Nº 796
14/7/2008

Hoy comamos y bebamos... que mañana ayunaremos

Ahora que Zapatero sabe decir crisis debe familiarizarse con la recesión, que empieza a ser una palabra de amplia circulación. La ciudadanía mejora a golpe de crisis su cultura financiera y ya sabe que recesión es cuando decrecemos durante  dos trimestres consecutivos. Me resisto a definirla con la jerga de los economistas –”crecimiento negativo”–, una contradicción de términos como la música militar y las catástrofes humanitarias. Sin embargo, no se ven banderas rojas en las playas; las vacaciones de 2008, año de vacas flacas, parece que serán esplendorosas. Un comportamiento inteligente del personal adicto al villancico de Juan del Encina: “Hoy comamos y bebamos y cantemos y holguemos que mañana ayunaremos”.

El flamante Gabinete no sacrificará las vacaciones por el bien público pues necesitamos ministros descansados, pero seguro que se llevan los deberes al mar o a la montaña. Es quizás lo que ha pensado Zapatero convocando para el 31 de julio a los “interlocutores sociales” para negociar la paz laboral en un horizonte crítico. El presidente prometió que se ocuparía personalmente de este asunto, que le parece demasiado importante como para dejarlo en manos del ministro del ramo, aunque éstas sean tan competentes como las de Celestino Corbacho, quien, por cierto, no sólo no está molesto con el puenteo, sino que fue el primero en sugerir la asunción presidencial del problema.

 Así que ZP se llevará los papeles que le entreguen Cándido Méndez (UGT), José María Fidalgo (CC OO)  y Gerardo Díaz Ferrán (CEOE) a su destino vacacional, que este año será tan discreto como la crisis exige, pues domina la política de gestos. Zapatero tratará de encajarlos con las previsiones de la Encuesta de Población Activa del Instituto Nacional de Estadística y con el informe de Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España. Son los más solventes, sin menosprecio para los muy dramáticos que han presentando estos días el BBVA, Caja Madrid, la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas) y los Analistas Financieros Internacionales (AFI) a pachas con la Asociación de Grandes Empresas de Trabajo Temporal (Agett).

Antes de tomar las de Villadiego el presidente se encontrará con Mariano Rajoy en La Moncloa, quien le llevará talante nuevo y recetas sobre inmigración, pensiones y una ristra de pactos tal como le prometió en el debate de investidura: política exterior, modelo territorial, modernización de la Justicia y lucha contra el terrorismo.

El mensaje central del presidente  es que “las dificultades” no afectarán a los programas sociales: salario mínimo, pensiones etc. Justificará la convicción mayoritaria de que las izquierdas gestionan mejor que las derechas los efectos sociales de la crisis, una opinión que ha contribuido a su éxito electoral. Sin embargo, a la vuelta de vacaciones deberá presentar un discurso más elaborado que no se limite a las políticas pasivas.

En esta ocasión el Banco de España que dirige uno de los escasos supervivientes de la escabechina generacional de ZP  –MAFO ha cumplido ya la muy peligrosa edad de 63 años– no ha echado toda la culpa de la crisis y de la inflación –o de la stagflation que se ve venir– a los salarios. Una de cal y otra de arena: atribuye la máxima responsabilidad a los beneficios empresariales pero previene contra la tentación de que los salarios se acoplen a la inflación. Su mensaje es que más vale perder poder adquisitivo que el empleo.

Ya he comentado en otras ocasiones que no son muchos los instrumentos de que dispone el Gobierno al no controlar ni los tipos de interés ni los de cambio, pero que, en contrapartida, es infinita la posibilidad de introducir medidas equivocadas. Por ello, me parece un acierto que MAFO desaconsejara ayudas públicas a las constructoras o a la banca: “Más vale –dijo– quitárselo de la cabeza cuanto antes y ponerse a trabajar. Hay problemas que no debe ni puede resolver el Gobierno”. Respalda así al vicepresidente Solbes, quien impidió in extremis que el ICO les dedicara una importante línea de crédito subvencionado.

AFI-Agget constata que el descenso de la afiliación a la Seguridad Social en más de 170. 000 personas y el aumento récord del paro en el mes de junio “dibujan una senda problemática” similar a la recesión económica que se vivió en el periodo 1992-1994. Lo cierto es que la próxima Encuesta de Población Activa hará otra comparación odiosa: que en el segundo trimestre de 2007 se crearon un total de 675.000 empleos y en el mismo periodo de este año apenas se crearon 60.000. El panorama es inquietante pero se sigue creando empleo, por escaso que sea, y como dice Zapatero con su proverbial optimismo a prueba de datos, con el pesimismo no se crea un solo puesto de trabajo. Lo malo es que negando la realidad, tampoco.

José García Abad


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