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Nº 795 - 7 de julio de 2008

Rajoy encandila a Prisa, cabrea a ‘El Mundo’ y salva a ‘Abc’

Querida ‘canallesca’

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La suerte le sonríe. Después de tres aciagos meses de críticas dentro y fuera del partido y de sonados abandonos que amenazaban con minar su credibilidad como líder, Mariano Rajoy fuma ya tranquilo sus habanos Montecristo del A. Ha salido reelegido presidente del PP y, lo más importante, la lectura periodística de su victoria está siendo favorable. Con la reseñable excepción de El Mundo, que tiene más que perder que el propio interesado, y con la destacada interpretación de El País, que celebra el giro al centro de la formación alentado por otros dos factores: la incorporación de Alberto Ruiz-Gallardón a la guardia pretoriana de Rajoy y las deterioradas relaciones entre Prisa y Zapatero. Mientras, el diario Abc, también del lado del vencedor, está siendo recompensado por los lectores de la derecha.

Por Virginia Miranda

Entre el PP “dejará de atender todas las convocatorias de entrevistas, tertulias y programas del Grupo Prisa” y “ha sido un placer estar aquí y no me haré tan caro, no se preocupe usted, don Carlos” –palabras pronunciadas por Mariano Rajoy en una reciente entrevista con Carles Francino en la cadena Ser–, han pasado un año y tres meses, un periodo de tiempo breve en el que sin embargo se ha producido una sucesión de acontecimientos lo suficientemente determinantes como para provocar este radical giro de 180 grados en el presidente del Partido Popular y también en el principal imperio mediático español.

El desaparecido Jesús de Polanco, durante la junta de accionistas de marzo de 2007, había declarado que era muy difícil “estar de acuerdo con la acción política de algunos partidos”, sobre todo “en momentos en que hay quien desea volver a la guerra civil”. El PP, que venía protagonizando una dura y crispada oposición al Gobierno socialista, acababa de celebrar una manifestación contra el Ejecutivo que el desaparecido empresario calificó “de marcado carácter franquista”.

La respuesta fue un boicot a los medios de Prisa por parte del PP que sólo desapareció, de forma paulatina, tras la muerte del fundador del grupo. Mientras, la guerra del fútbol había dañado seriamente las relaciones entre José Luis Rodríguez Zapatero y la prensa amiga. El País, en sus informaciones y editoriales, acusó el disgusto que recorría los despachos por el supuesto trato de favor del Gobierno a La Sexta, la nueva televisión generalista que comenzó a retransmitir los partidos de fútbol de la liga española en abierto, provocando un conflicto de intereses entre Mediapro, principal accionista de la televisión de Jaume Roures, y Audiovisual Sport, participada por Sogecable, en el que el Ejecutivo no quiso intervenir –el asunto aún está pendiente de resolución judicial–.

Por otra parte, otro conflicto de intereses, el que enfrenta a Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz-Gallardón, dio el salto a la escena política nacional el pasado mes de enero. La presidenta madrileña le lanzó a Rajoy el famoso órdago que evitó que el alcalde fuera en la lista del PP de Madrid a las generales. La larga y estrecha relación entre la principal cabecera del país y el regidor de la capital española puso en marcha una maquinaria mediática que ha durado hasta hoy, con la clara apuesta del periódico en favor de la renovación anunciada por el reelegido presidente popular cuya guinda, la incorporación de Gallardón en el Comité de Dirección, ha acabado por convencer a los medios de Prisa, fundamentalmente El País y la cadena Ser, de seguir profesando un trato favorable a la nueva etapa capitaneada por Rajoy. Así, se han hecho buenas las palabras de Polanco, pronunciadas también en la junta de accionistas de 2007, en las que aseguraba que si hubiera un partido “de derechas, moderno y laico le apoyaríamos, porque es lo que hace falta en este país”. No parece por tanto casual el titular de portada de El País dedicado a la designación de María Dolores de Cospedal como secretaria general de los populares: “Rajoy designa ‘número dos’ del PP a una mujer enfrentada a la Iglesia”.

