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Nº
796 - 14 de julio de 2008 |
Las firmas de El Siglo analizan la actualidad política La crisis marca la legislatura En los más de cien días transcurridos desde las generales, el Partido Socialista, vencedor del 9-M, ha ido acumulando dificultades a las que no ha sabido dar respuesta. Y el líder del Partido Popular, a pesar de perder las elecciones y de vivir tres difíciles meses dentro de su formación, ha logrado empatar en intención de voto con el presidente del Gobierno. En el cuarto encuentro de Las sobremesas de El Siglo, sección inaugurada hace ya un año, seis de nuestras firmas han analizado las causas de estas aparentes contradicciones. Los efectos de la crisis en el Ejecutivo, los posibles errores cometidos por Zapatero ante una situación económica adversa, la soledad parlamentaria del PSOE, la buena acogida del renovado PP entre la opinión pública y los primeros pasos dados por Rajoy en la nueva etapa post-congresual, asuntos planteados durante el almuerzo-coloquio, dieron lugar a un intenso debate. Por Virginia Miranda Cumplidos ya los 100 primeros días de Gobierno, seis colaboradores de esta revista se dieron cita en el cuarto encuentro de las Sobremesas de El Siglo, celebrado en el restaurante Aldaba de Madrid, para diseccionar el arranque de una legislatura que, a pesar de su poca actividad parlamentaria, ha resultado ser especialmente agitado por dos motivos fundamentales: la actuación del Gobierno ante la crisis económica y el convulso periodo pre-congresual vivido en el PP. En el primer turno de intervenciones, el diputado de ERC, Joan Tardá; el diplomático Ignacio Rupérez; el también diplomático y escritor José María Ridao; el director de elplural.com, Enric Sopena; el rector de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), Carlos Berzosa; y el ex secretario general del PCE, Santiago Carrillo, hicieron una primera aproximación a las circunstancias que han rodeado el comienzo del periodo de sesiones y lo que cabe esperar de aquí a cuatro años. “En 2004, al cabo de 100 días, ya se estaban poniendo las líneas maestras de lo que luego sería la legislatura”, comenzó Tardá. “En cambio –continúa–, en estos tres meses hemos tenido actividad por el simple hecho de que somos muy pocos [en ERC], pero algunos compañeros socialistas parlamentarios decían, medio en broma medio en serio: ‘no sé si realmente nos ganamos el jornal’. Supongo que esto responde a la espera de ver qué ocurría en Euskadi, en CiU, de qué forma iban cuajando las futuras complicidades parlamentarias, que ocurría con el Tribunal Constitucional... Por otro lado, también es cierto que esto topa con las adversidades de la coyuntura. Con lo cual todavía el Gobierno o el PSOE no ha puesto el hilo en la aguja que considere que va a coser mejor la legislatura”. “La expresión del hilo en la aguja es altamente acertada”, continuó Rupérez. “Me parece que el Gobierno está todavía en una época de tanteo, recién estrenado en el poder y con una situación económica que está condicionando de manera sustancial su singladura”, añadió el colaborador de El Siglo, que quiso escuchar al resto de contertulios, con mayor “conocimiento de la política doméstica” antes de volver a aproximarse al tema de debate. La siguiente intervención corrió a cargo de José María Ridao, quien haciendo balance de los últimos años del Gobierno de Aznar hasta hoy, concluye que “lo que ha sucedido en el país ha sido un gravísimo destrozo institucional. Podemos mirar el Tribunal Constitucional, el Consejo General del Poder Judicial, el Parlamento con su inaceptable bronca inútil... Entonces, ¿qué es lo que conviene en esta legislatura? Recomponer el sistema constitucional”, señalado como ejemplo la imposibilidad “de admitir que medios de comunicación se conviertan en agentes políticos”. “Hay una segunda cuestión que es la situación económica –añade–. Desde agosto de 2007, los