F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 797
21/7/2008

'INGRID FOR PRESIDENT'

Por Josu Montalbán*

La liberación de Ingrid Betancourt, que ha permanecido secuestrada en poder de las FARC colombianas durante seis años, debía haber provocado alegría y esperanza. Poco más. Sin embargo, ha dado lugar a múltiples comentarios y algunas dudas. Ingrid se ha desenvuelto como una gran líder, recogida en un misticismo patente en sus gestos y sus palabras. Su semblante profundo, sus ojos suavemente abiertos e interrogativos, su boca breve y dispuesta a dejar salir solamente palabras bellas y mesuradas, y sus manos expresivas del agradecimiento a sus liberadores, han puesto ternura, tolerancia y condescendencia donde bien hubiera podido brotar el odio y el resentimiento.

Ha narrado su vida en cautiverio aprovechando las ruedas de prensa ofrecidas en Colombia y también en Francia. Ha aprovechado para hacer algunas aportaciones de corte político relativas al futuro de Colombia, de las FARC y del presidente Uribe. Frases redondas han salido de su boca: "La muerte es la compañera más fiel del secuestrado", tanto refiriéndose a las tentaciones de matar a su secuestrador como a los deseos de morir del secuestrado. También se ha permitido expresar las enseñanzas que ha sacado del secuestro: "En un secuestro uno deja muchas plumas; como la soberbia, la terquedad; llegué al cautiverio con un montón de necedades, pero termina uno zafándose de todo, liberándose; soy una soñadora, eso no se me quitó". Y por fin, no se sabe bien con qué intenciones, ha hecho una llamada a los políticos de los países vecinos: "Nos deben ayudar a la liberación de los secuestrados, no a fortalecer la guerra", e instó a Chávez y a Correa a ayudar a restablecer los vínculos de amistad y colaboración con Uribe porque "los colombianos eligieron a Uribe, no a las FARC".

Ingrid ha acertado: la Democracia exige gobiernos fuertes y capaces de conseguir la paz, pero las tragedias humanas exigen actuaciones generosas que resuelvan los dramas y eviten sufrimientos. No debiera echar en saco roto los intentos de mediación de los presidentes de Venezuela y Ecuador, que también sufren la presencia de las FARC; ni siquiera los de Sarkozy ahora o los deVillepin hace algún tiempo, dispuestos a facilitar su liberación, probablemente por ser ella quien es, no sólo una ciudadana sino una dirigente política que quería colaborar en la dirección de las vidas de los colombianos antes de ser secuestrada. Da la impresión de que ha olvidado, –quizás de forma intencionada–, que viajó a Colombia (desde Francia) en 1990 para luchar contra la corrupción que atosigaba al país. Y que cuatro años después llegó al Congreso Colombiano tras una campaña electoral en la que afirmaba que "deseaba frenar el Sida de la corrupción", para lo cual repartía condones por las calles de Bogotá. Sería bueno que comprobara si aún persiste aquella corrupción, y si Uribe ha hecho grandes esfuerzos para erradicarla. Porque la corrupción no estaba en las FARC sino en la calle llena de ca-pos, cárteles y sicarios. Las FARC son otra cosa, abominable también por la degradaciónacontecida en su seno con el paso del tiempo, y acrecentada por la pérdida de principios y la miserable evolución de sus objetivos.

Ingrid va a intentar ser la próxima presidente de Colombia. Ojalá lo consiga para que aporte al empeño toda la ilusión que puso en sus comienzos. Cuando lo consiga no sólo se resentirá la perversa corrupción que provoca una excesiva cantidad de muertos en las calles colombianas, sino que la política recobrará el protagonismo que perdió cuando los dos partidos que pugnaban por el espacio de la derecha (conservadores y liberales) acordaron como estrategia inevitable y prioritaria cerrar el paso a cualquier opción progresista (campesinos, socialistas o comunistas) por el método que fuera preciso.

Quienes han tenido secuestrada a Ingrid (las FARC) no surgieron para sembrar el terror sino para proteger a los campesinos colombianos de los abusos del gobierno formado por liberales y conservadores, que propugnaron a mediados del siglo XX la aniquilación de los campesinos insurgentes. El General Matal lana, participante en aquellas aniquilaciones, admite como lógica la constitución del movimiento agrario de autodefensa que dio origen a las FARC, como una respuesta idónea ante los ataques gubernamentales. Las FARC, incluso, respondieron a la virulencia de aquellos ataques a las comunidades rurales, organizándolas como comunas que prestaban servicios y gobernaban en pueblos y regiones alejadas a las que no llegaba la acción del Gobierno oficial. Y bien, el impulso noble que empujó al líder campesino Marulanda y a otros líderes comunistas a crear las FARC, se ha visto manchado por evoluciones posteriores que les han llevado a perpetrar secuestros, a generalizar el cultivo de la coca para su financiación y a entablar dudosas relaciones, no ya con grupos guerrilleros de otras partes del Mundo, sino con grupos tachados de terroristas. Quizás por eso hay 31 países del Mundo que les consideran un grupo terrorista. Demasiado pocos.