Mientras, el presidente del PP se deja querer. Aceptó la invitación de la generalista de Prisa para acudir a su programa especial ‘Zona Cuatro’ dedicado a la Eurocopa durante la semifinal de España-Rusia, donde intercambió impresiones futbolísticas con Angels Barceló y posó con la camiseta promocional del programa. Un día antes, al finalizar su entrevista en Hoy por hoy de la cadena Ser y después de que el director del programa le reprochara con tono afectuoso sus dificultades para conseguir que acuda a la emisora, Rajoy le contestó lo de que ahora “no me haré tan caro”. Por cierto que a los oyentes les llamó poderosamente la atención la actitud bien distinta que adoptó Francino en su entrevista de la pasada semana con la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, a la que pidió brevedad en sus respuestas con cierta brusquedad después de haberla recordado que había repetido un mismo discurso en varias ocasiones.

El cruce de cumplidos mutuos entre Prisa y Rajoy continuó la pasada semana. La última oleada del pulsómetro de la cadena Ser revelaba que, por primera vez, el líder popular aventaja en popularidad a Zapatero, repuntando tras el congreso de Valencia un total de 11 puntos. Una popularidad en la que El País, pero también El Mundo y Abc, han tenido mucho que decir, y de cuyas posturas se desprenden consecuencias y segundas lecturas donde aparecen como principales implicadas.

De sus editoriales y artículos de opinión publicados los días previos y posteriores al congreso de Valencia, también los aparecidos durante la celebración del cónclave, se desprende que Rajoy ha ganado 2 a 1 a los críticos en el terreno periodístico. En su marcador se apunta los tantos de dos periódicos cuyos directores, Javier Moreno y Ángel Expósito, también representaron cierta renovación en sus respectivas redacciones tras su llegada. Se trata de El País y también de Abc, que ha apostado a caballo ganador y disfruta ya del premio en forma de un 3,30% de incremento del número de lectores según la última oleada del Estudio General de Medios –ver recuadro La confirmación del EGM–. Sus adversarios cuentan con el potente tanto de Pedro J. Ramírez, pero su soledad en el contador, temen en el propio diario, podría pasarle factura. En la cabecera de Unidad Editorial se habla de “desconcierto ante la apuesta que ha hecho Pedro J. Ramírez por los perdedores”. Y eso es algo que también reflejan los datos de audiencia: según el EGM, El Mundo ha perdido un 2,94%. El periódico ha iniciado un principio de aproximación con el nuevo PP embarcando a los más destacados representantes de la renovación en su cruzada a favor del Manifiesto de Apoyo a la Lengua Castellana impulsado por Fernando Savater, pero no puede arrogarse su paternidad mediática cuando también el Abc ha mostrado su respaldo a la iniciativa. Además, continúa dando alas a los críticos. El 29 de junio publicaba una entrevista con Esperanza Aguirre donde la presidenta madrileña, dejaba claro que no ha tirado la toalla y aseguraba que “la inmensa mayoría de los votantes del PP estamos desconcertados con este viaje permanente al centro”.

El Congreso de Valencia “ha conseguido transmitir el mensaje de que, esta vez sí, el viaje al centro podría haber comenzado”, decía el editorial de El País del domingo 22 de junio titulado Rajoy después de Rajoy. Ese mismo día, Soledad Gallego-Díaz, adjunta a la dirección, analiza el discurso de Rajoy durante el congreso, donde dice que “defendió que para ganar las elecciones hace falta ser más amable, más moderado, ofrecer una imagen de diálogo y convivencia [...]. La sesión de ayer sirvió para dejar claro dos cosas. Una, que José María Aznar sigue creyendo que puede ejercer una función de tutela “ideológica” en el Partido Popular [...]. Y dos, que Rajoy no está en absoluto de acuerdo [...]. El presidente del partido saldrá del congreso reforzado y con nuevo equipo [...]. Parece claro que los responsables del Partido Popular piensan que necesitan una mayor aproximación al voto de las mujeres y de los jóvenes profesionales”.

Aquel mismo día, Enrique Gil Calvo, en su artículo titulado Rectificación, confirmaba la bienvenida que El País había dispensado a la incorporación de Gallardón al equipo del PP. El sociólogo y colaborador habitual del rotativo aseguraba que Zapatero tuvo el 9-M una fuga de votos por la derecha, “una fuga que ahora podría intensificarse, dada la probable atracción que sin duda despertará el nuevo PP gallardonista refundado por Rajoy”.

