Nº 793 - 23 de junio de 2008
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PSOE. XXXVII Congreso

por Juan Antonio Barrio

EI PSOE celebra su 37° Congreso entre el 4 y el 6 de julio. Al estar asegurada después del triunfo en las elecciones generales la continuidad de los principales puestos de la Comisión Ejecutiva Federal, los focos mediáticos —y el morbo— se han desplazado hacia el congreso del PP, dos semanas antes. Y sin embargo, los congresos del PSOE siempre suelen dar más de una sorpresa por muy previsibles que nos parezcan ser.

Personalmente he vivido bastantes congresos ya. Desde el primero al que asistí, el 27° Congreso, el primero después de la muerte de Franco, todavía en la ilegalidad. O el 34° Congreso con la retirada de Felipe González de la Secretaría General. Y también el 35° Congreso, con el triunfo de Zapatero frente a otros tres candidatos.

Y, entonces, ¿qué tipo de debate habrá en el 37° Congreso? Es evidente que debe hacerse una reflexión sobre la gestión del período anterior y afrontar las líneas generales del nuevo período. A mi juicio, sin embargo, el balance, es bastante satisfactorio. El riesgo de la nueva etapa puede estar en la discontinuidad de políticas en marcha o en la dificultad de dar soluciones adecuadas a los nuevos retos. Intentemos explicarlo:

En la pasada legislatura se acometieron retos muy importantes: Se impulsó el margen de autonomía en política exterior: retirada de tropas de Iraq e impulso a la Alianza de Civilizaciones. Nos pusimos a la cabeza en Ayuda al Desarrollo. Se impulsaron nuevos derechos cívicos y sociales: Ley de Igualdad, Ley del matrimonio homosexual, Ley Contra la Violencia de Género, Ley de Signos, Estatuto del Trabajo Autónomo, etc. Se impulsó el Estado del Bienestar —sin descuidar el Estado del Bienestar "clásico" (educación, pensiones, sanidad, etc.)— se acometió el cuarto pilar del Estado del Bienestar (Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las Personas en situación de Dependencia). Se impulsó la lógica medioambiental a todos los niveles de forma transversal. Se llevó a cabo una política de acuerdo con los agentes sociales. Se acometió el impulso al cambio de modelo de crecimiento hacia una economía más basada en la sociedad del conocimiento y el I+D+i. Con dificultades, se avanzó en la España plural y, a mi juicio, se hizo lo que se tenía que hacer en cuanto al proceso de paz. Se impulsó un Proyecto de Ley de reconocimiento de las víctimas de la Guerra Civil y de la Dictadura que, sin ser perfecto, al menos significó una reparación moral muy importante, obligando a algunos compromisos de futuro.

Pues bien, la desaceleración económica y la nueva legislatura plantean algunos retos e incógnitas que habrá que superar. Por ejemplo:
1. No deberíamos desvincularnos de la Alianza de Civilizaciones.
2. Somos, junto con Portugal, casi el único país con gobierno socialista en Europa. El riesgo de las elecciones del 2009 es evidente y también nuestra responsabilidad en contribuir decisivamente a elaborar un proyecto potente del PSE en defensa de la Europa Social, de una política adecua da sobre la inmigración, del respetoI a los derechos humanos y los valores de la izquierda. Hay ya temas muy preocupantes: la nueva directiva de trabajadores desplazados o la directiva de tiempo de trabajo que permite la ampliación a 60 horas.
3. La desaceleración económica: Ante todo, no "enamorarnos" de las soluciones. Determinadas decisiones merecen un debate. Si, como ha dicho el vicepresidente Solbes, la rebaja fiscal de 400 Euros "agota el margen en el presente ejercicio" y para 2009 habrá que apretarse el cinturón,aún reconociendo el impulso al consumo que pueda tener la medida, ¿no hubiera sido mejor una apuesta mayor por más y mejores escuelas infantiles de calidad? ¿no debería al menos retrasarse la supresión del impuesto de Patrimonio?
Deberíamos en definitiva cumplir nuestros compromisos en gasto social sin pecar en fundamentalismos excesivos de cara al superávit.
4. Se debería perseverar en la influencia de la lógica medioambiental y el desarrollo sostenible. En la práctica la lógica medio ambiental, si se toma en serio, no se armoniza espontáneamente con intereses muy concretos, muchos respetables.
5. Laicidad. Se abre una expectativa interesante con el anuncio de reforma de la Ley de Libertad Religiosa, ahora bien, deberíamos tener en cuenta que la extensión a otras confesiones religiosas de los beneficios que tiene actualmente la Iglesia Católica, siendo necesario, no agota en modo alguno las exigencias de una mayor separación de la religión y el espacio público institucional.
6. Más democracia interna. Una democracia deliberante y participativa requiere de ciudadanos formados y responsables y de mecanismos organizativos ágiles en busca del "mejor argumento" y de las mejores soluciones. Lo mismo sucede en nuestro partido.

La crítica no se debe limitar a señalar defectos ni puede hacerse desde el prejuicio, sino desde los objetivos comunes que compartimos. Parafraseando a Octavio Paz, las respuestas pueden estar equivocadas, pero las viejas preguntas siguen siendo válidas: sobre la Paz, la Justicia, la Igualdad, la Libertad y la Solidaridad. Busquemos todos juntos las nuevas respuestas. •

*Diputado del Grupo Parlamentario Socialista en el Congreso.

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