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Nº 793 - 23 de junio de 2008

Chaves no recluta ‘cachorros’ del gusto de Zapatero

“Manolo..., no me sigues”

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Zapatero sólo tiene una preocupación seria de cara al próximo congreso del PSOE: Andalucía. El presidente pretende acometer una profunda renovación en la ejecutiva que muestre una foto con un fuerte mensaje de futuro y todos los territorios tienen ya disponibles sus nombres. Todos, menos la federación andaluza, la más importante, la que dirige el presidente del partido, Manuel Chaves, y a la que se le ha reservado el primer puesto del organigrama tras Zapatero y Blanco. A dos semanas del inicio del congreso, Chaves no termina de encontrar la pieza que encaje en el puzle que le propone Ferraz. En él, una nueva generación de dirigentes aterriza definitivamente en la sala de máquinas del partido como ya lo ha hecho en el Gobierno y en el Grupo Parlamentario. A Chaves le falta su quinta del biberón y empieza a distanciarse de la hoja de ruta diseñada por Zapatero.

Por Inmaculada Sánchez

Me preocupa Andalucía”. Esta confidencia realizada por el presidente a un alto cargo del PSOE en los días previos a la formación del Gobierno empieza a ser la consigna de quienes están en la cocina del próximo congreso federal del partido.

El objetivo del cónclave es lanzar un mensaje de futuro, conjurar el desgaste que puede conllevar un segundo mandato para Zapatero y presentarse ante los ciudadanos como el único partido capaz de ir al compás de los cambios de la sociedad española: puro estilo ZP. Todo tranquilo, pues y, a priori, en el debate de contenidos. Los nombres de la nueva dirección, sin embargo, están dando más dolores de cabeza de los habituales cuando se trata de repartir cargos.

Y es que Zapatero, tras repetir victoria y más líder que nunca, quiere que la comisión ejecutiva federal se renueve en fondo y forma mucho más allá de lo que correspondería a un plácido congreso tras un segundo triunfo en las urnas. Ya ha dado muestras de esa determinación al formar su nuevo Gobierno, prescincidiendo de figuras tan ligadas a su trayectoria como Jesús Caldera o Juan Fernando López Aguilar, o al repartir las portavocías de Congreso y Senado. Nuevos nombres, nuevas caras y nuevas edades.

Como ya contara El Siglo hace mes y medio (Ver nº 786), el presidente ha dado paso a una “quinta del biberón” que está desplazando a dirigentes que nunca hubieran pensado que su recorrido político iba a ser tan corto. Ahora le toca al aparato del partido.

Apoyado por José Blanco, firma partidario, también, de esta estrategia, está prácticamente decidido que salgan de la actual ejecutiva los dos secretarios más importantes tras la cartera de Organización. Carmeli Hermosín, que ocupa la de Política Autonómica, y Álvaro Cuesta, que se encarga de la de Política Municipal y Libertades Publicas.

La frase de “yo sé que mi tiempo ha pasado¨, pronunciada hace poco por un alto cargo relegado a un segundo papel en esta legislatura ante sus compañeros más cercanos, empieza a generalizarse en este PSOE rejuvenecido y dinámico que pretende Zapatero. Aunque sea a costa de dirigentes que no han cumplido los cincuenta y, hasta ahora, se suponían en el entorno zapaterista.

A pesar de los cambios, el puesto de Hermosín, veterana socialista sevillana, de la generación de Chaves y miembro del “clan de la tortilla”, como se conoce a los amigos andaluces de Felipe González que protagonizaron la Transición, está reservado a Andalucía, primera federación en número de delegados (251 de 995). Pero, a día de hoy, y según confirman fuentes bien informadas de Ferraz y del partido en Sevilla, no hay decisión tomada.

El puesto es muy jugoso, se trata del número “tres” de facto, y Zapatero ya ha decidido que tiene que ser una mujer. “La apuesta por las mujeres va a quedar en la ejecutiva más evidente que nunca, tanto como en el Gobierno”, asegura un alto cargo socialista bien contactado con Ferraz.

“El problema es que Chaves se está quedando sin mujeres”, asegura una dirigente andaluza. No es que el presidente andaluz nolo tenga claro, explican. Él ha apostado por la paridad en sus gobiernos antes que Zapatero llegara a Moncloa. Incluso acaba de decir hace unos meses que, de cara a su sucesión, le gustaría que se tratase de una mujer. Pero una mayoría de estas dirigentes que han conseguido cargos en la Administración andaluza son de una generación más cercana a la de Chaves que a la de Zapatero. Y el asunto de la edad puede resultar crucial en estos momentos en el PSOE.

