Algunos fallos de organización despiertan malestar
entre los patrocinadores
CAÓTICO ARRANQUE
DE LA LA EXPO DE ZARAGOZA
El evento destinado a proyectar la imagen de Zaragoza a nivel internacional no está arrancando todo lo bien que hubiera cabido esperar. Desde la organización se ha esgrimido la huelga de transportistas y la crecida del Ebro como los factores que
han hecho imposible llegar a la fecha de la inauguración con todas las instalaciones
a punto. Pero esos factores imprevistos de última hora que, en realidad, han tenido
efecto a escasos días de la inauguración, no pueden justificar todos los trabajos en
infraestructuras que no se habían realizado cuando Juan Alberto Belloch dio el
pistoletazo de salida el pasado 14 de junio. Lo cual ha enfadado a alguno de los
patrocinadores, que han aportado cientos de miles de euros a la organización.
Por M. C.
Cables sueltos, duchas que no funcionaban, habitaciones por adecentar...Este fue el panorama que
se encontraron los representantes de las empresas patrocinadoras de la Expo en el hotel en el que estaban alojados durante los actos de inauguración del evento.
El lujoso hotel Iberus fue ideado conjuntamente al proyecto del recinto ferial, con el
objetivo de dotar a Zaragoza de un establecimiento del nivel suficiente como para alojar a las personalidades relevantes que acudieran a visitar la Exposición Internacional.
Sin embargo, cuando llegó la hora de la verdad el hotel estaba lejos de encontrarse al
cien por cien. Después de acarrear los equipajes durante algunos cientos de metros, ya
que la organización no había previsto que
los taxis pudieran acercarse hasta la misma
puerta del hotel, algunos de los invitados a
la inauguración se toparon con que el agua
caliente de las duchas no funcionaba. Cuando lo comunicaron en recepción y procedieron a arreglar la avería, resultó ser el agua
fría la que no funcionaba. Los armarios todavía estaban sucios, con polvo. Señal de que se había estado trabajando en las habitaciones hasta el último momento.
Pero el descontento entre los patrocinadores no acabó. Después de superar los contratiempos en un hotel de los líos propio de los hermanos Marx, llegó la hora del discurso del alcalde de Zaragoza, Juan Alberto BeIloch, en la gala de inauguración. Los agradecimientos fueron amplios. Belloch se acordó de las personas que aportaron las primeras ideas para el proyecto, de su antecesora en el cargo, Luis Fernanda Rudi, de los ex vicepresidentes Mariano Rajoy y Javier Arenas, de José María Aznar, de los ciudadanos de Zaragoza...Se acordó de casi todo el mundo menos de los patrocinadores, sobre los que no hizo ninguna mención expresa.
Con el olvido de Belloch, el enfado de algunos patrocinadores estalló, y con razón. Y es que la aportación económica que han hechos las empresas que se han incorporado al proyecto ha sido muy importante. Las firmas que han colaborado en el desarrollo de la Expo se dividen en tres categorías: socios, patrocinadores y amigos. Los primeros gozan de ese estatus al haber aportado una inversión mínima de seis millones de euros. Los segundos tienen un rango inferior porque 'sólo' han contribuido con un mínimo de dos millones de euros. En los terceros, el listón económico de participación se queda en los 100.000. Entre los socios, que son seis (CAI, Endesa, Ibercaja, Acciona, Renault y Telefónica), los patrocinadores, 21 (entre los que destacan Coca-Cola, El Corte Inglés, Carrefour o Mapfre), y los 'amigos', han sumado los 8.800 millones de euros de inversión privada con los que ha contado la Expo, frente a los 2.200 de inversión pública. Belloch se debe a las empresas y algunos entendieron que no se les trató como merecían.
Pero, independientemente de la escasa capacidad para las relaciones públicas del alcalde Zaragoza, la falta de planificación se dejó sentir en las primeras horas en que la
Expo estuvo abierta al
público. El día nueve
de junio, cuando la
crecida del Ebro obligaba a la organización
a improvisar un plan B
para la ceremonia de
inauguración, Roque
Gistau, el presidente de
Expoagua, la sociedad
gestora, afirmaba que
era un "milagro" tener
listo el recinto de la Exposición Internacional
a tiempo. Y ciertamente lo era, porque finalmente no se consiguió. El propio Gistau reconocía el día 10 que "tres o cuatro" pabellones abrirían después de la inauguración. Los pabellones de Venezuela, Rumanía, Nigeria y Angola estaban cerrados el día de la apertura de la Expo. Al cierre de esta edición, los tres primeros todavía permanecen cerrados. Y en algunos otros se estuvieron haciendo los últimos retoques prácticamente al mismo tiempo que se cortaba la cinta.
Aunque no sólo los pabellones han sufrido retrasos. Aparte de lo que respecta al Iberus, los alojamientos destinados al personal
que está trabajando en el evento tampoco han cumplido los plazos. Así, un reportaje publicado en El Periódico de Aragón la semana pasada indica que en una de las áreas destinadas a las delegaciones de los diferentes países sólo dos de las cuatro torres de apartamentos son habitables. Además, algunos de los accesos tampoco están terminados, especialmente los dedicados a personas con movilidad reducida.
Las infraestructuras periféricas tampoco gozan de muy buena salud. El Parque Metropolitano, asociado al proyecto de regeneración de la ribera del Ebro en el que se enmarca la Expo, está abierto, pero los equipamientos, como el campo de golf y el circuito de aguas bravas, no se pueden utilizar. También se sigue trabajando en las nuevas estaciones de trenes de cercanías.
Como afirma Adolfo Barrena, portavoz de IU en las Cortes de Aragón, el proyecto "no ha estado bien planificado", y aunque "las lluvias han hecho su papel, no se hubiera estado a tiempo tampoco".
Por otro lado, durante el primer fin de semana, las cifras de visitantes tampoco anunciaban buenas perspectivas. Entre sábado y domingo las personas que acudieron a la Expo superaron ligeramente las 80.000, unas cifras que el presidente de Expoagua, Roque Gistau, ha reconocido que están "por debajo de lo esperado".
Sin embargo, la última reacción oficial en este tema ha sido la de Jerónimo Blasco, director general de Operaciones y Contenidos de Expoagua, quien ha afirmado que las cifras de visitantes de esta primera semana a la Exposición Internacional Zaragoza 2008 son "magníficas", con la progresión "más rápida que se ha conocido en ninguna Expo". Reconociendo que la apertura hace dos fines de semana fue "más suave" de lo que se pensaba, porque se esperaba una avalancha por la curiosidad, Blasco ha explicado que los datos desde el lunes hasta el jueves pasado están en el objetivo marcado para los días laborables, lo que hace pensar a Expoagua que se logrará la cifra prevista de 6,5 millones de visitas e incluso se superará. Según los datos facilitados por Blasco en rueda de prensa, el lunes el número de visitantes fue de 26.500, el martes de 37.600 y el miércoles de 46.700.
Si bien estas cifras han permitido un respiro a la organización, los grupos políticos están a la espera de cómo se desarrollen los acontecimientos durante las próximas semanas para hacer sus valoraciones, porque no está claro que se alcancen las previsiones. Aunque lo que ya tiene difícil arreglo es la mala imagen dada ante los patrocinadores. Y es que quizá la crecida del Ebro y la huelga de transportistas hayan beneficiado más que perjudicado a la organización de la Expo, proporcionando una excusa para justificar los fallos de planificación en la puesta a punto de las instalaciones. • |