Hemeroteca Esta semana
 
Nº 796 - 14/7/2008

Elena Valenciano, secretaria de Política Internacional y Cooperación del PSOE



"Zapatero es la esperanza de los progresistas europeos"



Tras el 37° Congreso del Partido Socialista Obrero Español, Elena Valenciano continúa al frente de la política internacional en la nueva Ejecutiva Federal. La suya es una de las pocas secretarías que han permanecido a cargo de sus anteriores gestores. En esta entrevista comenta el giro social que han impulsado las casi 6.000 enmiendas presentadas por las bases, la renovación generacional en la dirección y el papel internacional del PSOE como faro del pensamiento progresista en todo el mundo.

Por Pedro Antonio Navarro

Ha habido grandes cambios en este congreso, pero usted ha mantenido su secretaría.
—Mantenido y ampliado. La Secretaría se llamaba antes Relaciones Internacionales, y ahora es de Política Internacional y Cooperación. La cooperación para nosotros es un tema central.

—Un congreso aparentemente tranquilo, por los resultados, pero parece que con cambios trascendentales.
—Sí. Antes del congreso avisé que había leer entrelíneas el texto de la ponencia política y las enmiendas. Hubo casi 6.000 enmiendas, y eso ya auguraba un movimiento importante de los delegados en cuanto a mejorar el texto, a completarlo. Hemos llenado de contenido el congreso -no sólo de imágenes-, y creo que hemos conseguido demostrar que estamos vivos, dispuestos a escuchar, que sabemos escuchar, que sabemos adaptarnos a los cambios que la sociedad produce.

—Desde fuera llama la atención lo que puede entenderse como un segundo cambio generacional, en apenas cuatro años.
—En la Ejecutiva hay gente de todas las edades, aunque sí se ha incorporado gentemuy joven, precisamente, en ese afán de tratar de combinar la juventud y la experiencia. A veces la experiencia está en la juventud también; Leire Pajín o Eduardo Madina son personas jovencísimas, pero que llevan mucho tiempo en política y tienen mucha experiencia. Al revés; hay gente mayor que se ha incorporado ahora a la Ejecutiva, que tiene menos experiencia. Creo que está bien combinado y que refleja bien lo que es el PSOE. El Partido Socialista es una organización compuesta por gente de muy diversas edades, de diversas procedencias -territoriales, profesionales, intereses-, y la Ejecutiva refleja esa pluralidad.

—Pero, con este cambio, ¿ha quedado fuera la gente que estaba vinculada a los gobiernos de Felipe González?
—No, porque está presidiendo el partido Manuel Chaves; está en la dirección Alfredo Pérez Rubalcaba, también Rodolfo Ares; la candidatura al Comité Federal iba encabezada por Juan Carlos Rodríguez Ibarra... Ellos siguen con nosotros, pero, claro, se va incorporando gente que hasta ahora no estaba.

—Se han incorporado varias enmiendas, que no estaban en la ponencia, con un claro matiz social: Voto inmigrante, eutanasia, aborto y laicidad.
—Sí. Se han incorporado porque había muchas en esa dirección. La consulta a la base del partido ha demostrado que los militantes son capaces de enviar propuestas que están en la preocupación de la gente -por mucho que diga Rajoy que son asuntos que a los ciudadanos no les preocupan. A eso me refiero cuando digo que es un partido que tiene las antenas abiertas y, además, es una marca de la casa ocuparse de la política social y de los derechos individuales.

—¿La posibilidad abierta para una ley de plazos para el aborto ha venido provocada por el acoso judicial contra las clínicas y contra las mujeres?
—Sí. Lo que ha demostrado la campaña de la derecha más dura es que la ley vigente planteaba problemas. Con la ley del aborto, en todas las partes del mundo sucede lo mismo: si son buenas leyes, son difíciles de atacar los profesionales que practican abortos y las mujeres que son objeto de esta intervención. Pero cuando las leyes tienen resquicios poco claros, la derecha política lo aprovecha para atacar a las mujeres, a los profesionales y al derecho en sí. Esta ley actual presentaba flancos muy sensibles -han llegado a ir a buscar a su casa a mujeres que han abortado-. Cuando gobierna la derecha no suele haber estos problemas, porque nosotros no nos dedicamos a ir a por las mujeres, pero cuando gobierna la izquierda, sí. Lo sucedido ha servido como argumento para demostrar que éste es el momento de revisar la ley. Creo que la ley que mejor garantiza la cobertura de estas necesidades es una ley de plazos y supuestos, porque todas las leyes de aborto son de plazos y supuestos. Lo haremos tratando de conseguir el máximo consenso posible.

