Hemeroteca Esta semana
 
Nº 790 -2/6/2008

Políticaterritorial e izquierdismo

FELIPE VUELVE A CRITICAR A ZAPATERO

Tras la reciente campaña electoral, donde había protagonizado más mítines que nunca, muchos habían dado carpetazo a la tensión entre Felipe y Zapatero, pero el ex presidente ha querido volver a dar muestras de su libertad de criterio. En una de sus primeras intervenciones públicas después del 9-M, González ha querido llamar la atención sobre los errores que, a su juicio, sigue cometiendo el Gobierno. Más discreto que otras veces —casi nadie ha reparado en sus recientes palabras— ha querido alertar sobre el "atasco" territorial y el olvido del espacio de centro,

Por I. S.

Hice más campaña que cuando estaba en la presidencia del Gobierno. Lo hice con mayor comodidad porque podía decir lo que pensaba sin pedir el voto –siempre hay una disminución de lo que uno dice cuando la gente piensa que lo hace por el voto–. La verdad es que yo quería que ganara el PSOE pero, sobre todo, siguiendo la estrategia de la crispación, no quería que ganara ese Partido Popular".

Era Felipe González el pasado 21 de mayo en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, en el acto de presentación de su informe sobre la democracia en España de 2008. Acabáramos. Los allí congregados acababan de conocer por qué el ex presidente había acudido a más mítines que nunca en la última campaña electoral.

La relación entre el carismático Felipe y el joven Zapatero ha llenado muchas páginas intentando explicar sus tensiones y desencuentros pero, tras cuatro años en la Moncloa y enfrentado nuevamente a un PP a lomos de la estrategia de la crispación González parecía haber claudicado ante el leonés. Su participación en la última campaña electoral fue entusiasta y la agenda del ex líder socialista no escatimó en número de intervenciones (Ver n° 774 de EL SIGLO: "Felipe se rinde a ZP. Reconoce al nuevo PSOE y hará más campaña que nunca").

Pero no todo era tan sencillo. Felipe llegó, incluso a elogiar, después de la victoria y la formación del nuevo Gobierno, la vinculación entre las dos generaciones del PSOE que habían gestionado el cambio de España en la presentación de un libro de Narcís Serra al que acudió la ministra de Defensa, Carme Chacón, a escasas semanas de dar a luz. El reencuentro parecía sellado.
Sin embargo, las ascuas del dilema territorial que tanto sacudió la primera legislatura de Rodríguez Zapatero no han logrado apagarse y, apenas ha vuelto a suscitarse el reparto de los dineros estatales por autonomías, dentro de la discusión sobre la nueva financiación autonómica, el colmillo crítico de González ha vuelto a aparecer.

Le había invitado la Fundación Alternativas, entidad creada hace diez años al calor del PSOE aunque independiente de él, para reflexionar sobre política e ideología de izquierdas en un mundo globalizado. El lugar ideal para que Felipe se soltara sobre cómo veía "el patio". Y lo hizo.

La excusa era presentar el informe 2008 sobre la democracia en España que ha realizado un equipo de investigadores dirigido por Joaquín Estefanía y que, por primera vez puntuaba a nuestro país con un 6,2 respecto a la calidad de su sistema democrático.

Tras elogiar el informe por su rigor, imparcialidad e interés, el ex presidente disertó sobre la actualidad política española y mundial.

"España está sufriendo una fractura social y iolítica por los problemas territoriales y del errorismo, que no por los problemas de la relistribución de la riqueza, aunque ésta sea me°rabie, que es peligrosa, porque afecta a un erreno en el que los razonamientos son es-osos y los sentimientos abundantes". Gon!ález habló en términos generales. No quiso lescender a dar detalles, ni nombres, ni seialar culpables, pero no dejó de mencionar os problemas. "Por tanto, jugar conlos elenentos sentimentales que tienen mucho que ier con las identidades y reducir los elementos racionales de la convivencia es una deri.9 peligrosa que debemos combatir.", señaló.

