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Béatrice Patrie, eurodiputada,
y Emmanuel Español, historiador
"LA UE DEBE PARTICIPAR
EN El CONFLICTO
PALESTINO-ISRAELÍ"
Gracias a la cumbre que ha reunido en París a la mayoría de los 44 jefes de Estado
y de Gobierno de la UE y de los países de la ribera sur del Mediterráneo, Europa ha
renovado el marco de cooperación y diálogo con sus vecinos del Mare Nostrum. La
movilización que ha marcado la cita en la que ha surgido el nuevo Proceso de
Barcelona: Unión por el Mediterráneo "genera muchas expectativas", reconocen en
el Quai d'Orsay. Pese a los buenos augurios, el "diálogo euromeditarráneo podría
incurrir en los errores del pasado", según la eurodiputada socialista y presidenta de
la delegación de la Eurocámara en el Magreb, Béatrice Patrie. Junto al historiador
Emmanuel Español, Patrie firma Méditerranée (Ed. Actes-Sud, 2008).
Por Salvador Martínez (París)
Cómo valoran la Cumbre Euromediterránea de jefes de Estado y de
Gobierno celebrada en París?
—Béatrice Patrie: Como en todo lo que hace el presidente francés, Nicolas Sarkozy, la dimensión mediática es muy importante. Más que a un show del jefe de Estado galo, hemos asistido a la realización de una gran foto de familia en la que, por cierto, no se sabía quien iba a figurar hasta la víspera de la cumbre. Se puede dudar de que la Unión por el Mediterráneo, tal y como la desea Nicolas Sarkozy, sobreviva más allá de la presidencia francesa de la UE. Hay muchos interrogantes sobre qué va a ser el Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo. Dudas a parte, es un éxito reunir en la misma mesa al primer ministro israelí, Ehud Olmert, con todos los líderes árabes del Mediterráneo [todos, salvo el gran ausente de la cita del pasado 13 de julio, el mandatario libio, Muammar el Gaddafi].
—Emmanuel Español: El objetivo del presidente francés y de la diplomacia gala es mostrar que son capaces de reunir en Parísa la mayoría de los dirigentes europeos y mediterráneos. Lo que ocurra después poco importa. Sarkozy siempre plantea su acción del mismo modo. Pretende hacernos ver que se toma muy en serio un dossier pero una vez que los focos y las cámaras se han apagado ¿Qué queda? Cuando Sarkozy anunció en plena campaña presidencial su proyecto de Unión Mediterránea, éste no tenía limitaciones geográficas, ni marco financiero definido, ni hoja de ruta para su puesta en marcha. En el año transcurrido desde entonces, el presidente no ha dejado de modificar el proyecto inicial. Al final, el Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo no tiene nada que ver con la prometida Unión Mediterránea.
—¿Hasta qué punto era necesario renovar el Proceso de Barcelona?
—B. P.: Nos hemos apresurado queriendo cerrar ese proyecto. La prueba de que hay cosas que se han hecho bien en el Proceso de Barcelona es que la nueva Unión por el Mediterráneo se integra perfectamente en él. La iniciativa lanzada en París no niega nada del primer programa euromediterráneo, aunque añade iniciativas.
—E. E.: Que se sigan desarrollando proyectos del Proceso de Barcelona en la nueva iniciativa de diálogo norte-sur demuestra que no todo lo hecho hasta ahora estaba mal encaminado. Por ejemplo, la descontaminación del Mediterráneo, la creación de la autovía transmagrebí y el desarrollo de las energías renovables son proyectos que ya han sido lanzados por la Comisión Europea con el consiguiente acuerdo de la Eurocámara.
—¿Qué ha fallado en el Proceso de Barcelona?
—B. P.: Imponía una visión neocolonial. Europa fijaba a sus socios una agenda centrada casi exclusivamente en la seguridad. A través del Proceso de Barcelona hemos dado la impresión de sólo querer responder a nuestras inquietudes. Esto ha provocado una crisis de confianza. Si con la renovación del Proceso de Barcelona caemos en los mismos errores, la Unión por el Mediterráneo no funcionará mejor. No obstante, la creación de de una copresidencia, dirigida por el presidente de turno de la UE y por un presidente del sur del Mediterráneo, y de un secretariado permanente, manifiesta que ahora hay una voluntad de trabajar mejor.
