A 9
Hemeroteca
Esta semana
Lista artículos de Borrell
Nº 788 - 19 de mayo de 2008

Alimentos y especulación

Desde que a principios del pasado marzo la directora del Programa Alimentario Mundial de la ONU (WFP) acudió a la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo para pedir una ayuda de urgencia de 500 millones de dólares, la crisis alimentaria mundial se ha agravado.

Durante todo el mes de abril el incremento del coste de los alimentos ha producido graves disturbios en la mayoría de los países en desarrollo. La crisis alimentaría, que nadie había visto venir, se ha convertido en el tema mas importante de todas las reuniones internacionales.

Las reacciones descoordinadas de algunos países, limitando o gravando sus exportaciones, han echado leña al fuego generando mayores expectativas alcistas. Las desaforadas alzas de los últimos días ya no tienen que ver con problemas estructurales ni coyunturales de desfase entre ofertas y demanda, sino que son la consecuencia de una desenfrenada especulación. Cuando en 5 semanas el precio del arroz pasa de 400 a 1.000 dólares la tonelada no se puede buscar en el desarrollo de los biocarburantes o el incremento de la demanda china una explicación a esa llamarada en los precios.

Lo que está ocurriendo es que los operadores financieros han encontrado en la escasez de alimentos una ocasión de obtener fuertes beneficios... aunque sea a costa de hacer mas difícil todavía la situación de los casi 1.000 millones de seres humanos que sufren de inseguridad alimentaria.

A finales de la pasada semana, en el PE se condenaban los anuncios de varias entidades financieras europeas invitando a sus clientes a sacar provecho de las subidas en los precios de los alimentos y de los efectos previsibles del cambio climático invirtiendoen fondos especulativos del mercado de futuros de los principales productos agrícolas. Con total indiferencia al hecho de que detrás de esa variación en los precios hay gente que no puede comer, se invita a los europeos a colocar su capital en activos financieros con la promesa de beneficios que sólo se pueden obtener haciendo subir todavía más los precios.

Los fondos de inversión se han lanzado en tromba sobre los mercados agrícolas provocando una verdadera locura alcista y una gran volatilidad en los precios. En el mercado de Chicago el precio de la tonelada de trigo ha variado más de 100 dólares, un 20% del valor, en un día.

Varios gobiernos se han planteado ya la necesidad de prohibir estas intervenciones especulativas sobre los alimentos que en las circunstancias actuales pueden acabar desestabilizando los mercados. En particular, la India esta considerando la posibilidad de cerrar su mercado de futuros en alimentos que había impulsado hace 5 años para ayudar a su desarrollo como un centro financiero.

Como era de esperar, el sistema financiero ha reaccionado airadamente en contra de esa posibilidad. En Madrid la reunión del Banco Asiático de Desarrollo considera que es parte de la tentación proteccionista y de los intentos de evitar el libre juego del mercado. El propio presidente del BCE ha creído oportuno salir a exculpar a la especulación financiera del aumento de los precios e igual ha hecho, como no, un panel de expertos de Wall Street... Es el mito del mercado como optimizador, neutral y eficiente asignador de recursos que prevalece contra toda evidencia.

La realidad es que se calcula que unos 150.000 millones de dólares están invertidos en los fondos sobre materias primas. En el mercado de futuros de París el número de contratos sobre el trigo se han multiplicado por 5 entre el 2005 y el 2007. Y en el de Chicago CME Group market, que negocia sobre 25 productos agrícolas, el volumen de contratos ha aumentado un 25% desde principios de año hasta llegar al millón diario.

También se exculpa a la especulación del aumento de precios argumentando que la mayoría de esos contratos no dan lugar a compras efectivas. Pero ese es precisamente el problema y por eso la especulación es destructora del mercado de futuros tal como existía en el sector agrícola a través del cual un limitado número de traders estabilizaba los precios futuros y permitía la financiación de los agricultores. Pero ahora las compras no tienen interés en la mercancía misma, sino en las variaciones de su precio que, sobre un fondo de escasez, genera su demanda especulativa, haciendo que el aumento de precios recaiga sobre el consumidor final.

Es sorprendente que en estas circunstancias los organismos de regulación financiera internacional no hagan nada o bien poco para evitar esas practicas parásitas y antisociales. Ciertamente no es la especulación la que ha creado el movimiento al alza de los productos agrícolas, pero la está amplificando y puede crear efectos desestabilizadores que impidan el normal desarrollo a medio plazo de la producción de alimentos en los países en desarrollo. Una producción que se destruyó, en beneficio de productos destinados a la exportación, siguiendo los consejos del FMI y del Banco Mundial cuyas políticas tienen una gran responsabilidad en la crisis que nos ha estallado de repente y cuya solución va camino de ser el reto más importante de este siglo. •

José Borrell
*Presidente de la Comisión de Desarrollo del Parlamento Europeo

Hemeroteca
Esta semana
Lista artículos de Borrell