Si los editoriales de El País son la cara mediática de Rajoy, los de El Mundo es su cruz. En el del sábado 21 de junio titulado El PP da un paso hacia su democratización interna, celebra, aunque con matizaciones, el sistema de primarias aprobado en el congreso de Valencia e incorporado a los estatutos del partido. Sin embargo, apunta un principio de la que puede ser su nueva bandera contra el nuevo PP. “Lo lógico sería que el próximo congreso [previsto en 2011] se adelantara para que el nuevo liderazgo pudiera tener este respaldo democrático y disponer de tiempo suficiente para consolidarse como alternativa frente a Zapatero”, dando por hecho que Rajoy no revalidará entonces su victoria.

En el editorial del lunes postcongresual, titulado Solo los hechos dirán si Rajoy es el líder que necesita el PP, además de calificar el discurso del presidente popular de “intelectualmente ramplón”, considera que “a juzgar por las reacciones periodísticas a lo que ha dado de sí el congreso, Rajoy podría estar cayendo precisamente en uno de los defectos contra los que Aznar alertó, y que consistiría en convertir al PP en ”el partido que les gustaría” a sus adversarios. Ya es sorprendente que quienes han sido los más feroces críticos de Rajoy le vean hoy como un renovador y un progresista”. Porque El Mundo, como El País y Abc, no son ajenos a la estrategia mediática que sus adversarios han adoptado frente al nuevo PP.

A este respecto, atención especial merece el artículo del director adjunto de El Mundo, Casimiro García-Abadillo, publicado un días después de la clausura del cónclave valenciano. Titulado El congreso del PP y las apariencias, reflexiona a cerca de la nueva relación de Rajoy con los medios, fundamentalmente con los del grupo Prisa. Convencido de que Pedro Arriola, asesor del líder popular, está satisfecho con la estrategia marcada al presidente del principal partido de la oposición en su relación con la prensa porque ha mejorado en las encuestas, le atribuye conclusiones como que “hay que permanecer impasible ante las críticas de algunos medios (aquí todos citan a la Cope) porque, al final, esgrimen desde Génova, "nuestros votantes nos votan a nosotros". En ese argumentario autocomplaciente se cita, cómo no, la actitud positiva que está teniendo el Grupo Prisa (sobre todo El País y la Ser) hacia el pretendido giro centrista de Rajoy”.

Ampliando el espectro político-mediático de su análisis, García Abadillo asegura que “en el Gobierno están preocupados no tanto por el marchamo de legitimidad que está dando el Grupo Prisa a la reelección moderada de Rajoy, como por la dureza con la que, desde ese sólido y granítico bloque mediático tradicionalmente aliado, se fustiga sin piedad a Zapatero (dicen)”. Por otra parte, asegura que el principal holding de medios del país está teniendo problemas porque tiene que hacer frente a su deuda incrementada con la OPA sobre Sogecable y porque, reconoce, todos los medios se están viendo afectados por la caída de la publicidad consecuencia de la crisis económica.

En Abc –con la excepción de algunas de sus firmas habituales– respaldan al nuevo Rajoy sin fisuras, aunque la suya es una visión más templada del desenlace de la crisis y admite, a diferencia de los otros dos periódicos, la integración de todas las corrientes del PP. Consenso en torno a Cospedal, rezaba el título de su editorial tras conocerse la noticia de su designación como número dos de Génova. “Rajoy ha repartido juego con habilidad y ha puesto en práctica esa capacidad de integración que refuerza las posibilidades de todos”, dice, y asegura que el nuevo equipo del principal partido de la oposición lanza “un mensaje inequívoco de renovación más experiencia de demuestra que el PP se adapta a las circunstancias”.

