La crisis urge al Gobierno a encontrar socios estables
ZAPATERO BUSCA PAREJA
No le había pasado hasta ahora. En sus cuatro años y cuatro meses al frente del
Gobierno, Zapatero nunca se había visto tan solo en el Parlamento como el
miércoles pasado. Tuvo que ir a dar explicaciones sobre la situación económica
forzado por los votos de todos los demás grupos. Y ninguno le echó un cable en el
debate. Sólo los nacionalistas catalanes están en el cuaderno de baile de los
socialistas pero aún han de pasar los cruciales congresos de Convergéncia y de
Unió para calibrar su disposición al "sí". "Esta CiU ya no es la de Pujol", advierten
desde el PSC, donde temen costes altísimos tanto en Barcelona como en Madrid
para contar con el apoyo parlamentario de Artur Mas.
Por Inmaculada Sánchez
Igual que para actuar en el terreno de la crisis económica hay que empezar por reconocer la existencia de tal crisis, hay que
reconocer, con todas las consecuencias, la realidad de la insuficiente mayoría para intentar garantizar la estabilidad". Quien así de claro hablaba al presidente Zapatero desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados era el portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida.
Tal como parece estarle sucediendo con la tozuda realidad de la crisis económica, el presidente del Gobierno ha necesitado verse obligado a una comparecencia parlamentaria que rehusaba -el PSOE pretendía que fuera el ministro de Economía el que pasara "el trago" de dar explicaciones sobre el empeoramiento de los datos macroeconómicos- para toparse con la cruda aritmética parlamentaria.
De acuerdo con ella el PSOE no cuenta con mayoría absoluta y, por tanto, si el resto de grupos se ponen de acuerdo, como ocurrió la semana pasada en la Junta de Portavoces, el Gobierno puede quedarse en minoría y sin capacidad para llevar a cabo las políticas que pretende.
Aunque Moncloa parecía no haberse percatado del peligro hasta la semana pasada algunos parlamentarios socialistas venían alertando de él hace ya algún tiempo. "El grupo está relajado. No llaman, siquiera, a la puerta de otros grupos cuando hay votaciones en juego porque piensan que, al final, siempre va a estar ahí CiU, pero esta CiU ya no es la que era", advierte un diputado socialista catalán en velada crítica a la dirección de su propio grupo.
El llamado "caso Taguas" había alimentado una confianza en los nacionalistas catalanes que ahora una mayoría de dirigentes del PSOE perciben diluída en numerosas incógnitas. Recordemos: cuando el Gobierno se enfrentaba a la primera votación de calado político de esta legislatura que corría peligro de perder, fueron los votos de CiU los que le salvaron.
Se trataba, además, de un asunto "feo", poco explicable políticamente y lejos de la categoría de temas "de Estado" y de "estabilidad institucional" a los que CiU gusta ligar su apoyo. Simplemente "salvaron" al Gobierno de censurar el nombramiento del antiguo director de la Oficina Económica de Moncloa, David Taguas, un hombre de la confianza del actual ministro de Industria, Miguel Sebastián, como presidente del lobby de las grandes constructoras, Seopan. Los nacionalistas catalanes se abstuvieron como un gesto de apoyo al Ejecutivo y algunos dirigentes del partido en Barcelona empezaron a lamentarlo desde el día siguiente.
Apenas un par de semanas después, en la menos llamativa comisión de Fomento, los nacionalistas catalanes votaron con el Partido Popular nada menos que cinco proposiciones no de ley relativas a diversos asuntos relacionados con las infraestructuras catalanas con el voto en contra del PSOE. Y salieron adelante para pasmo de los socialistas.
"CiU, ahora, no es como en la época de Pujol. Se les ha ido de las manos con la deriva soberanista de los jóvenes cachorros de Artur Mas", intenta explicar un parlamentario catalán poniendo en duda la estabilidad que otros diputados de su grupo sólo alcanzan a ver en los escaños de Convergéncia i Unió.
