Lluís María de Puig, presidente de la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa
"EN DERECHOS Y
LIBERTADES VAMOS
HACIA ATRÁS"
No hay batalla dialéctica alguna para el presidente de la Asamblea Parlamentaria
del Consejo de Europa. "La Unión Europea está en crisis" tras el no de Irlanda. Lluís
María de Puig, senador del PSC al frente de una institución formada por 47 países
que se erige como un referente ético en todo el territorio europeo para defender los
derechos humanos, la democracia pluralista y la preeminencia del Derecho,
advierte que con la Directiva de Retorno y algunas iniciativas de Silvio Berlusconi,"vamos hacia atrás".
Por Elena Luchetti
Cómo de dañada ha quedado la UE tras el no de Irlanda?
—La Unión Europea esta en crisis. La verdad que nadie quiere pronunciar la palabra pero sí está en crisis. Sin embargo, la UE siempre ha producido grandes avances a causa de las crisis. En este momento, creo que ni el no de Irlanda y ya veremos lo que pase con República Checa, que ninguna de las dos posiciones podrá impedir que Europa avance. La presidencia francesa encontrará una forma para resolverlo durante su presidencia. Van a encontrar una fórmula por la cual Irlanda o algún otro país tengan que volver a hacer un referéndum pero no va a impedir que los demás vayan para adelante, esto es imposible, inimaginable.
—¿Entonces, usted es partidario de continuar con la ratificación?
—En realidad hay una Europa de varias velocidades y el grueso sigue adelante. Tenemos que tener en cuenta que Inglaterra, por ejemplo, no está en el euro. Ya veremos si algún día entrará. De la misma manera, se puede encontrar una solución ahora. Sobre todo tratándose de países como República Checa e Irlanda que no son países fundamentales en la geografía de la Unión y en el espacio político europeo.
—Pero, no cree que seguir adelante supone desoír a la ciudadanía irlandesa
—No, porque Irlanda no va estar. Ha votado que no al tratado y hasta que no haga su reflexión no va a estar. Sería absurdo que toda la Unión Europea tuviera que plegarse a lo que han dicho unos señores que son irlandeses y que encallarán todo un proceso. Esto tampoco sería democrático y nos llevaría a un
proceso imposible. Además, sabemos muy bien que han dicho que no por muchas razones que no tienen nada que ver con el Tratado. En estos referéndums se vota normalmente contra el que está gobernando, sea del partido que sea. Hay un voto castigo. Todos los países, incluidos Francia e Inglaterra, tienen diferencias y posiciones ideológicas contrarias a la UE y sin embargo tenían claro que no había que hacer referéndum porque la gente se desmadra y vota por otras circunstancias.
—Con la aprobación de la directiva de retorno para los inmigrantes o el proyecto de ampliar la jornada laboral hasta las 65 horas. ¿Hacia donde va la Unión Europea?
—A una gran mayoría de miembros del Consejo de Europa les parecía una barbaridad la directiva. Éstos eran como yo, diputados y senadores de países donde la legislación es mucho mejor y donde no se va aplicar esta norma. Sin embargo, había siete países que no tenían ninguna regulación. Es mejor esta directiva de lo que había hasta ahora que era la desregularización absoluta. Este fue el argumento por el cual hubo una amplísima mayoría en el Parlamento europeo que votó a favor porque se entendía que en los estados en los que hay una mejor legislación es la que primará y al menos en los que no había nada, habrá esto. Sin embargo, si le añadimos el proyecto de las 65 horas, lo que esta pasando en Italia con algunos propósi- tos de Berlusconi y algún avance en la legislación que ha lanzado Sarkozy, creo que va- mos hacia atrás. En derechos y libertades estamos ante el riesgo de ir hacia atrás.
—¿Qué peso tiene el gobierno socialista de Zapatero en las decisiones que se están tomando en la Unión Europea?
—En la UE no se trata de liderar nada porque se toman decisiones por unanimidad. Y si funciona este tratado se podrán tomar decisiones por amplia mayoría. Esta es una etapa en la que hay mucho gobierno de signo conservador. Cuando hay una mayoría de fuerzas conservadoras o muy moderadas no puedes esperar que se aprueben cosas de izquierda. Sería demencial imaginarse que el señor Sarkozy, el señor Berlusconi y la señora Merkel vayan a aprobar determinado tipo de cosas. Esto seria absolutamente irreal.
