse quienes tengan unos ingresos menores de 60.000 libras (73.769 euros). Otros 400 millones de libras (491 millones de euros) se destinarán a incrementar la oferta de vivienda protegida, mientras que los 300 millones de libras (369 millones) restantes, a ayudar a quienes se enfrentan a desahucios.

El Gobierno británico ha procedido a la nacionalización de grandes bancos que se han visto superados por la crisis de las hipotecas subprime, perdiendo buena parte de su liquidez. Entre otros, el Northern Rock, que le costará a la Hacienda Pública de Reino Unido 1.280 millones de libras (1.606 millones de euros). Esta entidad financiera había declarado pérdidas por importe de 742 millones de euros en los primeros seis meses de 2008.

También el Ejecutivo británico ha presentado un plan para identificar y penalizar a las empresas que se aprovechan de los trabajadores en situación vulnerable, con el objetivo de limpiar lo que el secretario de Estado de Relaciones Laborales, Pat McFadden, ha denominado “rincones oscuros” del mercado laboral. Además de ofrecer más información y canales de denuncia, el Gobierno ha previsto doblar el número de inspectores laborales, que tendrán además más competencias, y se aumentarán las penalizaciones a las agencias de trabajo temporal.

FRANCIA: LA REFORMA COMO SOLUCIÓN

El jefe de Estado francés y presidente de turno de la UE, Nicolas Sarkozy, tiene un tratamiento para los males de la economía mundial. No se trata de una cura basada en “la ruptura” que preconiza cuando se refiere a la política francesa sino a un tratamiento basado en la “reforma” del G-8. Esta reforma consiste en la ampliación del grupo de ocho potencias mundiales.

Para el presidente francés, el G-8 debería ser un G-13 puesto que sólo un grupo ampliado a las “potencias emergentes” podría controlar el curso de la economía mundial. “Sólo veo al G-13 como futuro lugar de arbitraje”, declaró Sarkozy en su alocución de apertura de la decimosexta Conferencia de los Embajadores galos celebrada en París durante los últimos días de agosto. “El G-8 debe continuar su lenta transformación”, dijo a los jefes de misión diplomática de Francia antes de insistir en su apuesta por la “institucionalización de la presencia de China, India, Brasil, México y África del Sur” en las reuniones de las ocho grandes potencias del mundo. Sin estos cambios, el presidente francés no ve “cómo pueden tratarse los grandes dossieres del mundo”.

La reforma del G-8, según Sarkozy, es esencial para la génesis de un “multilateralismo eficaz”. Tras esta fórmula propia de los académicos de las Relaciones Internacionales se esconde una idea tan sencilla como difícil de materializar. El “multilateralismo eficaz” del presidente francés reposaría sobre “una visión global” en la actividad del conjunto de organizaciones internacionales. Según el jefe de Estado francés, la actual red de organizaciones internacionales, cuyo número se ha multiplicado por diez después de la ONU, el FMI y el Banco Mundial, “carece de una visión de conjunto”.

Este es uno de los argumentos movilizados por Sarkozy en su crítica al funcionamiento de la Organización Mundial del Comercio (OMC). En esta instancia, según declaró el presidente galo ante los embajadores de Francia, “absolutamente nadie se preocupa por saber si las decisiones en materia agrícola, por ejemplo, permitirán responder a los diagnósticos alarmantes de la Organización de la ONU para la agricultura y la alimentación (FAO)”. Esta despreocupación lleva a situaciones tan paradójicas como que “la OMC pida que se reduzca la producción agrícola” cuando “la FAO se reúne de urgencia para pedir un aumento de la producción agrícola en el mundo”, según los términos del presidente francés.

Precisamente una “visión de conjunto” de la economía en la UE es lo que pidió el primer ministro francés, François Fillon, tras reunirse de urgencia el mes pasado junto a los ministros y secretarios de Estado galos responsables de la economía. Ante la crisis económica, “debe haber una respuesta coordinada de los diferentes países europeos”, planteó el jefe del Gobierno galo habida cuenta de que, en Europa, “tenemos un espacio económico común, lo que hace de la coordinación algo indispensable”. No obstante, Fillon no interrumpió sus vacaciones para exigir una política económica aún más coordinada en la UE ni para respaldar así el activismo reformista del jefe del ejecutivo galo. En realidad, la reunión celebrada en el palacio de Matignon, la sede del Gobierno francés, tenía por objetivo dar cuenta de que el primer ministro y sus colaboradores mantienen, pese a la crisis económica, “la sangre fría”, según los términos de Fillon.

