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Nº 794 - 30 de junio de 2008 |
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Los informes del presidente del Gobierno por Carlos Berzosa Hay que reconocer que el presidente del Gobierno está en los últimos días desplegando una gran actividad. Así, he tenido ocasión de acudir, en pocos días, a dos eventos importantes. En uno de ellos, celebrado en el Museo del Prado, presentó las directrices principales de la política exterior del Gobierno para la presente legislatura. Lo hizo acompañado de Kofi Annan, ex secretario general de las Naciones Unidas, quien valoró la apuesta de Zapatero por la Alianza de Civilizaciones. La conferencia estaba organizada por varias instituciones especializadas en relaciones internacionales, como el Instituto Elcano, el Instituto Complutense de Estudios Internacionales (ICEI), el Centro de Investigaciones de Relaciones Internacionales y Desarrollo (Cidob) y el Instituto de Cuestiones Internacionales y Política Exterior (Incipe). Tengo que manifestar la satisfacción que me produce como rector el hecho de que entre las instituciones organizadoras estuviese un instituto universitario, y que éste fuera de la Complutense. El discurso del presidente fue correcto y esperanzador. Abordó cuestiones económicas importantes, como la pobreza, y la necesidad de seguir profundizando en lo que quedó pendiente en la reciente cumbre de la FAO acerca de la subida del precio de los alimentos que se está dando en los últimos meses. Fue bastante completo, pero a la vez excesivamente general, sin establecer con claridad un orden de prioridades, siempre necesario pero en este caso aún más, pues hay que plantearse qué es lo que puede afrontar el servicio exterior de España y cuáles son las restricciones que tiene para abordar un plan que tal como fue expuesto resultaba excesivamente ambicioso. A mi modo de ver tuvo dos carencias importantes. La fundamental es que no hizo ni una mención, y, por tanto, ni una pequeña crítica a las actuaciones de los organismos internacionales, Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial y Organización Mundial de Comercio, que no son ajenas a los problemas que padecen tantos países que se encuentran en situación de subdesarrollo. Se puede argumentar en defensa del presidente de que no es propio de su cargo hacerlo, pero Kofi Annan sí deslizó observaciones críticas a estas instituciones, aunque de un modo diplomático. Por otro lado, sorprende esta ausencia cuando uno de los asesores internacionales más destacados, que asistió a reuniones preparatorias del programa electoral, Stiglitz, sí es crítico con el modo de actuar de estos organismos. Porque no se trata sólo de hacer una operación de marketing y de presumir de un premio Nobel, sino de hacerle caso. Y en esta materia el Gobierno se lo debería hacer. La segunda carencia es que el pre sidente no propuso acciones para: acometer tantos males que atenazan al mundo de nuestros días, y todo quedó como una declaración de buenas intenciones. Además, creo que la política exterior debe ser coordinada con las empresas, ONGs y universidades, si se quiere hacer un plan coherente y coordinado, y no que cada uno vaya por su lado. El segundo evento fue la presentación del Informe Económico del presidente del Gobierno, elaborado por la Oficina Económica del presidente, que tuvo lugar en la sede del Consejo Económico y Social (CES). Es lasegunda vez que se hace este tipo de presentación, la primera fue hace un año y tuvo lugar en la Bolsa. No cabe duda de que en esta ocasión el lugar era más apropiado, pues en el CES están representados los diferentes agentes sociales. La presentación desde un punto de vista formal me pareció correcta, pero sobre su contenido tendría reticencias. Tengo que reconocer que soy bastante escéptico sobre los informes elaborados por esta oficina, y me remito al del año pasado, que si se lee se pone de manifiesto lo errado que estuvo en sus predicciones a la vista de lo que ha sucedido después. Ya he hablado de lo difícil que resulta predecir en economía, pues hay muchos hechos que no son fáciles de prever, pero lo malo es cuando se persiste en el error del análisis, como consecuencia de que se afronta el difícil mundo de la complejidad de lo real con instrumentos muy limitados y simples. Por ello es por lo que, a mi modo de ver, no se hace un adecuado diagnóstico de la situación de crisis por la que atravesamos. No se avanza nada que nos pueda ayudar a conocer el sitio en el que nos encontramos, y por tanto, las respuestas no resultan las adecuadas, aparte de ser muy limitadas e insuficientes. En ellas se combinan medidas muy concretas con otras declaraciones que vuelven a ser de buenas intenciones, pero sin especificar lo que se va a hacer, como es el caso de las que se refieren a la educación y la ciencia. En definitiva, el presidente expone bien, lo hace con buena música, pero le falta letra a sus discursos, sobre todo en los momentos difíciles en los que nos encontramos. • *Rector de la Universidad Complutense de Madrid. |
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