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Nº 799 - 1/9/2008

Joan Herrera, portavoz de ICV en el Congreso de los Diputados

"EL PSOE SE ENCUENTRA EN UNA GRAN SOLEDAD

EN EL CONGRESO"

Su formación retiraba recientemente una solicitud de comparecencia del presidente del Gobierno, que hubiera supuesto una derrota parlamentaria del PSOE, dado que el resto de los grupos habían manifestado su intención de apoyarla. ICV la ha retirado a cambio de un compromiso por el que el Ejecutivo se compromete a alcanzar un acuerdo de financiación autonómica en menos de tres meses. Joan Herrera explica esta posición, argumenta a favor de una mayoría parlamentaria de las fuerzas de izquierdas, y muestra su respeto y su esperanza en la próxima Asamblea Federal de
su formación hermana, Izquierda Unida.

Por Pedro Antonio Navarro

Desde el comienzo de esta legislatura se está haciendo patente una cierta soledad del Partido Socialista.
— Creo que el Partido Socialista hizo un análisis de las elecciones en el que pensaba que podía gobernar sin apoyo alguno y, pese a que obtuvo mejor resultado que en 2004, lo cierto es que, precisamente esa actitud le ha llevado a perder alguna votación. Creo que lo que debería hacer el PSOE es definirse, decidirse, y decidirse por una mayoría de izquierdas. Pero no están por la labor y, por el momento continúan con un escenario abierto, a mi criterio, a la espera de ver lo que pasa en Galicia y en Euskadi. Precisamente, fruto de ese análisis, lo que se encuentran es una gran soledad en el Congreso.

—A pesar de los retrocesos de IU o de Es-guerra Republicana, la aritmética parlamentaria permite una mayoría de izquierdas (PSOE + IU-ICV + ERC + BNG + NABai), aunque sea por un solo escaño.
— De hecho, nosotros se lo hemos dicho, que si se quiere, se puede. Por tanto, no se puede utilizar el argumento de la aritmética electoral para decir que no hay mayoría deizquierdas posible. Es más, creo que ante una situación económica tan complicada, precisamente, para que las recetas a aplicar sean recetas sociales y de acento redistributivo, se necesita esa mayoría de izquierdas. Pese a ello, el Partido Socialista no se decide. Incluso pretenden pactar determinadas políticas con Convergencia i Unió. Pero lo cierto es que si se quiere, se puede, y hay mayoría de izquierdas para hacer política de izquierdas.

— ¿Cuál puede ser la razón para que el PSOE no acepte esta fórmula?
— Bueno, creo que viene de la legislatura anterior, en la que hacía pactos de geometría variable; las políticas sociales las pactaba con nosotros, y las políticas económicas y fiscales las pactaba con CiU. Seguramente, quisieron repetir el mismo esquema al comienzo de la presente legislatura -cuando el mismo esquema ya no se podía reproducir- y, además, en un contexto económicamente muy complicado, que no permite la cuadratura del círculo que sí pudieron realizar la legislatura anterior. Supongo que es el motivo, y el hecho es que las políticas de izquierda brillan por su ausencia. Resulta sintomático y lo evidencia el hecho de que, ante una situación económica complicada,la principal medida sea un cheque de 400 euros y no las políticas sociales o el desarrollo de la Ley de Dependencia. Por eso nosotros creemos que la mayoría de izquierdas es posible, y que se le debe exigir al Partido socialista que apueste también por esta mayoría de izquierdas.

— Al margen de las grandes líneas políticas, el punto de fricción actual es la financiación autonómica.
— Es un punto de fricción en el que, al menos desde la perspectiva catalana, en el que lo único que se exige es el cumplimiento de la ley. Había un calendario, una fecha fijada para el cumplimiento del Estatut en materia de financiación, que era el 9 de agosto, y no se ha cumplido. Creemos que si hay alguna administración muy asfixiada son las comunidades autónomas, cuyos gastos se han multiplicado en los últimos años, mientras que los ingresos no han crecido al mismo ritmo, lo que ha generado una situación complicada. Por eso, creemos que el Gobierno tiene que apostar por solventar la financiación, con una fecha concreta –y esto lo hemos puesto encima de la mesa- y, además, tiene que hacerlo sin apriorismos, sin reservarse el Estado el 50 por ciento de los recursos, sin límites preestablecidos.

— ¿Cómo se explica que ICV retirase una solicitud de comparecencia del presidente del Gobierno, que todos los demás grupos estaban dispuestos a suscribir?
— Nosotros presentamos esa solicitud de comparecencia, con la idea de que fuera efectuada conjuntamente por todos los grupos catalanes. Entre otros, CiU no quiso firmarla. Después, ellos han dicho que nos hemos echado atrás –cosas de la política-. Lo que hemos hecho es restablecer la negociación en materia de financiación, cuando estábamos en una situación de bloqueo, en un escenario en el que no había compromiso alguno por parte del Gobierno. Finalmente, se ha conseguido este compromiso; que en tres meses se debe alcanzar un acuerdo, que ha de darse desde la multilateralidad, pero también desde la bilateralidad (Gobierno central-Generalitat), que el acuerdo se dé sin apriorismos. Para nosotros esto puede significar ese punto de inflexión que es necesario, y por eso llegamos al acuerdo, y por eso retiramos la petición de comparecencia, siempre con una explicación desde el Gobierno, dada por el ministro Solbes.

— Los términos del acuerdo incluyen el compromiso del Ejecutivo de cumplir el Estatut.
— Para nosotros era un elemento fundamental. El acuerdo lo suscriben en estos términos la vicepresidenta primera del Gobierno y Joan Saura.