—E. E.: La falta de confianza entre los implicados en el Proceso de Barcelona ha sido fundamental. Si uno retorna todas las conferencias Euro-Med, uno encuentra siempre en primer plano las cuestiones de seguridad, terrorismo, armas de destrucción masiva e inmigración. Esta agenda no recoge las prioridades de los países del sur del Mediterráneo. Tampoco se ha avanzado en materia de promoción de la democracia y de la economía. Por último, la ausencia de marco institucional común ha contribuido a la escasez de resultados. La creación de una copresidencia y de un secretariado permanente son dos buenas noticias.
—¿Los conflictos de la región mediterránea pueden minar la renovación del Proceso de Barcelona?
—B. P.: Sí, el Proceso de Barcelona ha fracasado en su intento de ser una instancia de resolución de conflictos. Para que la UE tenga éxito como actor que resuelva los conflictos de la región mediterránea es necesario que se den unas condiciones precisas. La primera es que Europa aparezca como un actor creíble, con una posición más activa en el proceso de paz entre israelíes y palestinos. La UE no debe ser sólo un donante. Europa es el mayor donante de ayuda humanitaria a los palestinos pero debemos jugar un papel político en el proceso de paz y en la reconciliación entre los palestinos, es decir, entre la Autoridad Palestina (AP) que dirige el presidente Mahmoud Abbas, y Hamas.
—E. E.: El conflicto israelo-palestino impide todo progreso. En el Magreb, todas las fronteras están cerradas debido a la alta tensión regional. En Jordania, por ejemplo, pese a que ese país ha firmado un acuerdo de paz con Israel, cuando un hombre de negocios jordano firma un acuerdo con Israel o con un actor económico israelí, la iniciativa jordana se viene abajo porque la población, de origen mayoritariamente palestino, y los medios de comunicación se oponen a lo que se denomina una "colaboración con un Estado opresor".
—¿Cómo puede ganar credibilidad la UE
en la región mediterránea?
—B. P.: Debemos hacer un ejercicio de autocrítica y empeñarnos en jugar un papel político en el proceso de paz. Una vez hecho esto, podremos avanzar en las dos direcciones, la del proceso de paz y la del Proceso de Barcelona: Unión por el Mediterráneo.
—E. E.: Hasta que la UE no haya demostrado su capacidad de presionar a Israel para que este país coopere en la creación de un Estado palestino, es ilusorio pensar en desarrollar un partenariado con los países árabes del Mediterráneo. Asimismo, cuando nos referimos a la promoción de la democracia, no podemos hacer lo que hemos hecho con Hamas en Palestina: invitar a construir una democracia y, de la noche a la mañana, cambiar nuestra política y no reconocer a los vencedores de las elecciones.
—Pese a la perpetuación de la colonización israelí, en Bruselas se habla ahora de mejorar las relaciones comerciales y económicas con Israel.
—B. P.: Israel, como Marruecos, cumple todas las condiciones para que se firme un partenariado avanzado en materia económica y comercial. Esto es un hecho objetivo. La cuestión es saber si es el buen momento o no de oficializar ese partenariado especial. Bajo mi punto de vista, si la UE vincula la firma del partenariado avanzado con los esfuerzos israelíes en el proceso de paz, es interesante avanzar en las relaciones de Europa con Israel. Debemos hacer de la posibilidad de firmar un nuevo partenariado con Israel un instrumento político para congelar la construcción de colonias y la eliminación de un cierto número de checkpoints en los territorios ocupados de Cisjordania.
—E. E.: Nicolas Sarkozy es un factor clave para que Europa avance en las relaciones con Israel. La posición del presidente francés genera más debate en las instancias europeas que una acción concreta. En el Parlamento Europeo, el debate está cerrado. Los eurodiputados son hostiles a la atribución a Israel de un partenariado privilegiado porque la colonización continúa, porque las negociaciones de paz están en punto muerto y porque, a día de hoy, se puede dudar de la creación de un Estado palestino.
—¿La UE será más activa políticamente en el Magreb con un Nicolas Sarkozy apoyado por Ángela Merkel y Silvio Berlusconi?
—B.P.: Espero y deseo que el presidente francés se haya dado cuenta del papel que va a jugar como presidente del Consejo Europeo. En su reciente viaje oficial a Israel, Nicolas Sarkozy expresó su posición política vis-á-vis de ese país, pero esa posición no debe ser la de Europa. Como presidente del Consejo Europeo, Sarkozy debería involucrar a la UE en el proceso de paz.
—E. E.: Nicolas Sarkozy ha roto con la política exterior francesa tradicional. Esta situación impide en gran medida la capacidad de la UE de profundizar en su acercamiento con los países del sur del Mediterráneo. • |