signos de que la economía internacional, y por tanto la economía española, se iban a enfrentar a una dificultad severa, eran claros. Ante esto, ¿qué se ha hecho?”, se pregunta. “Con unos pendientes de un congreso muy difícil, y con otros pensando que frente a las dificultades del PP no había nada que hacer, hemos vivido una atonía”, asegura. “Pero esa atonía –dice–, a partir del momento en que el PSOE ha pasado su congreso, se tiene que acabar. Y entiendo que se tiene que acabar en esas dos direcciones prioritarias: recomponiendo el gravísimo deterioro institucional que ha vivido este país con el PP en el Gobierno y en la oposición, y haciendo frente a una situación económica extraordinariamente difícil”. Enric Sopena comparó dos inicios de legislatura bien distintos. La anterior “comenzó con una gran sorpresa, que fue el triunfo del PSOE. Esa sorpresa provocó una ilusión enorme entre los socialistas y entre las fuerzas políticas que podían, y así lo demostraron, colaborar en lo que podríamos llamar la mayoría social que significó la victoria socialista”. Ahora, existen “unas peculiaridades muy importantes. Por un lado, la segunda vez es menos emocionante que la primera. Por otro lado el PP, que en aquel entonces se creció en la derrota y se dedicó a sitiar el fuerte, se convierte ahora en un partido que lo que tiene que defender es al líder. Y resulta que cuando nadie daba un duro por la continuidad de Rajoy éste consigue hacerse con el partido y salir bastante victorioso del Congreso de Valencia, aunque la realidad de las bases en Cataluña y en Baleares acaba de devolverle a la realidad. A él y a todos”. “El escenario es distinto –concluye– con el Gobierno y la ciudadanía acosados por una crisis económica muy fuerte. La comparación es muy difícil y vamos a asistir probablemente a mayores sorpresas, y fueron muchas, que las de la legislatura anterior”. Carlos Berzosa fue el primero en aludir a una encuesta que, por lo sorprendente del resultado, fue objeto de análisis por parte de varios de los asistentes al almuerzo-coloquio. “El Pulsómetro de la Ser dijo hace unos lunes que el PSOE y el PP están empatados”, y esto coincide “con mi idea subjetiva. He escrito que estos cien días han sido muy malos por parte del Gobierno. Porque pienso que el problema no es la crisis, sino cómo gestionas la crisis. El error es que no ha habido suficiente incidencia pedagógica en los medios de comunicación para explicar qué está pasando. Y por qué en España tenemos una inflación superior al resto. No vale con decir que tenemos inflación todos, hay que explicar el diferencial”, dijo el rector. “El Gobierno podría haber hecho 100 días estupendos aprovechándose además de la crisis del PP. Sin embargo, ha malgastado todo su capital electoral en muy poco tiempo”, añadió. Y concluyó su primera intervención alertando sobre los “estremecedores resultados de Madrid y Valencia” en las generales. “Lo que están diciendo las encuestas es lo que todos nos imaginamos, que la gente ha votado al PSOE para que no salga el PP. En el momento en que tengas un PP más moderado y el PSOE siga así, encima con las dos directivas europeas sobre las horas laborables y los emigrantes, ese voto lo pierdes”. Santiago Carrillo, que cerró la primera ronda de intervenciones, dijo no estar de acuerdo con Berzosa. “La crisis económica se nos ha echado encima y es cierto que ha habido y hay desconcierto –explicó–. Y que supera no sólo a este Gobierno, sino a todos los gobiernos. Se acaba de reunir el grupo de los 8 y no ha resuelto nada. ¿Y por qué no lo ha hecho? Porque los poderes públicos tienen muy poco poder sobre la política económica, en manos de los poderes financiero y económico. Desde el punto de vista de un Gobierno como el de España lo único que cabe es tomar algunas medidas para que la crisis sea soportada de la mejor manera posible, sobre todo por aquellas capas sociales económicamente indefensas. Pero, ¿qué