F abián
Hemeroteca Esta semana
DESDE LA ULTRAPERIFERIA
Nº 792

16/6/2008

Canarias frente a África

Por José Segura Clavell*

En la vida ordinaria en las Islas Canarias parece como si no existiera el continente africano. Solemos decir que en Canarias sólo nos acordamos de África cuando los vientos soplan endemoniados en los desiertos saharianos y el aire se nos tiñe de amarillo y se pone caliginoso y nos quejamos de la calima asfixiante. Pareciera que África es sólo sinónimo de ca-limas pegajosas, pateras y cayucos con escuálidos inmigrantes a bordo. Pareciera que África es sólo un espejismo, algo que resuena al fondo de muchas cosas pero no una presencia cierta, real. Como si su aplastante realidad, tan cercana, fuera pura fantasía, casi un mito.

Y esto no puede ni debe seguir en la misma línea. No es admisible. Los canarios estamos demasiado vinculados a África como para ignorar de esa manera su existencia. A menudo parece como si nuestra sociedad agachara la cabeza, mirase hacia otro lado y practicase el "si te he visto no me acuerdo". Pero ahí están esas arenas de la calima y esas barquichuelas para recordarnos que somos vecinos, que navegamos juntos en una misma flota y que los destinos de África están íntimamente ligados a nuestro bienestar.

Es muy simple. La propia geografía, nuestra cercanía al continente, nos impide mirar hacia otro lado, hacernos los locos o practicar la política del avestruz, que sin embargo ha sido la desgraciada actitud gubernamental de muchos gobiernos españoles. Es evidente que ayudar con entusiasmo, sin ser cicateros, a África, repercutirá más pronto que tarde en el progreso de nuestras islas.

En Canarias, África debería de ser siempre una preocupación constante, una presencia cierta. Nos une la geografía, pero también la propia historia y hasta la antropología y es hasta demasiado obvio tener que recordar que los problemas africanos afectan directamente al archipiélago: las zozobras políticas, las guerras, las pandemias, las hambrunas, las miserias de los países vecinos son también una responsabilidad nuestra, en tanto nos afectan. En este sentido, es perentorio recordar el compromiso de nuestro Gobierno, expresado a través del ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, quien después de su última gira africana anunció las líneas maestras de un nuevo Plan África para el periodo 2008-2012.

Los socialistas tenemos entre nuestros objetivos en política exterior contribuir a un mundo donde prevalezca la lucha contra la pobreza y los derechos humanos. Por ello asumimos el compromiso de desarrollar un Libro Blanco sobre la cooperación española, con un diagnóstico sobre su situación actual y las líneas de avance que servirá para materializar el compromiso español con el 0,7 por ciento de la Renta Nacional Bruta y la elaboración de una nueva Ley de Cooperación Internacional. A este respecto, por ejemplo, en este nuevo Plan para África España invertirá 240 millones de dólares para la financiación de proyectos de vacunación en los países menos avanzados, especialmente en el África Subsahariana, una de las regiones con mayor impacto en Canarias.

Este ambicioso y nuevo Plan África, demasiado extenso como para resumirlo en estas pocas líneas, incluye numerosas líneas de trabajo para el apoyo en la educación básica, en especial de las niñas, así como la potenciación de las universidades africanas y un programa de fomento de la I+D con el objetivo de paliar parte de la fuga de cerebros que está sufriendo el continente. Esta nueva planificación se sustenta en la existencia de una nueva realidad africana de la que iremos hablando en próximas aportaciones. •

.*Diputado socialista por Santa Cruz de Tenerife

Hemeroteca Esta semana