Aunque Duran siguió el guión del coro de reproches al Ejecutivo en el debate del miércoles pasado, tampoco fue de los más duros. Pidió medidas, cambios en la política económica que llegó a enumerar-inversión pública, medidas fiscales, retoma de los servicios públicos de empleo...-, y reconocimiento de los errores, pero también dejó la puerta entreabierta, consciente de que es su grupo el que figura, preferentemente, en la agenda de los socialistas. "Somos conscientes que para llevarlas a cabo (las medidas reclamadas) se necesita una estabilidad parlamentaria y una mayoría que usted no tiene". Y añadió: "También en este ámbito les corresponde a ustedes responsablemente asumir la iniciativa". "Llámennos", vino a decir.
El presidente Zapatero también dedicó su réplica más considerada, en tiempo y contenido, a los nacionalistas catalanes, en un inicio de galanteo que habrá de continuar durante todo el verano. "El señor Duran ha hecho referencia a lo más importante de los problemas de nuestra economía, y tomo nota con atención de lo que ha dicho", señaló el presidente. Y también: "Tiene razón el señor Duran en algunas medidas de las que reclama, pero dígame la fórmula". Para concluir más adelante: "Me alegro que el señor Duran no haya dudado de nuestro esfuerzo en I+D+i". El señor Duran, pues, es escuchado en Moncloa, pero aún está por ver el peso del actual portavoz de CiU en el Congreso después de los cruciales congresos de los dos partidos que forman la federación catalana. No habrá que esperar mucho. Convergéncia tiene su cita a finales de esta misma semana, entre el 11 y el 13 de julio. El fin de semana después, el 18 y 19, se reúnen en su congreso los democristianos de Unió.
Tras sendos cónclaves, los dirigentes de ambas formaciones se han emplazado, incluso públicamente, para dirimir las diferencias de estrategia que hasta ahora habían complicado la vida de la federación catalana y que se centran, básicamente, en la política de alianzas con el Gobierno de Madrid. Mientras Duran y Unió presentan la cara aparentemente más amable a la hora de negociar con los socialistas, Mas y CDC se han mostrado hasta el momento más resistentes a ofrecer un perfil de aliados de Zapatero. Cuando Pujol pactaba, lo hacía desde la presidencia de la Generalitat. Ahora, sin embargo, es el socialista Montilla el presidente y CiU la que le hace oposición en Barcelona. Llevarse bien con los socialistas en Madrid en esas condiciones se presenta como la cuadratura del círculo.
El"rodaje" de Alonso. Para los socialistas, además, al complicado panorama se añadiría un elemento poco tranquilizador: la escasa experiencia de su nuevo portavoz parlamentario, principal responsable de las negociaciones con el resto de grupos. Aunque la mayoría de diputados socialistas recibieron de buen grado la llegada de José Antonio Alonso, debido, sobre todo, al peso político de su equipaje dada su íntima relación con el presidente, cuatro meses después empiezan a aflorar las primeras dudas respecto a las expectativas de su gestión.
"Aún necesita rodaje", señalan algunas voces en los escaños del PSOE. "Falta el "gato viejo" en la dirección del grupo, capaz de manejarse en negociaciones complicadas", aseguran otras. Si el ex ministro de Interior ha conseguido amainar recelos entre sus compañeros al dar el paso de afiliarse al partido en el congreso de este pasado fin de semana, aún ha de convencerlos de sus habilidades negociadoras.
Su segundo, el veterano diputado Ramón Jáuregui y secretario general del grupo, estaría llamado a cubrir esa función dada su experiencia y su labor junto al primer portavoz de la anterior legislatura, Alfredo Pérez Rubalcaba, sin embargo, fuentes conocedoras de cómo vienen transcurriendo los primeros meses del mandato señalan que Alonso y Jáuregui son muy diferentes, aunque complementarios, y al tandem aún le falta ajuste. Sólo así se explicaría, añaden las mismas fuentes, que la sonora derrota en la Junta de Portavoces de hace dos semanas, cuando el PSOE se quedó solo intentando que Zapatero no compareciera en pleno para hablar de la situación económica, les pillara de sorpresa. "¿Qué creían, que iban a esperar a después del verano?". •
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