Concede títulos y entrega el Toisón de Oro a Suárez
LOS REGALOS
DEL MONARCA
A pesar de no tener que someter su decisión a refrendo alguno, son escasas las
ocasiones en que Don Juan Carlos concede un título nobiliario. Ahora, después de
mucho tiempo sin hacer uso de su prerrogativa real, el monarca ha nombrando
marqueses a
Paloma O'Shea, Antonio Fontán y Margarita Salas y grande de España
al conde de Godó. Días después de hacer públicos estos nombramientos, el
monarca visitó a Adolfo Suárez para hacerle entrega del Collar de la Insigne Orden
del Toisón de Oro, la más alta condecoración de la Corona española.
Por V. M.
A
lo largo de más de 30 años de reinado, don Juan Carlos ha hecho uso de su prerrogativa real para conceder títulos nobiliarios
en contadas ocasiones. En total, han sido 40 personas las merecedoras de tal alta distinción. Cuatro de ellas acaban de recibir la suya. La de máxima dignidad, la grandeza de España, a ido a parar a manos de Javier Godó, conde de Godó. También desde el 11 de julio, fecha en la que se publicaron los nombramientos, son marqueses Paloma O'Shea, Antonio Fontán y Margarita Salas.
Días después, en ejercicio de su potestad, el Rey ponía el broche de oro a su política de distinciones. El monarca y su esposa doña Sofía acudieron el pasado jueves al domicilio del ex presidente Adolfo Suárez, aquejado de una enfermedad neuronal de-generativa, para imponerle personalmente el Collar de la Insigne Orden del Toisón de Oro, que le fue concedido en junio del pasado año. Se trata de la orden dinástica de mayor prestigio en el mundo y la máxima condecoración que posee la corona española desde que Felipe el Hermoso la trajera de Flandes. Antes de ahora, don Juan Carlos sólo la había concedido en 17 ocasiones, entre otros a su hijo el Príncipe, a los reyes de Suecia, Noruega e Inglaterra y al emperador de Japón.
En 1981, nada más cesar en el cargo, el ex presidente recibió de don Juan Carlos el título de duque de Suárez. Ahora son otros los que se incorporan a la nómina de la nobleza española. El conde de Godó –título que su padre ya heredó de su abuelo–, presidente del Grupo Godó y presidente editor del diario La Vanguardia, ha sido honrado con un tratamiento que se sitúa inmediatamente después del de príncipe y el de infante porque don Juan Carlos, según publica el BOE, ha "queriendo dar una muestra de mi Real aprecio a la persona de don Javier Godó y Muntañola, Conde de Godó, vengo a otorgarle la dignidad de Grande de España para unir al título de Conde de Godó, de acuerdo con la legislación nobiliaria española".
La mujer de Emilio Botín, presidenta de la Fundación Isaac Albéniz y directora de la Real Escuela de Música Reina Sofía, ha sido nombrada marquesa de O'Shea por su "generosa contribución a la promoción de la cultura musical en España".
Antonio Fontán, el primer presidente del Senado de la democracia, ha sido distinguido con el marquesado de Guadalcanal por su "destacada trayectoria en la Universidad, el periodismo y la política" y por una vida marcada "por su generoso espíritu de servicio público". La relación de Fontán con la Familia Real viene de lejos: fue miembro del consejo privado de don Juan de Borbón, conde de Barcelona, y formó parte de la comisión de profesores que dirigió los estudios universitarios del entonces príncipe Juan Carlos de Borbón.
Margarita Salas es hoy marquesa de Lanero, un señorío que, con el palacio del mismo nombre vendido años atrás, había pertenecido a su familia. Ahora regresa a manos de la investigadora y académica asturiana debido a su "entrega a la investigación científica sobre la biología molecular, realizada de forma intensa y rigurosa a lo largo de toda su vida profesional".
En sintonía con otras realezas europeas, la española elige a los destinatarios de esta medieval costumbre monárquica entre personalidades del mundo de la política, la economía, la cultura y la ciencia. Sin embargo, las circunstancias históricas de este país han desaconsejado a la izquierda, mayoritariamente republicana a pesar de las simpatías que despierta don Juan Carlos entre ciertos sectores de la progresía, aceptar un título nobiliario.
Lo explica el director de EL SIGLO, José García Abad, en su libro El Príncipe y el Rey (Ediciones El Siglo): si Felipe González "no tiene título no es porque no se lo ofreciera el monarca, sino porque el ex presidente lo rechazó por razones de estética socialista". "En España la monarquía no está tan consolidada como para que la gente de izquierda, como ocurre en el Reino Unido, se permita recibir un título con naturalidad y hasta con orgullo, como una muestra de reconocimiento social", asegura.
En cualquier caso, el monarca pone mucho cuidado en distinguir a la persona adecuada porque la decisión puede ser políticamente significativa. De ahí que, siendo de las pocas actuaciones del Rey que no precisan refrendo, don Juan Carlos las ha adoptado con cuentagotas. "Precisamente por ello reviste importancia que al único ex presidente a quien no le ha ofrecido un título haya sido Aznar", cuenta García Abad en su libro. "Cuando le preguntan —prosigue—, el Rey explica que sólo se le ha dado un título a Adolfo Suárez en razón de las circunstancias especiales que concurrían en él. El Rey no miente, pero dice verdades a medias. Aparte del ducado concedido a Suárez, también hizo marqués al anterior presidente, Carlos Arias, y a Leopoldo Calvo Sotelo (a quien distinguió con el marquesado de la Ría de Ribadeo)", y añade que a González también se le hizo la oferta.
Hoy en día no podrían entenderse los primeros nombramientos nobiliarios del monarca, pero las circunstancias históricas han ido enderezando su puntería y los de ahora han dejado de revestir las incorrecciones de entonces. El Rey honró a la hija del dictador, Carmen Franco Polo, con el ducado de Franco; a Alejandro Rodríguez de Valcárcel, presidente de las Cortes franquistas, con un condado; despidió a Carlos Arias, "un desastre sin paliativos", según la opinión real, con el marquesado de Arias Navarro; y distinguió a Torcuato Fernández Miranda, su mentor y presidente de las Cortes, diseñador de la primera operación de liquidación del franquismo, con el ducado de Fernández Miranda.
Por otra parte, también serían titulados el teniente general Gutiérrez Mellado, así como los yernos Marichalar y Urdangarín y los sucesivos jefes de su Casa, el marqués de Mondéjar, a quien concedió el Toisón de Oro, Sabino Fernández Campo, conde de Latores, e incluso el polémico amigo de Mario Conde, Fernando Almansa, a quien no dio un título nuevo pero elevó de categoría el que ya disfrutaba vizconde del Castillo de Almansa, al dotarle de grandeza de España. En el mundo de la cultura el Rey ha titulado, entre otros, a Salvador Dalí, Andrés Segovia, Carlos Luis del Valle Inclán, Gregorio Marañón Moya o Camilo José Cela, personajes apolíticos o situados en la derecha; también a Alfonso Escámez, del ámbito de la banca.
En cualquier caso a ninguno de ellos, incluídos los cuatro últimos nobles que acaban de incorporarse al selecto club compuesto en España por más de 2.000 personas, les ha cambiado la vida. Poseer un título de conde, marqués o grande de España no supone más privilegio que, en determinados ambientes, ser reconocido como tal. •
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