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Nº 788 - 19 de mayo de 2008

Todo para los míos

‘El jefe’

 

Le llaman “el jefe”, no hacen ascos al dinero y “pasan” del partido. Con esta sencilla frase definen en el PSOE a quienes se confirman como miembros de la cada vez más asentada “camarilla del móvil” de Zapatero: amigos y asesores con los que el presidente consulta al margen de Moncloa y de Ferraz. Su presencia no había inquietado más de la cuenta hasta que la elección de los nuevos ministros, el desplazamiento de veteranos zapateristas o el “caso Taguas” han avisado sobre su creciente poder. Sin que las tranquilas aguas del PSOE lleguen a presentar oleaje alguno, determinados movimientos alertan de una cierta reacción de cara al próximo congreso federal. Históricos del zapaterismo reclaman una Ejecutiva fuerte, con autoridad para compensar los posibles excesos de estos “modernos” que cada vez influyen más en el presidente.

Por Inmaculada Sánchez

El denominado “caso Taguas” está teniendo más repercusiones en el PSOE de las que aparenta. El nombramiento de David Taguas, antiguo director de la Oficina Económica de Moncloa, como presidente del lobby patronal de las grandes constructoras, Seopan, no sólo está escociendo a buena parte de la estructura orgánica del partido, sino que algunos ya lo consideran el “primer” error de relieve de la conocida “camarilla del móvil” de Zapatero. Y, también, un síntoma de cómo está evolucionando el presidente en esta segunda legislatura.

“Si Zapatero se vió ‘desagradablemente sorprendido’, como dijo, por el nombramiento, hubiera sido muy fácil arreglarlo: se llama a la ministra Salgado y se la dice que el informe de Administraciones Públicas lo declare incompatible, y asunto arreglado”, explica, indignado, un ex alto cargo del Gobierno. Pero el informe ha sido positivo -lo confirmó la ministra en el Congreso la semana pasada- y permite a Taguas ocupar un muy bien remunerado puesto a pesar del daño que provoca al Gobierno tan antiestético trasvase de un alto cargo público a otro privado. La fuerza de los “nuevos amigos” de Zapatero está resultando mucho mayor de la esperada.

Taguas llegó a la Oficina de Moncloa de la mano del hoy ministro de Industria, Miguel Sebastián, cuando él la dirigía, y todo indica que desde el palacio presidencial se “permitió”, simplemente no mostrando posición en contra, que los constructores lo ficharan a pesar del escándalo que podría conllevar. Las presiones para que Administraciones Públicas no fuera “restrictiva” en la aplicación de la ley tienen un origen claro para una mayoría de cargos socialistas: Sebastián y el nuevo “sanedrín” de Moncloa.

“Estos no ven mal ganar mucho dinero, no tienen escrúpulos de ese tipo, incluso les parece ‘antiguo’ lo contrario, y por eso no les escandaliza lo de Taguas”, critica un diputado socialista refiriéndose al ministro de Industria y a los otros asesores del presidente que han llegado a desplazar a dirigentes tan cercanos hasta hace poco como Jesús Caldera o Juan Fernando López Aguilar.

Este grupo, al que El Siglo identificó hace ya un año (Ver nº 737: “El móvil de ZP. Con quiénes habla antes de tomar decisiones”) ha ido consolidando a algunos de sus miembros y, por primera vez, empieza a inquietar en el PSOE.

Miguel Sebastián, flamante ministro de Industria, es, sin duda, uno de sus elementos clave. El presidente se fía de él desde que lo conoció cuando dirigía el Servicio de Estudios del BBVA y, tras su despido por elogiar la propuesta fiscal del PSOE, entonces en la oposición, lo fichó para colaborar en el programa electoral.

“Puede que ahí radique parte de su conexión”, explica un socialista con despacho en Ferraz en aquella época. “Zapatero no disponía de ‘gurú’ económico propio. Solbes procedía de la anterior etapa y, aunque ahora le ha pedido que siguiera, no tiene confianza personal con él. Zapatero parece haber dicho con sus últimas decisiones que no quiere a nadie ‘heredado’, que sólo él elige, y que Sebastián es ‘su’ hombre para la economía en el futuro”, añade.

Es el estilo ZP. Elige individualmente y sin dar explicaciones. Por eso las otras tres o cuatro personas cada vez más influyentes no tienen nada que ver con Sebastián. Los “migueles”, como se les llamaba en el PSOE cuando empezaron a asesorar en materia de comunicación y telegenia a Felipe González, hicieron carrera en el mundo económico mientras el PSOE avanzaba en su propia catarsis y perdía las elecciones: Miguel Barroso llegó a alto directivo de la FNAC y José Miguel Contreras se convertía en exitoso productor televisivo. Hasta que Rubalcaba, que los conocía de la etapa felipista se los presentó a Zapatero.