Ingrid ha generado un importante misterio. Su liberación aún provoca dos o tres páginas en los diarios más influyentes del mundo, aunque ya haya pasado más de una semana cuando escribo estas líneas. Hay varias dudas en el ambiente. ¿Se ha pagado algún tipo de dinero para facilitar el rescate? ¿Ha intervenido EE UU en la operación? ¿A quién hay que reforzar su liderazgo haciéndole protagonista de este éxito (a Sarkozy o Uribe), y a quién hay que ningunear o perjudicar (A Chávez o Correa)? Dicen que no se ha abonado rescate, a pesar de las noticias difundidas por un periodista suizo. Dicen que no ha participado el ejército de EE UU en la operación, aunque la operación "Jaque" dispusiera más de 30 aeronaves para garantizar el éxito, cantidad demasiado alta para un dispositivo ideado en un país como Colombia. Y sobre los beneficiados y perjudicados han cabido todas las interpretaciones. Ségoléne Royal ha afirmado que Sarkozy no ha hecho nada. Petro, el más firme opositor a Uribe en Colombia, ha instado al presidente a abandonar ahora que está en la gloria para que la Historia le agradezca "haber acabado con las FARC".

Es curioso que muy pocos comentaristas hayan alabado las palabras de Chávez o Correa pidiendo a las FARC el cese de las acciones armadas, en el mismo sentido que lo ha hecho Fidel Castro. Lo cierto es que la liberación de Ingrid Betancourt ha abierto desmesuradamente el libro de las incertidumbres cuando debiera haber sido sobre todo un motivo de júbilo. Ha podido la estrategia de revitalización de liderazgo de Uribe en América del Sur, quizás para evitar un cambio en el Gobierno de Colombia, oscurecido y devaluado por su vinculación con los paramilitares que son, además, el principal nexo entre los cárteles de la droga y las FARC.

Le queda a Ingrid la bella tarea de regenerar Colombia consiguiendo que las FARC comprendan que surgieron en unas circunstancias que no deben volver a producirse. Si Colombia recupera la democracia real, la selva y las tierras de los campesinos que agradecen hoy a las FARC la protección que dieron a sus antepasados, deben integrarse en el país sin reservas ni excepciones. Ingrid Betancourt es la persona para conseguirlo. No así Uribe.


El misterio de Ingrid.
Hay un misterio indescifrable en el rostro de la Ingrid Betancourt liberada. Su misticismo, ¿obedece a una pose preconcebida, es inherente a su propia personalidad, o se ha ido fraguando en los seis años de soledad entre compañeros cautivos y guerrilleros tan idealistas como desalmados? ¿Será que ha quedado defraudada al ver que los guerrilleros que se rebelaron a la tiranía del poder en 1950 se han convertido en tiranos? ¿Será que la vida vivida en la adversidad más absoluta mueve las conciencias hacia la comprensión infinita? Ingrid huye del odio. ¿Dónde reside el secreto de la conversión del rostro demacrado que fue mostrado al Mundo hace poco tiempo, en el rostro de la Ingrid liberada, sonriente y vivaracha? No bastan los cuidados de su samaritano, el Cabo William Humberto, que la daba de comer y la obligaba a vivir, que la mimaba y la contaba cuentos para que durmiera. Tampoco bastan las misivas que le mandaba su mamaíta Yolanda. El misterio es un secreto y el secreto es un misterio. En Colombia, ahora, todo es misterioso, y los designios para el futuro son un secreto bien guardado en el hermetismo de la conciencia esperanzada y satisfecha de Ingrid, y también en la conciencia oportunista del servicial Uribe.

Pero Ingrid ha retornado, mística y sencilla. Como desenredando la larga cabellera que portaba en las fotos que nos impresionaron, ella ha ido diciendo a paso lento lo que ha vivido y lo que ha sentido, a través de lo que vive y siente ahora que es libre. ¿Deberá agradecer a Uribe su liberación oponiéndose a él en unas elecciones presidenciales? Tal vez sea ésta su pregunta sin respuesta, porque su misticismo no la permite ser despiadada pero, de no hacerlo, ¿qué hará con los 200 papeles escritos durante el cautiverio que contienen su plan de gobierno? Dejemos al tiempo que desenrede la cabellera y el misterio de Ingrid. Pero me permito extraer un decálogo de frases, pronunciadas por ella con motivo de su liberación, que definen ese misticismo misterioso de Ingrid:

"Me daba de comer. Cogiendo la cuchara repleta de comida me decía, ésta por tu hija Melanie, ésta por tu Lorenzo". (Refiriéndose al cabo Pérez que le sirvió de gran apoyo en su secuestro).

