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Nº 793 -23/6/2008

Renovación de caras y mensajes en la Ejecutiva del PP


COSPEDAL, LA 'MANO IZQUIERDA' DE RAJOY


María Dolores de Cospedal es la cuadratura del círculo de Rajoy. Tiene la imagen moderna y centrista que necesita el líder del PP para arañarle votos al PSOE, su género obliga a Zapatero a compartir con su oponente su apuesta por la igualdad y fue consejera y aún amiga de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, lideresa del sector crítico del PP. Su reciente designación como secretaria general del Partido Popular en el XVI Congreso Nacional de la formación, que la convierte en mano izquierda de su presidente, predisponen al líder en la lucha dentro y fuera de la formación y con la vista puesta en las generales. La terna de vicesecretarios Esteban González Pons, Ana Mato y Javier Arenas redondean el perfil renovador con el que Rajoy emprende, ahora sí, la oposición al Gobierno.

Por Virginia Miranda.

Su nombre siempre estuvo en las quinielas, pero nunca las encabe- zó. "Rajoy no va a desvestir a un santo para vestir a otro", decían los populares cuando se les preguntaba por sus posibilidades como posible secretaria general del PP. Nada más dar a luz a su hijo, concebido por fecundación in vitro, María Dolores de Cospedal aterrizó en la presidencia del partido en Castilla-La Mancha hace dos años para poner fin a su vacío de poder en
una región donde era incapaz de hacer mella en la hegemonía socialista y arrastraba aún las consecuencias del fiasco de Adolfo Suárez Illana. En las autonómicas no ganó, pero asumió con disciplina su tarea en la oposición y mejoró los resultados de su partido en las generales del 9-M, que logró un escaño más en el Congreso de los Diputados procedente del cupo castellano-manchego. Tanto le costó al PP encontrar un dirigente dispuesto y con posibilidades de mejorar sus expectativas en la región que parecía desaconsejable otorgar a De Cospedal más altos cometidos, de ahí la sorpresa de su designación. Pero, al menos de momento, ese no será un problema, y la nueva número dos de Rajoy continuará al frente del PP autonómico.

Las negativas de Javier Arenas y Pío García-Escudero han jugado a favor de la recién elegida, aunque bien podría haber sido la primera opción por varias razones.

Sin cuotas ni listas cremallera, Mariano Rajoy ha logrado ponerse a la altura de José Luis Rodríguez Zapatero en materia de igualdad, una de sus mejores bazas electorales: la número tres del PP y mano derecha de líder popular, la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría, y la ahora número dos y por tanto su mano izquierda, María Dolores De Cospedal, son mujeres. Además, la cabecera de su nueva Ejecutiva es paritaria: dos vicesecretarios, Esteban González Pons y Javier Arenas, frente a la secretaria general y una vicesecretaria, Ana Mato.

Lo consiga o no, Rajoy ha reivindicado su derecho a repetir como candidato a las generales en 2012, convencido de que podrá arañarle votos al PSOE a través de una política de centro que sin embargo no desatienda al conjunto de un partido que estos últimos meses se ha revelado heterogéneo. Y De Cospedal reúne el perfil necesario para lograr este objetivo.

A sus 42 años, esta abogada del Estado con experiencia profesional en Washington, el País Vasco y Estrasburgo, pertenece a la generación de jóvenes dirigentes del PP y ofrece una imagen moderna y renovada —ver portada de EL SIGLO número 791 Las modernas de Rajoy—. A pesar de ello, tiene una larga experiencia en la Administración y ha trabajado con los pesos pesados del partido, que se disputan el descubrimiento de la secretaria general revelación. Ahora se le atribuye a Javier Arenas, nuevo hombre fuerte en Génova. De Cospedal fue su asesora de Gabinete en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales desde 1999 y subsecretaria de Administraciones Públicas con Jesús Posada primero y con Arenas después. Cuando aterrizó en Castilla-La Mancha sus padrinos fueron Ángel Acebes, con quien trabajó de junio de 2002 a marzo de 2004 como subsecretaria de Interior, y Esperanza Aguirre. Cuando juró el cargo de consejera de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid en diciembre de 2004, De Cospedal reconoció que la presidenta regional era su "mentora política". De hecho, fue quien la rescató del Tribunal de Derechos Humanos en Bruselas, donde trabajaba como abogada del Estado tras quedarse sin trabajo en la Administración. Aún hoy, a unas semanas de la celebración del XVI Congreso Nacional del PP, De Cospedal se ha negado a "apuñalar a Aguirre", la lideresa del sector crítico, por el mero hecho de haber apoyado a Rajoy.

Esa es otra de las bazas que juegan a su favor; su proximidad personal y también ideológica —es del sector liberal— con la jefa del Ejecutivo madrileño, que sólo accedió a decir el pasado jueves, tras conocer el comunicado donde Rajoy anunciaba que propondría a María Dolores de Cospedal como secretaria general del PP en el Congreso de Valencia, que su voto iría para el candidato a la presidencia de la formación, al tiempo que celebraba la designación de su antigua consejera asegurando que "me gusta mucho", la primera aprobación que Rajoy recibía de Aguirre después de que la madrileña abriera la crisis más profunda que haya vivido el PP desde su refundación en 1989.

Horas después de saberse su nuevo cometido en la formación, De Cospedal dio una rueda de prensa en Albacete, donde se trasladó a vivir tras aceptar el cargo de presidenta del PP de Castilla-La Mancha. Visiblemente emocionada, dijo que su nuevo cargo es un 1 honor y una gran responsabilidad, y aseguró que afronta su nuevo reto con "ilusión" y "esperanza". De su partido comentó que cuando concluyera el Congreso de Valencia, celebrado el pasado fin de semana, comenzaría un "nuevo rumbo de triunfo e ilusión para el PP en toda España", aunque reconoció que el suyo será "un camino de espinas" donde también habrá "rosas".