— ¿No genera esto tensiones en el Tripartito, especialmente con ERC?
— Esquerra se ha mostrado muy crítica, pero ERC, que nos ha acusado de tacticismo, es uno de los partidos más tácticos que tiene la política catalana, hasta el punto de que ellos se pronunciaron en contra del Estatut –ese Estatut que ahora reclamamos todos-, quizá más por motivos internos. En cualquier caso, ha provocado tensiones; hasta CiU ha criticado una propuesta que ellos no firmaron. Pero digamos que eso forma parte de la competencia electoral entre las fuerzas políticas catalanas, y hay que vivirlo con una cierta normalidad.

— ¿No va a afectar entonces a la cohesión interna del Tripartito?
— No tendría por qué hacerlo. Sobre todo, no tiene que afectar a la postura unitaria, que se basa en negociar los contenidos de Gobierno a Govern. Nosotros no hemos negociado, en ningún momento, contenidos, porque entendemos que no nos toca a nosotros, sino al Gobierno de la Generalitat, respetando esa bilateralidad que establecía el Estatut. Lo que nosotros hemos tratado es desbloquear la situación.

— Apurando la cuestión de la financiación, el asunto también le ha costado tensiones internas a la familia socialista; el PSC ha elevado el tono frente al Ejecutivo.
— Porque creo que el PSC es consciente de lo que nos jugamos en Cataluña. Sinacuerdo de financiación, la situación en Cataluña, a nivel de recursos, será complicada. Nosotros reivindicamos un modelo de financiación equitativo, solidario, que no represente discriminaciones. Lo cierto es que hoy hay comunidades autónomas que tienen menos recursos, las que reciben más, que aquéllas que dan, como, por ejemplo, Cataluña. Es algo que se tiene que solventar desde el principio de solidaridad, y entendiendo que alguien se tendrá que adelgazar. Ese alguien no puede ser ninguna comunidad autónoma, precisamente, para evitar que haya conflicto interterritorial, sino que tiene que ser la propia Administración General del Estado.

— ¿Están dispuestos a prolongar este acuerdo dando su apoyo a los Presupuestos Generales del Estado?
— No. Nosotros siempre lo hemos dicho, que sin acuerdo de financiación nunca daremos nuestro apoyo a los Presupuestos. Si, para cuando lleguen, no hay un acuerdo previo en materia de financiación, nosotros diremos que no a los Presupuestos.

— Parece que la estrategia de CiU pasa por condicionar su apoyo al Gobierno central a una reciprocidad por parte del Partido Socialista en Cataluña, lo que no parece muy factible.
— Esto demuestra que el catalanismo de CiU también hay que relativizarlo, porque aquéllos que pretenden decidir la política catalana desde Madrid, muy nacionalistas no son. Creo que eso nunca va a pasar y que, por fortuna, la política catalana se decide en Cataluña. El PSOE no puede decidir quién gobierna en Cataluña; eso lo hace el Parlamento catalán, y eso lo tiene claro el PSC.

— ¿Cuál es la situación en la que han quedado Izquierda Unida e ICV después de las elecciones generales?
— En una situación de debilidad. Ya teníamos una presencia limitada, y ahora la tenemos aún más limitada. Tenemos menos instrumentos parlamentarios para influir hacia la izquierda, y resulta más que evidente.

— De resultas de esa situación, han llegado, por necesidad mutua, a un acuerdo con ERC –otra gran damnificada en marzo-para compartir grupo parlamentario, ¿cómo lo llevan, ahora que han surgido ciertas divergencias profundas?
— Las divergencias sabíamos que existirían, entre otras cosas, porque somos fuerzas políticas que competimos electoralmente. Tenemos una forma de hacer y de ser bien distinta. Es un grupo de características técnicas; si se hizo fue, precisamente, para tener más instrumentos para hacer política. La forma de trabajar y de hacer obedece á un grupo de características técnicas. Tenemos que ver y vivir el grupo parlamentario como lo que es: técnico, y en el que conviven tres fuerzas políticas, Esquerra Republicana, Izquierda Unida e Iniciativa per Catalunya.

—También parecen próximos a ERC en las políticas económica y social.
— En política social, sí; en la económica, no tanto, porque ellos son partidarios de desgravaciones fiscales y a una política impositiva más liberal que socialdemócrata, diría.

— ¿Qué esperan en ICV de la próxima Asamblea Federal de Izquierda Unida este otoño?
— Nosotros no nos queremos inmiscuir en la Asamblea Federal de IU, porque no formamos parte del proyecto de Izquierda Unida. El referente de IU en Cataluña es Esquerra Unida i Alternativa, con quienes estamos coaligados, pero no queremos inmiscuirnos en ese proceso asambleario. Desde hace años, formamos parte del Partido Verde Europeo, estamos coaligados electoralmente con IU y con lUiA, pero desde la diferencia y, con toda normalidad, desde ser un proyecto político distinto. Asistimos a su proceso con respeto y a ver qué pasa.

— Pero, al tratarse de una formación hermana, ¿tienen alguna expectativa, algún deseo sobre este proceso inminente?
— Lo que nos gustaría es una Izquierda Unida que avanzase en líneas paralelas a lo que hemos venido haciendo desde ICV, un espacio de izquierda renovada, ecologista y claramente federal. Todo lo que no sea avanzar en esta línea, nosotros lo viviríamos como una mala noticia. Pero, más allá de esto, desde 1989 –entonces sí que éramos hermanos-, nosotros no participamos en los debates internos de IU, y decidimos hacer la nuestra. Lo cierto es que la legislatura anterior compartimos grupo parlamentario porque habíamos concurrido juntos a las elecciones, y también para tener más instrumentos, y ahora lo volvemos hacer. Nuestra posición es de respeto, y a ver qué deciden los miembros de IU.•


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