responsabilidad tiene el Gobierno en el boom de la construcción, en el precio del petróleo? El problema es que la economía está dirigiendo y controlando el desarrollo de la política. Esta crisis lo que está planteando y lo que va a poner de manifiesto es que el sistema capitalista ha llegado a unos extremos en los que se está demostrando que no es eficaz para resolver los problemas sociales y económicos. Los poderes políticos tienen muy pocas posibilidades de cambiar. En ese sentido, el reproche que le hago a Zapatero es que no haya salido desde el primer día en la televisión explicando al país lo que él puede y no puede hacer”. “Lo que ha quedado claro en esta mesa es que se puede estar a la izquierda y criticar al Ejecutivo”, apuntó Ridao. Y a continuación pasó a detallar algunos de los errores cometidos por el Gobierno. “Cuando se nos dice que lo de los 400 euros es una medida progresista habrá que recordar que la adopta el Gobierno Bush. Y cuando lo mismo se nos dice de la directiva de retorno de inmigrantes, hay que contestarle al Ejecutivo que es tan progresista que Berlusconi ha aplaudido con las dos manos. Las medidas económicas que se toman ahora, que nos presentan como iniciativas para reactivar la economía, nos fueron presentadas antes de las elecciones como medidas sociales. Reconversiones súbitas creo que no es el camino, entre otras cosas porque lo que provoca es una pérdida del crédito por parte del Gobierno”. Joan Tardá abunda en el tema desde otra perspectiva. “Recuerdo que hace unos días la ministra Cabrera vino a presentar sus proyectos respecto al mundo de la discapacidad y la gente la aplaudió. Yo le dije, ‘oiga, usted saldrá en hombros. Sólo nos hace falta saber cuánto dinero le va a dar Solbes’. Y dijo ‘bueno, esto, ya veremos’. Es decir, la ministra Cabrera, que tiene un rigor extraordinario, no fue capaz de decir si iba a ser posible o no ponerlos en marcha porque todo dependía de lo que diga el ministro de Economía”, explicó. En otro orden de cosas, el diputado de ERC puso de relieve la soledad parlamentaria del grupo socialista en este comienzo de legislatura. Como el PSOE había perdido algunas votaciones, “antes de quedarse solo tuvo que votar a favor de una propuesta de CiU para pasar la base reguladora del 52% al 70% en las pensiones de viudedad. Pero la diputada socialista que salió a comparecer dijo ‘estamos en contra, pero votamos a favor’. Quiero decir que la geometría variable parlamentaria es mucho más abierta a pesar de los resultados distintos respecto a 2004 y creo que la hoja de ruta de Zapatero respecto a ERC e IU al final de la pasada legislatura le pasará factura”. “El problema de fondo lo ha explicado una vez más Santiago Carrillo magníficamente. Qué poderes tiene realmente este Gobierno o cualquier otro a la hora de enfrentarse con una crisis económica como ésta”, apuntó Sopena. “Casi todas las críticas que se han hecho al Gobierno tienen valor. Pero nos estamos olvidando de los contextos. Acabo de leer las correcciones que ha conseguido introducir este Ejecutivo a la directiva europea sobre el retorno de inmigrantes rebajando su brutalidad. Y esto me recuerda que quizá idealizamos la alternancia entre una derecha tranquila y una izquierda bonita. Porque esto no es así, y lo hemos visto en estos últimos cuatro años y en los cuatro años anteriores por parte de la derecha española”, aseguró el director de elplural.com. “Me voy del tema de fondo con ésta anécdota –continuó–. Congreso [autonómico del PP balear] de Mallorca, gran renovación, y presencia de Gabriel Cañellas. Si en el momento en que está empezando a conocer la felicidad del centrismo [Rajoy] se dedica a elogiar a Cañellas, francamente, tengo grandes dudas respecto a lo que en este país y a la hora de la verdad puede representar el PP”. Berzosa retomó en este punto el planteamiento expresado por Carrillo sobre la crisis con el que dijo estar de