Por si alguno de los selectos presentes no terminaba de entender hacia dónde dirigía su crítica el ex líder del PSOE fue más concreto en otros momentos de su alocución. "Yo no creo, aunque lo digan algunos amigos, que una Constitución, por tener 25 años, tenga que ser considerada vieja, ni que haya que innovar permanentemente". Y respecto al mapa autonómico que dibuja la Carta Magna añadía: "Siempre he creído que no es la cantidad de competencias que se transfiere, es decir, la cantidad de desentral ización del Estado, lo que afecta a la cohesión terirtorial. Siempre he creído que hay elementos cualitativos que no se miden en calidad de poder transferido que sí afectan al mentenimiento de la cohesión del Estado". González avanzaba en su discurso hacia el centro del debate abierto en estos momentos entre el Gobierno y las autonomías, y, entre el presidente del Gobierno y los barones territoriales del PSOE, sobre el futuro modelo de financiación autonómica y sus cada vez más amplias competencias.

"Si uno no quiere confundir descentralización con centrifugación hay que saber cuáles son los elementos de cohesión, que cuantitativamente pueden ser muy reducidos, pero que cualitativamente nos deben hacer sentir como ciudadanos con el mismo paquete básico de deberes y obligaciones en el espacio público que compartimos, que sigue siendo España", sentenció.

Para González, la política territorial continúa siendo el gran problema del país, aunque los ecos del polémico Estatut de Cataluña de la legislatura anterior hayan cesado. Y, en línea con su actual perfil de "profesor", pretendía alertar: "En el tema territorial estamos nuevamente ante un cierto atasco que ha sido duramente alimentado por la estrategia de la crispación", señaló. "Porque no es de izquierda ni de derechas. Ni siquiera les convenía a los que alimentaban la crispación; pero sí el conflicto territorial, la lucha contra el terrorismo, lo del España se deshace...".

Felipe González quiso aún decir más. De la política territorial, terreno de crítica ya conocido para el actual Gobierno, pasó a otro menos habitual en sus opiniones sobre Zapatero y su equipo. Consciente de ello, el propio González ironizó sobre lo que podría decirse respecto a sus reflexiones. "Son afirmaciones que me costarán bastante en términos de jarrón chino en departamento pequeño", dijo, recordando el calificativo que él mismo había inventado sobre los ex presidentes, a los que todo el mundo valora pero no sabe qué hacer con ellos porque en todos sitios molestan.

"Creo que no era inevitable perder el espacio del centro aunque se pudiera ampliar el espacio electoral hacia las zonas de más a la izquierda del partido o más nacionalista. Creo que en efecto, ha habido errores".

Aunque aún están por definir las alianzas parlamentarias que pueda trenzar el PSOE para esta legislatura, el ex presidente quería dejar claro que las que realizó Zapatero en la anterior no fueron de su agrado y que el "olvido" del centro electoral puede ser un error con un alto coste electoral.

Y también, cómo no, habló de la comunicación. Tal como ya dijo en uno de sus mítines de la campaña del 9-M –"Lo habéis hecho muy bien, pero lo habéis contado mal", le dijo a Zapatero en un acto electoral en el que coincidieron–, González quiso incidir en esta idea pero matizándola.

"Muchas veces los errores han estado más en la relación con la gente, no en la comunicación. Todos los gobiernos nos quejamos de que no comunicamos bien lo fantásticos que somos desde la noche de los tiempos. Hablo de la comunicación con la sociedad, porque la opinión pública y la publicada no es exactamente la misma. Y como los periodistas y los políticos formamos parte del mismo submundo creemos que es exactamente igual. A veces coinciden, pero por casualidad, por el paso del tiempo o por la insistencia".

Aparte de otras reflexiones sobre los retos del actual mundo globalizado, entre ellos la crisis de oferta energética, Felipe González se deshizo en elogios a la labor de la Alternativas, que preside Pere Portabella y dirige Nicolás Sartorius. "Es el mejor centro de análisis y producción de ideas que existe en nuestro país y está cumpliendo una misión insustituíble para España". Lo que faltaba. Justo cuando Zapatero acaba de encargar a Jesús Caldera crear una nueva macrofundación de ideas para el PSOE. •


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