Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador
Nº 796
14/7/2008

O será mujer o no será

La primera mujer que en España ejerció de gobernadora civil fue —recién iniciado el decenio de los 80— Ana Botella. Fue gobernadora civil de La Rioja, donde residía entonces, concretamente en Logroño, con su marido, el flamante inspector de Hacienda José María Aznar, que había ganado las oposiciones a tan preciada función pública poco tiempo antes.

Botella encontró trabajo, como funcionaria, en el Gobierno Civil de La Rioja y su cargo, en el escalafón de la época, era el de número 2 del gobernador civil. De modo que, llegadas las vacaciones de estío, Botella pasó a desempeñar —de modo interino— las tareas propias de ese puesto todavía muy relevante en la nomenclatura política española.

No desperdició la ocasión la ambiciosa esposa de Aznar para promocionarse. La noticia apareció en muchos periódicos y la gobernadora en funciones fue entrevistada, por ejemplo, por RNE. Según se recuerda en Logroño, Botella lució cuanto pudo su rango. ¡Qué paradoja! Su marido, siendo presidente del Gobierno más de 15 años después, suprimió el cargo de gobernador civil.

No lo hizo voluntariamente, sino para complacer una de las reivindicaciones que le planteó —como condición sine qua non—Jordi Pujol, a la sazón presidente de la Generalitat. Aznar, tan reacio a los nacionalistas, llegó a la Moncloa del brazo de Pujol y de Arzallus, y también de Coalición Canaria. Cabe preguntarse ¿qué habría sucedido en este país si el verdugo de los gobernadores civiles hubiera sido González o, de suceder en la anterior legislatura, Rodríguez Zapatero?

¿Será mujer quien habite en La Moncloa a partir de 2012 o, como máximo, 2016? Faltan tres años y medio para las próximas elecciones generales y siete para las siguientes, salvo imponderables. De momento, sin embargo, los dos grandes partidos parecen empeñados en alardear de feminismo. Ya lo dijo Rajoy. Una de las claves del actual PP son "las mujeres".

En el PSOE el primer gran impacto, 2004, fue María Teresa Fernández de la Vega, vicepresidenta primera del Gobierno Zapatero y primera mujer que en España llegó políticamente tan lejos. Cierto es que la presidencia del Congreso fue cubierta con anterioridad por Fernanda Rubí, alcaldesa de Zaragoza, y la del Senado, por la ahora lideresa madrileña, Aguirre. En orden protocolario, son dos cargos —la presidencia del Congreso y del Senado— de relumbrón institucional. Pero manda en el día a día más la vicepresidenta del Ejecutivo.

Luego vino, cuatro años más tarde, la paridad entre ministros y ministras. No obstante, la novedad más descollante o espectacular fue el nombramiento de la aparentemente frágil Carme Chacón como ministra de Defensa. Mujer, embarazada y catalanista. Luego, un trimestre más tarde, irrumpió Leire Pajín (31 años), secretaria de Organización del PSOE. Y además, en el Ministerio de la Igualdad apareció, sin complejos, la intrépida Aído.

Rajoy ha puesto a Soraya Sáenz de Santamaria, María Dolores de Cospedal y Ana Mato en punta. La marea femenina sube. En el Congreso del PP de Cataluña venció con relativos apuros Alicia Sánchez Camacho, mientras perdía la candidata Montse Nebrera y, por cierto, Mato era abroncada por la militancia. No por mujer, sino por marianista o, según como se interprete, por centralista.

El nombramiento de Leire Pajín ha sido otro acierto de Zapatero. ¿Será Chacón o Pajín quien suceda, o se presente como sucesora, de este presidente? ¿Será Soraya o será De Cospedal la esperanza blanca del PP? No se sabe, claro. Pero una cosa empieza a ser cierta: o será mujer o no será.•

 
Hemeroteca

Lista Al trasluz

Buscador

© El Punto Prensa, S.A. Plaza de España, 18 28008 Madrid. Tfno: 34 91 516 08 14/15/08        E-mail: siglo@elsiglo-eu.com