acuerdo. “Dentro del marco de la UE, dos herramientas de las que disponías en los años 70 como eran el tipo de cambio y el de interés ya no las tienes. Así que sólo te queda la política fiscal. Y la política fiscal no reacciona inmediatamente. Por tanto las limitaciones de lo gobiernos todos las sabemos”. “Lo que sí digo –explicó– es que ante la crisis, Zapatero tenía que haber salido en los medios y, sin alarmar, contar cuál es la situación y lo que piensa hacer. No tanto para arreglar los problemas como para atenuar las causas. Eso es a lo que llamo gestionar la crisis”. —Después de lo de los 400 euros, supongo que era impúdico hacer lo que tú dices. Porque si has despilfarrado 6.000 millones de euros, luego cómo puedes salir a hacer esta catarsis, –dijo Tardá–. —Más vale tarde que nunca –contestó Berzosa–. “Evidentemente se puede hacer poco, en cambio se pueden cometer muchísimas equivocaciones”, intervino el director de El Siglo, José García Abad. “Lo de los 400 euros, desde ningún punto de vista económico ni social se mantiene –aseguró–. No genera los efectos deseados porque va a un grupo muy amplio de comportamientos distintos y supone la misma devolución a un millonario que a un mileurista”. Abad añadió que “la supresión del impuesto sobre el patrimonio es regresivo y son otros 1.500 millones de euros. La explicación del Gobierno además es increíble: que los ricos no pagan porque se evaden, en cambio se castiga a los pobres o a la clase media. Oiga no, porque no consiga controlar la evasión fiscal no puede suprimir un impuesto. Y respecto a que la clase media lo soporta la solución es muy fácil, ponga el límite exento tan alto como quiera”. “Luego no puedes tratar de hacer un llamamiento a la austeridad cuando has metido un Ministerio y cantidad de altos cargos innecesarios –añadió el director de esta revista–. Y después de eso decir, ‘ahora les congelo el sueldo’. Es que además de ser el chocolate del loro es contraproducente. Hay que tener la valentía de decir que los altos cargos de la Administración y del Parlamento están mal pagados. No digo que vayan a cobrar como en la iniciativa privada, pero que tampoco se produzcan esos desfases. O sea, que en la introducción de ‘peoras’ eso sí que es libre. Y es la crítica que yo hago”. Carrillo, que se suma entre otras a la crítica sobre la supresión del impuesto del patrimonio porque “no entiendo que un Gobierno socialista haya podido hacer algo así”, explica en este punto de la conversación el por qué de su postura. “A mí el PSOE y en general la socialdemocracia me han caído siempre un poco gordos –aseguró el histórico dirigente del PCE–. Pero tengo 93 años, he vivido en este país situaciones muy diversas y tengo la propensión a perdonar algunos errores si me parece que la intención y la orientación en general es positiva. Quiero decir que la relación en este país entre izquierda y derecha ha sido siempre muy conflictiva, muy violenta a veces. ¿Y qué está pasando en este momento? Pues que Rajoy no ha introducido un cambio esencial en su política. Y en esas condiciones lo que puede ser la izquierda más auténtica está obligada a hacer un apoyo crítico a Zapatero. No teniendo yo ninguna afección especial por el PSOE, en las condiciones concretas de este país o es Zapatero o es Rajoy”. A continuación, aventuró la posibilidad de un adelanto de las generales. “Zapatero parece estar preparando a su lado o detrás de él el frente de la izquierda contra la derecha. Esa es la impresión que a mí me ha dado el congreso socialista. ¿Qué quiere decir eso? Que no está seguro, y yo por lo menos en su caso no lo estaría, de que esta legislatura pueda durar cuatro años”, dijo Carrillo, “si no hay una mayoría clara para gobernar. Y si es así y si no se ha producido una ruptura entre la derecha democrática y la extrema derecha que todavía no se ha producido, Zapatero volverá a ser el candidato al que nos veremos obligados a votar la