La mayor suspensión de pagos de la historia española
LA BURBUJA INMOBILIARIA LE ESTALLA A MARTINSA-FADESA
.A Martinsa-Fadesa, la mayor promotora del país, la burbuja inmobiliaria le ha estallado en la cara. Y aunque resulte una paradoja, por falta de liquidez. La crisis de la compañía ha salpicado a más de 12.500 familias cuyas casas, pendientes de entrega, quedan ahora en el aire a la espera de ver cómo se soluciona el concurso voluntario de acreedores. La destrucción de empleo es otra de las consecuencias
más inmediatas junto al descalabro bursátil de quienes habían invertido sus
ahorros en la compañía. Además, en su caída, el efecto dominó ha arrastrado al
resto de las inmobiliarias de la Bolsa con pérdidas superiores al 80% de su valor.
Por Maite Nieva
L a mayor suspensión de pagos de la historia es como una caricatura del boom inmobiliario y la guinda final a la especulación y a la
subida vertiginosa de los precios de las viviendas de los últimos años. Las familias que habían adquirido una vivienda van a ser las primeras perjudicadas por la crisis de la compañía que preside Fernando Martín. En total 12.578 contratos de compraventas repartidos por varios países en los que los particulares han aportado dinero como adelanto de la escritura definitiva de la entrega de la casa. La mitad de estas promociones, pendientes de entrega, han sido adquiridas por españoles, sobre todo en Aragón y Galicia y también por portugueses. El resto corresponde a promociones en Francia, Marruecos y Países del Este. Además, 234 empleados han sido incluidos en el expediente de regulación de empleo y otros 2.500 subcontratados de las obras irán directamente al paro.
El vicepresidente económico, Pedro Sol-bes asegura que las viviendas por construir de Martinsa -Fadesa se van a terminar y ha destacado el interés del gobierno por salir de esta situación de la mejor manera posible, manteniendo al máximo el empleo y garantizando que las viviendas se construyan o se devuelvan las aportaciones adelantadas. Entre las causas que han llevado a la inmobiliaria al concurso voluntario de acreedores, están los "excesivos riesgos que ha tomado la compañía", según Solbes.
El último órdago del presidente y mayor accionista de la compañía, Fernando Martín, le ha salido caro. La compra de Fadesa adquirida a precio de oro, justo antes de que comenzara a deteriorarse el mercado y financiada mediante deuda en el momento más álgido del ciclo inmobiliario, ha marcado el colofón de su carrera meteórica. Algo más de un año después de su última apuesta, incapaz de hacer frente a la deuda contraída con la banca, ha tocado fondo y su castillo de naipes se ha desplomado. A última hora de la noche del lunes, agobiada por las deudas, la inmobiliaria presentaba concurso voluntario de acreedores para lograr la supervivencia de la empresa y sobre todo, no perder el control de la compañía. Este procedimiento, que permite resolver las situaciones de insolvencia de las empresas, ha sustituido a la antigua figura de quiebras y suspensiones de pagos.
Pedro Solbes ha reconocido que la presentación del concurso voluntario de Martinsa-Fadesa afecta al resto del sector inmobiliario y también al financiero. Lo cierto es que en los dos primeros días de la crisis, el efecto dominó ha sido implacable en la Bolsa y todas las empresas del sector en globadas en el lbex 35 se han visto sacudidas por el impacto. Los estragos han afectado también al Banco Popular, el único de los principales acreedores de la inmobiliaria que cotiza en Bolsa. La caída media de las cotizaciones es del 80% desde sus máximos del último año y medio. Afirma, la antigua Astroc, otra de las protagonistas del "boom" inmobiliario que el año pasado sufrió el primer gran descalabro del sector, ha llegado a perder el 99% de su valor situándose en 0,87 euros frente a los 72 euros de principios de 2007.
