Internacional
Nº 800
8/9/2007
Hemeroteca Lista Internacional

Andrea Nahles, presidenta suplente del SPD

"TENEMOS QUE NACER UNA EUROPA DE DISTINTAS VELOCIDADES"

Muchos la contemplan como la candidata socialista a canciller de Alemania para las próximas elecciones generales de 2009. Sin embargo, ella asegura que "a sus 38 años aún no ha llegado su momento y que preferiría poder vivir un poco más". Miembro de la Presidencia del partido desde el año 2003 y presidenta suplente desde octubre del 2007, Andrea Nahles, es además presidenta fundadora del Foro Izquierda Democrática 21 y portavoz para la Política de Mercado Laboral del Grupo Parlamentario Socialista en el Bundestag. "Nunca formaremos coalición con Las Izquierdas, asegura quien ingresó en el SPD en 1988 y a quien le gustaría volver a gobernar con Los Verdes. EL SIGLO conversó con la socialista durante un encuentro
con la prensa extranjera.


Por Juana Vera (Berlín)

E s usted la Reina de la Trastienda, como la ha llamado el semanal Der Spiegel, o le gustaría ser, en realidad, la Reina?
—Pienso que la definición que ha hecho de mí Der Spiegel no va con mi forma de ser y no es muy acertada. Soy un tipo de persona a la que le gusta enfrentar las situaciones de modo claro. Esto se ha visto durante las recientes semanas, durante el debate sobre la candicatura a secretario general del SPD. Era una candidatura abierta pero muchos no reaccionaron de modo abierto, sino solapado, lo que ha supuesto un lastre para el partido. Yo no tengo problema en asumir poder en un sistema democrático. Mi biografía política es un viaje abierto y pienso que seguirá siéndolo.

—El Partido Socialista no sólo se halla en crisis en Alemania, sino también en Portugal y otros países de la UE. ¿Es esta crisis algo específico de algunos países o una tendencia actual en el socialismo europeo?
—Pienso que tiene que ver con la nueva segmentación en el mercado de trabajo de Europa. Tenemos personas que no tienen ninguna esperanza de ganar algo con la globalización. Y, al mismo tiempo, tenemos personas que se inclinan hacia la izquierda. Nosotros hemos representado el centro-izquierda pero éste ya no es representativo para estas personas descontentas. Esto no sólo sucede en Alemania, sino también en otros países de la Unión. Por otro lado, estas personas tienen la sensación de que su situación no mejora aunque suban los salarios. La razón de ello se halla, pienso, en procesos económico-sociales. Y en este sentido, la situación del socialismo no sólo es delicada en Alemania.

—La CDU-CSU se sitúa también en el centro, incluso se inclina hacia la izquierda, y también asume un discurso ecológico.
—Estos dos partidos, desde el punto económico, han ido en la dirección del Partido Liberal, es decir, tienen un programa político basado en el neoliberalismo. Al mismo tiempo, muchos jóvenes de estos partidos tienen, desde el punto de vista económico, un discurso neoliberal y desde el punto de vista cultural, un discurso socialdemócrata. Esto es muy interesante. Pero la pregunta es qué es lo que decide que se sitúen en un discurso u otro. Y cuando llega la hora de decidir uno ha de tener en cuenta la política de defensa, la fiscal, las perspectivas sociales, etcétera. Y es en ese momento de la decisión cuando yo me alejo de la nueva generación de políticos de la CDU-CSU porque no tienen un programa social que pueda guiar a este país de modo conjunto, sino que tienen un programa social que provoca tensión en la sociedad. Esta es una de las expectativas que veo respecto a este partido. La otra expectativa que hay en Alemania es la del partido Las Izquierdas, una formación política que no quiere mostrar sus problemas internos antes de las elecciones generales del año 2009, pero sus problemas saldrán, de todos modos, a la luz. Este partido, además, no está asentado ni es real en el oeste alemán y pienso que dentro de cuatro o cinco años será marginal en esta parte del país.

—Sin embargo, Oskar Lafontaine gana votos. ¿De dónde procede su éxito?
—Pienso que la base de su popularidad no se halla en la fuerza de trabajo, sino en razones históricas alemanas. Tiene que ver con 40 años de Guerra Fría, que fueron muy especiales en Alemania, tiene también que ver con la República de Weimar. En Alemania hay y ha habido un intenso debate sobre quién tuvo la culpa de que Hitler llegara al poder. Y esto tiene que ver con la tensión y división de la izquierda en la República de Weimar. Y por ello, hay horror en Alemania hacia la tensión y división en la izquierda. Oskar Lafontaine es contemplado como el causante de la actual división de la izquierda. Todo esto se halla en el inconsciente colectivo alemán de modo muy fuerte. Por otro lado, en otros países de Europa, los socialistas trabajan con la izquierda de modo mucho menos tenso y de modo mucho más unido.