izquierda”. —Pero queda mucho tiempo y de momento podemos permitirnos un margen de crítica –consideró García Abad–. —Además es sana para que corrija –añadió Berzosa. —La izquierda tiene no sólo el derecho sino el deber de criticar sin tirar el niño con el agua sucia. Sin destruir la posibilidad de un triunfo en un momento dado de Zapatero, y digo Zapatero porque es él el que está ahí, sobre Rajoy –insistió Carrillo. José María Ridao apuntó entonces su receta para que el Gobierno salga del escollo. “Ante una situación de crisis como la que vivimos lo único que se puede hacer es liderar el esfuerzo para oponerla”, dijo. Y pasó a señalar los errores que le han impedido ejercer este liderazgo. “Para ello era muy importante que el Ejecutivo, de septiembre de 2007 a marzo de 2008, hubiera hecho una gestión creíble del superávit. Pero hizo exactamente lo contrario adoptando medidas electoralistas que lo que se estaban cargando no era la situación económica española, sino la credibilidad del Gobierno español para reclamar el liderazgo en la lucha contra la crisis una vez que ya es innegable”. —Me gustaría saber cuáles son esas medidas que resulten creíbles contra la crisis a tenor de las circunstancias –dijo Sopena–. —Estamos hablando del liderazgo, ¿verdad? Pues estamos hablando de medidas políticas –continuó Ridao–. —¿De liderazgo en qué terreno? –intervino Carrillo–. “Hay que tener credibilidad para decir que se está al frente de la lucha contra la crisis económica –comenzó Ridao su explicación–. Y tengo la mejor de las opiniones, la más alta estima personal respecto del ministro de Economía. Pero la pregunta lamentablemente es si no pasa por un cambio en el equipo económico que el Gobierno pueda recuperar ese liderazgo. E insisto, lo digo desde el máximo reconocimiento a Pedro Solbes y a todo su equipo. Pero lo que no hicieron porque no pudieron o no quisieron, cuando Zapatero empezó a disparatar después del verano y antes de las elecciones, les está pasando factura”, aseguró Ridao. Berzosa tomó entonces la palabra haciendo un análisis semejante. “Cuando viene la crisis tienes que demostrar si eres capaz de capitanear el barco en momentos de tormenta. Y Solbes es capaz. Ahora bien, lo que me sorprende es que esté un poco agazapado. Es verdad que había factores que no estaban muy claramente previstos, el precio del petróleo y el de los alimentos, que han desconcertado a todo el mundo”. “Una vez dicho eso –continuó el rector–, tienes que recuperarte de la situación”. —Vosotros que estáis más al tanto, ¿quién dirige de verdad la política económica? Porque a Zapatero no le puedes pedir que sea el líder de la política económica –preguntó Carrillo. —Le inspira Miguel Sebastián –contestó García Abad–. —Solbes estaba ahí cuando se han tomado esas medidas que habéis criticado –prosiguió aquél–. —Ha procurado que no se hicieran demasiadas tonterías. Alguna ha podido frenar –indicó el director de El Siglo–. En este punto de debate, la revista retomó un asunto mencionado con anterioridad: el empate entre Zapatero y Rajoy en el último barómetro de popularidad de la cadena Ser. ¿Qué está pasando? “El resultado del Pulsómetro es lógico, es una encuesta hecha bajo los efectos del congreso de Valencia –considera Sopena–. Pero han pasado 15 días y hemos visto otra vez al Rajoy de siempre. Esa es la realidad. Y en esa realidad es evidente que como decía antes Santiago Carrillo, al final es o Zapatero o Rajoy. Y lo que significa y hay detrás de Rajoy”. —Y si derribamos a Zapatero... –comenzó el veterano dirigente de izquierda–. —¿Qué es lo que nos viene? –continuó el director de elplural.com–. —Si no hay que derribarle, hay que aclararle las ideas –insistió García Abad–. “Lo que viene es Pizarro –prosiguió Sopena–. Lo que significa Pizarro. Ahora, ¿qué es una manera poco creativa de fortalecer un Gobierno progresista? Yo no sé si lo es o no. Yo lo que digo es que en estos momentos, en