Las cajas de ahorro, las más perjudicadas. Ahogada por las deudas, las acciones se hundieron, apenas el mercado tuvo conocimiento de que Martinsa Fadesa no había conseguido el préstamo de 150 millones de euros que necesitaba para atender pagos a cor1 to plazo. Una de las cláusulas que el sindicato de 45 bancos que avalaba el crédito incluyó en el contrato de refinanciación de los 4.000 euros de los 5.2000 que había solicitado la inmobiliaria, era la formalización de un crédito de 150 millones. Una condición que imponía la banca para impulsar la actividad de la inmobiliaria a través del desarrollo de proyectos en el exterior. Sobre todo en Marruecos, República Dominicana y Hungría. Espirado el plazo de dos meses, el sindicato de bancos, formado por 45 bancos y cajas de ahorro ya no estaba dispuesto a hacer más concesiones y había lanzado un ultimátum. La Caixa y Caja Madrid con un saldo de préstamos concedidos cercanos a mil millones de euros cada uno, el Banco Popular con 400 euros y Bancaja son las entidades más perjudicadas por pinchazo de la burbuja Martinsa-Fadesa.
Martinsa-Fadesa intentó conseguir sin éxito la financiación a través del ICO pero la respuesta fue negativa. El vicepresidente del gobierno, Pedro Solbes ha admitido que "se buscó un cauce para conceder el crédito a la inmobiliaria", pero es contrario a que el ejecutivo intervenga en este tipo de casos, "porque es muy difícil de justificar el uso del dinero de los impuestos para ayudar a empresas con "mala suerte". Además, el cometido de este organismo público no es conceder créditos para refinanciar deuda, según el ministerio de Economía.
Fernando Martín, que se hizo rico a la sombra de la burbuja inmobiliaria, asegura que va a continuar con su proyecto y cumplirá "con los compromisos de pago en el menor tiempo posible" bajo la administración de los administradores que designe el juzgado.
Martinsa —Fadesa tendrá que vender activos, sobre todo promociones y suelos, algo que no va a resultar fácil en unos momentos en los que el mercado está casi congelado y los precios sobrevalorados. También las obras van a continuar, según los responsables de la inmobiliaria, pero la consecuencia más inmediata será su paralización hasta que la administración concursal no resuelva como van a pagar a los proveedores.
Uno de los puntos débiles de la inmobiliaria radica en que está muy expuesto al sector residencial, el más castigado tras el estallido de la burbuja inmobiliaria. Sus deudas que ascienden a unos 7.000 millones de euros, fueron adquiridas en su mayoría tras la compra de la inmobiliaria gallega Fadesa, la empresa que Manuel Jove vendió en el momento justo, con millonarias plusvalías. Ahora las ventas de viviendas se han paralizado, caen los precios y el valor del suelo se desploma. Martinsa- Fadesa es la mayor inmobiliaria de España por el valor de los activos, unos 10.800 millones de euros — y por valor del suelo, 28,7 millones de metros cuadrados y 173.000 viviendas en cartera.
Llevar a buen término las obras que estén en ejecución, y garantizar la entrega de las viviendas debe ser una de las prioridades de los administradores judiciales, según las asociaciones de consumidores. La ley exige que la inmobiliaria presente avales por las cantidades de dinero adelantadas. "En caso de que no se entregue la vivienda, se ejecutarán para devolver el adelanto, más el 6% de interés anual", según las asociaciones de consumidores que recomiendan que no se deje de pagar los anticipos para no perder los derechos.
Lo peor de la crisis está por venir, según los expertos. Pocos se atreven a descartar que se produzcan nuevos "pinchazos" inmobiliarios". El presidente de la Asociación de Promotores Inmobiliarios de Madrid, As-prima, José Galindo no descarta que pudiera darse otro caso como el de Martinsa —Fadesa. "Ojalá fuese un caso aislado" dice y aunque no tiene datos concretos de las situación de otras compañías, podría ocurrir algún otros caso". Las principales inmobiliarias están lastradas por los grandes volúmenes de deuda y un mercado estancado, aseguran los expertos. Para muchos, la crisis del sector va para largo. |