En el artículo No hay tiempo que perder, publicado tras la clausura del Congreso, el centenario periódico concluía que Rajoy “sale reforzado de Valencia, por mucho que algunos pretendan magnificar el número de votos en blanco o los mínimos gestos que puedan alimentar las discrepancias internas [...]. No es aceptable mantener una presión indirecta sobre quienes han sido investidos por la confianza de los compromisarios”. La principal cabecera del grupo Vocento alude a El Mundo, donde han venido insistiendo en la lectura negativa de que Rajoy ha sido reelegido presidente del PP con el menor porcentaje de votos de la historia de la formación.

Después de haber vivido tres de los peores meses de su vida política, la lectura que ha hecho la prensa del refundado Partido Popular es más que satisfactoria. Rajoy ha demostrado que no necesita de hipotecas. Ni políticas ni mediáticas.

Prisa gira a la derecha

No se ha embarcado en ningún giro ideológico, pero en la principal cabecera de Prisa se aprecia que el cambio de actitud respecto al PSOE y al PP, en el que ha tenido mucho que ver la tensa relación entre Rodríguez Zapatero y el consejero delegado del grupo, Juan Luis Cebrián, se ha visto incrementado a raíz de la crisis económica. Frente a los comentarios favorables que El País dedica al nuevo Rajoy -ver texto principal- se oponen los reproches al Ejecutivo socialista. En el editorial del 29 de junio titulado Entre dos Congresos, analizando las circunstancias que dieron pie a la comparecencia entonces prevista de Zapatero para hablar en el Congreso del asunto más espinoso que ahora mismo monopoliza el debate político, aseguraba que “el PSOE se presentó a las elecciones prometiendo que sería la legislatura del pleno empleo, y con una previsión de crecimiento muy alejada de la que se admite hoy. Las prioridades deberán ser ahora otras, y el discurso no podrá ya limitarse a recordar lo que hizo el PP en el pasado. Adaptar su mensaje a una oposición más centrada y a una situación social más conflictiva es la tarea que tiene por delante”.

En el editorial Oportunidad perdida, publicado el 3 de julio tras la comparecencia del presidente ante el Pleno del Congreso, se asegura que Zapatero no “tuvo la capacidad de convicción suficiente para transmitir que las medidas económicas que enumeró supongan un tratamiento efectivo del preocupante empeoramiento de la economía”. De hecho, concluye el diario, “el cuadro de medidas económicas recordadas ayer por el presidente es insuficiente”.

La confirmación del EGM

El Estudio General de Medios (EGM) se ha revelado como un medidor alternativo de la popularidad de Rajoy. Según confirman las encuestas, a los ciudadanos le gusta el renovado PP.  Pero también la variación sufrida en la audiencia de los medios afines apuntan en esta misma dirección.

El diario Abc, después de sufrir una pérdida constante de lectores atribuida a la pugna mantenida entre su anterior director, José Antonio Zarzalejos, y el locutor estrella de La Cope, Federico Jiménez Losantos, a cuenta de la autoría del atentado del 11-M, ha remontado el vuelo. El índice interanual registrado el pasado mes de mayo arrojaba un incremento del 24% en su número de lectores. Y según la última oleada, publicada la semana pasada, tiene una audiencia de 689.000 personas, 22.000 más que en la anterior medición de 2008. Entre aquella caída en picado iniciada en 2005 y ahora ha habido un cambio de director, una sentencia judicial sobre el 11-M y una pérdida de popularidad de Losantos, un periodista considerado poderoso al que sin embargo sus aliados políticos le dejaron en la estacada durante el juicio ante Gallardón y que ahora asiste a las consecuencias de su postura en la crisis del PP: según el EGM, Onda Cero acaba de desbancar a la Cope como la segunda emisora más oída. De ahí que, de igual manera, se haya considerado beneficioso para Abc su apoyo al nuevo PP.

A El Mundo le ha ocurrido lo mismo pero en el sentido inverso. El diario de Pedro J. Ramírez registró el pasado mayo un incremento interanual de la audiencia del 1,32%. Sin embargo ahora, en la segunda oleada del año, ha descendido un 2,94% con 41.000 lectores menos -se sitúa en 1.354.000-. La pérdida de ingresos en publicidad y la elección de sus compañeros de viaje -Losantos en los medios y Aguirre en la política- le han pasado factura.

La cabra y las Azores, por Enric Sopena


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