Nº 799 -1 de septiembre de 2008
 
Hemeroteca Esta semana Lista Curioso

De Carrillo, de Losantos y de Sebastián, obispo emérito

 

En plena canícula, aunque el mes de agosto había entrado ya en declive, Santiago Carrillo fue entrevistado por el diario El País, donde el ex secretario general del PCE, y periodista desde joven, escribe regularmente artículos de opinión, como hace también en el siglo. A su edad, muy cercana a la mía, por cierto, Carrillo mantiene su espléndida y acreditada lucidez de modo que sigue pesando de forma muy activa en la vida pública española. Sus reflexiones son clarividentes, se compartan o no. Claro que sus opositores son muchos y no ocultan el odio hacia él. En la COPE celestial, paraíso del rencor donde hacen y deshacen los mandatarios de esa cadena radiofónica, que son los obispos, arzobispos y cardenales de este país, le llamaron la otra mañana “criminal” y lo pusieron a caldo. Los ultramontanos, partidarios del Antiguo Régimen, en el sentido genérico del término y en el concreto referido al franquismo, siempre se han comportado así. Y eso que no estaba Federico Jiménez Losantos, que es el jefe de facto de la tribu copeliana, de vacaciones en agosto, interrumpidas sólo por unas insultantes declaraciones a una televisión latinoamericana. Losantos, a través de la pequeña pantalla, se encargó de desear la muerte y la enfermedad a varios jefes de Estado y de Gobierno de la zona y también aludió a España, naturalmente. No se olvidó de Obama y de su señora, a quienes vejó con su conocido estruendo demagógico.

Losantos se debe de creer importantísimo, pero no piensa de él lo mismo el arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, el cual hace una semanas, en Santander, durante uno de los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, minimizó al afamado locutor. Por ejemplo, dijo que la justificación de la fe en Cristo “no va a depender de la COPE” y que el “conflicto” con Losantos es “una cosa minúscula” en comparación con el “fenómeno de la descristianización” de Occidente. Ese “conflicto” continúa latente y consiste en si los monseñores, con Antonio María Rouco Varela al frente, le renuevan o no el contrato, aprovechando además los sucesivos juicios que contra la estrella matinal de la radio mencionada se han llevado a cabo, instados por el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, y por el ex director de ABC José Antonio Zarzalejos, hasta ahora con un resultado altamente negativo para él, si se leen las sentencias condenatorias, que son recurribles en todo caso.

Es cierto que Losantos es “una cosa minúscula”, porque su fuerza le ha sido otorgada por la cúpula de la Iglesia católica española. Sin los micrófonos de la COPE a su alcance y sin el plácet episcopal para decir las barbaridades que dice, Losantos habría sido periodísticamente un don nadie. Supongo que eso es lo que pensaba el obispo Sebastián, con el desdén tradicional que tienen los amos de cualquier empresa hacia sus empleados. El tal Sebastián no es un clérigo de alto grado con ideas progresistas, sino todo lo contrario. Pasó, no obstante, y para asombro de muchos, de ejercer de mano derecha o izquierda del cardenal Tarancón a ubicarse en posiciones de extrema derecha, literalmente hablando. En 2007 y en vísperas de las elecciones municipales y autonómicas, pronunció una conferencia en León y afirmó que partidos como la Falange Española de las JONS o Alternativa Española, entre otros grupos cavernarios, eran para los cristianos, en cuyo nombre disertaba, “dignos de consideración y de apoyo”. Añadió lo siguiente: “Hoy en España hay algunos partidos políticos que quieren ser fieles a la doctrina social de la Iglesia en su totalidad, como Comunión Tradicionalista Católica, Alternativa Española, Tercio Católico de Acción Política y Falange Española de las JONS. Todos ellos son partidos poco tenidos en consideración. Tienen un valor testimonial que puede justificar un voto. No tienen muchas probabilidades de influir de manera efectiva en la vida política, aunque sí podrían llegar a entrar en alianzas importantes si consiguiesen el apoyo suficiente de los ciudadanos católicos. Por eso no pueden ser considerados como obligatorios pero sí dignos de consideración y apoyo”.

Sebastián es pues, actualmente, el obispo de la extrema derecha. Con Franco en El Pardo, si esa horrenda hipótesis fuera real en 2008, Sebastián ascendería a la cima del poder eclesiástico en España. Leamos esta otra perla, dirigida contra la “epidemia” homosexual, de su discurso leonés: “Si nos callamos y dejamos que se vaya normalizando eso de que da lo mismo ser homo que hetero, es posible que nos encontremos dentro de poco con una verdadera epidemia de homosexualidad, fuente de problemas psicológicos y de frustraciones dolorosas”. También arremetió contra los “cuidados paliativos” para con los enfermos graves o terminales y advirtió de los riesgos, según él seguro que apocalípticos, de la eutanasia. En fin, un prelado más carca aún que los Rouco Varela, García Gasco y Cañizares, por citar a tres integristas de capa y espada.

Regresemos a don Santiago Carrillo Solares. Insistió en la entrevista concedida a El País en su teoría de que la derecha española sigue en sus trece, como durante la República, aunque sin disponer ahora del Ejército, felizmente, y que por consiguiente el Partido Popular con el nuevo Rajoy de gran jefe no ha modificado apenas su línea que le llevó a la crispación recientemente sufrida en España. Salvó con reparos a Gallardón y lamentó que, en las presentes circunstancias, no sea más que la “guinda de un pastel incomestible”. Según mi modesto punto de vista, Carrillo tiene más razón que un santo, a pesar de que decir esto, insinuando que Carrillo podría ser santo, puede significarme la condenación eterna, si es que Dios se deja aconsejar por obispos como Sebastián, lo que es un misterio más de la religión católica. El centrismo marianista es una farsa, un engañabobos, un juego de manos al que se le comienza a ver la trampa.

Luis G. del Cañuelo

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