este país y a la vista del contexto internacional, no hablo ahora de la crisis económica sino de cómo está Europa en cuanto a derechas e izquierdas, esto es la isla de Robinson. Esto que se llama España con Zapatero delante”. —Que dure, pero que rectifique algunas cosas –añadió el director de esta revista–. “Por supuesto, si no estoy a favor de que no rectifique –prosiguió el contertulio–. Pero los cánticos a favor del centrismo del señor Rajoy quizá se los crea él y alguno más, pero la realidad no está siendo así”. “El dato de Rajoy no es relevante pero sí preocupante”, dijo Ridao sobre la reciente encuesta. A la luz del resultado del Pulsómetro “la idea que sí transmite el PP después del congreso es la de que ha variado de estrategia. Y eso significa que ya no provoca el voto en contra. Quien le puntuaba con un cero antes del congreso del PP, en este momento no es que le de una valoración altísima, pero ya no es cero. Por otro lado Zapatero tiene peores consideraciones justamente por la crisis económica y por la falta de respuesta en esos tres meses. No es un dato muy relevante, porque habrá que esperar si el PP, lo que ha conseguido transmitir en los medios, lo confirma políticamente. Y está por ver si el Gobierno reacciona. Lo que sí es verdad, y por eso es un dato inquietante, es que el llamamiento al voto del miedo es un llamamiento que, si se consolida el PP en esa situación, ya no funciona”. “Yo no estoy de acuerdo con ese punto de vista”, dijo Carrillo. “Hacen falta todavía muchas cosas para que Rajoy espire el voto del miedo –explicó–. Porque, ¿qué ha hecho Rajoy? Sí, ha quitado a Acebes, a Zaplana. Pero se ha rodeado de los que eran sus secretarios y colaboradores. Y el mismo Rajoy. Es que hay que verle interviniendo en el Congreso de los Diputados. ¡Es el Rajoy de siempre! No sólo en la forma en la que utiliza la crisis, sino en el desdén y el desprecio que muestra hacia el Gobierno y hacia Zapatero”. Por otro lado, en estas elecciones “no ha sido sólo en voto del miedo. Ha sido también el voto contra la incapacidad de la izquierda del PSOE para tener una actividad política coherente. Yo he votado a Zapatero, pero si IU hubiera sido un partido pequeño pero serio, hubiera votado a IU. Creo también que ERC tendría que ver si ha actuado de la mejor manera posible para conservar su voto. El voto del miedo no es sólo voto del miedo, es un voto contra la incapacidad de la extrema izquierda que no lleva camino de corregirse. Y en ese caso, el voto que llamamos del miedo va a seguir funcionando frente a Rajoy”, explicó. Si efectivamente los resultados que ha sacado Rajoy en la última encuesta en popularidad, “que era donde yo marcaba mi comentario, no obedecen a que ha logrado desactivar al menos en parte el voto del miedo, entonces sí que hay razones muy serias para preocuparse”, consideró Ridao. “Porque quiere decir que Rajoy está ganando electoralmente terreno”, consideró Ridao. —Santiago, déjame que hable en nombre de IU porque ahora hacemos grupo parlamentario. Si haber aprobado el 93% de las leyes patrocinadas por el PSOE la pasada legislatura... –interviene Tardá–. —No me refiero a eso. Sino a la situación interior de IU –puntualiza Carrillo–. “Hemos pagado prenda y lo tenemos amortizado –prosigue el diputado de ERC–. Cuando digo aprobar las leyes no me limito a una aprobación pasiva, sino a visitar los ministerios, ir colando enmiendas... Tanto los compañeros de IU como nosotros. Incluso nuestras bases nos hicieron pagar en las elecciones tanto afecto y colaboración”. “Ahora hay dos cosas que se tienen que trabajar: el acuerdo con los agentes sociales y luego los parlamentarios –continúa Tardá retomando el tema de análisis–. En esta legislatura creo que a Zapatero le resultará difícil” la negociación con los sindicatos “porque toca pacto de Toledo, revisión de la seguridad social, de las prestaciones... Tendrán que poner muchas energías para conseguir