F abián
Hemeroteca Esta semana
Nº 793

23/6/2008

¿Una oportunidad para Europa?

Por Francesc Homs i Molist*

Así tituló su editorial el rotativo Le Monde el pasado domingo 15 de junio, después del resultado del referéndum irlandés. Vale la pena reproducir su último párrafo: "Para salir del embrollo, sólo hay una posibilidad: crear, al lado de la Unión Europea actual, un núcleo de países dispuestos a aceptar la regla de la mayoría calificada para profundizar la integración. La idea no es nueva, pero nunca se ha llevado a cabo. Supondría disponer de dirigentes convencidos de que la unidad europea es una ambición necesaria. Si se toma esta consciencia, el voto irlandés habrá sido finalmente una oportunidad para Europa."

Es relevante que un medio de comunicación precisamente francés –país de donde salió el primer no a la Constitución Europea–, e influyente en el mundo de la izquierda, adopte una posición tan clara y nítida como ésta. Es una opción que invita a la Europa de las dos veloci- dades. Y es, fundamentalmente, una opción que abre el debate hasta ahora cerrado por la hipocresía –o quizás la imposibilidad disimulada– de los teóricos constructores de la Europa unida.

A mi modo de ver, una Europa unida más allá del interés puramente económico o de mercado, es un proyecto posible sólo entre aquellos países con una cultura política y democrática homologable. No se puede someter el proyecto de la Unión Europea al interés regional geoestratégico de los americanos, los rusos y determinados países del mundo islámico. Una Europa fuerte, unida y viable políticamente no puede empezar en Portugal y finalizar en el Cáucaso. Ni tampoco puede estar sometida a las dudas interesadas de los ingleses o a las exigencias delos recién llegados. Y, por supuesto, dicho con todo el respeto a todo el mundo.

Nadie de la calle entiende de qué sirven nuestros eurodiputados. Y no porque no se explique -que dicho sea de paso se hace fatal- sino porque lo que resulta determinante es que son las reuniones de los mandatarios gubernamentales las que en realidad marcan la pauta de las decisiones trascendentes. ¿Quién tomó la decisión de crear el euro? ¿Quién decidió abrir las fronteras? ¿Quién decide sobre los intereses de nuestros agricultores? ¿Quién impulsa la reciente Directiva sobre el retorno de los inmigrantes irregulares? Siempre y en todo caso, los Gobiernos de los Estados. Y el Parlamento Europeo vota en demasiadas ocasiones sólo en función de los intereses de los Estados de los que forman parte sus diputados o diputadas.

Convendría, como dirían los castizos, coger el toro por los cuernos. Asumir la necesidad de construir una potente Unión Europea me parece más urgente y necesario que nunca. La hegemonía americana –es decir, nuestros protectores– empieza a dar síntomas de un cierto agotamiento a medio plazo. Y el relevo no pasa por Europa. Pasa por Asia. Donde, por cierto, creo que los españoles ni están ni se les espera. En el mundo se está configurando lentamente un nuevo orden mundial. Y si los europeos no espabilamos, nos podemos encontrar más perdidos que un pulpo en un garaje. El profesor Pedro Nueno hace años que advierte de que Europa está en peligro de convertirse en una especie de gran asilo, llena de ricos jubilados con inmigrantes cuidándolos. Creo que nos puede pasar algo aún peor: si las estructuras políticas europeas no dan respuesta eficaz y ágil a los retos de la globalización, Europa puede convertirse en una nueva Mesopotamia, pero sin el oro negro codiciado.

En fin. No quisiera ser alarmista. Pero lo que sí que resulta claro es que con la reacción del ministro Moratinos no vamos a ninguna parte. España debe de asumir que su interés pasa por Europa. La dimensión del Estado español –ni grande, ni pequeña– lo hace en el mundo globalizado ineficiente, caro y un lastre. Lo mismo le pasa, por ejemplo, a Francia o Italia. Necesitamos estrategia europea, decisión y gente comprometida en la construcción de una Europa unida, eficaz y que no dependa de los vetos y de los intereses tácticos de los Estados que hoy impiden su desarrollo. •

*Diputado al Parlament de Catalunya por CIU.

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