Felipe González se sincera en una entrevista en 'ABC
EL 'JARRÓN CHINO' VUELVE
A HABLAR
Con la libertad que le confiere el no tener "ninguna" responsabilidad institucional Felipe González se ha expresado sin tapujos en una amplia entrevista publicada p ABC el pasado 29 de junio. En ella el ex presidente se sincera sobre su experiencia
personal en el poder, su relación actual con La Moncloa y opina sobre los
principales problemas de España. Si bien su discurso ha tenido un tono más
moderado que en otras ocasiones, González vuelve, una vez más, a dejar caer las
diferencias de criterio que lo distancian de la gestión
del Ejecutivo de Zapatero.
Por Elena Luchetti
Los ex presidentes son como jarrones chinos muy grandes en
apartamentos pequeñitos. Y como se les supone un valor, no siempre demostrable, nadie se atreve a echarlos a la basura; pero estorban donde quiera que se pongan". Retomando el calificativo que el mismo inventó para los ex presidentes, Felipe González desvelaba, en una entrevista a ABC su comunicación actual con La Moncloa.
Tras recordar la fluida comunicación que mantenía con Adolfo Suárez a quien consultaba asiduamente en charlas que se extendían hasta 3 horas, González llega a reconocer que esto cambió apenas salió del poder. "Llamé a Moncloa una o dos veces, por pura solidaridad, en esos momentos que son dramáticos; y a la tercera vez, como no recibí respuesta a mi llamada, dejé de llamar. Y nunca fui requerido para consultarme en nada; absolutamente en nada", asegura el ex presidente.
Aunque cabía esperar que esta relación se tornase más frecuente con la llegada de Zapatero a la presidencia, el ex líder socialista reconoce que pasó por "varias etapas", hasta el punto de que confiesa que se le había "olvidado incluso por dónde se entra" a la Moncloa. Así, admite que le ha llamado "un par de veces en este tiempo; por ejemplo, para informarle de los primeros pasos sobre la Estrategia Europea 2020. Por un respeto institucional. Y alguna vez me ha llamado Zapatero porque le ha parecido conveniente. Pero eso es todo". De hecho, asume que, como jarrón chino, "uno tiene que cuidar esa condición de ex presidente que estorba donde lo pongan". Lo que no quiere decir que las decisiones, tanto de Aznar, como de Zapatero, no le hayan creado "im
paciencia". "Me impacientaban las decisiones que se tomaban entonces, y ahora. Pero lo llevo muy bien", reconocía González al ABC quien, además, asegura no tener "ningún síndrome de abstinencia del espacio público".
De esta manera, y a pesar de la entusiasta participación de Felipe González en la reciente campaña electoral donde ha sido protagonista de numerosos mítines, lo que hacía pensar que el ex líder socialista había claudicado ante el joven dirigente –ver número 774 de EL SIGLO: "Felipe se rinde a ZP. Reconoce al nuevo PSOE y hará más campaña que nunca"-estas nuevas declaraciones vuelven a confirmar las diferencias de criterio que el ex presidente mantiene con Zapatero. De hecho, y así como lo contaba EL SIGLO en su artículo "Felipe vuelve a criticar a Zapatero" –ver número 791– la ilusión que el actual Gobierno socialista despierta en González se debe más a las diferencias con el Partido Popular que a la coincidencia con Zapatero. Así, el ex presidente reconocía recientemente haber hecho una intensa campaña porque "quería que ganara el PSOE pero, sobre todo, siguiendo la estrategia de crispación, no quería que ganara ese Partido Popular". De esta manera, González volvía a distanciarse del presidente y alertaba sobre los errores que, a su juicio, sigue cometiendo el nuevo Ejecutivo socialista, haciendo especial hincapié en el "atasco" territorial y el olvido del espacio de centro.
Con la libertad absoluta que le confiere el no tener "ninguna" responsabilidad institucional, González daba su opinión en la citada entrevista sobre los principales problemas de España, hasta el punto de calificar la situación actual como "crisis", aunque reconociendo que el debate terminológico resulta "absurdo". "Por sentido común, lo veo muy claro: primero el empleo; después todo lo demás", apunta González como solución principal a la coyuntura económica, mientras que,
haciendo referencia a Zapatero y a su empeño por utilizar un lenguaje positivista, el ex líder socialista se niega a autodefinirse como "un optimista profesional" o un mero "pesimista", calificándose finalmente como "un optimista escarmentado". De esta manera, ha llegado la primera crítica a Zapatero, pero sin hacer referencia directa a su persona. "Creo que los problemas tienen solución pero hay que definirlos por su nombre. En recesión no
estamos. Ahora, entre llamarle a esto profunda desaceleración o crisis, me da igual; porque la crisis tiene un calado más profundo".
Por otra parte, Felipe Gónzález vuelve a defender en las páginas de ABC la energía nuclear criticando la gestión del Ejecutivo socialista en este tema. "Si alguien del Gobierno me dice que está en contra de la energía nuclear, le contesto: Pues si es en serio, no se la compres a los franceses", asegura González. Así, tras señalar que España tiene el inconveniente de la dependencia energética porque no quiere "abrir el debate a futuro de la energía nuclear" y apuntar que el problema no reside en tener o no suficiente agua para refrigerar los reactores, el ex presidente recuerda que él mismo llevó a cabo la moratoria energética durante su Gobierno. En este sentido y argumentando que tanto la seguridad en la tecnología como el destino de los residuos nucleares ha mejorado, apuesta por reabrir el debate. "Había que dar tiempo al tiempo. Por eso hice la moratoria", recuerda.
En cuanto a la política exterior, el ex líder socialista lamenta que España asista a una "excesiva excentralidad atlántica" dejando atrás la centralidad europea por la que el abogó durante su estancia en el poder. "La política exterior es como una cucaña, uno va subiendo lentamente por ella, pero cuando se resbala, cuesta el doble volver a subir". No obstante, a pesar de esta clara crítica a la pérdida de importancia en el espacio internacional en favor de las directrices marcadas por Washington o Londres, González se muestra confiado en que "en este periodo" existirá un mayor compromiso de la presidencia de Gobierno con la política exterior para recuperar el rumbo adecuado. "No podía haber lo que ahora hay: vuelos de la CIA que no controla nadie".
Otro tema que siempre genera críticas al Gobierno y más ahora que se está llevando a cabo la negociación del modelo de financiación autonómica con los barones territoriales, es la reforma de los estatutos. En este sentido el ex presidente resalta que pasada la crisis actual, "habrá que negociar las nuevas transferencias a las comunidades autónomas". Sin embargo, opina que "no depende de la cantidad de competencias que se transfieran, sino de la cualidad", recordando la falta de coordinación y armonización a la hora de negociar las competencias autonónomicas en materia de impuestos básicos de Rodrigo Rato, al que, no obstante, define como un "tipo inteligente".
Ahora bien, a pesar de las críticas vertidas a lo largo de sus declaraciones al ABC a la gestión de Zapatero, y a lo que define como "una crisis de valor" porque la política persigue "excesivamente lo inmediato y dependiente del último sondeo", González ha tenido un elogio para el presidente. Así, asegura en tono sonriente e irónico que "si algo hay que reprocharle al gobierno de Zapatero —e imagínese que es un garabito lo que hago
es que ha cumplido su programa electoral en mayor medida que ningún Gobierno de los que conozco". "Ha sido en eso bien tenaz y bien tozudo". Por último y al ser preguntado por su relación con Zapatero, el ex presidente asegura que tiene un "muy buen concepto" del joven dirigente. "Yo le aprecio mucho. Mucho" concluye Gónzalez. •
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