Otro socialista con cargo en Andalucía, sin embargo, apunta que el problema es más profundo y no se reduce al año de nacimiento. “Es que casi todos los que mandan hoy, hombres o mujeres, son de “la tortilla”, del entorno de amistades de “la tortilla”, o llevan veinte años con cargo público”. “En  Andalucía todavía ganamos, pero podemos tener un problema de futuro”, añaden desde Ferraz confirmando el análisis.

La cada vez más evidente falta de sintonía entre Moncloa y Sevilla quedó patente en la última formación de Gobierno. Quienes conocen cómo discurrieron las conversaciones de Zapatero con Chaves, a quien el presidente respeta y solicita “candidatos” a ministro, saben que el líder andaluz sólo logró “colocar” –o, mejor dicho, mantener–  a Magdalena Álvarez.

Según las citadas fuentes, Chaves propuso dos hombres y dos mujeres a Zapatero para el Ejecutivo con el que arrancar su segunda legislatura. El nombre de Magdalena Álvarez figuraba como casi inamovible y haberlo rechazado habría supuesto casi una afrenta a Andalucía. Junto a ella, Micaela Navarro, actual consejera andaluza de Igualdad, 52 años, Francisco Vallejo, consejero de Innovación y Ciencia, 51, y Juan Carlos del Campo, magistrado andaluz miembro del Consejo General del Poder Judicial propuesto por el PSOE, el más joven, con 47 años. Zapatero sólo atendió la solicitud de mantener a la actual titular de Fomento. El segundo ministro andaluz que, por “cuota territorial” correspondería a Andalucía, fue Bibiana Aído que, a pesar de estar en el entorno personal de Manuel Chaves, resultó una sorpresa para el presidente de la Junta (Ver recuadro “Aído fue idea de Rubalcaba”).

No obstante, los aires de renovación también soplan en las orillas del Guadalquivir y, semanas antes del congreso federal, se especula en la prensa local con la posibilidad de que Manuel Chaves deje la secretaría general del PSOE de Andalucía en el próximo congreso regional, previsto para el fin de semana siguiente al federal. La alternativa estaría en manos de uno de los dos hombres fuertes del partido en la región, Luis Pizarro, secretario de Organización, con 47 años, y el más veterano Gaspar Zarrías, consejero de Presidencia y factotum del partido desde hace décadas, con 53.

“Es que los pesos pesados ya están situados”, se excusan desde Sevilla para explicar la indecisión respecto a los nombres a proponer para la ejecutiva federal. Este es, quizá, uno de los quebraderos de cabeza de Chaves: ¿mandar fuera o mantener en Sevilla a quienes deben renovar el partido en Andalucía?

La primera decisión al respecto fue tomada a favor de la región poco antes de iniciarse la presente legislatura. Mar Moreno, la dirigente andaluza más cercana al perfil zapaterista -mujer, 45 años, y entusiasta del estilo ZP-, presidenta del parlamento andaluz en el anterior mandato, pudo haber sido nombrada senadora por designación autonómica con destino a ser portavoz del grupo en la Cámara Alta pero, según todas las fuentes consultadas, ella rehusó y Chaves, compartiendo la estrategia, la nombró consejera de Obras Públicas, un destino que bien podría auparla a la carrera por la sucesión de Chaves, aún sólo sugerida en Andalucía (Ver recuadro: “Mar Moreno, la pieza clave”).

El nombre de Moreno podría ser el más fuerte de cara a ocupar ese requerido “tercer puesto” en el federal, pero, una vez que ha pasado a formar parte del gobierno de Chaves, su opción se presenta casi imposible. Un nombre alternativo podría ser el de la joven Mamen Sánchez, diputada por Cádiz y único miembro que repite en la actual dirección del grupo parlamentario, ascendida, además, por José Antonio Alonso a la categoría de primera adjunta. Mujer, apenas cumplidos los  cuarenta y miembro del equipo de choque en el Parlamento de los zapateristas de primera hornada.