"Nada de lo que sucedió fue ficticio, la alegría de los que llevaron a cabo la operación fue real". (Para desmentir a quienes afirmaron que se había tratado de una representación teatral)

"(El proceso de liberación se ha debido) a una reflexión común entre franceses y colombianos" (Para evitar polémicas respecto al protagonismo de la operación).

"Hay que hablar con Uribe, porque ahora somos amigos, ¿no?" (Frase que encierra todos los significados y deja todas las incógnitas en el aire).

"Sueño desde hace seis años vivir este momento" (Testimonio bello de una mujer rebelde que es capaz de soñar en medio de un cautiverio).

"Han perdido. Quizás es el momento de rectificar" (Refiriéndose a las FARC. Esta frase está llena de generosidad).

"En el secuestro, a partir de cierto momento, ya nadie tiene qué decirse. Todo el mundo está en su caleta en silencio. Los unos duermen, los otros meditan, los otros oyen radio" (Curioso y sencillo relato de la soledad a la fuerza o no deseada).

"La muerte es la compañera más fiel del secuestrado".

"Aquí la vida no es vida sino un desperdicio lúgubre del tiempo" (En una carta enviada a su madre Yolanda Pulecio).

"Soy una soñadora, eso no se me quitó". Será muy bueno que esta mujer que ha soñado durante seis años con su liberación y que se pregona capaz de seguir soñando, una vez liberada, comience a soñar con la liberación de Colombia y de los colombianos, incluidos los colombianos de las FARC. •

Diputado del Grupo Socialista en el Congreso


El futuro de las FARC

La espectacular liberación de Ingrid ha puesto sobre la mesa dos supuestas realidades contrapuestas: la debilidad de las FARC y la fortaleza del Ejército colombiano que lucha contra ellas. En el marco actual todo es supuesto y nada está claro.

A las FARC les ha ocurrido dos episodios importantes, la muerte de su líder y fundador Marulanda "Tirofijo", y el asesinato, por las mismas fechas de uno de sus líderes más representativos, Raúl Reyes, a principios de Marzo.

Todos los hechos, encadenados, han dado pie a pensar que puede tener razón el Comandante Montoya, director del dispositivo que liberó a Ingrid, cuando ha dicho que las FARC "saben que puede ser un viaje sin retorno". Sin embargo, las FARC cuentan ya con un nuevo líder llamado Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, considerado un intelectual (además de experimentado guerrillero), hasta tal punto de ser aceptado como sucesor del mítico Jacobo Arenas.

Alfonso Cano pertenece al Movimiento Bolivariano por la Nueva Colombia, que es un proyecto lanzado en el año 2000, y al Partido Comunista Clandestino Colombiano. Encarnó la réplica del Mayo del 68 francés en su Colombia, durante sus años de vida universitaria. Participó en sucesivos procesos negociadores: con Belisario Betancourt, con Pastrana, en Caracas y Tlaxcala a principios de los 90, etc... Igualmente sufrió la represión con importantes estancias en las cárceles colombianas e incluso en el exilio en Moscú. Por tanto, las FARC no sólo no están descabezadas sino que su líder máximo es un bolivariano de pensamiento riguroso, intelectualmente hablando.

Durante su cautiverio Ingrid vio "al lobo", aunque "también vi al ángel de vez en cuando". Debería haber explicado quién era para ella el lobo y quién era el ángel, pero no lo hizo, dejando una profunda incógnita que sólo el tiempo llegará a resolver.

La euforia de los militares colombianos puede estar apoyada, de nuevo, en mentiras. Al menos en tres ocasiones aparecieron noticias en torno a la muerte del viejo líder"Tirofijo", que pretendían solamente mostrar la debilidad de las FARC. Le dieron por muerto en 1964 tras los bombardeos de Marquetalia. Posteriormente le consideraron muerto en 1970 tras un enfrentamiento con el Ejército en la selva, pero su fotografía negociando con Pastrana después de haber pasado 27 años desmintió la noticia. La periodista Patricia Lara le adjudicó en el 2004 un cáncer de páncreas mortal, pero tampoco llegó a confirmarse la noticia.

La definitiva muerte surgió a los periódicos el pasado mes de mayo por boca de un portavoz gubernamental, pero ha sido necesario que lo certifique Timoleón "Timochenko" Jiménez, un miembro de las FARC.

Pero Marulanda ha muerto de viejo, y Alfonso Cano ha ocupado su lugar con casi 60 años. Esto de las FARC no obedece a un prurito de rebeldía juvenil que se pasa con el tiempo. Puede que sean "lobos", como ha expresado Ingrid, pero cabe también que les viera como "ángeles". Al menos, de vez en cuando.

En resumen, mejor es no hacer conjeturas con cómo se producirá el fin de las FARC.

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