A la sustituta de Ángel Acebes le acompañan una terna de vicesecretarios, que con ella están llamados a formar el "dream team" del Partido Popular, en palabras de Sáenz de Santamaría. El cargo, que desapareció del staff de la formación en el anterior cónclave de 2004, está representado por Ana Mato como vicesecretaria de Organización y Electoral; por Esteban González Pons como vicesecretario de Comunicación y portavoz, y por Javier Arenas como vicesecretario Territorial.

La que fuera número tres en la lista del PP por Madrid al Congreso de los Diputados volvió a la escena nacional tras cuatro años ocupando su escaño en el Parlamento Europeo. Regresaba así una de las mujeres con más larga trayectoria en el Congreso y en la formación. En la Cámara baja ha sido portavoz de las comisiones de Control de RTVE, de Transportes e Infraestructuras y Telecomunicaciones, y de Ciencia y Tecnología. En Génova ha sido, entre otros cargos, responsable de Medios de Comunicación, coordinadora de Participación y Acción Sectorial y coordinadora de Organización.

Pero sobre todo, Ana Mato, que forma parte del Comité Ejecutivo del PP desde el XV Congreso Nacional de octubre de 2004, representa la experiencia, la continuidad y la unidad de un partido que se resiste a aparecer dividido por un hecho fundamental: fue una estrecha colaboradora de José María Aznar, de quien le viene su vínculo posterior con Javier Arenas, a quien se le atribuye también su nombramiento al frente de la vicesecretaría de Organización. Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas, Mato (Madrid, 1959) entró en contacto con la política en 1983 de la mano de su entonces profesor Jorge Verstringe, quien le pidió que colaborara con él en Alianza Popular. En esta formación estuvo a cargo del Departamento de Información dentro de la vicesecretaría de Acción Territorial. Y un año más tarde, siendo aún universitaria, comenzó a trabajar como asesora de José María Aznar. Con él siguió, en el cargo de subdirectora de Gabinete, cuando fue nombrado presidente de Castilla y León. Con Arenas trabajó siendo éste secretario general del PP, entre 1999 y 2003.

El también presidente del PP andaluz regresa a una de las vicesecretarías de la formación, cargo que también ocupó de 1991 a 1993 y desde septiembre de 2003 y hasta que Rajoy lo eliminó en el cónclave de 2004. Como De Cospedal y González Pons, durante estos tensos y agitados meses ha sido uno de los principales activistas en defensa de Rajoy. Arenas (Sevilla, 1957), abogado en ejercicio y técnico en excedencia de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, representa la experiencia puesta al día. Procedente de la democracia cristiana de la UCD, lo ha sido casi todo en política: teniente de alcalde en su ciudad natal, diputado, portavoz y vicepresidente de Comisión en el Parlamento andaluz, coordinador de Comisiones del grupo popular en el Congreso de los Diputados, senador, ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, de Administraciones Públicas y de Presidencia, vicepresidente segundo, secretario general del PP y candidato a la presidencia de la Junta de Andalucía tras ser designado jefe del PP autonómico en abril de 2004. Su vinculación a la etapa aznarista es inexcusable, pero desde que él y el resto de vicesecretarios del PP acordaran respaldar al sucesor de Aznar en 2003, fuera quien fuera el elegido, ha mantenido su palabra, lo que le llevó a mantener una agria polémica con el sector crítico del partido hace algunas semanas.

La de Arenas era, con la del senador Pío García-Escudero, una de las primeras opciones de Rajoy para la secretaría general. Y lo fue hasta el último momento, a pesar de que el interesado lo negó públicamente en repetidas ocasiones. Su vicesecretaría, la Territorial, le permite controlar las baronías, uno de los apoyos fundamentales del presidente popular durante el tiempo que ha durado la crisis.

La designación del abogado y doctor en Derecho Constitucional Esteban González Pons (Valencia, 1964) al frente de la vicesecretaría de Comunicación y el cargo de portavoz era la más evidente de todas. El papel lo venía asumiendo desde la derrota del 9-M con sus intervenciones en los medios, donde se dejaba ya traslucir el nuevo giro haciala moderación que Rajoy quería imprimir al partido. La duda era si ocuparía la secretaría general o alguna de las vicesecretarías anunciadas por el reelegido presidente del PP, despejada la duda de si formaría o no parte del nuevo equipo del líder popular en el mitin de Gandía (Valencia) donde el entonces candidato anunció que González Pons estaría "sentado" a su lado "ayudándome".

En el PP y la política nacional ya fue miembro del Comité Ejecutivo (1999-2003) y portavoz del grupo popular en el Senado (19992003), pero su ascenso en la formación se lo debe a Francisco Camps. El barón valenciano con más peso en Génova le llamó en 2003 para que fuera conseller de Cultura. Después pasó al consell de Relaciones Institucionales, Comunicación y Portavoz; posteriormente al de Territorio y Vivienda y por último fue nombrado portavoz del grupo parlamentario popular en el parlamento autonómico. En 2008, Camps le ganó una nueva batalla a Eduardo Zaplana logrando colocar a quien se había convertido en su hombre de confianza en el puesto número uno de la lista del PP por Valencia. Éste, iniciado ya el periodo de sesiones, se hizo con la vicepresidencia de la Comisión del Cambio Climático.

Pasado y sobre todo presente. Unidad pero ante todo moderación. Rajoy parece haber dado con la fórmula que buscaba. Sólo hace falta que le dejen empezar a hacer oposición. •


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