que no se desmadre el mundo del trabajo. Por otro lado, tan difícil como esto es buscar los acuerdos parlamentarios necesarios. Han renunciado demasiado pronto a buscar acuerdos con la izquierda, con ERC y con IU”. A continuación, Tardá le da un sesgo catalán a su intervención. “Aventurar que la predisposición de Duran se puede universalizar en el mundo nacionalista conservador catalán es mucho aventurar. Conozco muy bien a Montilla, y considerar que el PSC va a renunciar a su proyecto histórico como partido nacional catalán, que lo es, y que será posible que CiU entre en los acuerdos parlamentarios estables de esta legislatura a cambio del Gobierno de Cataluña, creo yo que es desconocer al PSC”, aseguró. “Nosotros ya hemos sido castigados en estas elecciones. Y ahora volvemos a empezar. Ya no nos sale a cuenta mantener una posición beligerante con el PSOE, que es el que debería mirarse al espejo y preguntarse qué le resulta más factible. Empeñarse en buscar acuerdos con CiU solamente les llevará a hacer políticas que toparán con los sindicatos. Y además sin guinda, porque todas las de carácter ideológico, el laicismo, la eutanasia, todo esto, ¿con quién van a hacerlo? ¿Con el señor Duran?”, planteó el diputado. Rupérez, el siguiente colaborador de El Siglo en intervenir, consideró que “lo que le ha pasado a Rajoy es la dinámica, la dialéctica, la fenomenología de la derrota. Hace años le pasó exactamente igual al PSOE y concretamente a Felipe González. Todos los que son derrotados se pelean entre sí”. Por otra parte, “una cosa que me sorprende, con ustedes y con muy buenos amigos fieles del PSOE, es que hay una moral de derrota, de que las cosas no se están haciendo bien. Yo desde el primer momento vi que el triunfo de Zapatero, donde no había objeción posible, era un triunfo suyo. Años antes se podía imputar a visiones particulares o sesgadas de lo que había ocurrido en Atocha. Pero éste era un triunfo de Zapatero. ¿Qué pasa entonces aquí? ¿Qué pasa con la valoración de Zapatero? ¿Es que se ha desmoralizado, es que está perdiendo apoyos, es que no los ha sabido recabar?”, se preguntó. “La izquierda en general es más exquisita que la derecha a la hora de hacer valoraciones”, explicó Sopena, quien aprovechó para introducir otro matiz al debate. “Nunca había oído a un presidente de Gobierno de este país hablar como lo hizo sobre el manifiesto [en apoyo del castellano]. Su discurso, desde la lógica de ERC y desde la lógica de muchos catalanes que podemos compartir puntos muy concretos en relación al tema del que estamos hablando, es un discurso favorable sin precedentes. Zapatero pone los puntos sobre las íes a la inmensa manipulación que hay detrás. Es un tema delicado. Porque se entiende bien en Cataluña y en determinados sectores de la sociedad valenciana, balear, gallega, vasca y para de contar. Porque lo que se lleva más fácilmente es el España-España y todos somos uno, sin el matiz y la importancia de las lenguas que no son el castellano”. La actitud de Zapatero “explicaría una respuesta de ERC. Porque desde luego, tal y como está la legislatura actual, o los pactos pasan también por ERC y por IU o lo va a tener muy difícil. A Zapatero le interesa, y yo creo que es vuestra oportunidad”, dijo Sopena dirigiéndose a Tardá. Las palabras del presidente abre “un escenario nuevo que permite muchas alianzas y complicidades”. Antes de finalizar el debate, El Siglo propuso a sus colaboradores abordar la renovación interna del PSOE en su reciente congreso. “Esto que voy a decir no sólo afecta al PSOE, también tiene que ver con el PP –comenzó Ridao–. No estamos ante un proceso de renovación. Estamos ante un proceso de cooptación por edad, que es algo muy distinto y no sé si necesariamente va a llevar a la renovación. Habrá que darle tiempo. Sí sabemos que todo sistema de cooptación lo que lleva es a un reforzamiento de quien coopta. Por tanto, cuando Rajoy y Zapatero