—¿Qué hacer ante el avance de Las Izquierdas en los land de la ex RDA y del avance de grupos de extrema derecha, también en estos land?
—Antes y después de las recientes elecciones en Sajonia, nosotros hemos intentado fortalecer nuestra posición en el Este. Sin embargo, desde el punto de vista práctico tenemos una estructura relativamente frágil. Me refiero a las estructuras destinadas a fortalecer la cultura democrática. Respecto ala lucha contra la extrema derecha, no hay muchas diferencias entre el Partido Socialista Alemán y Las Izquierdas. Así mismo, he observado que en Dresde y en Leipzig, dos ciudades del Este, hemos logrado establecer con éxito estructuras que nos permiten luchar contra la extrema derecha. Nuestro gran problema se halla en las zonas rurales, en donde aumentan las estructuras paramilitares debido al gran número de desempleados y de jóvenes sin expectativas, facilmente manipulables por estos grupos paramilitares. Al mismo tiempo, hay alcaldes en estas zonas que colaboran con estos grupos extremistas. Quiero decir esto de modo claro. Por ejemplo, recientemente, se fundó un grupo de izquierdas y fue prohibido por un alcalde. Esto es real. Y la colaboración con este extremismo no sólo existe en el ámbito local-rural, sino también en otros ámbitos de las estructuras democráticas, en las que también hay fuerzas, debo decirlo, bien organizadas que luchan contra este extremismo.

—¿Con quién le gustaría gobernar tras las elecciones generales de 2009?
—Hay distintas perspectivas, una de ellas es que vuelva a formarse la Gran Coalición. Lo que a mí me gustaría es un gobierno entre Los Verdes y el Partido Socialista Alemán, SPD. Y desde luego, le digo que no formaremos ninguna coalición con Las Izquierdas.

—¿Cómo persuadirán ustedes a los votantes para que voten al Partido Socialista?
—Hay temas importantes para nosotros como la situación de los trabajadores mayores de 50 años. También la política energética es fundamental para nosotros. La CDU quiere energía nuclear, energía convencional y renovable. Nosotros apoyamos el uso del carbón, pero con una constante disminución del uso del mismo. Por otro lado, pienso que tras diez años de gobierno del SPD, debemos bajar de la tribuna a la calle para tratar de acabar con el excepticismo de nuestros votantes. Tenemos que decirles que aunque hallamos gobernado diez años tenemos mucho que ofrecer y que hacer. Y no soy pesimista. Tenemos que posicionarnos de modo claro ante nuestros votantes.

—Irlanda no ha ratificado el Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo ha aprobado la Directiva del Retorno, la jornada de trabajo aumenta en la UE. ¿Cuál es su visión de Europa?
—En la Unión Europea tenemos veintiún gobiernos conservadores y esto se nota en la política social y económica, y en el comportamiento de los comisarios. Estoy seriamente preocupada por la situación que tenemos en la actualidad en la Unión Europea porque, cada día somos menos capaces de construir una Europa que satisfaga las visiones de la gente. El no de Irlanda es una señal en este sentido. Por otro lado, los alemanes participan, cada vez menos, en las elecciones europeas. Se acepta que Europa es sinónimo de paz, que Europa es importante para el desarrollo económico pero al mismo tiempo aumenta la sensación de que no satisface las expectativas sociales de los ciudadanos. A todo esto se une la situación de los países europeos del Este, cuyos ciudadanos ya se han dado cuenta de que no podrán mantener sus sistemas sociales. Esto es un gran problema. Por último, el no irlandés es peor que el francés y el holandés. ¡He estado tan deprimida! ¿Cómo se pudo decir durante una campaña irlandesa: "Si no sabes, vota no"?. Esto es fatal. Es lo más estúpido que uno puede decidir. En este contexto que acabo de describirle, pienso que tenemos que preguntarnos si es posible una Europa social o no lo es, y que tenemos que debatir esto antes de las próximos elecciones europeas. Tenemos que hacer una Europa de distintas velocidades. Hay que hablar de modo claro, no decir que no ha pasado nada o hacer que nada ha pasado porque sí ha pasado algo. Tenemos que mirar de frente a nuestros problemas y luchar por Europa organizando una ofensiva positiva. Es decir, discutiendo de modo positivo sobre Europa. En este sentido, espero que la campaña para las elecciones europeas del próximo año, transmita a los ciudadanos este mensaje positivo y ofensivo de lucha por el futuro de Europa.

—En otoño se elegirá la candidata o el candidato socialista a canciller de Alemania. ¿Le gustaría ser canciller?. De hecho, ¿tiene usted ya una gran experiencia política?
—En este momento no compito con nadie por mi trabajo. Tengo 38 años y pienso que aún no ha llegado, quizá, mi momento. La verdad es que quisiera vivir un poco más. Tener más tiempo para mí, lo que no quiere decir que vaya a dejar la política. •

Hemeroteca Lista Internacional