—Entonces cree que es difícil un gobierno de izquierda en una Europa conservadora
—Que la izquierda está en minoría en Europa es una realidad. Y un gobierno como el de Zapatero que ha aprobado leyes de carácter civil, de derechos y libertades, que ha apostado por grandes gastos sociales no gusta a la derecha. Un ejemplo: Berlusconi hablaba en todos los mítines de Zapatero para decir lo que no iba a hacer. Ahora que Francia tiene la presidencia de la UE, todos sabemos que el señor Sarkozy no va a plantear algo que sea muy izquierdoso. En cambio, cuando venga la presidencia española, que tardará relativamente poco, se va a poder hacer algo.
—Tras la Directiva de Retorno llega el Pacto de Emigración promovido por Sarkozy que, tal y como reconoció el ministro del Interior español, Alfredo Pérez Rubalcaba, pretende "conciliar la inmigración con las demandas de nuestro mercado laboral". ¿Están siendo los derechos sociales sometidos a la situación económica?
—Nosotros vimos que había un margen que nos da ahora una población de 44 millones. Esto es asumir una gran capacidad de absorción y haber hecho lo que parecía imposible. Pero esto no puede continuar siempre. Hay que ver hasta donde puede llegar el mercado, cuál es la capacidad de absorber más gente y poderla meter en las seguridad social. La última regularización de España ha acabado siendo un modelo para muchos países de Europa. Claro que en la UE deben tener muy medida y saber exactamente en los próximos 2, 3 o 5 años cuántos inmigrantes pueden absorber sin que haya incendio.
—Qué imagen está proyectando la Unión Europea si, por ejemplo, los mandatarios latinoamericanos se han puesto de acuerdo para condenar la directiva de la inmigración?
—Una imagen fatal. Pero en Sudamérica o en África todo el mundo es partidario de la inmigración. Por ellos que los inmigrantes quequieran venir que vengan. Pero esto no es posible. Por ejemplo, si en España en los próximos diez años se pueden absorber tres millones más de inmigrantes, lo que no puede ser es que vengan todos mañana por la mañana. Tiene que ser progresivo. El inmigrante esta haciendo imposible incluso que otra gente pueda trabajar, lo que es un problema tremendo. Sé que la directiva ha generado un
mal ambiente. De hecho, incluso los países que no aplicaremos esta directiva y que estamos tratando de tratar distinto a los inmigrantes vamos a quedar contaminados, lo cual ya es una locura.
—Pero lo que se percibe es que como hoy hay crisis, los inmigrantes sobran.
—Claro, es que el malestar o la crisis está en todas partes. ¿Qué le vas a contar al españolito que busca trabajo y no lo encuentra y tiene en su barrio a mucha gente que ha Ilegado, que ha sido durante un tiempo clandestino pero que ahora tiene trabajo?. No dejan de tener su pequeña parte de razón. Al menos tanta como el inmigrante que viene y dice que ya no podía comer en su país y que quiere venir a España a comer. Este doble filo hace que el tema sea muy complicado y culturalmente tremendo. Podría aparecer rápidamente esta cosa del forastero, del extranjero y ya no digo del color de la piel. Por lo tanto, hay que aproximarse a ello con una gran seriedad. Incluso yo puedo entender que los socialistas europeos globalmente votaron a favor de esta directiva para no contribuir a exacerbar las posiciones.
—¿Cómo ve las medidas del gobierno de Silvio Berlusconi en Italia?
—Como presidente del Consejo de Europa di un toque muy serio diciendo que vamos a ver hasta que punto Italia no se mueve dentro de los parámetros de nuestra concepción de los derechos humanos, sociales y democráticos. A los pocos días, vino a verme el actual ministro de Asuntos Exteriores de Italia, Gianfranco Fini, y me dijo que no me preocupara, que Italia se va a mantener, que no hagamos demasiado caso a los periódicos. Sin embargo, nosotros estamos atentos y, en cuanto hagan una cosa que se mueva un milímetro de lo que es nuestra concepción de la Convención Europea de los Derechos Humanos, de la democracia y del Estado de Derecho le vamos a dar un zarpazo.
—El Consejo de europa recomendó la integración de los inmigrantes a través del derecho al voto. Parece que el PSOE está tratando de introducir el debate en el Congreso en este sentido. ¿Es este un paso hacia la UE que realmente se necesita?
—Tienen que ir a votar en todas las elecciones. Estamos hablando de una persona que tiene derecho a trabajar, a cotizar en la seguridad social, a establecer su vida, que ya tiene hijos que son españoles. Entonces, cómo no va a tener derecho a votar y más en las municipales que es su comunidad. Negar esto en poblaciones como Madrid y Barcelona donde la inmigración puede llegar a ser del 30 0 40 por ciento es ridículo. Aunque es posible que en algunos sitios cambie el signo de los que estén gobernando y aquí puede haber un partido que no esté muy por la labor de que los inmigrantes voten. Y esto es lo que puede hacer que la ley salga o no. •
|