El jóven líder conectó rápidamente con ellos y con su forma de entender la comunicación con los ciudadanos. El primero se convirtió en su primer secretario de Estado de Comunicación y el segundo, en el primer ejecutivo de la Sexta, la nueva cadena de televisión nacida en la “era ZP” y editorialmente más cercana al Gobierno socialista.

Barroso está ya fuera del Gobierno pero hace unos meses se casó con Carme Chacón, con quien espera un hijo, y sigue muy cerca del presidente. Contreras, aunque a  más distancia, continúa hablando, vía móvil, con Moncloa y, por ejemplo, el reciente nombramiento de la periodista de la Ser, Nieves Goicoechea, como nueva secretaria de Estado de Comunicación, se considera sugerencia suya y de Antonio García Ferreras, director general de la Sexta y antiguo responsable de informativos de la cadena de Prisa, donde tuvo a la flamante alto cargo en su equipo.

La cuarta pata de estos influyentes “mandarines” inquieta aún más a quienes conocen de cerca la trayectoria de Zapatero, por lo discreta y eficaz que es su actuación. Se trata de Javier de Paz, antiguo secretario general de la Juventudes Socialistas en los años 80, posteriormente sumergido en el mundo empresarial –llegó a ser vicepresidente y accionista de Panrico– y, ya con el leonés en el poder, presidente de la pública Mercasa, primero, y consejero de la privatizada Telefónica después, desde diciembre pasado.

De Paz coincidió con Zapatero y su esposa recién llegados a Madrid al convertirse en casual vecino de su nueva vivienda en Las Rozas. Sus relaciones familiares con un histórico dirigente de la UGT de León -es sobrino del ya fallecido  Jesús Mancho-, y su  especial amistad con Cándido Méndez, que le sirvió al líder socialista para acercarse al sindicalista e iniciar el “reencuentro” con el sindicato hermano, hizo el resto.

De Paz comenta estrategias y mensajes con el presidente, y ejerce algunas funciones de enlace con el mundo empresarial, tan desconocido para Zapatero, que se engrasan a través de la relación entre el consejero de Telefónica con el presidente del Consejo Superior de Cámaras, el ex ministro de Comercio con Felipe González, Javier Gómez Navarro, quien nombró a De Paz director general de Comercio en 1993 y con quien mantiene una sólida amistad.

A él se atribuye, nada menos, que el “visto bueno” de Moncloa al nombramiento de Eduardo Zaplana como delegado para Europa de Telefónica, dejando el campo libre a Mariano Rajoy en su actual batalla interna dentro del Partido Popular.

Estas discretas operaciones son las que cada vez parece valorar más el presidente, a juicio de quienes han estado cerca de él hasta no hace mucho, al igual que análisis y estudios de la situación ajenos a los circuitos oficiales. De ahí, por ejemplo, el ascenso de su primo, José Miguel Vidal Zapatero, persona de su confianza desde cuando eran niños, como número dos del gabinete de Presidencia -muchos ven en él al relevo natural de José Enrique Serrano dentro de esta legislatura-, o el mantenimiento como “gurú” demoscópico del sociólogo José Luis de Zárraga, uno de los principales investigadores sobre la juventud española y autor de unas novedosas Tablas Estadísticas para programas de investigación sobre los jóvenes, un tema que interesa especialmente a Zapatero. Zárraga, además, escribe y colabora con sus encuestas desde hace unos meses, en el diario “Público”, el rotativo de referencia en Moncloa editado por Jaume Roures, socio de La Sexta y compañero empresarial del ya  citado José Miguel Contreras.

Su circuito de asesores extraoficiales no se queda en estos nombres pero sí parece confirmarse, de acuerdo con las fuentes consultadas, que son los que más peso vienen ganando de cara a este segundo mandato. Cándido Méndez, el secretario general de UGT, por ejemplo, continúa ocupando un espacio importante en las “llamadas del móvil” del presidente, pero su capacidad de influir en sus decisiones aparece reducida en los últimos tiempos, según quienes conocen el detalle de sus conversaciones.

Al margen de quien ha querido ver el nacimiento de una nueva “beautiful people” alrededor de Zapatero, al estilo de la que oscureció los últimos años en el poder de Felipe González, en el PSOE se niega la mayor,  aunque algunos ya están preparándose para “hacer algo” con el fin de contrarrestar los “efectos indeseados” de los nuevos asesores. Y el único terreno posible para ello es la cita del próximo congreso federal del partido, previsto para el primer fin de semana de julio, donde los citados amigos del presidente ni están ni se les espera.