Esa expresión resume la actitud del ejecutivo francés frente a una crisis económica internacional que no deja de tener efectos perversos en la economía gala. Así, el déficit comercial de Francia ha alcanzado la cifra récord de 24.400 millones de euros en el primer semestre de 2008 mientras que la inflación interanual ronda el 3,6 %. Sin embargo, el dato que más preocupa en Matignon y en el Elíseo es el – 0,3 % que registró el crecimiento de la economía gala en el segundo trimestre del presente ejercicio.

Sería “artificial” elaborar “un plan” contra la “ralentización” de la economía francesa. “Invertir dinero público en un relanzamiento de la economía no tendría ningún sentido”, llegó a declarar el primer ministro galo. Para él, la coyuntura todavía puede ser “difícil durante algunos meses” pero “lo esencial está contenido en las reformas estructurales” puestas en marcha.

ALEMANIA: INVERTIR Y SANEAR

Uno de cada ocho alemanes vive en la pobreza”, se comentó en el Berliner Zeitung del pasado diecinueve de mayo. En el mismo número de este diario, el Ministro de Trabajo, Olaf Scholz (SPD) alertaba sobre el hecho de que el abismo entre ricos y pobres era cada vez mayor en Alemania. Como solución, se exige que el paro o Arbeitslosengeld II aumente hasta 420 euros. Hoy, éste, se halla en alrededor de 350 euros, a los que se suma el coste de la vivienda.

Antes de que se pusiera en marcha la Agenda 2010, aprobada por el ex canciller Gerhard Schroeder, para paliar el déficit y afrontar la crisis, uno cobraba el 67% de su sueldo al convertirse en un desempleado. Desde entonces y debido, en concreto, a la Reforma Hartz IV, sea cual sea la procedencia laboral y el salario del trabajdor, éste cobrará alrededor de 350 euros al mes. Es decir, no importa que el trabajador haya sido médico o barrendero, ambos, al convertirse en desempleados cobrarán exactamente lo mismo, sin importar, tampoco, el tiempo que hayan trabajado.

Como resultado de esta gran reforma del Sistema de la Seguridad Social y a pesar de que aún cuenta con grades defensores, la pobreza relativa ha aumentado en Alemania, es decir, a día de hoy, el número de personas que no ganan más de 781 euros al mes es mayor que en el año 2003, cuando se puso en marcha la Agenda 2010.

Cajas de Salud. A diferencia del año 2003, cuando uno no pagaba nada al ir al médico, hoy ha de pagar diez euros. Y si el médico lo visita en su casa, ha de pagar veinte euros. Los diez euros, tienen una validez de tres meses, es decir, si uno vuelve al médico antes de que se cumplan tres meses desde que pagó los diez euros, no necesitará volver a pagarlos. Es como si en España, al ir a la Seguridad Social, tuviéramos que pagar diez euros, cantidad que no debería volver a ser abonada hasta pasados tres meses desde que se hizo el pago.

Esta fue una de las soluciones para paliar el déficit de las Cajas de Salud en Alemania, déficit que continua y que gravará aún más a los asegurados a partir del próximo año. 

A pesar de estas realidades y de que los contribuyentes pagan hoy más impuestos que en el año 2003,  el Ministro de Finanzas, Peer Steinbrück (SPD) comentó el pasado miércoles, tres de septiembre, a la agencia de noticias DPA, que “hablar de recesión a partir del análisis del crecimiento de una cuarta parte del año es una irresponsabilidad”. Y añadió: “A pesar de los altos precios de los alimentos y del petróleo, Alemania es capaz de afrontar la situación de modo positivo”. Por último defendió la Agenda 2010 sin la cual, detalló,  “la actual situación sería mucho peor”.

 “Invertir, sanear, reformar”. Este fue el gran eslogan que se escuchó, una y otra vez, al inicio de la actual legislatura del Gobierno de Coalición, ¿o era “sanear, invertir, reformar”?, lo cierto es que estas tres palabras “mágicas” nunca se pronunciaron con un orden determinado como si su orden no fuera esencial o los que las pronunciaban no fueran conscientes de lo que decían.

Cuando este gobierno está a punto de cumplir tres años, el voto a la izquierda, en las recientes elecciones de algunos Land ha aumentado en Alemania debido al desencanto y al claro encarecimento de la vida.  A ello, y a pesar de la vigencia de la Agenda 2010 y del Hartz IV, se suma la pérdida de confianza empresarial, en aumento, según informaciones recientes del Instituto de Investigación Económica Alemán,  y  el debilitamiento del consumo privado hasta el nivel más bajo de los últimos cinco años.

Frente a esta situación se habla cada día con más intensidad, de “innovar” y de “ahorrar”, anticipando, quizá, el eslogan del próximo gobierno.