“Pero es que Mamen no está en la pomada del partido”, explican desde Sevilla para justificar que no sea ella su apuesta para el tercer puesto que se les pide para la ejecutiva federal. No obstante, la sintonía de la diputada gaditana con el actual equipo de Zapatero, tanto en la Carrera de San Jerónimo como en Ferraz, la señalan como una clara candidata a formar parte de la rejuvenecida ejecutiva, aunque el puesto de responsable de Política Autonómica requiera a alguien más conectado con el partido en Sevilla.

“Siempre se puede encontrar a alguien pero también puede suceder que otro de los propuestos desde Sevilla, el joven senador Antonio Gutiérrez Limones -44 años-, pase a ocupar un puesto importante y el de “la número tres”, si no hay candidata andaluza, recaiga en otra federación: Zapatero no está dispuesto a cambiar su hoja de ruta”, explican tajantes desde las cercanías de Ferraz.

Otro nombre andaluz de los que suenan estos días como posible movimiento dentro de la ejecutiva es el de Maribel Montaño, responsable de Igualdad, una secretaría tradicionalmente ocupada por alguien de la federación de Chaves. Montaño no cuenta en estos momentos con el apoyo de la siempre compleja agrupación de Sevilla pero  se mantiene en buena sintonía con Ferraz por su trabajo en los últimos cuatro años. Dependerá, pues, del encaje de las “piezas andaluzas” su destino final.

Blanco gana un puesto para Galicia.  Mientras esto se debate en Andalucía, el secretario de Organización, José Blanco, va a conseguir un nuevo puesto en la comisión ejecutiva federal del modo más sigiloso posible. La actual portavoz socialista en el Senado, la viguesa Carmela Silva pasará a formar parte de la dirección federal gracias a una enmienda propuesta por Ferraz y de la que pocos hablan en estos días para que no tenga problemas de aprobación. Se trata de que el portavoz del partido en la Cámara Alta pase a formar parte, por primera vez, de la dirección federal como miembro nato, al igual que, hasta ahora, lo venía siendo el del Congreso, en este caso, José Antonio Alonso.

Quienes conocen la “operación enmienda” han entendido rápidamente la sorpresa que, en su día, supuso el nombramiento de la desconocida Silva, 48 años, diputada en la anterior legislatura, y concejala en el ayuntamiento de Vigo, para ejercer de primera voz del partido en el Senado.  Mujer de confianza del Secretario de Organización federal, se añadiría al previsto ascenso de la ya conocida como “quinta del biberón” en la dirección de Ferraz.

Ya al inicio de la legislatura pasada, en marzo de 2004, Blanco “eligió” muy discretamente a unos cuantos diputados jóvenes para que ejercieran de puente entre el grupo parlamentario y la dirección del partido “en temas sensibles de cara a la opinión pública y para que nos mandaran, por ejemplo, a debates en radios o televisiones”, explica uno de ellos.

Los nombres dan fe de por dónde apuntaban ya los tiros en 2004 y, buena parte de ellos, tendrán un hueco en la ejecutiva que se elija en el 37 congreso. La ya citada Mamen Sánchez, la catalana Lourdes Muñoz, recién ascendida a portavoz de la nueva comisión para la Sociedad de la Información con 39 años, y la valenciana  Carmen Montón, designada portavoz de la comisión de Igualdad, 32 años, formaban el trío de mujeres. Los tres diputados varones eran Juan Moscoso , 41 años, hijo del antiguo ministro de Felipe González que diera nombre con su apellido a los días de “libre disposición” de los funcionarios, y flamante portavoz parlamentario de la comisión mixta de Relaciones con la Unión Europea, Carlos Corcuera, otro diputado del PSC, de 39 años y portavoz en la Comisión de Seguridad  Vial, y el ascendente Antonio Hernando, 40 años y portavoz de la relevante comisión de Interior. Los seis se reunían una vez al mes para fraguar estrategias al hilo de Ferraz y el Parlamento y, sobre todo, para lanzar mensajes al exterior. En esta nueva legislatura se han sumado Alez Saez, 39 años y líder del PSC de Girona desde 2000, y Ana Fuente, 36 años, malagueña y portavoz de la comisión de Vivienda.

De este “equipo de choque” quien tiene el futuro más definido es Antonio Hernando, destinado a sustituir a Oscar López como alter ego de José Blanco en la secretaría de Organización, para lo que, con toda probabilidad, entrará de vocal en la ejecutiva. López, propuesto como candidato a secretario general de Castilla y León, dará el salto fuera de Ferraz para, con 35 años, liderar una federación del PSOE tras los próximos congresos regionales.