cooptan jóvenes, se refuerzan ellos. Por otra parte, no es incompatible el anquilosamiento político y la juventud. En la Transición, los partidos de la ultraizquierda eran los más jóvenes y los más anquilosados”. Por otro, la experiencia “también vale –añadió–. Si en el ámbito político una persona con 40 años es una persona amortizada, para qué vamos a hablar en las multinacionales. Y no sé si ese mensaje pedagógico es el que se merece la sociedad española. La experiencia vale, yo creo en la capacidad”. “Yo creo en las dos cosas –dijo Berzosa–. A la juventud hay que darle oportunidades. Cuando decimos que Bibiana Aído es muy joven hay que recordar que Joaquín Almunia fue ministro a su misma edad. Y Felipe González no tenía tantos años cuando llegó a presidente de Gobierno”. De modo que el hecho de que “las mujeres y los jóvenes tengan oportunidades me parece estupendo. Ahora, esto no te conduce a lo contrario. La edad también es importante en experiencia, en sabiduría. Hay que hacer un reconocimiento al conocimiento. Que puede llegar a los 40 años, a los 60 o a los 70. Zapatero debería reunirse con Felipe González, con Alfonso Guerra o con Santiago Carrillo. Un político no se puede aislar. Tiene que hablar con la gente, aprender de ellos y de su experiencia política”, aseguró el rector. Carrillo, que tiene experiencia al respecto, explicó que “esta historia de las generaciones no la ha inventado Zapatero. ¿Qué decían Felipe, Guerra y aquellos muchachos del periodo de la Transición? Pues que un hombre como yo, que había hecho la guerra, estaba liquidado. ¿Y qué decían los renovadores de mi partido? Lo mismo. Que había que quitar a los viejos”. El ex secretario general del PCE consideró que “hay que utilizar la experiencia de los ancianos. Pero a mí me parece que la posición de Zapatero contra algunos ancianos de su partido está perfectamente justificada. No se puede dirigir hoy el PSOE con la mentalidad nacionalista española que tiene Alfonso Guerra. Una serie de cuadros del PSOE tienen la misma mentalidad sobre la estructura del Estado que la derecha”. Por otro lado, independientemente de que sea marketing o no, “el hecho de que ponga a jóvenes y a mujeres jugando un papel tan grande cambia al PSOE, cambia al PP en la medida en que lo imita, y cambia la política española. Y eso es fundamentalmente positivo. Y lo digo yo que tengo 93 años pero que cuando tenía 21 era ya dirigente del Partido Comunista”, recordó. “Abundo en lo que dice Santiago –continuó Rupérez–. ¿No os parece que tanto Rajoy como Zapatero se han puesto al frente de la manifestación en lo que a la renovación de sus partidos respectivos se refiere? Ambos están haciendo lo mismo. Y es un modo de reforzar su poder en base al fichaje de la gente joven”. —En nuestro partido Joan Ridao tiene 40 años. Joan Puigcercós tiene 41. Y en nuestra ejecutiva, las dos terceras partes no pasan de los 35 años –señaló Tardá–. Hay que dar oportunidades a las mujeres y a los jóvenes. Pero la valía es lo que importa –insistió Berzosa–. La meritocracia –remarcó el diputado–. “Es comprensible. Lo malo es que no seas joven, Santiago, porque convendría que muchos santiagos estuvieran en este Gobierno”, dijo con afecto el director de elplural.com. “Durante muchos años –prosiguió– nos hemos preguntado qué está pasando que la juventud es ajena a la política. Y un remedio podría ser precisamente incorporar a la gente joven a puestos de responsabilidad”. Aunque no se trata “de ocupar un cargo por el hecho de ser mujer y joven. No es eso. Se trata de ser la persona adecuada. Lo que no se puede es sacralizar la juventud. Tendrá que llegar el momento en que se reconozca que no sólo los jóvenes pueden ser inteligentes, bien preparados... Hay otros mayores como Santiago Carrillo –concluyó Sopena, homenajeando de nuevo a su compañero de mesa– que a mí me gustaría tener de ministro”. |
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