ITALIA: VUELVEN LAS NUCLEARES

H ace unos meses, en un programa de la televisión italiana, del estilo del español “Tengo una pregunta para usted”, en el que participaba el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi,  una chica que definió su situación económica como “precaria”, preguntó al mandatario cuál era la solución para todos los jóvenes italianos que se encuentran en sus mismas condiciones debido a los sueldos bajos y al alto costo de la vida. La solución ofrecida por Berlusconi fue la siguiente: “Yo, como padre, le aconsejo casarse con el hijo de Berlusconi o algún otro del género (de los ricos por supuesto), y creo que con una sonrisa como la suya puede lograrlo”.

Más allá de una respuesta que retrata tan bien el talante del hombre que rige los destinos de la nación transalpina, el Gobierno italiano ha preparado una batería de medidas para hacer frente a una situación que era expuesta a comienzos de agosto por la Oficina Estadística Italiana, ISTAT. Según sus datos, en el segundo trimestre la economía del país había retrocedido un 0,3 por ciento en comparación con el primero.. Estas medidas, incluidas en el denominado Plan Trienal para el Desarrollo, contienen un denominador común que las define: privatización.

Destaca, por encima de todas las propuestas el retorno a la energía nuclear. Los primeros pasos en este sentido se darán en 2009, y el Gobierno, paralelamente, establece un plan de “compensación” para las poblaciones en cuyo entorno se vayan a situar las nuevas plantas de energía atómica. También se habla vagamente de la promoción de energías alternativas no contaminantes, fundamentalmente, la solar. Hasta 2015 se lanza un proyecto para impulsar la innovación tecnológica, que incluye la reorganización de todo el sector público, cuyas empresas podrán acoger capital privado, y hasta pueden llegar a ser gestionadas por la iniciativa particular.

El plan incluye, consecuentemente, la liberalización de buena parte de los servicios públicos, incluidos los postales, el suministro de carburante y la red de distribución de las aguas. Del mismo modo se simplifican todos los trámites –incluidas las consultas interministeriales- para la creación y dada de alta de empresas de todo tipo.

El Ejecutivo italiano va a impulsar un programa para el desarrollo de una nueva red de banda ancha, entre 2007 y 2013, a la que ha destinado una inversión de 800 millones de euros. Tanto en este campo, como en la reestructuración del sector público, los gestores transalpinos cuentan con la inversión masiva de capital privado, tanto nacional, como procedente de otros países.

En cuanto al control de la inflación, el Plan Trienal de Desarrollo incluye una oficina de vigilancia de los precios bajo la responsabilidad del Ministerio de Desarrollo Económico. El primer ministro, Silvio Berlusconi, también ha anunciado su intención de una drástica rebaja en los impuestos con que se gravan los combustibles, aunque para poder realizar este propósito necesitará la aprobación expresa de la Comisión Europea.

En cuanto a políticas de vivienda, el Gabinete ha declarado su intención de abolir el ICI, un impuesto de carácter anual, para la primera vivienda. Se calcula que el ahorro medio por familia y año será de unos 73 euros. También el Gobierno negocia con la banca privada la posibilidad de que los titulares de un crédito hipotecario puedan a volver a pagar la misma cantidad en cada letra que afrontaban en 2006, aunque esto conllevará un aumento en el tiempo de amortización de los préstamos. La caída de los precios de las viviendas en Italia se cifra en un dos por ciento de media en lo que llevamos de 2008, aunque en grandes ciudades como Milán, la caída ya representa casi un 12 por ciento, o más de un 16 en Nápoles.

CANADÁ : OBJETIVO, LA VIVIENDA

De todo el grupo de naciones integrantes del G-7, Canadá es la que menos afectada ha visto su economía por la crisis mundial. Su crecimiento ha pasado del 2,5 por ciento de su PIB en 2007, a una tendencia para 2008 en la que sólo se ve disminuido una décima, por tanto, al 2,4 por ciento.

Algo parecido sucede con la tasa de desempleo, que también ha crecido una décima, pasando del 6,3 de 2007, al 6,4 por ciento actual. Sin embargo, al igual que a su vecino del sur, Estados Unidos, sí han hecho mella los efectos de las hipotecas subprime, por lo que el Ejecutivo canadiense ha concentrado la mayor parte de sus iniciativas contra la crisis en este campo.

Recientemente el Gobierno anunciaba una serie de cambios en las hipotecas garantizadas por el Estado, con el objetivo de fortalecer el mercado inmobiliario Nacional. Entre las nuevas medidas se incluye el establecimiento de un periodo máximo de amortización de las hipotecas, que queda fijado en los 35 años. -actualmente es de 40 años-. También será necesario el requerimiento del 5 por ciento de cuota o pago inicial para hipotecas garantizadas por el Gobierno –ahora puede realizarse sin cumplir este requisito-. Igualmente se establece un requerimiento crediticio consistente, mientras que se han aprobado unos nuevos estándares de documentación para aprobaciones de hipotecas, fundamentalmente, con la intención de simplificar  la tramitación y hacer más transparente el proceso de las escrituras. Estas nuevas medidas van a entrar en vigor a partir del próximo 15 de octubre.

