Hemeroteca Esta semana
 
Nº 800 - 8/9/2008

Francisco Jorquera, portavoz del BNG en el Congreso de los Diputados

"GALICIA NO DEMANDABA UN ADELANTO ELECTORAL"

Satisfecho con que el presidente de la Xunta, Emilio Pérez Touriño, haya decidido no adelantar las elecciones autonómicas gallegas, Francisco Jorquera señala que ahora es "el PSOE quien debe explicar por qué introdujo el debate del adelanto electoral", un debate que, según explica, "se debía a un interés meramente partidista o a imperativos de la agenda política del Estado y no de Galicia". De cara a la negociación de la financiación autonómica, el portavoz del BNG defiende que "la especificidad de cada territorio debe ser tenida en cuenta a través de una negociación bilateral entre cada comunidad y el Estado", aunque la "solución final hay que armonizarla en un foro multilateral".

Por Manuel Capilla

El pasado 23 de junio, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aparecía sonriente ante los medios de comunicación tras la reunión que acababa de mantener con el líder de la oposición, Mariano Rajoy. "Ha sido una reunión con acuerdos y frutos", proclamaba el inquilino de La Moncloa sin poder ocultar su satisfacción.

—¿Se sienten los ganadores de la polémica del verano sobre el adelanto electoral?
—Hay que huir en este tipo de debates de ganadores y perdedores. El presidente Touriño había manifestado en reiteradas ocasiones su voluntad de que se agotase la legislatura y, a criterio del BNG, no había ninguna razón que justificase el adelanto electoral. En Galicia tenemos un gobierno fuerte, estable, que no perdido en toda la legislatura una votación en el parlamento. Además, en un contexto en el que está pendiente la reforma del sistema de financiación autonómica, Galicia podía ver debilitada su posición con un gobierno en funciones. El adelanto era una cuestión que no demandaba en Galicia ninguna fuerza social. Lo lógico sería que el PSOE diera una explicación de por qué introdujo este debate en la sociedad gallega, un debate interno que se debía a un interés meramente partidista o a imperativos de la agenda política del Estado y no de Galicia.

—¿El agotar la legislatura puede perjudicar al gobierno de la Xunta especialmente en lo relativo a la profundización de la crisis?
Pensamos que cuando se asumen responsabilidades de gobierno hay que tener altura de miras y no hacer cálculos en clave exclusivamente partidista, cortoplacista y, algunas veces incluso, en clave mezquina. En relación a la situación de crisis que estamos viviendo, cualquier ciudadano gallego sabe que la crisis tiene causas exógenas a Galicia e, incluso, todos los indicadores señalan que Galicia está resistiendo mejor la situación que otros territorios del Estado español. Es más, un adelantamiento electoral impedirían que se ejecutaran una serie de medidas que está poniendo en marcha el gobierno gallego y que son muy importantes para preparar a nuestro país de cara a la crisis. Por ejemplo, el decreto eólico, por el cual se va a hacer una concesión muy importante de parques de este tipo en Galicia.

—¿Qué expectativas electorales tiene el BNG?
—El BNG nunca se autolimita cuando concurre a un proceso electoral. Somos una fuerza que tiene un proyecto político propio y diferenciado. Nuestra vocación no es ser complemento de ninguna otra fuerza, sino poder materializar nuestro proyecto si tenemos el apoyo de los ciudadanos. Cuando se convoquen elecciones procurando recibir los apoyos suficientes para poder asumir el liderazgo del gobierno gallego. En cualquier caso, estamos convencidos de que después de celebradas las elecciones en Galicia, el BNG va a tener más fuerza y más capacidad para influir en la política gallega.

—¿Qué balance hace de la gestión gobierno bipartito?
—Pensamos que es un balance satisfactorio y creemos que así es analizado por la gran mayoría de la sociedad gallega. El nuevo gobierno ha establecido una nueva ma 4 nera de gobernar que supone la ruptura con una herencia de seis años de gobierno del PP, que prácticamente había establecido un régimen político en Galicia y había establecido las pautas de un esquema clientelar, impropio de una sociedad democrática avanzada. Como es lógico, todo proceso de cambio es largo y sostenido en el tiempo. El BNG es una fuerza que está en el gobierno de Galicia pero no gobierna en exclusiva, gobierna en coalición con otro partido. Gobierna en una comunidad que tiene unos ámbitos competenciales limitados. Hay muchas decisiones que afectan de manera sustancial al día a día de nuestro país que se deciden en Madrid o en Bruselas. Y gobernamos con los problemas de partida que genera haber heredado una administración hecha a su medida por el PP durante 16 años de gobierno. A todos nos gustaría que las políticas de cambio fuesen más rápidas y profundas, pero las bases para crear unos pilares distintos que sustenten el futuro de nuestro país están enunciados, aunque se necesitan cuatro años más para acabar de consolidarlos.

