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DESDE LA ULTRAPERIFERIA
Nº 794

30/6/2008

Cayucos

Por José Segura Clavell*

A lo largo de los últimos días ha tenido una notable relevancia informativa y ha concentrado el interés de la ciudadanía el proyecto de Directiva Comunitaria del Retorno de Emigrantes sin papeles. La realidad es que actualmente llegan a la UE entre medio millón y un millón de inmigrantes sin permiso al año, situación en la que se encuentran unos ocho millones de personas. En consecuencia, la Directiva va a convertirse en un marco global dentro del que se situarán las políticas al respecto de cada uno de los países miembros y por fin va a existir una política común al respecto.

España es la puerta de entrada al sueño europeo que utilizan la mayoría de los emigrantes magrebíes y subsaharianos. En muy pocos lugares del mundo existen niveles de desigualdad tan grandes como las que existen entre ambas orillas del Atlántico y del Mediterráneo y en las Islas Canarias se hace patente de manera clara tales diferencias con los países litorales del África Occidental

A finales del año 2005 arribó a la isla de Tenerife el primer cayuco a bordo del cual iban cerca de 60 personas procedentes de Mauritania. Ahí comenzaba una nueva etapa signada por la arribada a cada una de las Islas Canarias de un elevado número de inmigrantes en centenares de cayucos en los meses posteriores. Ese ha sido un fenómeno aún nada analizado y que por mi condición de delegado del Gobierno en las Islas Canarias presencié en primera línea.

A pesar de su tirón mediático, no cabe duda de que la inmigración ilegal por vía marítima no es, cuantitativamente hablando, la que más contribuye al fenómeno de la inmigración ilegal en España. Tomando como referencia estas rutas atlánticas, solamente entre el 6 y el 8 por ciento de las entradas clandestinas se realizan por vía marítima. Sin embargo, desde el punto de vista cualitativo su tras-cendencia es enorme debido al riesgo humanitario que afrontan quienes emigran irregularmente y porque el tremendo potencial de emigración subsahariano ha generado un mercado sumergido que estimula artificialmente la oferta y la demanda.

Desde el punto de vista humanitario, su importancia se encuentra en el drama humano que supone el hecho de que miles de inmigrantes procedentes de más de 60 países de todo el mundo, entre los que cabe destacar Senegal (25 por ciento), Gambia (20 por ciento) y Marruecos (10 por ciento), así como Mali, Guinea Bissau y República de Guinea, arriesguen su vida haciendo travesías atlánticas hacia Canarias con embarcaciones artesanales en condiciones infrahumanas y corriendo el riesgo de perder su vida.

La aparición de este fenómeno ha propiciado nuevas formas de cooperación diplomática y económica entre los países de la UE y de África para avanzar en el control de los flujos migratorios, pero también ha obligado a ensayar nuevos procedimientos que permitan una cooperación policial más efectiva. A este respecto no se debe olvidar que estas migraciones clandestinas vulneran la seguridad de las fronteras exteriores de la Unión y que España es responsable del control de esas fronteras. Por eso, en octubre de 2006, el Gobierno español creó el Centro de Coordinación Regional de Canarias para facilitar la coordinación de distintas administraciones, departamentos, instituciones y organismos tanto civiles como militares, nacionales y extranjeros, en el ámbito de las operaciones de control de la inmigración clandestina vía marítima hacia Canarias.

Espero en futuras colaboraciones contribuir al análisis de este duro fenómeno humanitario ante el que el Gobierno español está aportando nuevos sistemas de control de nuestras fronteras marítimas. •

.*Diputado socialista por Santa Cruz de Tenerife

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