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Nº 799 - 1 de septiembre de 2008

Angeles González-Sinde, directora

"NORTEAMÉRICA QUIERE EXTERMINAR CON SU CINE
LAS DEMÁS CULTURAS"



Con gran simpatía y arropada por la escritora Elvira Lindo,cuya ultima novela ha adaptado al cine, y los actores protagonistas Malena Alterio, Esperanza Pedreño y Antonio de la Torre, la presidenta de la Academia de la Cinematografía, Ángeles González-Sinde, ha presentado su segunda película, Una palabra tuya. Enganchada al descontento de unos personajes en el trance a la madurez, González-Sinde ha puesto en imágenes con humor y dolor las peripecias de dos amigas de la infancia, que se encuentran de nuevo y acaban trabajando juntas en la limpieza.

Por Isabel Alcázar

La presidenta de la Academia de las Artes y la Ciencias Cinematográficas de Madrid desde diciembre de 2006 es una mujer superactiva y comunicadora, e hija del fundador de esta institución, José María González-Sinde. Licenciada en Filología Clásica, ha hecho un máster de Guión Cinematográfico en el Film Institute de Los Ángeles, y comenzó a escribir guiones para series de televisión como Truhanes, Turno de oficio, La casa de los líos, A las once en casa, Cuéntame cómo pasó, o Manolito Gafotas, todos en colaboración con Alberto Macías. En 1997 escribió con el desaparecido director Ricardo Franco La buena estrella, recibiendo un Goya al Mejor Guión y posteriormente Lágrimas negras. Después vendrían Segunda piel (Gerardo Vera), Las razones de mis amigos y Los aires difíciles, ambas dirigidas por Gerardo Herrero y esta última, adaptación de la novela homónima de Almudena Grandes, fue galardonada como Mejor Película en el Festival de Cine de Málaga de 2006. Para los directores argentinos Héctor Olivera y Luis Puenzo escribió, también en colaboración con Macías, Antigua vida mía y La puta y la ballena, respectivamente. Para Manuel Gutiérrez Aragón ha escrito La vida que te espera y Todos estamos invitados, estrenada este año. Participó en el guión de la comedia Entre vivir y soñar, dirigida por Albacete y Menkes y en la última de próximo estreno Mentiras y gordas. Dedicada al cine en muchas facetas, Ángeles González-Sinde sabe compatibilizar su familia con el cine y la dirección de la Academia.

—¿Qué tiene esta novela para usted que la empujó a adaptarla al cine?
—Es una historia fabulosa con personajes muy especiales como el de Esperanza, que si bien no tiene el físico descrito en la novela, comparte con él otras características. Leí la novela de Elvira Lindo nada más publicarla y me gustó mucho, me gusta su manera de ver la vida, sus puntos de vista, su manera de indagar en la intimidad de las personas y en la complejidad de las relaciones humanas. Su forma de empezar con un tema pequeño y llegar a convertirlo en grande, desde un punto de vista original y distinto a como se me hubiera ocurrido a mí. Y sobre todo me gusta su mezcla de humor con drama o con materias más serias. Creo que eso enlaza muy bien con la tradición de Azcona, con una cosa muy española que me parece una cualidad muy poco común. Entonces, cuando leí Una palabra tuya me pareció que podía hacer una película sobre la historia de dos mujeres jóvenes que están en una edad crucial, haber cumplido treinta años, y tienen que tomarse más en serio la vida, porque esa parte de ella más irresponsable que tiene la juventud se les empieza a acabar. Creo que es una historia interesante que puede atraer a mucha gente.

—¿Qué otras novelas le habría gustado o le gustaría llevar al cine?
—Soy bastante contraria a las adaptaciones literarias al cine, aunque he hecho bastantes; me parece mucho más difícil que escribir un guión original, por lo que en este caso es excepcional que me llamara tanto la atención la novela de Elvira Lindo. Sin embargo, me gustan mucho los cuentos de García Hortelano sobre su infancia durante la Guerra Civil. Siempre he tenido ese sueño y ese deseo de poder contarlos en una película.

—¿Por qué eligió como protagonistas a actrices de la televisión y qué ventajas le han aportado?
—Bueno, porque yo no las veo como actrices de televisión, sino como buenas actrices que han hecho diferentes personajes. A Malena Alterio, que la conozco desde hace muchos años, la he visto en muchas películas y en teatro e incluso escribí para ella una pieza de teatro. Ha hecho diferentes personajes y enseguida vi para ella el de Rosario, y Esperanza Pedreño, tan popular en Camera café, sabía que era la actriz adecuada para el personaje de Milagros. La experiencia en televisión de estas dos actrices es una de las cosa buenas que tiene este medio. Además, los actores de televisión lo hacen con presión y son muy disciplinados, comprenden muy bien que son parte de un equipo y que el engranaje tiene que funcionar muy bien.

