A 9
Hemeroteca
Esta semana
Lista artículos de Borrell
Nº 796 - 14 de julio de 2008

CRISIS ALIMENTARIA : RETOS Y RESPUESTAS

La crisis alimentaria mundial ha vuelto a ser el foco de atención internacional con un encuentro de expertos, representantes políticos y organizaciones no gubernamentales en el Parlamento Europeo (PE). La conferencia "¿Quién va a alimentar el mundo?", a cargo de la recién estrenada Presidencia francesa y de la Comisión Europea, trató de buscar respuestas a esta pregunta.

Los retos presentes y futuros a que debemos enfrentarnos son importantes. Para el año 2050 la población mundial alcanzará los 9.000 millones. Además de sacar de la indigencia a los actuales 850 millones de malnutridos, habrá que alimentar un 50 por ciento más de bocas. El actual incremento del precio de los alimentos ha arrojado 100 millones de personas más a la pobreza y retrasado en siete años la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio de erradicar el hambre y reducir la pobreza a la mitad.
Para responder a estos desafíos hay que enfrentarse al dilema del aumento de los precios: la crisis daña al consumidor pero devuelve a la agricultura su importancia perdida. Las distintas formas de intervención pueden comportar disyuntivas entre ayudar a los consumidores o a los productores. Lo mismo ocurre en el ámbito internacional: los países exportadores netos de alimentos pueden aprovechar los altos precios, pero los que son importadores netos se encuentran en verdaderos aprietos.

Dada la gravedad de la crisis, es imprescindible incrementar sustancialmente la ayuda humanitaria de forma inmediata. Y hay que asegurar de forma prioritaria el incremento de la cosecha para el año próximo, por medio de ayuda concreta en forma de semillas y fertilizantes. Hay que evitar que, acuciados por el hambre, los pequeños agricultores se coman las semillas, como ya esta ocurriendo, poniendo así en marcha la espiral de escasez que convierten en crónicas las hambrunas.

La Comisión Europea hizo un llamamiento a sus socios desarrollados para que aporten mayor financiación. Europa proporciona el 60 por ciento de la ayuda a nivel mundial y el 90 por ciento del crecimiento de fondos comprometidos para la crisis alimentaria. Pero, a pesar del gran compromiso europeo, los fondos comprometidos son insuficientes y están lejos de los 30.000 millones de dólares que se calculan necesarios para paliar la crisis.

Por ello, en un paso muy importante de la Unión Europea, la Comisión propuso dedicar a la ayuda al desarrollo agrícola unos 800 millones de euros adicionales este año y 250 más el próximo, obtenidos de las partidas presupuestarias de la Política Agrícola Común (PAC) no gastadas como consecuencia de los menores subsidios y menores devoluciones a la exportación producidos por los aumentos de precios.

Esta propuesta ha levantado fuertes reticencias entre los que preferirían que esos fondos se devolvieran a los gobiernos, o temen que siente un precedente que debilite a la PAC en el futuro. El PE deberá jugar un papel decisivo para que esta transferencia de fondos sea posible antes de que se acabe el ejercicio presupuestario. Para ello hace falta que en el Pleno de octubre se apruebe, en lectura única, la propuesta de la Comisión.

Como medidas estructurales se evidenció la necesidad de garantizar tierra, tecnología, e infraestructuras a los pequeños productores, sobre todo a los que practican una agricultura de subsistencia. Una vaca del Sahel produce un litro de leche diario y una holandesa 35, y la principal diferencia entre las dos vacas es su consumo de electricidad.

El precio de la leche se ha doblado en los últimos 18 meses pero ello no ha representado un impulso a la producción local africana porque no hay frigoríficos ni carreteras para llevarla a los mercados urbanos. Sería perfectamente posible aumentar la producción de la vaca saheliana de uno a 15 litros, sacando de la miseria a sus pastores si dispusieran de infraestructuras.
Lo mismo puede decirse de la falta de infraestructuras hidráulicas y de irrigación. De hecho, en África se cultiva sólo el 27 por ciento de la superficie arable y sólo el 6 por ciento de ésta es irrigada. Esto da una idea de la capacidad productiva que tiene el continente, sobre todo si tenemos en cuenta que de los casi 4.000 Km3 de agua de fuentes renovables de que dispone el continente, apenas se utilizan el 5,5 por ciento.

Los alimentos no son una mercancía cualquiera que pueda quedar enteramente a merced de la oferta y la demanda, que en situaciones de escasez se convierte en una puja que gana el más rico, no el más necesitado. La intervención pública es por tanto necesaria para garantizar la seguridad alimentaria. El derecho esencial a la supervivencia no puede dejarse puramente en manos del mercado porque hay demasiado en juego. •

José Borrell
*Presidente de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo

Hemeroteca
Esta semana
Lista artículos de Borrell