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Nº 797 - 21 de julio de 2008

Aída Gómez, bailarina

 

"El personaje de 'Carmen' es muy actual: una mujer libre"

La bailarina Aída Gómez, enamorada de la danza, fue directora artística del Ballet Nacional de España y acaba de poner en un escenario de Madrid una versión de Carmen desde el punto de vista masculino con la implacable presencia del destino, de la muerte. Porque en el cuerpo de los hombres que rodeaban a la cigarrera no cabía la descarada libertad de aquella mujer, y actualmente aparecen en la prensa todos los días historias de mujeres muertas, porque han plantado al novio o al marido, han desafiado a los hombres, como Carmen.

Por Isabel Alcázar

La danza es el alimento espiritual de Aída Gómez, le sale por todos los poros, florece en su mirada y en la pasión de sus movimientos. Es una de las bailarinas más importantes de nuestro país, nacida en Madrid hace treinta años, que comenzó muy pronto a estudiar danza clásica y ballet clásico español y a los doce años obtuvo Matrícula de Honor en esta disciplina. En 1982 se incorporó a la compañía de Antonio, interpretando papeles de solista desde el principio y tres años después se convirtió en primera bailarina del Ballet Nacional de España. En el décimo aniversario de la creación de la compañía nacional, interpretó junto a Antonio Gades Bodas de Sangre; también ha bailado de pareja de José Antonio y ha sido artista invitada con Joaquín Cortés durante dos años, actuando en los escenarios europeos más importantes. Inauguró el Teatro Real de Madrid en 1997 con El sombrero de tres picos y fue galardonada con el Premio Max de las Artes Escénicas a la mejor bailarina.
En 1998 fue nombrada directora artística del Ballet Nacional de España, con cuya responsabilidad creció más por su madurez y ganas de hacer lo que le pongan delante, lo que sea importante para la danza española. Porque para Aída Gómez el mapa de las danzas tradicionales de España es de una riqueza y variedad enormes y hay que estar orgullosos de ello y profundizar en su conocimiento y el Ballet Nacional de España lleva en su repertorio toda esa variedad. En 2001 creó su propia empresa dedicada a la producción y distribución de espectáculos.

—Cuando supo que quería ser bailarina?
—Desde los siete años escuchaba la música que oía en casa y bailaba y enseguida tuve muy claro que me gustaba dedicarme a la danza, con todo lo que pronto vi que llevaba consigo de sacrificio, disciplina, carácter, sensibilidad, concentración. Porque no se trata sólo de que, por ejemplo, veas que tienes condiciones y te gusta, todo lo que rodea a la danza tienes que aceptarlo desde el principio.

—En el hecho de centrar el montaje realizado sobre la obra de Bizet, Carmen, en la inmoralidad del famoso personaje, ¿le ha influido la ola de puritanismo que viene?
—No, todas las versiones de Carmen tienen su forma y su manera de interpretar y laque siempre me ha gustado a mí es desde la visión masculina. Creo que faltaba esta visión y es el momento de hacer esta Carmen a una edad de interpretarla que no es de 20 ni 60 años, y de manejar este personaje en la actualidad, con música creada para ella, aparte de la de Bizet, con unos registros diferentes de danza, no sólo de la música de flamenco, que es el recurso más a mano, sino explicar bien la obra, cómo están contados los personajes para que la gente entienda con facilidad el argumento. Con respecto al puritanismo creo que en esta época hay de todo, se vive de una manera más liberal al menos en España, aunque influya la cultura de un país u otro. El personaje de Carmen yo lo veo muy actual y todo el mundo entiende muy bien a esta mujer con muchas ganas de vivir, muy libre y que tiene muy claro que no quiere un marido ni con hijos ni con sometimiento y eso lleva riesgo. Como la historia se explica con danza, tiene que estar muy bien expresado a través de los movimientos y creo que lo logramos porque hay mucho trabajo de actores.

—¿Se ha identificado con alguno de los personajes femeninos que ha interpretado bailando?
—Sí, aunque creo que todos los personajes te aportan y aportas al interpretarlos, porque si no llevas una mochila de experiencias no puedes contar nada aunque sea bailando.