Si el congreso de julio de 2004, con Zapatero recién aterrizado en Moncloa, sólo hubo de solventar la leve tensión provocada por José Montilla, entonces ministro, por querer formar parte de la Ejecutiva en contra de los deseos del presidente, en éste, pueden ser más los que reclamen un sitio en el organigrama de Ferraz.

El desplazamiento de zapateristas tan significados como Jesús Caldera, Juan Fernando López Aguilar o Jordi Sevilla, todos ellos ministros en la anterior legislatura y hoy simples diputados, hace vislumbrar movimientos para recuperar espacio por parte de quienes han estado en primera línea hasta hace apenas unos meses.

El ex ministro de Trabajo y Asuntos Sociales, incluso, ha dejado entrever en algunas de sus recientes declaraciones públicas que ocupará un puesto relevante en el partido tras  el congreso, al margen de su tarea de poner en marcha la ambiciosa fundación “de ideas” que le ha encargado Zapatero (Ver recuadro “Caldera busca sitio”). Pero la pelea no será fácil.

Chaves y Montilla sí que mandan. “Sólo Chaves o Montilla mandan de verdad y sólo ellos pueden imponer algo ahora a Zapatero”, coinciden desde distintos despachos socialistas en Madrid y en otras federaciones. El presidente andaluz, por peso y tamaño de su federación, además de su condición de presidente del partido y último “barón veterano”, podría imponer algún nombre en la nueva Ejecutiva, especulan ya en las quinielas que empiezan a formularse.

La última apuesta andaluza, tras el inesperado fallecimiento de Alfonso Perales, auténtico peso pesado del socialismo andaluza y hombre de confianza del presidente de la Junta, fue Carmen Hermosín, histórica del PSOE sevillano.  Sin embargo, apuntan ahora todos los consultados, la actual secretaria de Relaciones Institucionales y Política Autonómica, una de las carteras clave de la Ejecutiva, se encuentra “fuera” de los parámetros de juventud y liderazgo que se están imponiendo en el partido a impulso del propio Zapatero.

“Lo lógico sería que Chaves quisiera dar el nombre del próximo responsable de la secretaría de Economía, dado el problema que se avecina con la negociación de la financiación autonómica, pero la actual, Inmaculada Rodríguez-Piñero, está muy bien situada en el nuevo “equipo emergente” de Ferraz y hay muchas incógnitas”, explica una fuente bien informada de la trastienda de la sede federal socialista.

Por otro lado, el área de Igualdad lleva tiempo ocupada por Andalucía (Micaela Navarro, primero, y Maribel Montaño, después, han sido las encargadas del área), además de contar ahora con la jovencísima ministra Bibiana Aído como responsable en el Gabinete de los temas relativos a la mujer y todo hace pensar que Chaves no va a dejarse arrebatar un terreno que considera desde hace tiempo como suyo.

En cuanto al PSC, en Barcelona se da por hecho que Montilla renunciará a repetir como miembro de la Ejecutiva. “Ser presidente de la Generalitat y sentarse en el máximo órgano del PSOE no resulta muy conveniente en la política catalana”, explica un diputado del PSC, quien añade que, no obstante, y dados los recientes resultados electorales de su partido el 9-M, el número de miembros catalanes en Ferraz no disminuirá.

“Chacón seguirá, sin duda: es la cabeza del socialismo catalán en Madrid y el mejor enlace entre el PSC y Zapatero que podríamos tener”, añade. Respecto a los otros nombres se barajan distintas posibilidades después de que el de Celestino Corbacho haya decaído al haber sido nombrado ministro de Trabajo. “Dos ministros catalanes y en la Ejecutiva podría resultar excesivo”, explican desde Barcelona.

Por ello, en las actuales quinielas se habla de dirigentes más discretos y “útiles” en la siempre compleja relación PSC-PSOE, tales como el diputado Daniel Fernández, que ha ascendido esta legislatura al puesto de adjunto al secretario general del grupo parlamentario, o, incluso, Francesc Vallés, sustituto de Fernández como coordinador de los diputados catalanes en Madrid.

Elena Valenciano, actual secretaria de Relaciones Internacionales, y Soraya Rodríguez-Ramos, de la de Medio Ambiente y Desarrollo Rural, han sido confirmadas en la reciente campaña electoral como valores en alza, formando parte del reducido equipo de confianza de José Blanco, el secretario de Organización y uno de los pocos del histórico zapaterismo que todavía forma parte del núcleo duro del presidente.