—Con respecto a la laicidad, recientemente, el PSOE se oponía en el Parlamento a una proposición no de ley de contenido prácticamente idéntico a lo aprobado ahora en este congreso, ¿por qué?
—Es que nosotros creemos que la laicidad es un camino. Hay que avanzar por él con mucho respeto hacia los demás, y reivindicando el sentir laico que debe tener el Estado y la sociedad, porque así lo dice nuestra Constitución, y porque así lo manifiesta la mayoría de la sociedad. La religión es algo que debe quedar en el ámbito privado, y no en el ejercicio de la política. Pero tampoco queremos que las cosas se modifiquen con un decreto. La propuesta de IU era una modificación a golpe de decreto de algunos elementos que no me parecen los centrales. Me parece más importante la Ley de Educación para la Ciudadanía que retirar los crucifijos. Es un camino que hay que recorrer con firmeza y tranquilidad, tratando de respetar a todo el mundo.

—¿No ve contradicción en la promoción del voto de los inmigrantes con el apoyo que prestó el PSOE –frente al criterio del resto de los socialistas europeos, y con el voto en contra de dos eurodiputados socialistas españoles, que rompieron la disciplina del grupo- a la Directiva de Retorno, más conocida como "Directiva de la Vergüenza"?
—No hay ninguna contradicción. Por una parte está el intento de armonización de la política del retorno de los inmigrantes que entran ilegalmente en la Unión Europea –sólo afecta a los que entran de modo ilegal-, y otra cosa es nuestra total convicción de que las personas inmigrantes se integren de la mejor manera posible. Una política de inmigración que combate la entrada ilegal, y esa política tiene la otra cara que es la de la integración de la inmigración. La integración es la clave del éxito en política de inmigración. Eso no quita que haya que trabajar entre todos los Estados de la Unión para que la atención y la manera de repatriar a los inmigrantes que entran de forma ilegal, se haga de una forma lo más armonizada posible, que es lo que hace la directiva.

—¿Cuáles son los planes de su secretaría?
—Seguir trabajando en nuestra línea. Nos hemos convertido en un partido progresista casi líder; desde luego, en la UE, pero no sólo. La situación de los partidos socialdemócratas en el resto de Europa es mucho más difícil, y tenemos una gran responsabilidad de sujetar el arco socialdemócrata en la UE en un momento en que las dificultades hacen que el discurso de la derecha cale en la sociedad. El PSOE, y Zapatero , particularmente, representa la esperanza de buena parte de los progresistas europeos, también de América Latina y de los norteamericanos.

—¿Se normalizarán las relaciones entre España y Estados Unidos con el próximo inquilino de la Casa Blanca?
—Sí, tanto con Obama como con McCain. Hemos mantenido contactos con el Partido Republicano en un viaje reciente a EEUU. La salida de Bush de la Casa Blanca va a mejorar mucho las relaciones de Estados Unidos con el resto del mundo, no sólo con España. Es difícil encontrar una política exterior más destructiva que la que ha hecho Bush, y eso lo tienen clarísimo los norteamericanos, hasta buena parte de los republicanos. Ahora, si gana Obama, para el PSOE todo será mucho más sencillo.

—Parecía que el PSOE buscaba ahora alianzas con los nacionalistas periféricos, a diferencia de los acuerdos preferenciales con el resto de la izquierda en la pasada legislatura, ¿cambiará esto tras un congreso con las bases marcando el camino hacia la izquierda?
—Decidimos ir a la investidura solos. Era el mensaje de autonomía y de apertura a la negociación con las distintas fuerzas. Pero todos los partidos –ahora, el PP parece haberlo resuelto- están pasando por un momento de una cierta crisis. Hay que ver cuál es la definición final del PNV; lo mismo con ERC, con IU. Había un poco de lío en casi todos los partidos parlamentarios. Después del verano se habrá clarificado, y nosotros debemos buscar alianzas sólidas. Tenemos que desarrollar nuestro proyecto está en el programa electoral y en las recientes resoluciones del congreso –que son más estratégicas, a más largo plazo-. Aquí estamos para tratar de alcanzar el máximo consenso posible –subrayo "posible"- en las cuestiones que tengamos que abordar. Para algunas es imprescindible el consenso con el PP (nos guste más o menos). En otros, por ejemplo, el aborto, sabemos que es prácticamente imposible contar con el PP; para este caso tendremos que girarnos a nuestra izquierda, pero necesitaremos contar con los nacionalistas vascos o catalanes, porque si no, no sale. Desde la autonomía, estamos abiertos al acuerdo, y cuanto más amplia sea la base del acuerdo, mejor. Pero las reformas que hemos anunciado, las vamos a hacer.•


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