A diferencia de lo acontecido en Estados Unidos, en Canadá no ha habido incremento en ejecuciones hipotecarias. El mercado inmobiliario aparece muy estable y con estas medidas el Gabinete ha adoptado una posición más conservadora y garantista, con la que minimiza los riesgos hipotecarios. No se espera en el país la disminución drástica de precios de las propiedades, tal y  como se ha venido produciendo en Estados Unidos durante los últimos meses.

JAPÓN: CAMBIO DE GOBIERNO

Los graves problemas económicos de un país al borde de la recesión obligaban a dimitir al primer ministro japonés, Yasuo Fukuda, la pasada semana. El también presidente del gobernante Partido Democrático Liberal (PDL) apenas ha resistido un año en el poder. El Senado nipón ya le había abierto las puertas de la dimisión dos semanas atrás porque el anuncio de las medidas para combatir la crisis económica, efectuado por el Gobierno a finales de agosto, no había convencido a la mayoría de los representantes políticos.

Lo propuesto consiste, básicamente, en una inversión extra de 2 billones de yenes, unos 17.000 millones de dólares, sobre todo en fondos de ayudas para empresas en crisis y para los consumidores, aunque casi todo, para ser utilizado en planes de ahorro.

En total, el paquete económico estaba estimado en unos 107,000 millones de dólares pero gran parte de eso incluía medidas indirectas, no en efectivo, como garantías de préstamos para pequeñas empresas o subvenciones a las hipotecas, así como en el mantenimiento de los bajos tipos de interés con que opera la banca japonesa y el recorte de impuestos, aunque en el anuncio gubernamental no se pormenorizaba sobre qué tipo de tasas iban a aplicarse los descuentos.

El empleo se encuentra en los niveles más bajos de los últimos cinco años, al tiempo que la inflación alcanzaba el pasado mes de julio un máximo del 2,4 por ciento. A este panorama hay que añadir un pequeño repunte de la producción industrial, aunque el consumo interno descendía un 0,5 por ciento con respecto a los datos registrados en agosto de 2007.

La idea del Gobierno es la de mantener al mínimo el nuevo gasto público a pesar de las presiones para que se vuelva a utilizar prácticas pasadas de asignación de fondos a proyectos que beneficiaban a sectores particulares. Fukuda aseguraba antes de su dimisión que no estaba prevista la emisión de deuda pública para financiar esta nueva inversión.

El ministro de Finanzas, Bunmei Ibuki, también ha advertido que el Gobierno podría tener que redactar un segundo presupuesto adicional para el año, probablemente en marzo del 2009, dependiendo del tamaño de los recortes de impuestos, todavía por decidir. Este paquete de dos billones de yenes es menor que programas pasados destinados a estimular la economía por medio de gastos que favorecían a sectores particulares. En total, supone sólo el equivalente al 0,4 por ciento del Producto Interior Bruto (PIB japonés). En comparación, Estados Unidos ha puesto en práctica un paquete similar por 150.000 millones de dólares este mismo año para ayudar a que la economía supere el impacto de la crisis financiera originada por las hipotecas subprime. El paquete estadounidense, equivale al 1.3 por ciento de su PIB, e incluye devoluciones de impuestos que pueden llegar hasta los 600 dólares por persona.

Por su parte, el Banco de Japón ha decidido el mantenimiento de los tipos de interés en el 0,5 por ciento, el más bajo de toda la OCDE, para tratar de no incidir más en la crisis, mientras que el Ministerio de Economía, Comercio e Industria ha adelantado las previsiones pesimistas de una esperada caída de la producción del 2,9 por ciento, aunque también incluye el dato de que se prevé un crecimiento del 3,4 por ciento durante el próximo mes de octubre.

Los nuevos fondos aportados en este plan han sido tildados de insuficientes por la mayor parte de los analistas. Su destino principal, además de lo comentado anteriormente, será el de engrosar paquetes de ayudas a la atención médico-sanitaria, la promoción de I+D y de tecnologías no contaminantes, la educación y los créditos privados para la adquisición de primeras viviendas.

Es probable que tras la dimisión del primer ministro, su sustituto, que será designado por el PDL en las próximas semanas, revise en profundidad las medidas anunciadas, y que incremente notablemente la dotación económica del paquete anticrisis.

*Con información de Eloy Parra (Washington), Salvador Martínez (París) y Juana Vera (Berlín)

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