Más dudas hay respecto a otros “históricos”. “Ahora ya se empieza a ser “vieja guardia” en cuanto rozas los 50 años”, se quejan un cargo socialista que los supera. La decidida apuesta del presidente por los treintañeros (Ver El Siglo nº 786: “La “quinta del biberón” de ZP), es otro de los elementos que marcarán el próximo cónclave de los socialistas a juicio de no pocas fuentes solventes dentro del aparato.

En los territorios, pues, se apresuran en buscar perfiles que encajen con los actuales valores en alza dentro de los círculos de poder de Zapatero. Bibiana Aído, la benjamina del Consejo de Ministros, es el ejemplo a seguir para otros barones socialistas que pretendar ofrecer dirigentes a Ferraz para renovar sus cargos.

Zapatero  está cambiando, según algunos de sus hasta hace poco cercanos. “Ha querido poner en su sitio a Solbes, al nombrar a Sebastián, a Rubalcaba, al no ascenderle ni dejarle cambiar de cartera, a Caldera o a López Aguilar, al excluirles, al margen de promesas hechas hace tiempo. Manda más que nunca y todo el mundo a su alrededor empieza a darle siempre la razón”, detalla con cierta amargura un ex alto cargo. “Quizá es su estilo de liderazgo y la mejor manera de preparar su sucesión”, añade, excéptico.

En el PSOE también parecen prepararse para un incierto futuro en el que Zapatero no quiera seguir en 2012. Por eso el reparto de espacios en el próximo congreso federal se apunta como crucial para tener algo que decir en estos próximos años. “Los del móvil” son la amenaza.

La sucesión de Blanco

Aunque nadie se lo cree, el propio  Blanco ha querido dejar correr en unas recientes declaraciones la idea de que está sopesando su marcha de la primera línea del PSOE.

Los mejor informados de cómo transcurren las cosas en Moncloa y Ferraz aseguran que el gallego es de los pocos que mantiene cercanía e influencia con Zapatero  (“incluso, le discute, cosa que ya casi nadie hace”, aseguran), pero ello no impide pensar que esté haciendo planes respecto a su futuro.

“Pepe está viendo cómo todos los que acompañaron a Zapatero en la conquista del poder están siendo desplazados, que una nueva generación se está abriendo paso y querrá irse en la cima de la gloria, antes de que se pierdan unas elecciones o le quieran retirar”, explica un diputado que lo conoce bien. “Pero Zapatero, de momento, no le va a dejar irse”, concluye.

Sobre sus posibles planes hay disparidad de opiniones. Desde quien considera que su objetivo es “terminar” siendo el futuro sustituto de Pérez Touriño como presidente de la Xunta de Galicia, su tierra, hasta quien afirma verlo abandonando la política y situándose en un cómodo cargo en la esfera privada son muchas las especulaciones.

En cuanto a quién tomaría su relevo el siempre señalado había sido Oscar López, su mano derecha desde el principio, pero su candidatura a secretario general  del partido en Castilla y León parece alejarle de Madrid. Otro nombre que suena con fuerza es el del diputado  Antonio Hernando, a quienes muchos ven, en todo caso, ocupando una cartera en la Ejecutiva que salga del congreso de julio.

Caldera busca sitio

De la persona que más se habla estos días dentro del PSOE en los comentarios sobre el próximo congreso es, sin duda, el ex ministro de Trabajo Jesús Caldera. A pocos socialistas les cuadra que el peso político que se le atribuye al salmantino se haya quedado en esta segunda legislatura sin destino concreto.

Confirmado su distanciamiento de Zapatero tras su inesperada salida del Gobierno, quien antaño fuera su “mano derecha”  (o “izquierda”, como le llamó esta revista por representar el ala más social del Ejecutivo) intenta en estas semanas previas al cónclave socialista armar el edificio sobre el que situar la etérea fundación de ideas que se le ha encargado.

El equipo más cercano al líder ya la intentó crear en 2000, cuando se hizo con el poder en el PSOE, y en 2004, cuando logró La Moncloa. Sin  embargo, las resistencias de Alfonso Guerra, líder de la Pablo Iglesias, frustraron el proyecto.

Quienes vivieron aquellas dos intentonas dudan mucho de que a la tercera vaya la vencida, y no sólo porque Guerra no esté por la labor, sino porque, en definitiva,  a la que le haría verdadera competencia es a la Fundación Alternativas, creada al margen del PSOE con Pere Portabella y  Nicolás Sartorius como almas mater. Estas fundaciones viven de las subvenciones de las grandes empresas, además de las públicas,  y “no hay dinero para dos fundaciones socialistas”. Será por eso que Caldera quiere, también, una buena cartera en la próxima Ejecutiva federal.

Las tentaciones del relajamiento, por Enric Sopena


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