Hemeroteca Esta semana
Buscador
Nº 799 - 1 de septiembre de 2008

Soberbia muestra sobre su antigua civilización en el Museo Pérgamo

BABILONIA SE RECREA EN BERLÍN




Hasta el próximo cinco de octubre el Museo de Pérgamo de Berlín presenta"Babilonia. Mito y Verdad", una gran exposición sobre 3.000 años de esta
civilización del Antiguo Oriente, en la que el visitante puede contemplar por primera vez tesoros babilónicos de museos universales de todo el mundo. En la
organización de la muestra, que ha podido inaugurarse gracias al apoyo del ministro de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, han participado los Museos del Land Berlín, el Museo del Louvre de París, la Unión de Museos Nacionales de París y el Museo Británico de Londres. También ha sido relevante la participación del Museo de Asia Menor y la de la Biblioteca Artística de los Museos del Land Berlín,
así como la de la Biblioteca Nacional de esta ciudad.

Por Juana Vera (Berlín)

Para llegar a la Puerta del Cielo, nombre de la ciudad de Babilonia en el lenguaje de esta civilización, el visitante, como si de un viaje en el tiempo se tratara, ha de atravesar las salas en donde se halla el Altar de Pérgamo para llegar a la Puerta de Ishtar de la ciudad de Babilonia. Entonces, si decide atravesar la Puerta, se encontrará en el mundo babilónico y la Vía de Procesiones de la ciudad lo conducirá hasta "Verdad", una de las partes de la exposición. Rodeado por la belleza de estas dos obras de arquitectura se irá sumergiendo, poco a poco, en la vida de aquella civilización, situada en Mesopotamia y creadora de la escritura cuneiforme, primer sistema de escritura conocido, hasta ahora, de la Humanidad.

Tanto la Vía de las Procesiones como la Puerta de Ishtar fueron reconstruidas en el Museo de Asia Menor del Museo de Pérgamo, a partir de las piedras traídas de Mesopotamia, después de los descubrimientos arqueológicos alemanes y posteriores investigaciones sobre los mismos. A lo largo de esta Vía, y ya como parte de la exposición "Babilonia. Mito y Verdad", el visitante descubre diarios de trabajo de los arqueólogos, fotografías y acuarelas que cuentan en qué estado se hallaban estas obras arquitectónicas al ser descubiertas y textos que explican el proceso de restauración y de reproducción de estas arquitecturas.

Luego, en "Verdad", espacio situado a la izquierda de la Vía de Procesiones, descubrirá más de 800 objetos, entre los que destacan esculturas de reyes, armas, correspondencia internacional, cilindros para la escritura cuneiforme, joyas, vasijas, utensilios de la cultura agrícola y funeraria, y maquetas de la ciudad y de su Torre de Babel. Vestigios arqueológicos distribuidos en "Verdad" en las siguientes secciones: Realeza, Religión, Derecho, Ciencia, Arquitectura, Vida cotidiana, Torre de Babel, Trabajo y Renacimiento.

En la primera sección se destaca la fuerte conexión entre la figura del rey, en este caso de Nabucodonor II (605-562 A. de C.) con la del dios supremo Mardouk, simbolizado por un dragón, animal que se puede ver en la Puerta de Ishtar junto al toro y el león, el primero símbolo del dios de la tempestad y elsegundo, de la diosa Isthar. La Torre de Babel también llamada Casa de los Fundamento del Cielo y de la Tierra, es analizada en la se ción dedicada a la Religión. Aquí, junto a maqueta de la torre en forma de zigurat, hallan fotografías de los restos de la misma descubiertos por los arqueólogos y se resal la importancia del templo como centro admistrativo de la época.

Por otro lado, una reproducción del Códi go de Hamurabi, cuyo original se halla en Museo del Louvre, se encuentra en la sede ción dedicada a la Justicia. Entre las leyes que se narran en este bello texto con forma de cultura monolítica, se encuentra la siguier te: "Aquel ciudadano que acusara a otro d un delito que no hubiera cometido, será cor denado a muerte". Lo mismo sucedía co "aquel ciudadano que levantara una caluma nia sobre otro". En este código también se rE cogen leyes sobre Derecho Público, Privad y Comercial.

En el resto de las secciones de "Verdad' destacan los textos dedicados a la medicin y a la astrología, y llaman la atención los uter silios médicos, algunos muy similares a Ios de hoy, y los dedicados a la agricultura y a Ios sistemas de regadío. "Nunca se ha llegado igualar el rendimiento agrícola de la regió al de los tiempos de Babilonia", se comen! en el catálogo de la muestra, en donde también se explica que las tierras se cultivaba cada dos años y que el sistema de canaliza ción era controlado por el rey, quien era, ad( más, el primer arquitecto, el primer diplomático y el gran jefe de Armas.