—¿Como interpreta la posición de fuerza ante las autonomías defendida por Solbes durante su intervención en el Congreso?
—Lo que hay que concluir de la comparecencia del vicepresidente segundo del Gobierno es que no aportó nada nuevo. Se limitó a reiterar los contenidos de la propuesta que ya había hecho pública a principios de verano y a explicar las supuestas bonanzas de la misma como punto de partida para una negociación. Posiblemente, Solbes haya procedido así porque considera que el marco idóneo para avanzar en la negociación no es el Parlamento, sino que tiene que ser una negociación directa entre el Gobierno y las comunidades autónomas. Nosotros pensamos que la situación de distanciamiento entre el gobierno central y las comunidades en esta cuestión, y el bloqueo que en esta fase parece tener la negociación, tiene una primera razón de ser en que el gobierno central parte de un presupuesto que el BNG cuestiona: y es que el Estado tiene que reservarse para sí como mínimo el 50 por ciento del gasto público y por lo tanto el Gobierno no está manifestando voluntad de inyectar más dinero al sistema de financiación autonómica. Este es el problema de partida que hay que corregir. Si la prestación de servicios públicos esenciales están transferidos y si estos servicios son, además, quienes han sufrido en los últimos años un incremento en la prestación de este servicio mayor, lo lógico es dotar al sistema de más recursos. Lo lógico es que el Estado no haga una reserva de gasto público para sí tan elevada. En un contexto de crisis económica es más necesario que exista mayor transferencia de recursos a las comunidades, porque muchas de las políticas que son más eficaces para hacer frente a la crisis están transferidas.

—¿Está de acuerdo con el principio de bilateralidad que defiende Cataluña a la hora de negociar el sistema de financiación autonómico?
—Total y absolutamente de acuerdo, con un matiz. Es lógico, si la situación de cada territorio es distinta, que la especificidad sea tenida en cuenta a través de una negociación bilateral entre cada comunidad y el Estado. Cataluña padece un problema objetivo. En el sistema actual se toma como patrón de población los datos del censo de 1999, y en estos años Cataluña ha experimentado un crecimiento muy importante de su población. Eso tiene una repercusión en el coste de los servicios y es lógico que Cataluña quiera que esa variable sea tenida en cuenta. Pero Galicia tiene otros problemas, fruto también de su singularidad y especificidad. Es un país que tiene una estructura de su población cada vez más envejecida, y eso también tiene repercusión en el coste de los servicios. Como también tiene impacto la dispersión de la población gallega. Y es lógico que la Xunta quiera tener una negociación bilateral con el Gobierno Central para que estos problemas sean debidamente ponderados. ¿Qué ocurre? Que la solución final hay que armonizarla en un foro multilateral, como es el Consejo de Política Fiscal y Financiera y como es el Congreso de los Diputados y el Senado. Nosotros no establecemos contradicción entre multilateralidad y bilateralidad. Para el BNG lo importante es que la igualdad se de en la resultante final, no en el punto de partida, porque si no se estaría ignorando que la situación de partida es muy diversa.

—Durante la visita que Zapatero ha realizado a Galicia Zapatero ha garantizado que el 8 por ciento de los presupuestos irán para Galicia, ¿satisface esa cifra a su partido para dar su apoyo al Gobierno en la aprobación de los presupuestos?
—Por sí misma no. Es una condición necesaria, pero no suficiente. En Galicia existe consenso en reclamar que el Estado invierta en materia de infraestructuras, como mínimo, el 8 por ciento del total de este capítulo durante todo el periodo de desarrollo del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte ¿Por qué? Porque en Galicia también existe un consenso de que el Estado español marginó durante décadas en sus políticas de infraestructuras a Galicia. Por eso entendemos necesario asegurar una inversión que represente dos puntos más de lo que nos correspondería por población, durante un periodo sostenido en el tiempo para corregir este déficit. Pero como decía, es una condición necesaria, pero no suficiente. En Galicia también existe la demanda compartida por el conjunto de las fuerzas políticas y de los agentes sociales de que se cumplan los horizontes temporales previstos para la conclusión de las principales infraestructuras. En particular, para la conexión con Madrid del AVE, año 2012, y para la conclusión del eje atlántico ferroviario desde Ferro] a la frontera portuguesa en el año 2013. Que se cumpla una inversión del 8 por ciento durante todo ese periodo al que he aludido antes, no significa que en algunos ejercicios esa inversión no pueda ser del 10 o del 12 por ciento si es necesario para evitar retrasos. Lo importante es que la media no sea inferior al 8 por ciento. Pero además, esto tiene que tener una traducción a cifras absolutas. En ellas tiene que ver un incremento significativo de la inversión con respecto al ejercicio de 2008. Y es necesario asegurar una distribución del gasto que permita dar impulso a los tramos más retrasados. Esas son las premisas que el BNG va a poner encima de la mesa.

—¿Le puede pasar factura a Zapatero el hecho de no haber alcanzado pactos estables al principio de la legislatura?
—Esa es una pregunta que el PSOE debe contestar. En cualquier caso, lo que sí puedo afirmar es que nosotros, nada más ser investido Zapatero presidente del Gobierno comentamos que el PSOE estaba haciendo una lectura errónea de los resultados electorales. El PSOE no manifestó la más mínima voluntad para asegurar que José Luis Rodríguez Zapatero fuera investido en la primera votación.•



Hemeroteca Esta semana
© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado 280045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com