También cuenta con muchas papeletas para entrar en la nueva dirección Daniel Fernández, actual segundo portavoz adjunto en la dirección del grupo en el Congreso y hasta el fin de la anterior legislatura, coordinador de los parlamentarios del PSC en Madrid.

Para quienes conocen cómo se están fraguando los cambios del próximo congreso del PSOE el papel del PSC puede que sea uno de los que más destaquen, y no sólo por ser la tercera fuerza territorial del partido, tras Andalucía y Valencia,  sino por ser la que más en línea está con los planes renovadores de Zapatero.

El “ejemplo Chacón” cunde entre los socialistas catalanes, cuyos diputados se distancian en casi una década en edad media de los diputados de Andalucía. No se trata sólo de la edad, aseguran en Madrid. Pero secretarios ejecutivos como Soraya Rodríguez, actual responsable de Medio Ambiente, Inmaculada Rodríguez Piñero (Ver entrevista en páginas posteriores), responsable de Economía, y Elena Valenciano, de Relaciones Exteriores, han conseguido ser, además portavoces en el Congreso de estas áreas, y pocos dudan que mantengan sus despacho en Ferraz. Son mujeres, jóvenes y están en la línea ZP.

Andalucía mira con atención lo que pasa en Madrid, pero a distancia.

Aído fue idea de Rubalcaba

Chaves no puede apuntarse el tanto de haber conseguido la más joven ministra de la historia de España, por mucho que Bibiana Aído se encuentre, desde que fuera una niña, en el entorno de sus relaciones personales y de partido.

Quienes conocen cómo se gestó la “sorpresa Aído” saben que la joven gaditana, delegada de Cultura en Cádiz de la Junta de Andalucía con 26 años, directora de la agencia Andaluza para el Desarrollo del Flamenco, con 29, y flamante diputada autonómica en las pasadas elecciones del 9 de marzo, con 31, estaba reservada para ocupar un puesto de consejera en la Junta, pero no ahora.

Dicen quienes la conocen que llegó a preguntarle a Chaves, con esa soltura que la caracteriza, si la iba a hacer consejera ya en esta legislatura, pero el presidente andaluz frenó sus ímpetus y la dijo que, antes, tenía que bregarse cuatro años en el parlamento autonómico.

¿Quién, pues, animó a Zapatero a “saltarse” su proceso de aprendizaje y nombrarla ministra? Los que conocen cómo transcurrió la última campaña electoral no tienen duda: fue Alfredo Pérez Rubalcaba, número uno de la lista del partido por Cádiz.

El secretario general provincial, Francisco González Cabaña, deseoso de presumir de  banquillo la llevó a todos los actos con el ministro. Y éste la avaló ante Zapatero.

Mar Moreno, la pieza clave

La de Mar Moreno puede que sea una de las carreras políticas de las que más se habla en Andalucía desde hace años. Con visión de futuro. Pero nunca se sabe cuándo es llegado el momento.

Con 38 años consigue el puesto orgánico más alto que haya logrado nunca una mujer en el Partido Socialista: con el impulso de Gaspar Zarrías y de Manuel Chaves es elegida en el congreso de 2000 vicesecretaria general del PSOE andaluz, la número dos después del presidente de la Junta. Aquello era la confirmación de una lenta y sostenida carrera dentro del socialismo andaluz que hacía hueco a una mujer jóven y brillante. Parecía destinada a formar parte del gobierno de Chaves pero, inesperadamente, en 2004 , se la “envió” a la presidencia del parlamento andaluz. Hubo quien entendió que se la estaban rebajando los “humos sucesorios” que la acompañaban desde hace tiempo, y quien dijo, por el contrario, que Chaves la estaba “protegiendo” para el futuro. Tras las elecciones de 2008 y después de una legislatura en la que se ha mostrado como la más zapaterista del partido en su región, ha preferido ser consejera y dar el paso para “jugar” el  incierto partido de la sucesión de Chaves, a venirse a Madrid como portavoz socialista en el Senado. No se la descarta en la próxima ejecutiva, pero en el puesto de vocal que ya tenía. En cualquier caso, no hay que perderla de vista.

Los jóvenes y la política, por Enric Sopena


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