Con la sección "Vida cotidiana", en dond también se refleja la alegría de vivir de aqueIla civilización en la que convivieron distir tas naciones y lenguas, el visitante llega al f nal de "Verdad". Entonces, ha de volver a I Vía de Procesiones, atravesar la Puerta de I! htar y recorrer los grandiosos restos del ant guo Pérgamo realizando de nuevo un viaje través de miles de años de historia, pero e sentido contrario para llegar a "Mito". Lo qu sucede entonces es que uno se descubre a mismo, sus miedos, sus sueños y descubre, mismo tiempo, la civilización occidental a I que pertenece, heredera de la cultura semít ca y con influencias del judaísmo, el cristia nismo y el islam.

¿Qué evoca la palabra Babilonia? ¿Y la palabras Torre de Babel? ¿Cuánto hay de ver dad en la imagen de Babilonia como ciudad apocalíptica y cuánto de mito? Nada mejor, llegados a este punto de nuestro viaje, que adentrarnos en esta parte de la exposición para intentar responder a estas preguntas. Los espacios "Nabucodonosor", "Sistema babilónico", "Ciudad del Pecado", "Semiramis", "Torre de Babel", "Apocalipses" y "Confusión de lenguas", componen la parte "Mito" de la muestra y nos convierten en ciudadanos de cinco mil años de edad, invitándonos a realizar un psicoanálisis que llega hasta las Leyendas de la propia Babilonia: El Poema de Guilgamesh y El Descenso de lshtar a los Infiernos.

Y como en todo buen psicoanálisis, en este tampoco falta el sueño, en este caso, el del Rey Nabucodonosor. El cuadro de Rembrandt que representa este sueño nos recibe al inicio de esta parte de "Babilonia. Mito y Verdad", comenzando con él un análisis de la figura del monarca que conquistó Jerusalén, destruyó el templo judío y trasladó a la élite judía a Babilonia. Un rey que tiene gran importancia en el texto del Antiguo Testamento, en donde se recoge su sueño, narrado e interpretado por el profeta Daniel. Además del cuadro de Rembrandt y de textos bíblicos, el visitante puede contemplar, en esta parte de la exposición, obras plásticas de distintos periodos de la cultura europea, dedicadas a la figura de este rey y a otras figuras de aquel tiempo, e instalaciones de arte contemporáneo.

En "Mito" también se analiza el denominado "Sistema babilónico", que ha llegado hasta nuestros días como sinónimo de cautividad y esclavitud, sistema que comenzó con el exilio de los judíos en Babilonia. En esta parte de la exposición destaca el cuadro de Eduard Bendemann Junto a las aguas de Babilonia, los judíos en el exilio. "Mito" también cuenta con un espacio dedicado a la Reina Semiramis, fundadora de la ciudad de Babilonia y mitificada través del cine y las artes, a veces como una gran reina y guerrera, otras como una arpía.

Destaca también en "Mito" el espacio titulado "Ciudad del Pecado", en donde aparecen textos de San Agustín (354-430 D. de C.) y de Martin Lutero (1483-1545). El primero, por su obra La ciudad de Dios, en donde desarrolla un estado divino representado por Jerusalén, que se opone al estado terrestre y al imperio del mal, representado en su obra por la Babilonia diabólica. El segundo, por su obra La cautividad de Babilonia, en donde Roma se convierte en la Babilonia del pecado. Ambas comparaciones estuvieron influidas por el Apocalipsis de Juan, del Antiguo Testamento.

"No hay ninguna prueba histórica conocida sobre la destrucción de Babilonia por la fuerza, tal y como se describe en el Génesis (1-11,5), por los profetas Isaías y Jeremías, y en el Apocalipsis de Juan", se comenta en el texto grabado que el visitante puede escuchar mientras descubre esta parte de la exposición. "Sólo se sabe", se añade en este texto-guía, "que la ciudad perdió su grandeza tras ser conquistada por el rey Ciro II de Persia en el año 539 A. de C.". También se sabe, según se explica en el catálogo de la exposición, que Ciro II de Persia conquistó la ciudad porque los sacerdotes de ésta le abrieron la puerta. La razón, su miedo a perder el poder porque el rey de Babilonia adoraba a otro Dios.

Con imágenes de una Babel en llamas y de una Babilonia representada, en gran medida, como lugar de corrupción y lujuria, se llega al final de "Mito". Entonces, para llegar a la puerta de entrada del Museo de Pérgamo, el visitante, una vez más, ha de recorrer de nuevo, y de nuevo en sentido contrario, miles de años de historia, para llegar a la salida. Lo que entonces le espera son varias cámaras de televisión con documentales sobre la vida en el actual Iraq, donde hace miles de años se alzó la civilización babilónica. En ese momento comprende que nosotros, como los ciudadanos de aquel tiempo, también necesitamos el relato y la fábula, es decir, el mito, para aprender a vivir. •

Hemeroteca Esta semana
Buscador

© El Punto Prensa, S.A. c/ Ferrocarril, 37 duplicado - 28045 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08       
E-mail: siglo@elsiglo-eu.com