—Su formación es clásica, principalmente, y sin embargo ha bailado con los grandes bailaores flamencos como José Antonio, Joaquín Cortés, Antonio, Antonio Canales, Antonio Márquez... ¿Qué le han aportado?
—Todos me han aportado cosas aunque quien más me marcó fue Antonio porque llegó a mi vida a los catorce años y era un genio, fue tan admirable para mí que no me enseñó pasos, sino que me moldeó el alma, me enamoró de esta profesión, su energía, su pasión, su disciplina, me llegaron hasta el fondo. De todos los bailarines creo que he cogido lo mejor de cada uno según mi personalidad y mi manera de ver la danza. A la hora de bailar he trabajado con todos muy bien y los conozco muy bien y he tenido la suerte de saber adaptarme a su personalidad porque es difícil encajar no sólo en el escenario, sino en los ensayos.

—Con todos esos bailarines y bailaores ha trabajado en el Ballet Nacional de España (BNE), ¿Es la danza flamenca el principal ingrediente de la compañía nacional de danza española?
—El BNE tiene obligación de tener danza española y el flamenco está incorporado en la danza española. Este es un abanico que contiene flamenco, danza culta o clásica, folclore que comprende todas las danzas, que son muchas, de España y el BNE debe incorporar todo eso. Entonces, unas veces se hacen programas de mucho más folclore, otras de más flamenco, otras de danza clásica, lo que vende más según el momento o el lugar donde monte su programa; porque, gracias a Dios, el BNE se mantiene con el dinero de todos los españoles y lógicamente tiene la obligación de hacer lo que quieren o no pueden hacer otras compañías de danza. Pero el ballet clásico no ha tenido tradición en España y por eso todos los bailarines han hecho su carrera fuera. Ahora no está pasando esto o pasa menos, porque se enseña más y mejor la danza clásica que antes y hay varias compañías también de ballet español.

—¿Cómo fue su etapa de directora artística del BNE y qué le enseñó?
—Fue de gran responsabilidad, yo conocía muy bien la casa porque me he tirado 20 años de mi vida bailando en el BNE y ha sido un momento muy especial para mí aparte de tener mucho trabajo. Hice 14 o 15 producciones, propuse muchísimas cosas que estaban olvidadas y la dirección artística del Ballet Nacional de España es totalmente distinto a dirigir una compañía privada como ahora. Como bailarina estaba en un proceso muy diferente porque tenía que estar muchas horas en un despacho, pensar cómo hacer un programa para que toda España pudiera conocer lo que es la danza española, las variantes que tenía que introducir para no estar dos años con el mismo programa y ha sido una etapa creativa muy distinta de las otras.

—Hace dos meses presentó el espectáculo Permíteme bailarte, con mucho éxito, para sacar a la luz la Escuela Bolera. ¿Puede explicarnos en qué se diferencia esta danza de las demás españolas?
—Tenía muchas ganas de hacer un espectáculo con esta danza porque es muy difícil y se está perdiendo. La Escuela Bolera es una escuela con una técnica diferente a las demás que hay en el mundo y esa técnica sólo la puede hacer un bailarín español porque se trata de danza clásica a un ritmo muy rápido tocando castañuelas y con carácter español, por tanto, no hay ningún bailarín en el mundo que pueda bailar la Escuela Bolera. De esta Escuela son los bailaores de La Cachucha, Los Panaderos, del siglo XIX como muestran grabados y pinturas que se encuentran en el Museo de El Prado. Los bailarines llevan zapatillas de ballet clásico y vestidos con aire flamenco; hay Sevillanas boleras porque es una danza que procede del pueblo e influyó en otras danzas españolas. En España hay una riqueza inmensa en la danza, pero la gente prefiere decir que ha ido a ver un espectáculo de ballet contemporáneo venido de fuera porque le parece que es mucho más moderno que ir a un espectáculo de danza española.

—Ha participado en dos películas de danza de Carlos Saura, Salomé e Iberia. ¿Cree que el mundo de la danza debe de entrar más en el cine?
—Claro que sí y sobre todo en la televisión. Me gustaría que al menos las cadenas públicas hicieran algún programa cultural de danza, que explique lo que es la danza española, cómo se forman los bailarines, cómo se hace una coreografía. Un programa que informe a la gente de cómo es el mundo de la danza, dónde pueden llevar a sus hijos a formarse. Hace falta llevar a los niños al teatro, a un concierto aunque luego se dediquen o no al mundo del arte, pero les has dado una formación cultural y una sensibilidad que les sirve luego cuando son mayores; es fundamental para un país el enfoque cultural de la educación. •

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