—La primera película que dirigió fue La suerte dormida, de contenido político y social. ¿No le interesa seguir con ese tipo de cine?
—Me interesa mucho la política y los temas sociales y creo que Una palabra tuya y casi todas las que se hacen en España tienen un contenido social, que puede estar más delante o más detrás, pero siempre cualquier director que elige contar una historia y no otra, ya está haciendo ahí una declaración de principios, lo quiera o no, y a mí me gustaría mucho que mi próxima película fuera una comedia. Yo he escrito el guión de muchas comedias para televisión, lo que pasa es que como mi primera película como guionista fue La buena estrella, parece que eso te encamina un poco hacia ese tipo de trabajos y a mí la comedia no se me da mal y la disfruto mucho. Por otro lado, creo que cambiar de género y de estilo es muy saludable.

—¿A qué público va dirigida esta película, principalmente?
—Creo que esta película tiene muchos elementos para atraer a mucha gente, por ejemplo, el público que está saliendo de la juventud se puede sentir identificado con ese proceso de maduración de las protagonistas de Una palabra tuya, su búsqueda de trabajo, el tener que asumir responsabilidades cuando los padres se están haciendo mayores, no querer comprometerse en una relación de pareja, etc. Creo que siempre ha habido público para las películas que no sean de acción o de aventuras, aunque parezca al mirar la cartelera que sólo esas películas interesan al público.

—Posee una gran trayectoria como guionista. ¿Piensa compatibilizar la dirección de películas con la escritura de guiones?
—Para mí lo ideal es compatibilizar los dos trabajos y de hecho lo estoy haciendo, sigo escribiendo para otros directores, como Albacete y Menkes, cuya película Mentiras y gordas se va a estrenar próximamente, porque me gusta mucho compartir el proceso creativo con otra persona y el trabajo de escribir no me apetece dejarlo, a pesar de que la dirección de la Academia de Cine me quita tiempo y me está alterando el ritmo que yo tenía organizado en mi casa para escribir. Hay cosas que he dejado de hacer porque no me caben en la agenda e intento acoplar todo en torno a mi vida familiar, veo poco la televisión, apenas si voy al teatro como me gustaría, y el poco tiempo que me queda en casa lo dedico a leer porque me alimenta mucho más.

—La Academia de Cine que usted dirige, ¿no puede influir en la legislación cinematográfica para que la distribución y exhibición de las películas sea más justa y el cine español pueda tener el espacio que las distribuidoras norteamericanas le roba?
—La Academia no es un centro de promoción, no tiene potestad a la hora de proteger el cine español y su distribución, son empresas privadas las que se ocupan de la distribución. Lo que podemos es ayudar a la difusión y apoyar iniciativas y otras acciones, pero no puede actuar sobre la distribución. Potenciamos el debate sobre el cine español y apoyamos todas las iniciativas que recoge la Ley del Cine, que se ha hecho con el consenso de todos los grupos parlamentarios. Pero no se puede hacer nada respecto de la reducción del doblaje y el número de copias de cada película norteamericana que se estrena en España, ocupando todas las salas en todas las ciudades. La política industrial del cine norteamericano es agresiva con España porque les interesa mucho el mercado español por todos los millones de espectadores en este idioma y aquí no nos hemos protegido lo suficiente y se podría convivir con eso de la cuota de pantalla, pero los norteamericanos quieren exterminar las culturas distintas a la suya y nuestros gobernantes no se dan cuenta... Además, ellos se llevan todo el dinero. Es un tema muy complicado. Las instituciones culturales de los gobiernos español y de la Unión Europea deberían tomarse en serio la televisión y el cine, porque los norteamericanos comen el terreno día a día.

—También ha escrito guiones para directores iberoamericanos. ¿Qué cree que han aportado aquellas cinematografias y al cine español en su conjunto?
—A mí me gusta mucho el cine argentino, que es un cine que podría funcionar de maravilla, porque es un cine bueno que puede interesar a mucha gente pero ha perdido un espacio enorme aquí y en Argentina. A mí me encanta ese país, me encanta trabajar con directores de allí y voy allí al menos una vez al año. La última vez, en el pasado julio, estuve con Néstor Olivera y con Luis Puenzo; hay mucho talento en Argentina y creo que tenemos mucho que aprender de ellos, a nivel técnico y creativo.

—¿Se ha inspirado en algún director en particular cuando decidió dirigir películas?
—Es difícil que me haya inspirado en alguien en particular, porque yo soy muy ecléctica aunque de quien he aprendido mucho es de Ricardo Franco, porque trabajé con él y aprendí como guionista y la dirección y también de cómo moverse en el negocio del cine. •

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